Ranchera y corrido
Una de las expresiones extranjeras que más calurosa bienvenida ha tenido históricamente en Chile es la de la música popular mexicana, expresada en ritmos propios como los famosos ranchera y corrido. El cine de los años '30 posibilitó un primer contacto entre esa manifestación y la audiencia nacional, al tiempo que se formaban los primeros conjuntos de música ranchera en los círculos juveniles universitarios de la época. A lo largo de casi un siglo es mucho lo que ha cambiado esta música, hoy alojada a fondo entre el público popular tras generaciones de cantantes, dúos y conjuntos de rancheras y corridos que han incorporado el ritmo ranchero y norteño hasta fundirlo con la identidad nacional.
Los Reales del Valle son, junto a Los Luceros del Valle y Los Hermanos Bustos, parte de la punta de lanza de la explosión de la música norteña mexicana en Chile en los años ‘70, y al igual que ellos han cimentado su popularidad en el éxito combinado de los corridos y las cumbias.
El conjunto Reina Isabel tomó su nombre de la novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, La reina Isabel cantaba rancheras (1994), y desde ese punto de partida este elenco femenino se instaló en el circuito de la música mexicana desde fines de la década de 2000, con una propuesta de marcado acento escénico, aunque en lo musical esta modalidad de ranchera actualizada a los requerimientos del pop se vio representada en los discos Rancheras y más (2009) y Mi gran noche (2011).
Inscritos en la vertiente de «cumbia ranchera» de tanto arraigo en ciertas regiones del país, Los Indomables —también conocidos como Los Indomables del Sur— son un conjunto chilote de vocación festiva y popular, adscrito en sus palabras «a la cultura que identifica al pueblo trabajador del sur de Chile». Cuentan entre sus influencias a Los Reales del Valle y Los Hermanos Bustos, pero avanzan hacia ideas más ajustadas a su tiempo, el del siglo XXI. Además de composiciones y la publicación de discos, su actividad se ha centrado hasta ahora en numerosos festivales.
Conocida inicialmente como “la princesa mexicana”, Carolina Molina se consagró en definitiva como «La Rancherita», título que le quitó de las manos a la propia María José Quintanilla, con quien compartió espacios de música mexicana en la tercera generación del programa de talentos “Rojo, fama contrafama”. Sus espectáculos en vivo en discoteques, restoranes y parrilladas populares y su permanente presencia en pantallas de televisión la convirtieron en una de las favoritas entre el público masivo del pop. A quince años de su estreno discográfico, y ya instalada en México, la cantante practicaba un giro musical que la ubicó como exponente de la música latina urbana, con aproximaciones a los ritmos del reguetón, la bachata, la cumbia y la kizomba, en un nuevo perfil como cantante.
Alanys Lagos ha sido presentada como una promesa de la ranchera tropical a mediados de la década de 2020, a partir de sus canciones "Yo quiero todo contigo", que fue su primera composición, "Si supieras", "Bandolero" y "Basta ya", un éxito en reproducciones en plataformas, donde aparece ella aparece junto a Zúmbale Primo. Con una interpretación pasional, alegría, picardía y gran manejo escénico, Alanys Lagos fue abriéndose paso en la música mexicana, siguiendo a referentes que van desde Antonio Aguilar y Vicente Fernández, hasta la estrella del pop latino Selena y la baladista chilena Myriam Hernández. En 2025, esa primera época como cantante se rubricó ya en calidad de nueva figura en la industria, con el premio Pulsar en la categoría Música ranchera, por su disco EP Y seguimos...
Ester Soré es la principal cantante de tonadas chilenas del último siglo. Grabó por primera vez la exitosa ‘‘Chile lindo’’, de Clara Solovera, y no sólo contribuyó a enriquecer el modo de interpretar esas canciones gracias a una voz reconocida entre las más claras y expresivas de su tiempo. Además fue una artista popular en un sentido amplio: en la radio, los discos, las giras y el cine. A partir de la música folclórica, y décadas antes de que palabras como showoman o entertainer fueran acogidas aquí, Ester Soré, a quien llamaban la Negra Linda, fue la entretenedora chilena de su tiempo.
Como aspirante en el programa "Rojo, fama contrafama" de 2004, la cantante maulina se orientó especialmente a la balada romántica latina. De esta manera interpretó canciones de Myriam Hernández, inspirada además en esta figura referencial entre las voces chilenas. En 2008 participó en el concurso regional "Latin american idol", con otras cantantes nacionales como Francisca Silva, lo que terminó de poner su nombre en un circuito de canto mayormente centrado en las competencias y concursos de talentos.
