Música experimental

La música experimental describe las manifestaciones que están detrás de los bastidores y cuyo gesto estético trasciende más allá de los modelos de una música convencional y comercial. En un permanente desafío a las normas de creación comunes, las variantes de la música experimental se multiplican y avanzan en distintas direcciones: desde la composición docta contemporánea y los experimentos en laboratorios de sonido, hasta la improvisación libre, el ruidismo, el jazz vanguardista y la creación a través de cintas magnetofónicas y de soportes digitales, sin omitir la diversidad del arte sonoro o, simplemente, la música creada con las armas tradicionales del rock.

Pterodáctilo Rex

Tan indescifrable como estimulante, la música del dúo Pterodáctilo Rex vino a romper primeramente con lo que se conocía de las trayectorias musicales de sus dos integrantes, la cantante con formación académica Francisca Buendía, y el trombonista de jazz Alfredo Tauber. Luego, desde la experimentación musical, la baja fidelidad y la sicodelia, el proyecto rompió algo más y alcanzó un punto de altura a través de su álbum Caverna mágica (2022).

Felipe Cussen

Poeta, académico y músico experimental, Felipe Cussen ha trabajado en torno a la poesía sonora, tanto de manera independiente como en asociaciones, como la Orquesta de Poetas. Su trabajo musical se ha volcado al uso de la electrónica y su primer disco es Quick faith (2015). La alianza con el músico Richi Tunacola (en el dúo Cussen & Luna) ha avanzado por sesiones presenciales y a distancia de improvisación sobre máquinas entre ambos, ordenadas en parte en 2020 en un disco presentado por el trío The Keith Harings (también con Usted No! a bordo), bajo el título Latency sessions y con varios invitados en arreglos y remezclas. La presentación del álbum es elocuente de sus particulares circunstancias de trabajo en pandemia: «The Keith Harings agradece la alta latencia, súbitas fallas y baja resolución suministradas por nuestra compañía de internet, Movistar, que hizo infinitamente más difícil su trabajo y el de millones de chilenos durante estos meses de confinamiento».

Cuchufleta

Como Cuchufleta Punk y Cuchufleta (a secas) trabajó durante su historia esta banda liderada por el compositor Gregorio Fontén un sonido peculiar, inspirado en el rock, la improvisación y la raíz folclórica. Tres ex integrantes de Chupilca del Diablo –Gregorio Fontén, el trompetista Hernán Fontaine y el baterista Joaquín Subercaseaux– se integraron a la creación de un repertorio de canciones libres, sin convencionalismos, con un evidente e intencional descuido. Esos experimentos a puertas cerradas no tardaron en ordenarse en los discos Cuchufleta Punk (2004) y Lencería fina (2005). Para su tercera publicación, el grupo tuvo la asesoría en producción de Eduardo Lira (de Elso Tumbay) y la participación de Eduardo Parra, tecladista histórico de Los Jaivas.

Cristián Bidart

Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.

Payaya

Proyecto pionero de improvisación libre y música concreta encabezado por el músico "intuitivo" Fernando Mansilla y el compositor docto y activo ejemplar de la música avant-garde Raúl Díaz. Desde una escena subterránea desarrollaron su discurso a partir de una música creada con objetos de la vida cotidiana, trastos, artefactos y elementos en desuso, además de instrumentos musicales. En los inicios de la década de los 2000, sumaron al saxofonista de free jazz Edén Carrasco.

Florcita Motuda

Existen nombres inconfundibles en la música popular chilena, pero el de Flor Motuda es excepcional incluso entre los músicos de más firme identidad artística. Suele definirse a su trabajo como extravagante o experimental, pero acaso su principal valor esté en cómo ha ofrecido una propuesta de reflexión social por completo novedosa; aguda como pocas en su descripción de lo más pedestre de nuestra convivencia.

