Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
En construcción.
Bajista de rock, jazz y fusión, Felipe Catrilef tuvo su primera experiencia musical determinante cuando el célebre bajista eléctrico Christian Gálvez, entonces profesor en la universidad, lo invitó a integrarse su quinteto de jazz rock que grabó el disco Cinético (2010). Catrilef integra una tríada de solistas del bajo activo que recorrieron la fusión al finalizar la década de los 2010 a través de discografías propias, junto a Matías Martinoli y Luciano González.
Como una auténtica primera dama del soul en Chile, Ema Pinto ha sido una figura central en el canto y la música de raíces negras, que ha llevado adelante desde 1999 junto a Matahari, a su vez el grupo principal en el pop-soul local. Ema Pinto tuvo un paso previo por la Ludwig Band en los '90, otro de los cultores del llamado "funky ñuñoíno" tras el regreso de la democracia al país. En 1996 coprotagonizó con Pancho Rojas una recordada versión de enfoque pop de La pérgola de las flores, con música del compositor Francisco Flores del Campo, dirigida por Andrés Pérez.
Orquesta ska, reggae, rocksteady y jazz latino formada por el saxofonista tenor Polo García en 2009, tras su regreso desde Argentina, donde prospera una amplia escena de música ska. El grupo tomó su nombre a partir de la intervención de la canción de Víctor Jara "Manifiesto", cuyo arreglo instrumental marcó el inicio de una historia en la escena del ska chileno. Integrado por músicos formados en la práctica orquestal y el jazz de big bands, realizó sus primeras presentaciones en una serie de conciertos centrados en la música de los jamaiquinos The Skatalites. Poco después de ese inicio, sus músicos comenzaron a preparar material original. Las canciones “Quizás quizás” y una versión de “La gotita”, que la entonces llamada Queen Talulah cantaba con su hermano Quique Neira, formaron el repertorio autoral del inicio. Más adelante, su álbum Manifiesto (2013) marcaría ese paso hacia una composición de repertorio ska local.
Un rock que suma desde el folclor al funk es la propuesta del cuarteto Soberanos. Formados el 2016 a partir del núcleo de dos primos lejanos, Felipe y Patricio Rodríguez, hasta entonces parte de una banda de covers de funk llamada Eximios. Reclutaron entre amigos de colegio y universidad al resto de la banda y el 2017 debutaron con Diablos Viejos y Otros Maestros, un disco definido por ellos como “un collage de ideas del grueso de influencias de la banda”. Articulando sonidos acústicos, elementos electrónicos y temáticas que van de la muerte al retrato de personajes reales (como “Mamita Juana”), la banda se presentó en circuitos universitarios, Festivales y salas de concierto en Santiago. Para el 2020 proyectan el lanzamiento de un EP como segunda producción.
El dato inicial más llamativo en Yajaira era la experiencia con la que llegaron sus miembros fundadores. El guitarrista Samuel Sam Maquieira había tocado en Jusolis; el baterista Sebastián Flecha Arce era entonces integrante de Pánico; y el bajista y cantante Miguel Comegato Montenegro había actuado en Necrosis y en los respetados Supersordo. Su primera inspiración fue el rock stoner de K-yuss y Soundgarden, aunque también el legado de Black Sabbath y el rock sicodélico en general. Durante una década, el grupo trabajó un sonido eléctrico poderoso y distendido, de gran influencia para otras bandas rockeras independientes en el circuito local noventero. Tras una pausa, su reactivación como trío confirmó su vocación eléctrica.
Tanto en su imagen como en su música, Los Cracks apuntaron al rock de los años sesenta. El grupo se formó con tres ex integrantes de una banda llamada Lagartijuana (que alguna vez teloneó a Pettinellis), y un gusto especial por el rock de viejo cuño.
Como integrante del árbol genealógico más trascendental en la música popular chilena, Ángel Parra, hijo de Ángel Cereceda Parra, estableció su vínculo definitivo con la música a través del jazz, alternando su paso también por los territorios del pop, el rock y la música de raíz folclórica. A partir de 1991 se convirtió en un referente de la guitarra eléctrica, como virtuoso y como parte del eje central entre los solistas de la historia de la música moderna. Sus únicos discos monográficos, sin embargo, fueron relecturas de la obra de su abuela Violeta Parra, a quien homenajeó en 2017, año de su centenario, con la revisión del fundamental cancionero contenido en el disco Las últimas composiciones (1966).
El trío Horregias obedece las pautas del punk con encomiable firmeza. Los tres acordes y las cuerdas eléctricas son la guía inconfundible de sus canciones, que por sobre todo sintetizan la denuncia de prácticas sociales indignantes aunque naturalizadas por una convivencia acomodada. Los vicios del patriarcado y la intromisión intolerable del mercado hasta en el propio aspecto físico y trato cotidiano son blancos de ataque para el grupo. «Somos las Horregias, una banda punk rock del cerro de Renca en Chile; hacemos canciones y practicamos el camionismo. Somos lesbianas», se presentan ellas mismas en un texto promocional. Los títulos de sus canciones precisan mejor los tiros: "Heteronormativa", "No hay nada más feo que una mujer borracha", "Amor vertedero", "Gabi Gabriela Mitral" y "Safari de divorciadas", por ejemplo.
