Ranchera y corrido
Una de las expresiones extranjeras que más calurosa bienvenida ha tenido históricamente en Chile es la de la música popular mexicana, expresada en ritmos propios como los famosos ranchera y corrido. El cine de los años '30 posibilitó un primer contacto entre esa manifestación y la audiencia nacional, al tiempo que se formaban los primeros conjuntos de música ranchera en los círculos juveniles universitarios de la época. A lo largo de casi un siglo es mucho lo que ha cambiado esta música, hoy alojada a fondo entre el público popular tras generaciones de cantantes, dúos y conjuntos de rancheras y corridos que han incorporado el ritmo ranchero y norteño hasta fundirlo con la identidad nacional.
Dos voces y dos guitarras definen el sello de Los Vargas, el dúo de hermanos que popularizó en Chile valses peruanos como ‘‘El plebeyo’’ y ‘‘Nube gris’’ desde 1958. En la genealogía chilena de ese ritmo, junto a solistas como Lucho Oliva, Palmenia Pizarro y Ramón Aguilera, Los Vargas están en la primera línea, y su carrera, iniciada en los años '40, ha sido continuada por una segunda generación de músicos.
Según indican los musicólogos e investigadores, Los Estudiantes Rítmicos representan la primera experiencia de música pop de la historia en Chile. El conjunto nacido en aulas de la Universidad de Chile en 1939, encabezado por el joven compositor José Goles, impuso nuevos términos entre el nuevo público durante la década de 1940, con energía juvenil y ritmo popular, a través de un repertorio de boleros, valses, corridos, polkas y foxtrots y todo tipo de expresiones musicales de impacto masivo. Su éxito desbordante en la época está asociado a la canción "El paso del pollo", más conocida como "El pobre pollo", que atravesó épocas y audiencias como un ineludible de la música chilena.
El conjunto Reina Isabel tomó su nombre de la novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, La reina Isabel cantaba rancheras (1994), y desde ese punto de partida este elenco femenino se instaló en el circuito de la música mexicana desde fines de la década de 2000, con una propuesta de marcado acento escénico, aunque en lo musical esta modalidad de ranchera actualizada a los requerimientos del pop se vio representada en los discos Rancheras y más (2009) y Mi gran noche (2011).
Inicialmente conocida en escenarios sureños con el pseudónimo de Solange, la cantante romántica Madriela Solanch Marchant Campos retomó su nombre cuando dio el significativo paso de dejar Chillán, donde había transcurrido su vida, para probar suerte en la capital y poco después estrenarse como solista en la primera edición del concurso televisivo “Factor X”, de TVN, en 2011. Allí, la cantante finalizó con el tercer lugar, pero ello le significó el inicio de una carrera en la música pop que tuvo un paso inicial con el disco Mírame (2012).
Elenco vocal femenino orientado a la ranchera tropical, encabezado por la cantante de pop latino Paula González. Su propuesta combina canciones clásicas del repertorio actualizadas al sonido del pop y puestas en escena con espectáculos bailables. Entre sus integrantes figuran cantantes que actúan activamente en la industria musical del entretenimiento y la televisión, como Licetty Alfaro, que compitió en "Rojo, fama contrafama", y Tatiana Zambrano, quien integró una serie de orquestas televisivas. Además, ha contado con colaboraciones ocasionales de solistas, como la también aspirante en "Rojo" Jessica Viveros.
Presentada como «la regalona de la ranchera» por sus actuaciones junto a Los Charros de la Comuna de Lumaco en la parrillada La Tuna de Quinta Normal, Angélica Sepúlveda gozó en 2009 de esta categoría mediática a partir de una popularidad que se arrastraba desde su participación en reality-shows en la pantalla chica (como "La granja" y "1810"). Así engrosó una lista de figuras de TV que llegaron al estudio de grabación en la misma década: Willy Sabor, Catalina Bono, Yamna Lobos, Kathy Barriga o Carolina Molina, la más cercana a su estilo de música mexicana. Su relación con la música se inició en la adolescencia, primero en coros de iglesia y luego en grupos de cumbia hasta que recaló en la ranchera. Ya durante su etapa televisiva apareció en locales de Bellavista cantando con el grupo Los Charros Juniors y ahí fue cuando se contactó con la producción del famoso conjunto de Lumaco. Angélica Sepúlveda hizo actuaciones con canciones como "El rey" y "No volveré", y publicó su primer disco bajo el determinante título Rebelde nací.
