Palmenia Pizarro

La mujer que con mayor sentimiento ha cantado el vals peruano y el bolero en Chile es Palmenia Pizarro. Iniciada a comienzos de los años ‘60, ha desarrollado su carrera en Chile y luego en México, donde vivió y cantó durante más de veinte años entre 1973 y 1997. Revalorada por una nueva generación desde los años ’90 en adelante tal como Cecilia, Palmenia Pizarro reanudó su trabajo en su país y hoy, después de cinco décadas de historia, es una de las figuras centrales de la canción más popular chilena, con éxitos como los valses y boleros “Cariño malo”, “Ódiame”, “Ajeno” y “Amarraditos”.

Fechas

San Felipe - 19 de julio de 1941

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Palmenia Pizarro 2

David Ponce

La canción de Palmeña
“Palmenia Pizarro nació en San Felipe, provincia de Aconcagua, el 19 de julio de 1941. Graba su primer long play Philips a los 22 años de edad”, escribe en la contratapa de ese mismo LP el veterano locutor radial Petronio Romo. Y fue la radio el punto de partida de la cantante, con dos programa que ella recuerda de memoria.

–Primero, a los diez años, fue radio Corporación. “Yo también soy artista”: así se llamaba. Y a los quince años vengo a concursar al otro: “Así canta el Perú” es en la radio Yungay, cuando gano el premio para grabar un disco. Que era lo que yo buscaba.

Palmenia del Carmen Pizarro era una cantante provinciana, nacida en el pueblo El Almendral, en San Felipe, que había tenido en su padre y su profesora sus primeros estímulos musicales, mientras ella cantaba en concursos de aficionados y fiestas colegiales desde los siete años. Su llegada a Santiago coincidió con la fiebre del “Rock del mundial” y de la Nueva Ola: no parecían tiempos muy apropiados para una cantante de boleros y valses.

–Yo pensaba que no iba a pasar nada conmigo, porque se escuchaba puro rock and roll, puro twist, todos los cantantes chilenos cantando en inglés, haciendo covers, y yo yo con dos valses peruanos inéditos estaba fuera de foco, ¿me entiendes? Entonces yo decía “Dios mío, que pase algo, que no lo pongan en el último rincón de la discoteca los programadores”. Ése era mi temor.

No iba a haber motivo de temor. Esos dos valses peruanos fueron las caras A y B del primer disco sencillo de la cantante, grabado el 13 de noviembre de 1962 para el sello Philips, a raíz de su éxito en el citado concurso de la emisora Yungay: “Mi pobreza” y “Amarga experiencia” estaban destinados a marcar su primer éxito radial.

–De repente un día me levanto y caigo sentada a la cama porque pongo la radio Nacional y un locutor que tenía un programa de música mexicana me anunció. Y según él yo era peruana. Me presentó así, hablando amejicanado: “Y ahora, mis chaparritas, pues les voy a presentar una cantante peruana”. Y yo paré la oreja; como conocía cantantes peruanas… “Pónganle atención porque canta muy lindo, muy triste. Ella va a cantar ‘Mi pobreza’ y se llama Palmeña Pizarro” –se ríe Palmenia Pizarro–. Se equivocaron en la disquera y la etiqueta del disco decía “Palmeña”.

Hoy volví a verte, cariño malo
Si su debut fue a fines de 1962, 1963 fue un año de éxito sostenido, y fue una Palmenia Pizarro vestida de traje y pañuelo blanco y con un peinado escarmenado la que el 26 de abril de 1964 recibió ante el público del Teatro Caupolicán el premio “disco de oro Philips” otorgado por su casa disquera en reconocimiento a sus ventas, cuando ya sus grabaciones eran editadas en Argentina y Perú.

–No sabes tú los sueños que yo tenía. Yo me sentaba en el pasto al frente del edificio de la Philips y me compraba un refresco Fanta u Orange, que es lo que me gustaba. Ahora no tomo esos refrescos ni por si acaso. Me aburrieron, porque los tomé por tanto tiempo. Ése era mi almuerzo. Al comienzo tuve que esperar un año para grabar. Según ellos (los ejecutivos del sello) no había repertorio para mí.

