La Sonora Palacios

La Sonora Palacios es el nombre fundacional de la cumbia chilena. El conjunto se inspiró en el formato instrumental cubano de la sonora, pero con el ritmo colombiano de la cumbia, que en los '60 se extendía por América Latina. En 1964 editaron un single con dos canciones: “El caminante”, de origen argentino, y “La mafafa”, del autor cubano Julio Gutiérrez. Desde entonces nunca dejaron de grabar discos, presentarse en vivo y sonar en radios. “Los domingos”, “Un año más”, “El galeón español”, y muchísimas otras  son clásicos imperdibles de toda fiesta en Chile, en sus versiones originales, o en interpretaciones que han hecho centenares de grupos profesionales y aficionados a lo largo de los años.

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Años

Santiago, 1963 -

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

La Sonora Palacios

Integrantes

Primera época
Marty Palacios, trompeta y dirección (1963 - *)
Jorge Palacios, trompeta (1963 – 198?)
Patricio Palacios, timbaletas (1963 - 1979)
Leonardo Núñez, trompeta (1963 - 1969)
Tommy Rey, voz (1963 – 1982)
Miguel Ángel Castro, guitarra (1963 – 1982)
Luis Urbina, piano (1963 – 1975?)
Patricio Cereceda, bajo  (1963 – 1982)
Benito Villarroel, trompeta  (1969 – 1982)
Fernando Adam, piano (1975? – 1982)
Marty Palacios Jr., timbaletas (1979 - *)
Nelson Palacios, congas (1997?- *)

Cantantes segunda época
Orlando Ramírez, voz (1982 – 1986)
Luis Eyzaguirre , voz (1986 – 1993)
Víctor Méndez, voz (1989 – 1991)
Manuel Palacios, voz (1994 – 2000?)
Julio Palacios, voz (2001 - 2008)
José Mendoza ,  voz (2009 – 2014)
Rodrigo Cárdenas , (2011 – 2018)
Camilo Sepúlveda, voz (2013  - *)

Otros músicos
Carlos Valdevenito, piano
Carlos Castro, huiro
Cristián Infanta, trompeta
Franco Fuentes, coros
Gerardo Segura, bajo
María de los Ángeles, percusión
María Fernanda Ruiz, batería
Mario Suazo, guitarra
Mario Valderrama, coros
Marvyn Palacios, piano
Michael Brínguez, trompeta
Miguel Castro, guitarra
Pablo Jara, huiro
Pedro Castro, trompeta
Rodrigo Cárdenas, coros
Wilson García, trompeta

Jorge Leiva

Activa hasta hoy,  desde la Sonora Palacios también se inició otra historia en 1982, con la partida de varios músicos, entre ellos el cantante Tommy Rey, que formaron su propio conjunto y también son un referente en el género. Pero el grupo original, bajo el liderazgo de su trompetista y fundador, Marty Palacios, y su hijo - timbalero desde 1979- , también llamado Marty, nunca ha detenidio su actividad y completa  una discografía de más de 30 títulos, con un show que presenta permanentemente en grandes y pequeños escenarios en Chile y en el extranjero.

El origen
Esta historia comenzó en la década de los '60, cuando la cumbia se extendió por América, sobre todo cuando los ritmos bailables cubanos –como el mambo y la rumba– dejaron de difundirse a causa de la Revolución. Al cono sur del continente  la cumbia llegó primero a Argentina, donde en 1955 se formó la Wawancó, con músicos de varios países (incluido el chileno Sergio Solar) y luego nacieron varias otras orquestas. En Chile, poco después, los pioneros fueron dos extranjeros: el venezolano Luisín Landáez y la colombiana Amparito Jiménez, que a comienzos de la década de 1960 popularizaron en Chile las primeras cumbias. Pero la primera agrupación de chilenos en grabarla fue La Sonora Palacios.

El núcleo del conjunto proviene de la familia Palacios Caro, originaria de Talca, y  formada por 14 hermanos: siete hombres y siete mujeres. Llegaron a Santiago en 1952, a la comuna de Quinta Normal, y bajo la dirección de un estricto padre mantuvieron un conjunto de niños con el que ya trabajaban en Talca. Se presentó en radios y teatros durante los años '50 hasta que los niños crecieron.

Marty Palacios, uno de los mayores, ingresó a estudiar violín muy joven al Conservatorio, y a comienzos de los años '60 se integró como violinista de la orquesta de la Taberna Capri, en el centro de Santiago. El trabajo en Radio Corporación le abrió la posibilidad de aprender trompeta y así cambió su rol en la orquesta, arrastrando al oficio a su hermano Jorge, antes guitarrista. Junto a un tercer hermano, Patricio Palacios, a cargo de los timbales, comenzaron a trabajar en un grupo propio con otros músicos, presentándose en locales como El Pollo Dorado, La Fontana, El Mundo, situado frente al Teatro Caupolicán, y la misma Taberna Capri, donde los bautizaron como La Sonora Palacios.