Como aspirante en el programa "Rojo, fama contrafama" de 2004, la cantante maulina se orientó especialmente a la balada romántica latina. De esta manera interpretó canciones de Myriam Hernández, inspirada además en esta figura referencial entre las voces chilenas. En 2008 participó en el concurso regional "Latin american idol", con otras cantantes nacionales como Francisca Silva, lo que terminó de poner su nombre en un circuito de canto mayormente centrado en las competencias y concursos de talentos.
Los Dos Maulinos son una sociedad de músicos del Maule. Mauricio Vega, de Linares, y Miguel Molina, de Molina, desarrollaron un riguroso trabajo de recopilación e interpretación del repertorio campesino de su zona. Se conocieron en Santiago el año 2013, cuando ambos eran músicos de los circuitos de la cueca. Vega estaba recopilando tonadas y canciones del Maule cuando Molina llegó como invitado a una tocata de Los Guainas, grupo del que Vega era parte. Ambos descubrieron su afinidad con ese repertorio. La dupla dejó un único disco, Vamos cantando cantores (2016).
El carnet de identidad de Guadalupe del Carmen es impreciso. Tiene el nombre de Esmeralda González Letelier y asume que el nacimiento de la principal voz de la ranchera chilena, de la propulsora de los charrasqueados y de la diva de villorrios y peones, se registra el 7 de enero de 1931 en una pequeña casa de adobe y troncos levantada en una suave loma de Quilhuiné (otro registro apunta su natalicio el 12 de octubre de ese mismo año). Guadalupe del Carmen es una de las figuras fundamentales de la música popular chilena de toda la historia, igualable a nombres como Ester Soré (n. 1915) en la interpretación de tonadas, a Margot Loyola (n. 1918) en su trabajo de proyección folclórica y a Violeta Parra (n. 1917) en la composición de música chilena de raíz.
Jaime Atria es un activo autor de tonadas, valses, cuecas y canciones festivaleras con gran presencia en la industria del folclor de masas y la música típica, además de el responsable de una de las piezas más representativas de la identidad chilena del siglo XX. Ese himno canción nacional comienza con el trallazo cuequero de “Déjame que te llame / la consentida”, y se llama, justamente, "La consentida", obra que le significó a Atria un espacio entre los grandes autores de canciones chilenas de todos los tiempos.
Hay dos testigos clave en la historia de la cueca chilena, desde que nace en el campo profundo con letras y melodías de autor anónimo, hasta que se instala en la gran ciudad, inspira a nuevos creadores con nombre y apellido y luego llega al disco. Provienen, de hecho, desde el interior campestre de la séptima región y además se apellidan Campos: Eleodoro y Marcial, Los Hermanos Campos, emblemas de la cueca a secas. "Sin apellido", como ellos mismos creyeron que era esta canción patrimonial y de cuya manera también defendieron en sus más de setenta años de actividad.
Canciones de resonancia popular como "Lo conocí tarde", "Estúpido capricho", "Dulce de coco", "Por qué lo conocí", "Necesito un amante" y "Eso no es de hombres" han marcado la trayectoria de Danissa, cultora de ritmos que mezclan la cumbia chilena y la ranchera pop.
Impulsada por el éxito masivo que hacia 2004 cosechó la adolescente María José Quintanilla a través de la televisión, la cantante Leslie Coralán inició una carrera en la música mexicana que se concretó en 2013 con su disco debut, Mi nueva jugada. Oriunda del pueblo de Pupuya, en la Sexta Región, a los once años se instaló en Santiago junto a su familia. Desde niña cantaba baladas y tenía gran dominio el repertorio ranchero. A los quince ya había obtenido primeros premios en una serie de festivales de canto. Con la aparición de su primer disco, con canciones como "Amiga mía", "Ingrato" y el clásico "Cómo dejar de amarte", la rancherita Leslie Coralán, se unió a la oleada de cantantes femeninas que cultivaron la ranchera tropical en la década de 2010.
