1960
Es una de las maestras mayores en la investigación y la difusión del folclor en Chile. Raquel Barros Aldunate, intérprete, recopiladora, profesora, directora de conjuntos, autora de ensayos y libros, fundó en 1952 la Agrupación Folklórica Chilena Raquel Barros, precursor grupo de cantos y bailes dedicado a la proyección folclórica en nuestro país; fue parte desde 1958 del Instituto de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile y llegó a celebrar en 2012 las seis décadas de trayectoria de la Agrupación. Murió en 2014, a los 94 años, con un cuantioso patrimonio musical, escénico, discográfico y documental legado tras una vida dedicada en cuerpo y alma al folclor y sus tradiciones.
Al menos cuatro bandas latinoamericanas adoptaron durante los años sesenta el nombre Los Beatniks. El homenaje chileno a ese movimiento literario con sede en San Francisco, California, agrupó desde 1966 a cuatro jóvenes santiaguinos interesados en la llamada british invasion rockera, aunque desde una vereda atípica. Su vocalista, Julio César Pereira da Silva, era un ciudadano brasileño temporalmente afincado en Chile. Si los Rolling Stones fueron el molde para grupos locales como Los Jockers, y Los Yardbirds moldearon a Los Sicodélicos, Los Beatniks se miraron en el rock de aguda crónica social de The Kinks. Su único álbum, Beat (1967), contenía trece bien interpretadas versiones para temas de Ray Davies (más "Gloria", de los irlandeses Them), sin composiciones originales.
Los Huastecos del Sur son un grupo vocal e instrumental chileno pionero en cultivar la música popular mexicana, con gran acierto, entre los años 1938 y 1958. Obtuvieron gran popularidad en base a la interpretación de corridos, huapangos y otros estilos que hacia 1938 estaban muy de moda a raíz de la película Allá en el rancho grande (1936), que protagonizara Tito Guizar. Sus integrantes originales fueron Julio Beas, Luis Beas y Gerardo Cárdenas, en una primera etapa en la que el grupo grabó canciones como "El fanfarrón" y "Soldado de levita", ambas de 1943, en discos de 78 rpm para el sello Victor. Hacia 1945 los hermanos Beas fueron reemplazados por Óscar Rodríguez y Sergio Baeza. En 1953 se incorporó al conjunto, en reemplazo de algunos de ellos, el célebre cantante Fernando Trujillo, que permaneció en el elenco hasta 1963.
Tito Fernández decía que no sabía escribir ni cantar particularmente bien, y que el escenario fue «una suerte de tortura necesaria: gracias a él puedo vivir, porque no sé hacer otra cosa». Sin embargo, convivió con logros únicos en el desarrollo de la música popular chilena, de entre los cuales la popularidad de canciones como "Me gusta el vino" y "La casa nueva" son los más inmediatos de reconocer. El Temucano fue un cantor capaz de cruzar audiencias, incluso en los períodos más divisorios de nuestra historia social reciente, tomando de la tradición folclórica aquella esencia narrativa que explicó su original razón de ser, y que supo combinar con los códigos de géneros populares, como el bolero. Las canciones de Fernández son historias para escuchar con atención, y si bien nunca buscaron redundar en los tópicos amorosos de la balada, transmitían un afecto entrañable por aquello que podríamos llamar nuestra identidad: el paisaje, la familia, la charla entre amigos, los brindis, la nostalgia.
Jorge Peña Hen es el precursor de un movimiento de orquestas juveniles e infantiles que fue pionero en América Latina y, después de su asesinato a manos de agentes de la Caravana de la Muerte, gestionó e institucionalizó Fernando Rosas. Compositor, director de orquesta, educador, gestor y fundador de numerosas instituciones, su iniciativa señera dio nacimiento a la Orquesta Sinfónica Infantil de La Serena, con la participación de niños de sectores vulnerables, y a la Escuela Experimental de Música en la misma ciudad.
Hacia el final de su vida Roberto Parra Sandoval se convirtió en el emblema de una identidad nacional extraviada. La dictadura había visto en los grupos de huasos típicos un cómodo modelo de lo nacional, pulcro y clasista, que nada tenía que ver con la genuina cultura popular, rural o callejera, que palpitó a las sombras de la oficialidad. Roberto Parra transitó en el margen, y su tardío reconocimiento puso en evidencia dos modelos en disputa que afloraron con más claridad desde los años '80: huasos de gomina versus cuequeros bravos. Hermano de Nicanor y Violeta, autor de célebres cuecas y de la obra teatral La Negra Ester, Roberto Parra redefinió para siempre en Chile el concepto de cultura popular, al punto que el día de su nacimiento, el 29 de junio, llegó a ser declarado por ley Día Nacional del Folclor Urbano cuando el país conmemoró en 2021 su centenario.