Para su segundo single, en 1963, el compositor argentino Natalio Sedini le escribió el vals “Desprecio” y ella grabó además “Vuelve pronto”, de un autor peruano que iba a ser fundamental en su carrera: Augusto Polo Campos, autor del vals “Cariño malo”, el mayor éxito de Palmenia Pizarro. Ambos se conocieron en una recepción de la embajada de Perú en 1963, y ella cita las palabras del propio Polo Campos en ese diálogo.

–Me dijo “Yo me vine a tu país porque me acabo de separar de mi esposa. Ha sido muy difícil para mí, y el día antes de viajar iba con mi pasaporte, salí de las oficinas y ella venía por la misma vereda. Y cuando me vio se cambió de vereda”. Y eso le dolió mucho. Y ahí saca una hoja y escribe “Hoy, después de nuestro adiós, hoy volví a verte, cariño malo” –recalca Palmenia–. Y todos dicen “Hoy vuelvo a verte”. Al otro día en el avión la terminó. (La canción) Venía inédita cuando me la entregó.

Ésa fue su cuarta grabación, un EP o extended play con cuatro canciones: “Cariño malo”, de Polo Campos, “Olvídate de mi”, vals de Pablo de los Andes, “Todavía” y “En vano”, vals de Mario Cavagnaros. El siguiente sería el álbum debut de la cantante: Qué lindo canta Palmenia (1964).

Qué lindo canta Palmenia: en la radio y en long play
En paralelo a su actividad disquera, Palmenia Pizarro mantenía además una nutrida carrera radial en diversas emisoras de la época.

En radio Minería, dirigida por Roberto Rojas, pasó por los programas “Revista Postal Telegráfica”, “El show de la Polla” de los domingos al mediodía con Ricardo García, y en actuaciones estelares con cantantes como Cecilia. Cuando luego fue convocada por Radio Portales, dirigida por Roberto Inglez, quedó actuando en las dos emisoras más populares de la época, pero las descartó cuando el tercer ofrecimiento vino de parte del programa “El show efervescente de Yastá” en radio Corporación, que dirigía Luciano Galleguillos.

Fue en esa emisora donde el célebre locutor Petronio Romo acuñó la frase “Qué lindo canta Palmenia”, que luego sería el título del primer LP, publicado tras los cuatro primeros discos sencillos. “En éste, su primer long play, Palmenia Pizarro presenta una buena variedad de formas musicales, ofreciéndonos canciones mejicanas, un bolero portorriqueño y una selección de canciones peruanas que son su especialidad”, escribe el propio locutor en la presentación del disco.

En el mismo año la sanfelipeña fue elegida la cantante más popular en los programas “Radiomanía” y “Discomanía”, espacio del propio Ricardo García donde ella iba a ganar durante siete años seguidos la medalla de oro del programa. En su primera visita a Argentina, en 1964, grabó las canciones “Cuidado” y “El último acto”, de Chico Novarro, el hombre que escribió “El camaleón”, “El orangután” y el bolero “Debut y despedida”, luego popularizado por Los Ángeles Negros, y más tarde el venezolano Luisín Landáez le escribió el vals “A mi madre” (1966).

Y las actuaciones en vivo también fueron parte de su agenda. Palmenia Pizarro recuerda haber intentado, muy precoz, cantar a los once años en el cabaret Mon Bijou, de Plaza Bulnes, a sugerencia del orquestador Federico Ojeda, director artístico de la radio Minería: hizo la prueba con la orquesta del propio Ojeda y cantó el vals “Ódiame”.

–Me costó mucho porque la radio era la base en esos años. Yo no podía ir a cantar a un cabaret porque ese era una cosa mal vista –explica, a propósito de su experiencia en Mon Bijou–. Había un caballero afuera, siempre me acuerdo, con un traje verde y botones dorados. El señor era el portero. Y cuando salgo, se me acerca y me dice “Sabe qué, m’hijita: yo la escuché cantar y usted canta lindo, pero ¿le doy un consejo? Usted no es para este lugar. Es una niñita, no se venga a meter aquí”. Y mira cómo me ayudó.

Valses y otros ritmos
Palmenia Pizarro se encontró con el vals por razones familiares, explica, desde que su padre era admirador del grupo peruano Los Morochucos y de los tangos de Carlos Gardel.

–Había muchos discos de 78 (revoluciones por minuto) en la casa. Yo había cantado valses inéditos porque tenía un matrimonio amigo en San Felipe que viajaba a Lima de vacaciones todos los años. Y un compositor no conocido me mandó un disco promocional con dos valses: “Mi pobreza” y “Siempre sola”.–explica, a propósito de sus primeras grabaciones.