Su origen en Calle El Medio en San Vicente de Tagua Tagua y la cultura barrial, futbolera y familiar allí definieron la posición en la música popular de Mary Silva, conocida en los escenarios como La Mary, cantante de ranchera tropical en sus primeros tiempos y estrella chilena de la cumbia villera con posterioridad. Ella ingresó en la escena de una nueva música tropical tomando el concepto de "cumbia de barrio", que representaba esa historia propia llevada al escenario con canciones villeras que presentó incluso en Argentina, la cuna natural de esta variante de la cumbia. Canciones como "Sos un botón", "Brindo", "Antología" o "Las karatecas" alcanzaron impacto de popularidad.
La palabra "pachanga" aparece seguido en los carteles callejeros de las actuaciones de este grupo. Pero si el término muchas veces tiene que ver con la cumbia, el sello personal que Rezaka del Norte imprime a la fiesta es sobre todo el sonido norteño de la ranchera mexicana, cuajado en la mezcla que identifica a la banda: "ranchera con actitud punk".
Solange Arancibia, cantante de música ranchera en la Cuarta Región, se presenta en como "La reina del Valle del Elqui".
El más grande fenómeno discográfico de ventas en la historia de Chile lo protagoniza hasta hoy el dúo ranchero Los Llaneros de la Frontera, formado por dos hermanos críados en Maipo. Dos millones de discos vendidos es la cifra récord alcanzada en sus más de treintaa años de asociación musical, que arrancó en mercados y ferias libres a comienzos de los años '70 y llegó a figurar en la revista estadounidense "Billboard" dos décadas más tarde.
Heredera de una tradición musical y familiar a la vez, María Esther Zamora es una de las hijas del folclorista Segundo Zamora, autor de las cuecas "Adiós Santiago querido" (1942), "Mándame a quitar la vida" (1948) y "El marinero" (1950), entre muchas otras, y como cantante popular y folclórica ha sido constante animadora de escenarios chilenos ligados al folclor. Intérprete de cuecas, tonadas, tangos, boleros, chachachás, valses y otros ritmos populares, es en dupla con el músico y cantor Pepe Fuentes que protagonizó por décadas una de las parejas más activas de la escena y alcanzó gran impacto en el medio con la Casa de la Cueca, espacio que ellos habitaron como residencia en avenida Matta y que ha sido centro de divulgación de folclor. Desde 1996 ambos acompañron además a Álvaro Henríquez, en instancias como el festival sambernardino "Abril, cuecas mil" y las anuales versiones de La Yein Fonda, y figuran de hecho en los discos La Yein Fonda (1996) y La Yein Fonda II (2001), grabados en vivo en esas fiestas dieciocheras.
La sambernardina Karen Lefihuala Contreras adoptó el nombre artístico de Rosario, La Tejanita para incorporarse a la escena de la música mexicana que impuso la ranchera tropical de la mano de conjuntos populares como Los Charros de Lumaco. Iniciada a los catorce años en escenarios de su comuna y festivales de Buin, Lo Miranda, Doñihue y Rancagua, destacó pronto por su sentida interpretación de rancheras y corridos, e influenciada por el legendario conjunto mexicano Los Tigres del Nortes se instaló en el estilo tejano y norteño. Ya como Rosario, La Tejanita, la cantante compartió escenarios con Los Llaneros de la Frontera y los propios Charros de Lumaco, incluyendo en su repertorio corridos como "Una aventura", "La puerta negra" y "Cicatrices en el alma", rancheras como "Rata de dos patas" y "La hija de nadie", y la cumbia "Con la misma moneda", entre otras canciones. Sus primeros discos son Una aventura (2013) y Me perteneces (2015).