Poco antes, en 1964, se había integrado el joven cantante Patricio Zúñiga, proveniente de la Orquesta Los Peniques, donde había sido apodado como Tommy Rey. El conjunto, en todo caso, era distinto al usual formato de orquestas de baile es ese tiempo. “Yo había visto a la Sonora Matancera, y quería formar un grupo como ese”, ha dicho muchas veces Marty Palacios, situando el origen del nombre, y la inspiración de la estructura instrumental.

Foto: Colectivo Tiesos Pero Cumbiancheros

Dice la Historia Social de la Música Popular en Chile , 1950 - 1970, libros publicado en 2009 por Juan Pablo González, Claudio Rollé y Oscar Ohlsen.

“Palacios trabajaba en RCA Victor, donde tuvo acceso a los discos de la Sonora Matancera, que le brindó un modelo a seguir para la formación de una sonora en Chile, especialmente en el uso punzante de las trompetas, pero cambiando la guaracha por el ritmo tropical de moda: la cumbia. La Sonora Matancera – iniciada como estudiantina en 1924- estaba formada por dos trompetas, piano contrabajo, guitarra y una sección rítmica con marcas, tumbadoras y timbaletas”.

1964: el primer single
Tres trompetas como protagonistas, timbales, guitarra, bajo y piano fueron la primera formación de La Sonora Palacios. Siete músicos más un cantante, inédito formato en Chile y más pequeño (y económico) que el de una orquesta. Su repertorio original incluía guarachas, chachachás, boleros, tangos e incluso el naciente rock and roll, pero a medida del tiempo sus músicos fueron integrando cada vez más cumbias, sobre todo luego de un viaje a Argentina a fines de en 1963, donde conocieron canciones y compraron partituras.

Marty Palacios actuaba como arreglador y primera trompeta, y le imprimió el ritmo característico de las primeras cumbias chilenas, pensando en el público que acudía a los locales donde solía tocar. “El chileno baila muy sencillo, entonces adapté la cumbia así, muy marcada, cualquier persona la puede bailar”, dijo al programa de televisión Canción Nacional el año 2005.

Llegar al estudio de grabación les tomó tiempo. Los principales sellos de entonces, RCA y EMI, no habían reparado en la cumbia como producto comercial, hasta que a la filial chilena del sello alemán Phillips llegó un antiguo conocido para ocupar el puesto de gerente. El pianista argentino Saul San Martín ofreció al conjunto editar un single con dos canciones. Escogieron la argentina “El caminante”, que tiene una versión ligeramente posterior de los trasandinos Los 5 del Ritmo, y “La mafafa”, del cubano Julio Gutiérrez, compositor y pianista cubano, que recorrió América y se instaló en México. La canción fue una sugerencia de Amparito Jiménez, a quien habían acompañado en una grabación un poco antes.

En la misma sesión de grabación registraron varias canciones más, frente a la posibilidad de editar un LP que efectivamente se materializó poco tiempo. La buena respuesta en ventas convenció al sello de lanzar un nuevo single con “La bombita de De Gaulle”, y luego un LP. Curiosamente, el año de edición de ese disco –que no figura en la publicación- aún no se establece en forma definitiva. Marty Palacios ha dicho en entrevistas que fue en 1964 o 1965. En el sitio oficial del conjunto dice que fue en 1964.  Tommy Rey afirmó en una entrevista dada en 2012 al grupo de estudio Tiesos pero Cumbiancheros que se editó en 1965. Y en la Historia Social de la Música Popular en Chile, 1950 - 1970, se señala que ocurrió en 1966.

La primera edición de ese disco dice en su etiqueta Cumbias coléricas, que era su nombre original. Luego se cambió al incorporar la cumbia “La bombita de De Gaulle”, compuesta por  Nelson Navarro, compositor cubano, ex integrante de la Sonora Matancera, y residente en Chile en ese momento. Es autor, entre muchas canciones, del bolero “Quémame los ojos”.

Por esa canción, que se refería a los polémicos ensayos atómicos que realizados por Francia en el Pacifico Sur, el título del disco cambió a Explosión en cumbias, editado posiblemente en 1965 como el hito de inicio en la historia de La Sonora Palacios. El disco tiene otra marca: “Cumbia para adormecerte”, del trompetista Leonardo Núñez, es la única del disco compuesta por un chileno. Por ello se le define como la primera cumbia chilena de la historia.