Max Berrú es uno de los integrantes fundadores de Inti-Illimani, y el primer músico que en esa condición abandonó el conjunto. En 1997 razones derivadas de su vida personal (fundamentalmente, un nuevo matrimonio y una nueva hija), lo llevaron a renunciar, aunque su ligazón con la música y con el grupo nunca se cortaron. Desde entonces, editó dos discos y se presentó regularmente mostrando repertorio latinoamericano. Ecuatoriano de nacimiento, se quedó definitivamente a vivir en Chile, hasta que, afectado por un cáncer, falleció en Santiago en mayo de 2018 a los 74 años.
Este ensamble pionero en la consolidación del jazz modernista en Chile a partir de los años '60, fue el proyecto único y fundamental del pianista Omar Nahuel. Su presencia durante toda la década no sólo cambió el perfil de los jazzistas nacionales que encontraron en él un modelo para desarrollar líneas musicales vanguardistas. Además llegó a ser el gran grupo profesional del jazz y de paso grabó el primer LP en nuestra historia de una banda establecida. Es el punto de partida para toda una época, desde la perspectiva en que se le mire.
Si bien la figura de la cantora, folclorista, recopiladora y autora Elena Montoya, La Criollita ha permanecido en el desconocimiento de la música popular chilena, su activa presencia e intensa creación la convirtieron en el mayor nombre del folclor en el norte. El puerto de Coquimbo, la pampa del desierto de Atacama, las oficinas salitreras y el el santuario de Andacollo, fueron escenarios e inspiraciones de la autora nortina, que dejó escrito ese sentido canto de devoción mariana llamado "Mamanchi".
Quien llegó a ser conocido como «la primera guitarra de Chile», dejó una marca en la música nacional del siglo XX como ejecutante, compositor y arreglador; hábil en los encargos a solas pero también como director de conjuntos. Su nombre aparece mencionado con constancia a propósito de la cueca, la tonada y los éxitos de raíz folclórica de artistas como Ester Soré, Los Cuatro Hermanos Silva y Los Cuatro Huasos; y también en grabaciones de cruce entre bolero y tradición, como algunas de Lucho Gatica. Humberto Campos fue un músico prolífico que estuvo presente en diversos discos de la época, que incidió sustancialmente en la huella de la llamada tonada urbana, y que fue requerido en los estudios a la vez como instrumentista de sesión y consultor en arreglos. Se estima en unas dos mil sus grabaciones.
Una de las personalidades más activas y múltiples de la historia del jazz chileno desde comienzos de la década de 1950 fue el pianista, gestor cultural y difusor Pepe Hosiasson. Su figura recorre las décadas transversalmente y abierta a todas las filosofías jazzísticas. En su cronología como músico aficionado no sólo aparece la fundación de conjuntos hot jazz históricos, sino además una fuerte presencia como productor de conciertos, discjockey radial y crítico en medios escritos (incluso la mítica revista Downbeat). Hosiasson fue en sí mismo un “punto de encuentro” del jazz.
Como el segundo de los jazzistas del clan Lecaros, Mario Lecaros fue uno de los puntales de la escena de comienzos de los años '70 con una categoría de multi-intrumentista que lo llevó a incursionar en el contrabajo, el saxo soprano y el corno. Pero sobre todo en el piano, el instrumento que le perteneció desde siempre, con el que desarrolló un pensamiento armónico muy jazzístico y con el llevó a tierra sus ideas musicales, grabando discos de piano solo, liderando tríos desde el piano y transformándose en uno de los más importantes formadores de piano jazzístico en Chile.
Más de medio siglo de historia musical chilena está asociado a la figura de Alberto Rey, arpista del célebre Dúo Rey-Silva y como solista. Luego de tocar con el temprano conjunto típico Los Guasos de Chincolco, en 1935 formó el Dúo Rey-Silva junto al guitarrista Sergio Silva, con quien emprendería una carrera de más cincuenta años ininterrumpidos. En paralelo desarrolló una cuantiosa discografía personal con arreglos de música folclórica para arpa, como también una frecuente colaboración en grabaciones de otros músicos. Uno de sus últimos trabajos fue la reedición del LP El huaso que yo conozco (1967), grabado por el Dúo Rey-Silva junto a Pedro Messone y reeditado en 2001, pero Alberto Rey murió antes de la publicación de disco, a los 85 años y después de 66 años de prolífica carrera.