Conjunto familiar, especializado en música norteña y cumbia ranchera; con una generosa producción discográfica en la que la mayoría de temas son de su propia autoría). El conjunto se formó en la comuna de Yungay, provincia de Ñuble (región del Biobío) y ha trabajado de modo ininterrumpido por más de dos décadas.
La música mexicana procesada desde el pop latino y el filtro tropical ha macado la propuesta del conjunto Mexikanas —también conocidas como Mexikanas Rancheras o Mexikanas Pop—, que conducen las hermanas cantantes Elizabeth Moreno y Katherine Moreno. Sus escenarios habituales son discoteques, pubs y clubes de Santiago, aunque también han actuado en festivales de música ranchera en el sur. El conjunto, que también basa su atractivo en el despliegue escénico y la sensualidad explícita de sus integrantes, se ha presentado como cuarteto y trío femenino, contando además con las colaboraciones de activas cantantes de la industria musical y el pop televisado: Mónica Victoriano (solista del grupo Polémika Miró, que grabó el hit "La meta final", del reality-show "Protagonista de la fama" en 2003), Licetty Alfaro (que compitió en "Rojo, fama contrafama" en 2004 e integró elencos similares como el grupo Llaneras) y de Olga Vera, la más estable integrante del trío Mexikanas.
Nicanor Molinare es uno de los más productivos autores de la música típica chilena, a la que contribuyó con numerosas canciones y tonadas durante una carrera de escasos veinte años, entre 1937 y 1957. Molinare es el hombre que escribió ‘‘Chiu-chiu’’, ‘‘Cocorocó’’, ‘‘Galopa, galopa’’, ‘‘Cantarito de greda’’, ‘‘Cura de mi pueblo’’, ‘‘Mantelito blanco’’, ‘‘Oro purito’’ y ‘‘La copucha’’. Sus sencillas composiciones fueron luego un repertorio básico para la discografía de Los Huasos Quincheros y otros músicos, y un puñado de sus estribillos quedó además grabado en la memoria popular.
Amparito Jiménez es una cantante colombiana arribada en los años '60 a Chile, y desde entonces fue una pieza fundamental en la historia de la cumbia en el país, donde ganó el apodo de "Reina de la cumbia" y ha sido reconocida por ser la primera en popularizar ese ritmo en su vertiente folclórica colombiana. Entre sus mayores éxitos en el país se cuenta "La pollera colorá", de autoría de los colombianos Wilson Choperena y Juan Madera Castro. Amparito además colaboró con músicos locales y los nutrió de repertorio, hasta que, avanzados los '70, paulatinamente se retiró de la vida profesional de la música. Desde hace varios años reside en La Serena, donde ha vinculado su quehacer artístico a su vocación religiosa y ha participado ocasionalmente en grabaciones con músicos jóvenes.
Músico, periodista, investigador del folclor, académico y dirigente social es José René Inostroza Valenzuela, nacido y criado en la localidad de Playa Linda, a orillas del lago Villarrica. Comenzó profesionalmente en la música casi como accidente a los 33 años, y desde entonces ha acumulado decenas de discos, centenares de presentaciones e importantes marcas discográficas. Su trabajo se basa en un folclor genuino y vigente, que él conoció desde niño, y que siempre ha desarrollado con rigor y bastante gracia. En los años 80 fue un curioso y valioso fenómeno popular, y hoy es un referente esencial del canto campesino chileno y un eximio intérprete de la guitarra.
Los Dos Maulinos son una sociedad de músicos del Maule. Mauricio Vega, de Linares, y Miguel Molina, de Molina, desarrollaron un riguroso trabajo de recopilación e interpretación del repertorio campesino de su zona. Se conocieron en Santiago el año 2013, cuando ambos eran músicos de los circuitos de la cueca. Vega estaba recopilando tonadas y canciones del Maule cuando Molina llegó como invitado a una tocata de Los Guainas, grupo del que Vega era parte. Ambos descubrieron su afinidad con ese repertorio. La dupla dejó un único disco, Vamos cantando cantores (2016).
Su origen en Calle El Medio en San Vicente de Tagua Tagua y la cultura barrial, futbolera y familiar allí definieron la posición en la música popular de Mary Silva, conocida en los escenarios como La Mary, cantante de ranchera tropical en sus primeros tiempos y estrella chilena de la cumbia villera con posterioridad. Ella ingresó en la escena de una nueva música tropical tomando el concepto de "cumbia de barrio", que representaba esa historia propia llevada al escenario con canciones villeras que presentó incluso en Argentina, la cuna natural de esta variante de la cumbia. Canciones como "Sos un botón", "Brindo", "Antología" o "Las karatecas" alcanzaron impacto de popularidad.
