Tropical
Pocas influencias extranjeras han tenido una presencia tan sostenida y variada en el tiempo como los diversos géneros musicales venidos del Caribe, adoptados por el público chileno como parte de los gustos bailables y la fiesta nacional. Son generaciones de ritmos y de audiencias las que han disfrutado de esta música tropical, desde los años '30 con la guaracha, el cha cha cha y el mambo de las orquestas de los '40 en adelante, y con la explosión en cumbias de los años '60, incluidas todas las transformaciones que ese ritmo colombiano ha experimentado entre sonoras, combos, orquestas y conjuntos, hasta llegar a modas más recientes como la del sound, la música axé, la cumbia villera y el reggaetón. La música tropical ha moldeado la fiesta popular y el baile nacionales por décadas.
El mestizaje es una de las claves a través de las cuales se puede escuchar la música de Negros de Harvar, un ensamble que se puede vincular con la larga tradición de músicos chilenos que han adoptado los ritmos latinos y el espíritu festivo como vocación. En su caso, ese camino les ha permitido mostrar sus canciones en países como Perú, Colombia y Brasil.
Un muy inusual giro musical muestra la carrera de Sergio Lillo, un cantante iniciado dentro del auge del Neofolklore, y que integró dos de los más importantes grupos de ese género: Los Cuatro Cuartos y Los Solitarios (este último, con Willy Bascuñán). Sin embargo, fue el pop y la música de raíz tropical la que fue atrayendo cada vez más a Lillo una vez que se alejó del trabajo colectivo, y su carrera solista durante los años ’80 (inevitablemente asociada a los recuerdos de “Sábados Gigantes”) fue la de un baladista de pulso ágil y comodidad ante las cámaras de TV. Para muchos, trascendió sobre todo su apodo: "El ciclón del Caribe". En 1992 se retiró de la música por más de una década, hasta que en la década del 2010 regresó a grabar canciones y presentarse en vivo.
El tiempo, por breve que haya sido, dio la razón a los productores que convocaron a los bailarines brasileños para la formación de un nuevo grupo axé en medio de la fiebre de éxito y ventas que había generado desde 2000 Axé Bahía. El verano de 2002 vio nacer a otro quinteto de estrellas juveniles con base en el set del programa televisivo “Mekano” (Café con Leche, Karen Paola). Y se llamó, Porto Seguro, en honor a la bahía brasileña donde arribaron los descubridores portugueses.
Cantante melódica y pianista, Priscila Rubio es la mujer detrás de Priscila Ninoska, figura que llegó como nombre propio luego de la presencia que tuvo en la música popular latinoamericana, principalmente a través de conjuntos cumbieros de diversa consideración, enfoque y alcance: LaBanda en Flor (2012-16), Lady Sharon (2013-17) y Chorizo Salvaje (2016-18). También integrante de orquestas del Festival de Viña del Mar, inició su trabajo como cantante solista en el campo de los ritmos latinoamericanos del recuerdo, bolero y vals, que llevó al escenario con sus coloridas puestas en escena y su rol de mujer fatal de cantinas.
Actriz, y locutora radial, hacia 2016 María de Los Ángeles Almazábar inició una incursión en la música urbana que la llevó a convertirse en una explosiva nueva figura. Como Blue Mary, nombre obtenido de un personaje de videojuegos, Almazábar ingresó de lleno en el trap y el neoperreo con una serie de canciones como "Cereza", "Tusi tuno", "Tus besos" y "Qu33n", incluidas en su primer disco, Amor de locos (2019). Ha tenido colaboraciones con Polimá Westcoast ("Perreo sin pauta"), Dash ("Amor de locos"), cantante del dúo de reguetón Dash & Cangri con quien ella mantenía una relación sentimental, y la bomba iquiqueña Tomasa del Real ("Peligrosa"). En 2020 dio otro paso hacia una popularidad mayor con la canción "Nunca tristes, siempre locas", una pegajosa canción junto a Katita dhq y a la figura de redes sociales Ignacia Michelson.