Renán Patricio Sánchez Gajardo es una figura musical nacida en las postrimerías de la Nueva Ola, y por eso su nombre trasciende ese movimiento. Apadrinado por la cantante Cecilia, en 1966 debutó el se sello EMI, tras ganar un concurso radial el año anterior y radicarse en Santiago. Su actuación en el Festival de Viña y en certámenes internacionales, le dieron un nombre, reforzado por éxitos populares como "Por amor" o "Soy culpable", y por la innegable calidad de su registro vocal. En las décadas del '70 y '80 su nombre engrosó la lista de artistas que coparon los espacios televisivos, en un oficio que disminuyó en los años '90. El 2005 participó en el programa Rojo VIP de TVN, y, aunque en general esta alejado de la música, en ocasiones se presenta en vivo.
Compositor, cantante, productor y coreógrafo, Pepe Gallinato fue una figura importante de la industria musical chilena en los años sesenta y setenta, con aportes equivalentes en los géneros de la Nueva Ola y el neofolclore. Fue uno de los artífices de programas de televisión tan famosos como "Música libre" (junto a su esposa, la argentina Mirta Furioso) y de otra serie de proyectos que llevaron el pop internacional a las pantallas chilenas.
Indisoluble de las figuras de sus dos máximos impulsores, Luis Bahamonde y Carmencita Ruiz, Fiesta Linda es además uno de los más importantes conjuntos de música típica y de raíz folclórica chilenos. Con Bahamonde como compositor y Ruiz en primera voz, éste fue el grupo de la pareja que impuso éxitos de la música chilena como las tonadas "Ende que te vi" y la propia "Fiesta linda", y contó entre sus filas además al prolífico guitarrista, arreglador, compositor y cantante Pepe Fuentes, quien tuvo allí su primera escuela en la cueca y otros géneros folclóricos y populares que luego ha desarrollado en su extensa carrera.
Uno de los conjuntos que más trabajó por la divulgación de la música altiplánica en el marco de la Nueva Canción Chilena fueron los Curacas. Nacidos como Los de la Peña para apoyar las presentaciones en vivo de Ángel Parra, el conjunto creció en una discografía propia de profundo valor para el conocimiento masivo de la raíz sonora nortina. El grueso de su repertorio lo constituían canciones tradicionales, además de versiones de autores como Violeta Parra. Desde el último disco de su primera formación, en 1977, el grupo ha tenido reuniones esporádicas con algunos integrantes fundadores, y vive una suerte de nueva etapa desde que en 2007 ordenaran una nueva agenda de presentaciones así como la grabación de un álbum.
Nacido en el Cerro Barón y formado en el trajín de la bohemia porteña de los años '40, Hernán Bahamondes ha sido considerado, junto con Rafael Berríos, un padre del acordeón folclórico al dotar de protagonismo al instrumento en la cueca. A Santiago llegó a sus 18 años y con mayor presencia desde la década de los '60 fue marcando una múltiple participación en lotes y elencos. Su nombre y su sonido se escucharon en agrupaciones diversas, como Los Labradores, Los Granjeros, Los Puntillanos, Los Caporales y una versión de los años '70 de Fiesta Linda, además de tocar, grabar y acompañar a cantores como Héctor Pavez, Hilda Parra, Tumbaíto o el Dúo Mesías-Lizama. Habitante de la comuna santiaguina de Lo Espejo, desde 2012 un Festival de Acordeón llevó su nombre en la zona sur de la capital.
Surgida con los años '60, Blops fue una de las pocas bandas de la época que pudo trascender su inspiración anglosajona para dar paso a creaciones originales y de poderosa identidad propia. El resultado fue un rock inteligente, con una poesía y un suave sonido que se mantienen frescos hasta hoy. Tras su disolución, en 1973 , sus tres discos constituyeron un patrimonio perdido hasta que el esfuerzo personal de sus integrantes permitió su reedición, en el año 2001. Fue ése un acto de justicia con un nombre fundamental del rock chileno. Su historia incluye dos fugaces intentos de reagrupamiento, un clásico de la envergadura de "Los momentos" y un impacto que, si bien nunca fue masivo, caló hondo en un sector del público y en la comunidad musical chilena.
Si la Nueva Ola se fundó imitando modelos extranjeros, Luis Dimas fue todo un ejemplo del movimiento. Nacido Luis Misle Troncoso, al muchacho de ese entonces, comienzos de los años 60, no le tomó mucho tiempo aprender que la clave para triunfar estaba en adoptar una personalidad ajena. Tal como lo había hecho un par de años antes Peter Rock al probarse el traje de Elvis Presley y apropiarse de algunas de sus canciones, Dimas hizo lo propio con Chubby Checker, por entonces el rey del twist en el mundo de habla inglesa.