Uno de los lazos más firmes tendidos por un músico chileno hacia el tango es el que desde los años treinta aseguró Porfirio Díaz, acordoneonista, bandoneonista, pianista, director y compositor nacido en Valparaíso. Con orquesta típica y cuarteto grabó títulos clásicos del género, adaptó canciones populares a nuevas claves de arreglos, y obtuvo con ello gran éxito y repercusión, gracias a un «sello milonguero y amable», según descripción de Hernán Restrepo. Pero Díaz (quien comparte nombre con un histórico militar y presidente mexicano) fue también parte de grabaciones fundamentales para la música popular chilena, como "En Mejillones yo tuve un amor" (1945), de Gamaliel Guerra, y tangos de autoría local, como "Noches de Santiago" y Viejo San Diego" (ambos de Mario Ríos). Legó, además, un desvío inesperado para su estilo, pues es el compositor de la música del clásico vals "Viejo lobo chilote".
Según indican los musicólogos e investigadores, Los Estudiantes Rítmicos representan la primera experiencia de música pop de la historia en Chile. El conjunto nacido en aulas de la Universidad de Chile en 1939, encabezado por el joven compositor José Goles, impuso nuevos términos entre el nuevo público durante la década de 1940, con energía juvenil y ritmo popular, a través de un repertorio de boleros, valses, corridos, polkas y foxtrots y todo tipo de expresiones musicales de impacto masivo. Su éxito desbordante en la época está asociado a la canción "El paso del pollo", más conocida como "El pobre pollo", que atravesó épocas y audiencias como un ineludible de la música chilena.
Uno de los precursores del éxito de la música mexicana en Chile es Fernando Trujillo. Contemporáneo del éxito de cantantes internacionales como Pedro Vargas y Pedro Infante, tiene edad suficiente para haber empezado al mismo tiempo que los adelantados locales de Los Queretanos o Los Huastecos del Sur, de los que formó parte entre 1953 y 1963, y convivió luego en frecuentes festivales rancheros con dúos, cuartetos y cantantes mariachis como Lupita Aguilar, Los Hermanos Bustos, Los Llaneros de la Frontera o Eliseo Guevara. Pero también el bolero y el gran cancionero latinoamericano fueron parte de su repertorio. En grabación junto a la orquesta de Valentín Trujillo, su hermano menor, popularizó además el éxito "Antofagasta dormida", vals de Gamaliel Guerra. La cercanía con tan prestigiado pianista lo hizo convivir desde pequeño con la música en casa como un lenguaje cercano, y acompañó luego gran parte de sus mejores grabaciones. Además de la música compartieron ambos un mutuo gusto por el boxeo, pero además el viaje quizás más relevante del Trujillo mayor: invitado por Valentín, al fin en 1998 pudo conocer México.
Solange Arancibia, cantante de música ranchera en la Cuarta Región, se presenta en como "La reina del Valle del Elqui".
Elenco vocal femenino orientado a la ranchera tropical, encabezado por la cantante de pop latino Paula González. Su propuesta combina canciones clásicas del repertorio actualizadas al sonido del pop y puestas en escena con espectáculos bailables. Entre sus integrantes figuran cantantes que actúan activamente en la industria musical del entretenimiento y la televisión, como Licetty Alfaro, que compitió en "Rojo, fama contrafama", y Tatiana Zambrano, quien integró una serie de orquestas televisivas. Además, ha contado con colaboraciones ocasionales de solistas, como la también aspirante en "Rojo" Jessica Viveros.
Surgida desde la comuna rural de Paine, Lucero Salazar —también conocida entre su público local simplemente como Lucerito— es una cantante de ranchera tradicional, corrido y ranchera tropical, aunque también ha incursionado en repertorios que van desde la serenata a la cumbia y el estilo norteño. Su historia se remonta a tiempos escolares como niña cantante, cuando a los cuatro años de edad se inició en la música mexicana, como un ejemplar más de una familia de mujeres en la voz y la canción popular. Utilizando atuendos charros, para 2005 ya había conseguido logros importantes, como el primer premio en el Festival México canta en Talagante, donde interpretó "No soy monedita de oro", popularizada en TV durante esa época por la adolescente María José Quintanilla. Luego, Lucero Salazar obtuvo un segundo premio el Festival de la Sandía, en Huelquén, muy cerca de Paine, donde ella se inició en la vida familiar vinculada a la cultura agrícola, como trabajadora en el campo, temporera y feriante. Su disco Para toda mi raza (2024) fue publicado por el sello Águila Records, que le dio a Lucero Salazar un estatus de estrella en ascenso. Entre sus canciones más populares aparecen megamixes bailables mexicanos y tropicales junto con la interpretación de sentidas rancheras: "Te lo agradezco", "Carta abierta", "En donde estés", "Tragos de amargo licor" o "Cruz de madera".