Foto: Sello Phillips

La presencia radial de sus canciones se multiplicó con el disco Sonora Palacios, de 1966 (que incluía “Los domingos”), y desde ahí completaron casi un disco por año en 1972. En 1974 editaron una lujosa edición internacional, con textos en español e inglés, titulada Cumbia maravillosa, donde reunían los principales éxitos en sus primeros diez años de vida.

Simultáneamente a sus discos, La Sonora Palacios mantuv una permanente agenda en vivo en locales nocturnos, y en 1967 –invitados por una compañía aérea–  realizó una gira por Yugoslavia, Checoslovaquia y otros países europeos. En esos primeros tiempos recibieron varios premios y se ganaron un nombre en la abundante música chilena de esos años. Grabaron boleros y otros ritmos, pero su sello fue sin duda la cumbia que se popularizó en Chile gracias a La Sonora Palacios. Muchos conjuntos del género  -como los Viking’s 5 o Giolito y su Combo- se iniciaron poco después observando su experiencia.

Así lo resume otra vez Historia Social de la Música Popular en Chile, 1950 – 1970: “La Sonora Palacios, con un nuevo formato instrumental y un nuevo repertorio, lograba darle continuidad a la práctica de la música tropical en Chile, que había decaído con el auge la Nueva Ola, la pérdida de vigencia del chachachá y el fin de las grandes orquestas tropicales chilenas”.

Chile y la Sonora después del 73
Tras el golpe militar de 1973, y la imposición del toque de queda, la vida nocturna se restringió y con ella los espacios de trabajo de los conjuntos de baile. La Sonora Palacios continuó en funcionamiento a menor escala, también en el estudio de grabación. Sus canciones consolidaron en fiestas en casas, en un fenómeno alimentado por su presencia televisiva en espacios como "Sábados Gigantes" o emisiones de la Teletón, donde ofrecieron una actuación en el horario estelar de su primera edición, en 1978.

También tocaron muchas veces en cuarteles militares, como ha reconocido Tommy Rey. Así lo contó en el programa "Mentiras Verdaderas", de La Red, el año 2013: “Nos iban a buscar a la casa, y nos llevaban medio obligados. Nosotros no sabíamos lo que estaba pasando atrás en ese tiempo. Si hubiéramos sabido que estaban torturando, yo me hubiera negado, pero había mucho miedo”.

En 1975 grabaron su sexto disco, Los fabulosos, donde incluyeron una canción del salsero Willie Colón, y en 1977 un EP con cuatro canciones navideñas. Al mismo tiempo fueron lanzando singles con temas bailables que ingresaban directamente a las radios. En 1976 prensaron la argentina el “Candombe para José”, que en Chile había popularizado el grupo Illapu, y que también habían grabado en ritmo de cumbia los coquimbanos Viking's 5 pocos meses antes. En 1977 publicaron el single “Agua que no has de beber” y “Pedacito de mi vida”, y en 1978 compilaron los sencillos en uno de sus discos más exitosos y trascendentes: La Sonora Palacios. Allí agregaron otros clásicos, como “El galeón español” (tomada de los Wawancó, que la habían grabado en 1967), “Negrito cumbá” y “Morena de 15 años”.

En 1980 grabaron su primer cassette y el último con etiqueta Phillips, que entonces estaba cerrando su filial chilena. También titulado La Sonora Palacios, incluyó solo cuatro canciones originales, entre ellas “Un año más”, del coquimbano Hernán Gallardo, y que habían grabado los grupos coquimbanos Makalunga y Los Viking's 5. La Sonora Palacios desarrolló un nuevo arreglo con protagonismo de las trompetas, que en voz de Tommy Rey es la versión más célebre del tema, devenido en un clásico de la música popular chilena.

Ese cassette marcó otro hito en la historia. Fue el último momento con el cantante Tommy Rey, ya que en 1982 renunció a la sonora junto a otros cuatro músicos, dejando solo a los tres Palacios: los trompetistas Marty y Jorge, además de Marty hijo, que en 1979 –y con 15 años- se había hecho cargo de las timbaletas ante la salida de su tío Patricio.

“Existen muchas versiones sobre este asunto, desde diferencias políticas, problemas de distribución de ganancias, participación inequitativa en las decisiones del grupo o menor valoración de los integrantes que no eran parte de la familia Palacios”, dice el sitio Radiomaníacos, en una de las buenas biografías del grupo que circulan en internet. Al margen de las causas, Tommy Rey inició otra sonora con su nombre en 1982, que se convirtió en los años '90 en el principal conjunto de cumbia chilena, pero La Sonora Palacios nunca detuvo su camino. En 1984 editaron dos cassettes con el sello local Star Sound, que adquirió el catálogo de Phillips y continuó por una década publicando a La Sonora Palacios y otros artistas, entre ellos la popular Sonora de Tommy Rey.