Desde una posición de marcado silencio y perfil sobrio, Toly Ramírez se ubicó en el mapa de las estrellas de una escena musical moderna como el más brillante y prolífico orquestador chileno de música popular a partir de la década de 1970. Es parte de una generación de músicos que sobrevivió a la desaparición de los auditorios radiales y sus grandes orquestas mixtas y también al declive progresivo de la Nueva Ola.
Fue como vocalista del grupo La Noche que Cecil Leonardo Leiva Reyes se convirtió en ídolo a escala nacional, pero su salida del grupo, en 2010, no le quitó las ganas de continuar como cantante. Con la popular banda de cumbia romántica, Leo Rey grabó tres álbumes de estudio, desde Amor entre sábanas (2005) a La noche buena (2009). Su trayecto solista acumula ya otros tres discos, sostenidos por decisión propia en un permanente trabajo de recitales por todo el país.
«La reina de la cumbia de Arica», «La reina de la bachata» y «La Madtrastra» ha sido llamada esta cantante, en algún momento conocida como aliada musical y sentimental del zar de la música tropical del norte, el compositor, cantante y productor Melvin Corazón Américo, quien encabeza un clan de figuras en este género cuyo principal relevo es su hijo, la estrella de la cumbia romántica Américo. Marcela Toledo coronó su éxito en 2009, con el disco Para bailar, para gozar, aunque su carrera en escenarios del Norte Grande se inició un par de décadas antes. Toledo comenzó su relación con Melvin Américo en su adolescencia, y no tardó en grabar temas con su hijo Américo ("Háblale", "Me rindo a tus pies", "Dos locos"). Como solista, sin embargo, certifica gran éxito entre el público nortino y sus canciones "Amor sincero", "Hechicero", "Agua de veneno" y "Lástima" han alcanzado importantes ubicaciones en los rankings tropicales.
Parte de la segunda generación de orquestas de cumbia en Chile, luego de la creación de La Sonora Palacios, este conjunto nació luego de que José Arturo Giolito permaneciera en Estados Unidos a fines de los '60 donde conoció el concepto de "combo", obtenido de la voz anglo combination. Un grupo menos numeroso que la Sonora, con una importante presencia de la percusión, fueron el sello de este grupo, liderado siempre por el baterista Giolito, que antes había tenido ese mismo rol en la Orquesta Ritmo y Juventud. Conocidos sobre todo por el rol de baterista de su líder en programas de televisión, el grupo es responsable de varios hits de cumbia en Chile, y hoy mantiene una intensa actividad en vivo, con un repertorio que trasciende ese género, y que incluye rock, folclor chileno y temas de moda. El 24 de noviembre de 2008, víctima de un cáncer, el líder de la banda dejó de existir, pero tanto sus hijos como los demás integrantes resolvieron seguir adelante con el conjunto.
Capítulo V es un grupo tropical clásico de la región de Atacama, nacido en Tierra Amarilla en la década del '70. Recibieron influencias de Los Fénix, de Calama, y de Los Viking's 5, de Coquimbo, desde la zona norte, y de la Sonora Palacios y La Sonora de Tommy Rey desde Santiago, y se transformaron en el grupo referente de Atacama en el ámbito tropical.
Por sonido, por imagen, por discurso, por actitud y por una exuberancia entendida en varios niveles, la iquiqueña Valeria Cisternas ha sido considerada un referente principal en el surgimiento y la definición de la música urbana en Chile. Sin más, a ella se le atribuye el término "neoperreo", que habría acuñado como hashtag en sus redes sociales a mediados de la década de 2010. Sus canciones desfachatadas y rompedoras, como "Tu señora", "Préndelo", "Ella quiere culiar", "Perra del futuro", "La putería", "Putx loca" o "Barre con el pelo" —que en 2022 fue escogida por la revista Rolling Stone como uno de los 100 reguetones de todos los tiempos— han marcado la narrativa de Tomasa del Real, que en lo musical se surte de rap, reguetón, trap, electrónica, pop latino y dance.