Compositores peruanos como Ernesto Aroli (“Amarga experiencia”), Emilio Peláez Montero (“Aún te quiero”), Rafael Otero (“Ódiame”, “Mentías”) y Mario Cavagnaro (“En vano”, “El rosario de mi madre”, “Debemos separarnos”, “La historia de mi vida”) serían algunas de sus fuentes. Como parte de la genealogía del vals peruano cantado en Chile, la cantante se consagró en un género que ya habían iniciado conjuntos y solistas como Lucho Oliva y Los Vargas, a quienes ella escuchaba desde niña en San Felipe, y contemporáneos suyos fueron Lorenzo Valderrama y Luis Alberto Martínez, iniciados poco antes, entre 1959 y 1960, además de Ramón Aguilera y el peruano Lucho Barrios.

Muchos músicos han acompañado a Palmenia Pizarro en sus más de cuarenta años de trabajo. En sus inicios actuó con Raúl Vives y René Salinas, para pasar luego a trabajar junto a Los Diamantes del Sol con Leonel Mesa. Hacia los últimos años ha actuado con Danilo Rodríguez (requinto y guitarra), Nelson Alfaro (guitarra), Tito Arriaza (teclados) y Martín Zegarra (percusión). Y no sólo valses ha grabado la cantante. En sus discos también hay boleros, joropos, pasillos, bambucos, zambas, tonadas, rancheras, baladas y hasta un tango, “Dónde estás, corazón”. Ni el folclor chileno le ha sido ajeno.

–Después de que gané el (primer) concurso en la Radio Corporación, volví a concursar cantando folclor, me atreví como a los doce años con música chilena, porque en San Felipe ya trabajaba, tenía dos guitarristas y cantábamos en las Fiestas Patrias o donde nos contrataran: era cantar en el rodeo, arriba de un escenario chiquitito, y ahí cantaba yo tonadas y cuecas. Aprendí entre los huasos y los caballos –se ríe–. Soy de la tierra de las tonadas y de las cuecas, entonces siempre he sido pícara para cantar.

En México: la diferencia es que Palmenia la interpreta
A contar de 1965 Palmenia Pizarro se mantuvo grabando a razón de dos long play por año, y hasta tuvo tiempo para lanzar su versión del himno del club deportivo Unión San Felipe, en 1966.

–Ensayábamos en la gira, entonces llegábamos con los temas listos y de diez (de la mañana) a diez de la noche hacíamos un long play –recuerda. De modo que, según sus registros, para 1971 la cantante sumaba 29 discos long play y más de quinientos singles.

Ése fue el año de su última gira por Chile. En 1972 consiguió uno de los primeros lugares en un Festival de la Voz y la Canción en Puerto Rico, donde fue contratada por un representante cubano para actuar en Miami. Y luego inició una estada de 25 años en México, entre 1973 y 1997, a partir de una actuación en el programa de TV “Siempre en domingo”, del animador Raúl Velasco.

–A México yo llego cantando romántico, pero después derivo en el folclor, entonces mis espectáculos siempre fueron mostrando música chilena y también latinoamericana, cantando tonadas, bambuco, joropo, zambas argentinas, de todo. Cuando recién empezó Galavisión, de Televisa, hice un programa especial con la hija de Lola Beltrán, que es la figura máxima de la música ranchera, y me pidieron que cantara desde Brasil a “Alfonsina y el mar”. De mi país canté “Gracias a la vida” con “Volver a los 17”, de Argentina canté “Zamba de mi esperanza”. Pero la diferencia que hay con Palmenia es que Palmenia la interpreta. Que Palmenia la matiza. Porque una cosa es cantar zamba pareja. Yo no. En México hice un éxito radial del “Sapo cancionero”. Y la forma de interpretar es lo que llamaba la atención a ellos.

