Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Como muchas otras bandas chilenas de la época, Kissing Spell comenzó a tocar en 1968, bajo el influjo de gente como los Beatles y Led Zeppelin, aunque sus influencias también contaban a cierta música argentina y brasileña. Ese origen mixto, más el acercamiento de sus integrantes a la poesía, convirtieron a este grupo en uno de los más originales de su tiempo. Emparentados en su sonido con Blops y Los Jaivas, Embrujo representa una vertiente más del fundamental rock de fusión que se fraguó en Chile a comienzos de los años '70, y cuyo camino se interrumpió por el Golpe de Estado de 1973.
Guitarrista de jazz y rock, con participaciones en bandas como Los Armandos y Rey Choclo, además de colaborar con diversos nombres de las escenas del pop contemporáneo como la cantante y actriz Elvira López Alfonso, Camila Moreno, Juga di Prima, Patricio Cáceres y el grupo de poesía y rock González y Los Asistentes. Músico inquieto, también ha incursionado en los ambientes de la cueca urbana y de la bossa nova, en un dúo que mantuvo con la cantante Daniela Medel. Como músico de la escena jazzística de los años 2010 ha liderado un trío de clubes junto a Cristián Matas (contrabajo) y Carlos Nelidow (batería) y ha compartido sesiones con el tenorista Franz Mesko. En 2016 lanzó 18, disco solista de cinco canciones donde aparecieron como invitadas Natisú y el dúo Yorka.
Las artes plásticas y visuales fueron la formación académica de Silvio Paredes y en varios sentidos su trabajo en el campo de la música se ha situado en la búsqueda por aplicar algunos de los conceptos allí aprendidos a piezas sonoras, bandas y discos. El bajo eléctrico y el stick han sido los principales instrumentos de trabajo para uno de los fundadores del grupo Electrodomésticos, que también integró agrupaciones pop de distinta época, como Primeros Auxilios en los '80 y Los Mismos en los '90 y 2000, del que también fue fundador, compositor y conceptualizador. Como nombre propio ha desarrollado una búsqueda, también ramificada hacia la electrónica experimental, la electrónica de ambientes, el pop y la performance.
Antes de ser una banda, Silvestre fue el proyecto en solitario de Nicolás Torres, baterista fundador de Entreklles. Luego del fin de ese grupo, el músico se aplicó en la composicion y grabacion de un disco solista, editado de modo independiente el año 2000 bajo el título Silvestre. Su posterior trabajo junto a Pettinellis dejó ese camino interrumpido por tres años, aunque la banda se afirmó luego con nuevos integrantes y se mantiene hasta hoy como una propuesta de rock de clara raíz chilena (o «campestre», como han dicho sus integrantes). Definen su música de acuerdo al sentido de su nombre: Silvestre (no confundir con el proyecto de nombre similar de Archi Frugone) es una mala hierba que crece libremente y que, aunque la corten, vuelve a crecer en otro lugar.
Dos continentes y varias mutaciones atestiguaron la música enérgica y colorida de Panico (así, sin la debida tilde), la única banda chilena rock de contables avances en Europa. Su historia en Santiago y París supuso desarrollos distintos, aunque unidos en un mismo concepto de música inquieta y mirada global. El grupo iluminó el solemne escenario chileno de los años noventa, y avanzó más tarde en una discografía capaz de combinar la matriz rockera de avanzada con ritmos tradicionales latinoamericanos, como la cumbia y el bolero. Si es por sintetizar, fueron dos sus fuentes principales: el punk, que les enseñó los beneficios del «hazlo por ti mismo»; y la psicodelia, que les recordó que la música debe ser también una experiencia delirante y visual. Su trabajo puede ser considerado como una guía pionera para el rock independiente más tarde asentado en el país.
Capitalino por nacimiento pero chillanejo por adopción y espíritu, el guitarrista, cantante y compositor Alejandro Letelier ha establecido un sello musical en esa ciudad del sur como cultor del blues en sus formas acústica y eléctrica. Su trilogía de discos Jano Letelier & la Río Viejo (2009), Blues acústico (2010) y Sólo Dios sabe si vuelvo (2011) marca ese credo musical y lo ubican entre un cuerpo de bluseros locales, como el grupo El Cruce, en un formato más moderno; y el armonicista Gonzalo Araya y los guitarristas Johnny Blues y Tomás Gumucio, en una variante más tradicional.