Zeraus

Zeraus es un ensamble de vientos dirigido por Leonardo Arias, uno de los fundadores del grupo de rock avant-garde Akinetón Retard. Para dar curso a sus composiciones, reunió a intérpretes de instrumentos de viento en una rotativa de nombres y formatos, desde el cuarteto y el quinteto, al dúo. Algunos de los músicos que tocaron junto a Arias en este conjunto son el saxofonista alto de jazz Paulo Montero y el ex saxofonista de los propios Akinetón Retard y del grupo Cocodrilos con Martini, Rodrigo de Petris.

Absolutos

La postergación de los proyectos solista de Ana María Morales y de Marco Antonio Castro, posibilitó el origen del dúo Absolutos, creado en 2012 con la unión de estas fuerzas y la combinación de sus influencias musicales, que alternaron folk, punk, música latinoamericana y también elementos del noise y la música de baja fidelidad. El primer experimento de creación colectiva, como una suma de canciones propuestas de manera individual, se tituló Árbol (2012), un EP que anticipó al definitivo disco largaduración Árbol (2013).

Edén Carrasco

Fenomenal saxofonista alto surgido desde los talleres de jazz e improvisación dictados por el pianista británico Martin Joseph en 2001. Edén Carrasco se transformó meteóricamente en el gran hallazgo del jazz de vanguardia y la improvisación liberada a través de sus solos exploratorios, amplio manejo de los conceptos de ruido y silencio y también la técnica de respiración circular, uno de sus rasgos más representativos al momento de tocar. Desde fines de la década de los 2000 ha venido desarrollando proyectos espontáneos de improvisación junto a músicos argentinos, peruanos, austríacos o japoneses, que han quedado registrados en una saga de álbumes donde se captura la esencia de la música creada en "el aquí y el ahora".

Lluvia Ácida

Por más de treinta años, Lluvia Ácida ha desarrollado su trabajo con el objetivo de mostrar la identidad magallánica hacia el resto del mundo, por medio de obras  conceptuales y colaboraciones con escritores y cineastas. Han tomado la música electrónica como una especie de folclor universal, susceptible de ser adaptada a distintos contextos y bajo el lema «El sur es el futuro». Formado en 1995 por Héctor Aguilar (ex integrante del grupo grindcore Infidel) y Rafael Cheuquelaf (ex tecladista del grupo dark Mantiza) —ambos activos, también, en un trabajo solista por separado—, el dúo se reunió en torno a las audiciones de artistas pioneros del tecno e industrial, aunque con el paso del tiempo ampliaron sus influencias a la música dark, el trip-hop y el ambient. Todo con una visión netamente localista, al punto de declararse alguna vez como «la mezcla entre Kraftwerk y Francisco Coloane».

Klaine Trío

Tres ex integrantes del grupo de rock experimental Yonhosago, disuelto en 2007, integran el grupo Klaine Trío, consecuencia lógica de esos primeros propósitos, aunque en transcurso de una década sus músicos también fueron adquiriendo protagonismo en variados proyectos de música de vanguardia. El bajista Santiago Astaburuaga también tocó en MediaBanda (2000-08). Por su parte, el baterista Christian Hirth, con estudios de percusión clásica en la Unviersidad Católica, alternó entre el camerístico Grupo de Percusión UC, la misma MediaBanda (2000) y el dúo de percusión improvisada Code (2005). El guitarrista Santiago Blanco fue el único músico que alternó además una carrera de ingeniería. Klaine Trío editó en 2012 su primer disco, Istiklal, primer título del sello CHT Müsik.

Matías Mardones

Un enfoque percusivo que se mueve entre la tradición del jazz mainstream y la experimentación avant-garde grafican el trabajo de este baterista, aunque no es lo único que lo representa. Matías Mardones es además compositor de una música contemporánea libre, que ha llevado en paralelo a su trayectoria como músico de la escena jazzística, a la que se incorporó definitvamente a mediados de los años 2000 como colaborador de los hermanos Diego y Hugo Manuschevich y su elenco de músicos del colectivo Núcleo de Resistencia Estética.