La más popular e internacional banda de reggae chilena nació en La Pincoya en 1987, pero debió esperar una década para convertirse en un fenómeno de la música chilena y alcanzar una considerable difusión en Chile y el extranjero. Su alternancia entre la ortodoxia del género, las citas a la cantautoría consciente y el pop de baladas (la más famosa, "Armonía de amor") ha sido en diferentes momentos una fórmula inteligente para su continuidad y difusión. Durante siete años, el grupo tuvo como vocalista a Quique Neira, y consiguió que su salida, en 2003, no disolviera al grupo. La banda mantiene hasta hoy un ritmo continuo de presentaciones; muchas de ellas, en el extranjero. Sus cambios de integrantes son una constante en un grupo que se entiende mejor como un colectivo de género que como una banda de identidad autoral inalterable.
La música de Escombros, un grupo de rock de la generación de los años ‘60 en Chile, estaba fuertemente influenciada por bandas anglosajonas de la época. Eran cuatro chilenos y el austríaco Walter Ziman (un profesor de Educación Física becado por su país en Santiago), quien componía parte de las canciones y hacía los arreglos.
El sonido y las directrices de Combo Ginebra han ido cambiando desde su formación, e insistir en asociarlo a la llamada «nueva cumbia chilena» es, a estas alturas, impreciso. Hay mucha cumbia, sí, en este grupo largado como dúo entre el guitarrista Gipsy Cabello y el violinista Pachuko Pacheco, pero también la raíz de la música gitana que estuvo en su origen como banda (tan sólo Ginebra, como el brindis gitano, era su primer nombre), además de rumba flamenca, merengue, chicha, punk y canción de amor latinoamericana.
Cuando el 1 de mayo de 2003 debutó en Chile la banda de rock alternativo estadounidense Breeders, al mando de las hermanas Kim y Kelley Deal, primero tocó un grupo de la casa. Ese grupo era Pendex. Y además era pendex: habían gastado apenas un año y medio en sumarse a la escena de rock de guitarras de Guiso, Ramires! o The Ganjas, ligada al sello Algo Records y adiestrada con persistencia en vivo.
Ya se Fueron es la banda de rock que desde 2014 presenta en sus líneas al escritor, cronista y poeta Roberto Merino, autor de libros como Horas perdidas en las calles de Santiago y Transmigración, quien había iniciado un proceso de composición de canciones antes de estudiar Literatura en la universidad y había abandonado por años. Acompañado además por otros músicos fundadores, como Sebastián Astorga y Nicolás Letelier (ambos con militancia en Puta Marlon), la banda se centró de lleno en una estética de la psicodelia, con rasgos nítidos de música improvisada y de atmósferas de sonido. Ya se Fueron apareció entonces en una escena musical independiente con sus álbumes Uno (2014) y Enero (2017), editados por el sello Cápsula Discos.
El armonicista rancagüino Gonzalo Araya es uno de los referentes bluseros de la generación de los años ’00, aunque sus inicios se pueden advertir ya desde fines de la década anterior en cierto underground, durantes sus merodeos por clubes y en las colaboraciones con músicos como el brasileño Johnny Jam and the Blue Turkeys, con quien improvisó en Valparaíso y Santiago. Su primer disco solista, Gonzalo Araya & amigos, inició en 2011 una siguiente etapa de liderazgo musical, tras diez años como acompañante.
Vigga fue el nombre artístico de la cantante pop-rockera Vicky Marín, cuando inició un proyecto solista de la mano del productor Javier Domínguez. Pero con el paso del tiempo, el perfil solitario se amplió a banda de rock, influenciada por referentes como Stone Temple Pilots y Velvet Revolver. En 2011 el grupo estrenó la canción[...]
El cuarteto de rock instrumental Los Masters fue una de las muchas orquestas que animaron las veladas bailables porteñas en los años '60, al igual que otras como Los Blue Splendor, la primera formación de Los Mac's y The High Bass. Y así como esta última iba a originar a Los Jaivas, Los Masters estaban llamados a dar origen a Congreso, un estatus que por sí solo sitúa a la banda juvenil de los hermanos González en la historia de la música popular chilena.
Un rock eléctrico denso, de capas y esencialmente melancólico caracteriza desde 1996 a Congelador, una banda que se instaló como referencia de la música independiente chilena, gracias a tres décadas de actividad a ritmo pausado, pero ininterrumpido. En su caso, la condición viene dada también por gestión: un disco del grupo dio la largada al sello Quemasucabeza, más tarde ampliado a fundamental catálogo de rock y pop.
En el Festival de Viña del Mar de 1985 actuó el discreto grupo suizo Krokus, hecho que marcó el punto de partida de Chronos, banda que pasó de la mera copia a los temas propios, y que fue el debut de Alfredo Lewin, único rostro chileno en el canal MTV Latino y actual director del proyecto mediático Rockaxis. José Inhen y Claudio Martínez, ex integrantes de embriones de Turbo, encabezaron Chronos, cuyo segundo baterista, Eduardo Topelberg consolidó su formación con un duro sonido y los llevó a ganar un concurso televisivo de rock.
Ases Falsos es el grupo que resultó luego de la reformulación de Fother Muckers, y en sus años activos mantuvo varios de los principios musicales de esa banda independiente; junto con la figura central del cantante y prolífico compositor Cristóbal Briceño, uno de los nombres fundamentales en el pop de la época. La banda ha conseguido, sin embargo, una figuración mucho mayor al grupo que le precedió, con discos y singles ineludibles en los recuentos de las mejores canciones pop-rock por entonces. La frescura de su sonido eléctrico y la viveza de sus versos (a la vez sociales y sentimentales) son marca de estilo en una banda de fuerte carácter y fiel seguimiento, capaz de aglutinar en cada álbum abundantes canciones de impacto masivo.