La primera de esas ediciones fue Una vez más, donde canta Orlando Ramírez, y se desarrolla un repertorio nuevo, llamativamente con varias canciones alusivas a una separación sentimental. El clásico “Rosario de mi madre”, o “Me separé de ti”, compuesta por Marty y su hermano Oscar y cuyo estribillo dice  “La vida es sí / Te pido por favor / No cruces mi camino / Tu tiempo terminó”.

Desde los '80: Un nuevo comienzo
Con nuevos músicos y el cantante Orlando Ramírez, la actividad de la Sonora Palacios se mantuvo en pequeños escenarios nocturnos y en 1985 volvieron a salir de Chile, para realizar una gira por Europa y Estados Unidos. Al poco tiempo visitaron Australia, y en 1989 se presentaron  en el Festival de Viña del Mar por primera vez, aunque en la historia de ese escenario no fueron el primer grupo tropical en llegar. En 1986 y 1987 Pachuco y la Cubanacán habían protagonizado ese hito y en 1989, de hecho, también estuvieron en el Festival de Viña del Mar unos días antes.

Foto: Sello Star Sound

En 1991 la Sonora presentó el cassette A lo campeón, saludando la Copa Libertadores obtenida por Colo Colo ese año, y registraron una nueva versión del himno. Tomaron la que habían grabado en 1973, con la voz de Tommy Rey, y la mezclaron con una nueva, cantada por Orlando Ramírez.

Un año después grabaron el último cassette con el sello Star Sound y el tropical Calipso Records abrió una nueva etapa del conjunto. En algunas ocasiones con la producción del trompetista original, Leo Núñez, grabaron varios discos con sus éxitos, y también nuevos repertorios, en colecciones de meddley que inauguraron en su historia el formato del CD, y que hoy se encuentran en sus plataformas oficiales de streaming. Su discografía histórica, en todo caso, está casi completa disponible en espacios no oficiales, gracias al trabajo de rigurosos coleccionistas y seguidores.

En los años 90 también la Sonora  debió enfrentarse a un sinnúmero de grupos que comenzaron a presentarse con su nombre. Desde la primera Sonora Palacios Junior, que comenzó a funcionar en los años 80, con uno de sus ex cantantes, a la Sonora Junior L. Palacios, donde canta el hijo de Tommy Rey y tiene varios discos. Pero hay muchas más: La Sonora de Gabriel Palacios, La Sonora Palacios Jr. de Hugo Palacios, La Sonora de Manuel Palacios, Sonora J. Palacios, la Sonora de Joe Palacios…

La Sonora Palacios “histórica” ha presentado varias demandas por uso indebido de la marca, y ha conseguido varias veces impedir que otras agrupaciones lo sigan usando, pero cada tanto aparece una agrupación haciendo uso del nombre. Desde la década del 2000, en todo caso, con la revaloración de la cumbia que hicieron nuevas generaciones de músicos, y donde Tommy Rey es un referente central, La Sonora Palacios también tuvo su nueva valoración. En el 2005 regresaron al Festival de Viña del Mar, y al año siguiente  acudieron una vez más, pero compartiendo el show justamente con la Sonora de Tommy Rey, bajo la denominación “La Gran Sonora de Chile”.

El año 2011 produjeron el disco de celebración de sus 50 años de vida, donde regrabaron –una vez más– varios éxitos de su historia, y contaron con el acompañamiento del Macha, el cantante de Chico Trujillo, en “Negra santa” y una reversión del comienzo de la historia: “Pobre caminante”. Dos años después llegaron aun más lejos con los duetos, y grabaron

Foto: Plaza Independencia (2011)

Yo también canto cumbia, con la voz de invitados de muchos otros géneros (como Douglas, Germán Casas, José Alfredo Fuentes o Zalo Reyes), demostrando el respeto y el valor con el que la comunidad musical chilena  mira el nombre de la Sonora Palacios.

Liderada por su fundador Marty Palacios, en sociedad con su hijo, por la Sonora han pasado muchos músicos, y han sumado nuevos códigos a sus identidad musical. Cuentan con animadores en escena, ha habido varias mujeres en su elenco musical y han sumado nuevos repertorio. El 2017 versionaron el éxito mundial “Despacito”, y el 2020 la “Cumbiaracha”, que definieron como una mezcla entre cumbia y guaracha, y que cantan con el músico urbano Joel Music.

Pero por sobre todo siguen siendo la Sonora Palacios. Mantienen sus uniformes, el protagonismo de las trompetas y el eje de sus shows sigue siendo su repertorio tradicional de cumbias chilenas. Muchas de ellas ya suenan en voces de muchas otras agrupaciones, pero en la historia musical chilena está inscrito que canciones como “Los domingos”, “El galeón español” o “Cumbia para adormecerte” siempre tendrán detrás el nombre de la Sonora Palacios.

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