Victoria Morales es Vicky More, una figura de la música popular consolidada en las plataformas televisivas hacia 2019, cuando participó en el programa de talentos "Yo soy", de Chilevisión. Allí fue doble de la mexicana Selena, lo que la llevó a alcanzar puestos en la semifinal de la competencia. Fichada poco después por el sello MasClever, tomó definitivamente el nombre de Vicky More, el que repercurtió en el mundo digital a través de una serie de videoclips que la pusieron en órbita. Su disco más importante en esa primera época fue Victoriosa (2022).
Américo es una de las mayores voces en la música chilena en el cambio de milenio, especialmente a partir de la popularidad con que su nombre atravesó espacios desde la música tropical nortina a la música romántica de masas, con el álbum de 2008 que lo catapultó a la fama: A morir. Allí, un éxito como “Que levante la mano” instaló a Américo como referente de la denominada "cumbia romántica" que imperó en la década de 2000, y que situó al cantante ariqueño en esa cúspide justo después del estallido del grupo La Noche, máximo referente del estilo.
Inspirada en la figura de la mexicana estadounidense Selena, y conocida en círculos tropicales y públicos populares como "la reina de la cumbia" o "la nueva reina de la cumbia", Marilda González se hizo un espacio en la música tropical durante la primera mitad de la década de 2010, con sus pegadizas canciones "Que me gustan todos", "Me casé contigo", "La cumbia del pipí", presentada como una defensa de género, y "La Roja va al Mundial", cumbia futbolera que ella estrenó en vísperas de la Copa del Mundo de Brasil 2014. Un año después haría lo propio con la cumbia "Copa América", difundida durante el campeonato que se jugó ese año en Chile. Sanmiguelina de nacimiento, Marilda formó parte de una partida de cantantes femeninas tropicales que tiene nombres como los de Marcela Toledo, Zafiro, Paula Rivas, Astrid Veas, Costa Morena, la boliviana Laura Serrano y la argentina Bárbara Vos, entre las más visibles de su tiempo.
Hasta 2007, Felipe Caballero fue el cantante de Hechizo, banda a la que dejó para iniciar una carrera solista.
Un coro indisputable en la historia de la cumbia chilena es el santo y seña para reconocer a Iván Enrique y su conjunto: el llamado «La gallina, no», una frase sin sentido pero de tanta popularidad que conocer su origen exige la consulta entre conocedores. Grabada en 1974, "La gallina" se transformó en uno de los éxitos bailables de la década y más allá, anotando así un clásico para Iván Ahumada, músico de oficio, con una trayectoria previa destacada en el rock de raíz latinoamericana (grupo Panal). De hecho, fue el guitarrista de esa banda, Carlos Corales, quien le agregó al hit de "La gallina" esa inconfundible introducción de guitarra disonante. El músico continuó toda la década y más allá publicando discos y cassettes con su nombre, siempre con repertorio tropical y de autores diversos.
Toda una vida de ritmos hecha fuera de Chile vivió el baterista y percusionista Alejandro García, desde que sus padres fueron exiliados por el gobierno militar. Terminó por construirse como músico, compositor y cultor del jazz latino y la fusión latinoamericana primero en La Habana, donde aprendió el rudimento y el lenguaje percutidos, y luego en Nueva York, megápolis donde consolidó su carrera a la cabeza del ensamble latin Afromantra.
Magaly Elizabeth Ayala Acevedo es Zafiro, la hija de la famosa vedette y cantante tropical Magaly Acevedo. Desde pequeña fue parte de escenarios y del mundo del espectáculo gracias al oficio de su madre. De hecho, a los dos años hizo su primera aparición en el Festival de Viña del Mar. A los seis ya cantaba formalmente y a los diez editó el disco Zafiro y los merenguitos, con temas infantiles en clave merengue. El tema central de esa producción llegó a convertirse en una de las características del programa "Sábado Gigante Internacional".
La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.