En esa época Palmenia Pizarro grabó por segunda vez el bolero “Ajeno”, y no por estar viviendo en México dejó de tener alguna presencia en su país natal. Dos veces fue declarada Hija Ilustre de San Felipe, en 1965 y 1983. En el mismo año fue recibió una condecoración similar como parte del programa “Amigos siempre amigos” que conducía Antonio Vodanovic en TVN. Y en su disco doble Boleros inolvidables (1989), para la desaparecida etiqueta CBS, participaron músicos chilenos como el bajista Marcelo Aedo. Pero al mismo tiempo la cantante visitó y grabó en esa época en Argentina, Venezuela, Perú, Ecuador y Colombia, además de actuaciones en Australia, EE.UU. y Japón y de su trabajo constante en México, donde en 1986 cantó con motivo del Mundial de Fútbol celebrado en ese país y en 1991 se presentó en el programa “La movida”, conducido por la actriz y cantante Verónica Castro.

Regreso a Chile: para que se escuche bonito
En 1997 Palmenia Pizarro hizo actuaciones ante audiencias hispanoparlantes en Canadá, Suecia, Noruega y Suiza. Pero ése fue también el momento de su vuelta más estable a Chile.

En ese año, y ya con 65 discos grabados y de regreso en Chile, la cantante cumplió 35 años de actividad musical con el disco Te voy a autografiar mi corazón (1997) donde canta nuevas baladas junto a éxitos de Los Ángeles Negros y los grupos populares mexicanos Los Bukis y Los Temerarios.

A partir de entonces también se sucederían sus discos compilatorios, como 21 éxitos (1999), que consiste en canciones de discos de 1963 a 1970, regrabadas en 1998, y el disco en vivo 35 años (1999), registro de su actuación del 10 de mayo de 1997, ante unas siete mil personas en el Teatro Monumental (hoy Teatro Caupolicán), que recoge exitosos valses como “Cariño malo”, “El plebeyo” y “Ajeno”.

Disco recientes también son Más boleros (1995), la colección de rancheras Viva México (1996), con una mayoría de canciones del autor mexicano Juan Gabriel; No morirá mi amor (1999), formado por éxitos del estilo “grupero” o de cumbia mexicana, y Con el corazón en la mano (2000) y su mayoría de baladas como “Vas a acordarte de mí” (Alejandro Jaen), “Este terco corazón” (Manuel Alejandro), “Me muero por estar contigo” (Silvana di Lorenzo) y la propia “Con el corazón en la mano” (Roberto Livi).

Los años recientes han marcado la edad de los premios para la cantante. Ya en 1992 fue declarada Ciudadana Distinguida en Chile, en 1999 y 2000 recibió además el premio de la Asociación de Periodistas de Espectáculos, Apes, como mejor intérprete, y en 2001 fue ungida con el recién creado Premio Nacional de Música Chilena Presidente de la República. En el mismo 2001 Palmenia Pizarro debutó en el Festival de Viña, donde ganó las estatuillas Gaviota de Plata, Gaviota de Oro y hasta un premio a la simpatía otorgado por el diario ” La Cuarta”. Y en 2002 celebró cuarenta años de carrera con una actuación en su natal San Felipe, con canciones como “Recuerdos de mi pueblo”, dedicada al barrio de su infancia, El Almendral.

A estas alturas de su carrera, Palmenia Pizarro ya ha sido redescubierta por una nueva generación de audiencias, que muestra la adoración por la cantante en sus siempre apasionadas actuaciones en vivo, llenas del sentimiento que vive en los boleros y los valses que interpreta. Ella misma se ha transformado en madrina de nuevos cantantes como Douglas, Valentino, la porteña Dianet Acevedo y Freddy Pantoja, del pueblo de Curimón, y su mayor legado consta en la antología Para que se escuche bonito!! (2002), un disco doble editado con motivo de la nueva efeméride de sus cuatro décadas.

El disco, subtitulado Palmenia Pizarro, 40 años de canto, es una completa revisión de su catálogo, entre medleys de diversos momentos de su trayectoria, valses como “Reminiscencias”, “La joya del Pacífico”, “El rosario de mi madre” y varios de Chabuca Granda, y los éxitos tempranos “Olvídate de mi”, “Amarraditos”, “Desprecio” y “En vano”, grabados por una veinteañera cantante provinciana en ese primer disco de 1962. Entonces el título del LP había sido acuñado por el avezado locutor radial Petronio Romo, como la verdad inaugural sobre la cantante: Qué lindo canta Palmenia. Cuarenta años después es la frase característica de la propia y suprema Palmenia Pizarro en sus conciertos la que rubrica con otra verdad absoluta su historia musical: para que se escuche bonito.

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