Amanda Irarrázabal

Contrabajista, compositora, improvisadora y experimentadora en varios frentes musicales, Amanda Irarrázabal ha sido un nombre de la música experimental, desde su formación como intérprete clásica, el jazz contemporáneo y la improvisación libre, hasta la autoría de canciones que plantean una discusión acerca de lo que convencionalmente se entiende por canción. Dicha propuesta quedó establecida en el tal vez más autoral de todos sus trabajos, un álbum grabado en México con el título de Caudal (2020). Antes de ello, desde luego, Amanda Irarrázabal dejó registrados una serie de discos colaborativos, sobre todo de improvisaciones con solistas en Europa, Sudamérica y mayormente Estados Unidos.

Enrique Díaz

El norte profundo está presente en la música y la poética de Enrique Díaz, contrabajista, compositor, improvisador y experimentador cuya historia musical tuvo intensos capítulos en el Chile de la dictadura y en Alemania, país donde llegó para estudiar en 1987 y donde permaneció hasta 2006. Ese año regresó a su país para convertirse en académico de la Universidad de La Serena. Creativamente, Díaz ha realizado trabajos en frentes diversos, desde la música clásica y contemporánea hasta el jazz moderno, la fusión, la música étnica y la improvisación libre.

Turangalila

No hubo ensayo más sobresaliente en torno a la música de cámara experimental y la exploración a través de la improvisación libre, como el que desde 2001 colideraron el guitarrista Ramiro Molina y el baterista Andy Baeza. Ambos solistas, provenientes del jazz, se iniciaron en esta variante de música anticonvencional muy poco cultivada en nuestro país luego de participar en los revolucionarios talleres de improvisación dictados por el pianista británico Martin Joseph. Turangalila marcó entonces una línea estética clara y aguda con respecto a las corrientes del jazz avant-garde chileno.

Las Mairinas

La exploración de estructuras y formatos musicales diversos caracteriza el trabajo de Las Mairinas, el proyecto que fundó Walter Roblero en paralelo a Congelador y que bajo esa denominación ha acogido a diversos colaboradores. La conjugación de elementos electrónicos y orgánicos y un discurso sutilmente crítico han caracterizado su música, desplegada en grabaciones y esporádicas apariciones en vivo. 

Umbría en Kalafate

Umbría en Kalafate pertenece a la generación de la década de 2000 de bandas instrumentales que mezclan rock, la electrónica y otros sonidos occidentales con ritmos e instrumentos propios de culturas ancestrales, influenciados por próceres de la Quinta Región como Los Jaivas o Congreso. Formados en 2002 en Valparaíso, contemporáneos de Pequeñas Partículas, Holograma y Cazuela de Cóndor, su creación musical va en directa relación con la identidad territorial.

Cristián Alvear

Guitarrista clásico y contemporáneo, alumno del renombrado Luis Orlandini, con quien ha realizado conciertos de dúo dedicados a la música chilena en la Sala Isidora Zegers, entre otros espacios. Es miembro fundador del Cuarteto Latinoamericano de Guitarras, ensamble que abordó repertorios de autores no europeos, y también del proyecto de formatos variables Aksak Tacet, que ha transitado desde propuestas de música de cámara para guitarra hasta experiencias de improvisación libre y electroacústica.

Patricio Wang

En Chile, el perfil más conocido de Patricio Wang está vinculado a la renovación que sus creaciones aportaron a principios de los '80 a Quilapayún. Pero su alcance como compositor e instrumentista llega a los ámbitos contemporáneo, clásico y experimental tanto como a la música popular y latinoamericana que ha cultivado en otros conjuntos como Barroco Andino, Amankay y como solista. Desde su partida a Europa en 1976, Wang ha profundizado en la música contemporánea como parte de una extensa ruta artística. Activo hoy en Holanda y Francia, no tiene en la distancia un impedimento para seguir ligado a músicos chilenos.

Sri Lanka 100

Sri Lanka 100 ha sido el principal vehículo musical del compositor Ricardo Herrera. Los inicios del proyecto están marcados por una propuesta agresivamente experimental, con el collage como principal herramienta en su música. Fue con su tercer álbum, Gunkanjima (2014), que el proyecto tomaría distancia de ese enfoque y se volcaría al formato de la canción instrumental en clave synthpop. Este sonido definiría, así, la discografía del proyecto para un siguiente período.