Los Valentina son una banda que nace en torno a Valentina Martínez, cantante y guitarrista, que había estudiado Arquitectura en Osorno unos años, pero que dejó todo para regresar a Santiago en 2014. Fue entonces cuando le mostró algunas de sus canciones a Juan Fernando Rubilar (líder de Medio Hermano y ex La Reina Morsa), y con él le dio su forma final. En la misma sala de ensayo de Medio Hermano, entonces, se integró a la banda el bajista Roberto Sanhueza, (y Leo Saavedra en la producción) y con esas canciones editaron un EP el 2016, con el sello Piloto, e iniciaron presentaciones en vivo.
Compositor y productor, la historia musical de Víctor Moris cruza espacios que van desde la raíz más pura de la trova hasta el rock y las fusiones con el folclor latinoamericano. En ese recorrido Moris realizó un trabajo con el poeta mapuche Elicura Chihuailaf que se convertiría en el primer álbum dedicado a su obra: Canción azul (2006), una pieza donde se reunían todos aquellas influencias musicales. Sus inicios se advierten en Concepción con una cercanía a la música andina, aunque luego se amplió hacia otros bordes de la música, desde estudios en el campo de la guitarra clásica a una militancia en el grupo Zurdaka. Más decisivo fue, incluso, su trabajo con el candombe afrouruguayo y las colaboraciones que ha marcado con el brasileño Sergio Boré y el grupo Tambores Urbanos, donde Moris aparece en una serie de discos.
La banda de Joe Vasconcellos fue el punto de partida de este grupo de vida breve pero vínculos significativos. Músicos activos ahí, venidos también de la experiencia junto a bandas como De Kiruza, Barracos y Resistencia, combinaron desde 2002 su común inquietud por desarrollar un repertorio chileno de reggae, funk y raíces afro y latinas. Coloridos atuendos, coreografías y pseudónimos de personajes de historieta marcaron la llamativa puesta en escena del grupo, que cerró su historia habiendo publicado dos álbumes: Tiraparriba (2003) y Bongo 1 (2004). Una de las marcas de su historia es haber acogido en diferentes momentos a los hermanos Ítalo y Enzo Vásquez, más tarde populares en el exitoso dúo romántico Los Vásquez.
Aunque con altibajos en su acogida radial, De Saloon destaca como una de las bandas constantes y de carácter surgidas en Chile en la década de los noventa, con una discografía estable y un trabajo ininterrumpido. Su abrazo al pop desde una base rockera ha sido desde sus inicios una marca distintiva, que los ha mantenido con un pie puesto en el circuito independiente de autogestión y otro en la gran difusión radial.
Todavía no es Nunca fue una banda de rock marcada por la pública imagen de su cantante, el diputado, actor y rostro de televisión, Álvaro Escobar. Tras el término de su período en el parlamento, el año 2010, se reunió con Gastón Pizarro, el guitarrista con el que había formado una década atrás el grupo Yunke. A ellos se sumó Cote Bravo en la batería, y la banda tomó viejas y nuevas canciones, más un cover de “Sueño con serpientes” de Silvio Rodríguez, para grabar un disco homónimo de base rockera, que tuvo buenas críticas en algunos circuitos (“un trabajo realmente bien hecho de pies a cabeza”, dijo Rockaxis). Tras un clip del tema “Para mañana no hay cuando”, la banda se presentó en vivo por más de un año, y luego descendió naturalmente su actividad.
Cuatro quinceañeros de la Quinta Región cumplieron en los años sesenta el sueño de convertirse en ídolos juveniles: discos, entrevistas y hasta un propio programa de televisión se ganaron Los Sicodélicos con su música beat cantada en inglés. Pero el grupo es referencia no sólo por esa conquista sino también por ser antecedente del fundamental grupo de fusión latinoamericana Congreso. Sicodelirium (1968) fue su único LP, una propuesta que hoy puede considerarse el primer acercamiento chileno entre rock y folclor, si bien de manera más superficial que la que los músicos trabajarían más adelante.
Canciones emotivas y cantadas con voces a veces desgarradas, delicados pasajes instrumentales y un permanente espíritu juvenil son ejes a partir de los cuales escuchar a El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, parte de la camada de bandas surgida a mediados de la década de 2010 en Santiago.
El prolífico trabajo en la música de este intérprete, guitarrista, compositor y productor ha trascendido la historia de la banda en la que se inició, Electrodomésticos (y a la cual sigue vinculado hasta hoy, entre muchos trabajos paralelos). Carlos Cabezas ha sido un músico arriesgado, guía de una carrera marcada por giros sorpresivos. Sus creaciones profundas y atemporales son difíciles de clasificar, aunque caben siempre dentro de una corriente popular y acotada a los códigos de un rock amplio y adulto, canalizado tanto en discos propios, como en proyectos colectivos y por encargo. Su nombre es referencia generacional e innegable influencia para un modo de hacer rock vinculado al riesgo y la colaboración propositiva.
Tres músicos jóvenes pero de enorme experiencia se asociaron en Los Bipolares poco después de comenzar a trabajar juntos en Inti-Illimani Histórico. Entre otras bandas, Camilo Salinas había pasado ya por los Pettinellis, Los Tres y Ángel Parra Trío; Fernando Julio fue integrante de Javiera & Los Imposibles; y Danilo Donoso apoyó en vivo a Anita Tijoux y a grupos como Bizikleta.
Grupo pop de existencia breve, con un sonido emparentado al pop de teclados y luego al rock y el blues. Su legado fue un único disco para la multinacional EMI, Anestesiados, que fue parte del proyecto de música rock que en los años 90 emprendieron vaeris compañías. La banda inicialmente se llamó Preciosa Sangre, y se presentó en la TV como Terciopelo Azul. Más tarde, con su fisonomía definitiva como proyecto, adoptó el nombre de Terciopelo. Durante sus años de trabajo, sus dos pilares fueron Ricardo Varas (bajo y teclados) y Mario Gallo (guitarra y voz); compañeros de comunicación audiovisual en Uniacc, que alcanzaron cierta difusión radial de su single "Vodka" hasta su disolución antes del final de la década. Hacia 2012, el cantante inició una carrera solista, que lo ha mantenido publicando canciones.
Legitimarse como un grupo de creación colectiva, más que un simple vehículo para el lucimiento de su vocalista, ha sido uno de los principales logros de Javiera & Los Imposibles. El conjunto es una de las pocas bandas chilenas contemporáneas que ha persistido por más de dos décadas en la composición de un pop directo y amable, vinculado con sutileza a las corrientes extranjeras en boga. La voz diáfana de Javiera Parra distingue un cancionero popularmente reconocible, pese al filtro otoñal y doliente tras el cual muchas veces el grupo ha elegido mirar su entorno. Los discos La suerte (1998) y A.M. (2001) son dos de las publicaciones más importantes de su catálogo histórico, una muestra de pop de época.
De trío a quinteto pasó esta banda santiaguina que trabajó durante un lustro un rocanrol con ánimo de fiesta. Su nombre fue tomado de un concepto de los poemas-postales "Nombres para conjuntos musicales", uno de los textos de Chistes para desorientar a la policía, de Nicanor Parra. La banda debutó en vivo en el lanzamiento del disco de una de sus bandas amigas, Cuchufleta Punk.
Inicialmente llamado Reptilian Beats, el proyecto de Reptila apareció en escena hacia 2018 con una propuesta musical puesta en marcha por la cantante Andrea Zárate y la percusionista y baterista Maite Rojas, y una idea acerca de la música, el sonido, el ritmo y la imagen escénica dispuestas en iguales proporciones. Reptila recoge distintas fuentes de sonido, los tambores orgánicos africanos y afrolatinos, los beats sintéticos de la electrónica y un sentido del pop sin fronteras ni etiquetas. El resultado ha sido una música situada en el espacio del world beat, con libertad de pensamiento y acción. Repitla logró una importante presencia en este sentido durante su actuación en el Festival Womad de 2022, que le dio visibilidad entre las músicas del mundo, y una posterior gira de conciertos en Europa. Andrea Zárate era la cantante del grupo multicultural LaSmala de Valparaíso, mientras que Rojas ha sido colaboradora de Javiera Mena, entre otros nombres. Más adelante el proyecto incorporó a la tecladista Dominga Corral, que también había tenido un paso por el folclor como acordeonista, por ejemplo en un dúo con Belencha Mena. Entre sus colaboraciones aparecen grabaciones junto a Michéle Espinoza (Mamma Soul), Fran Riquelme (Newen Afrobeat), Juanito Ayala, Sarazul y Paulopulus.
El sonido crudo y esencial de una juventud porteña temperamental, sónica y electrificada marca el rumbo de la música de Cajitas Rectangulares. Con estos atributos y junto a otras bandas porteñas como Fatiga de Material, Lisérgico y Kafarenass, dieron curso entonces al sello Acople, que en Valparaíso dio una mirada de la creatividad de la música desde la década de 2000. Durante diez años de acción, dejó como testimonio de su paso por la música porteña el disco Fiesta de mentira (2015).