Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
Ingeniero en informática, DJ y músico son las tres especialidades de Hans Carstens, un músico que forma parte de los catálogos de sellos chilenos en línea como Impar, Epasonidos y Pueblo Nuevo. Tras una infancia transcurrida en Ilford, Londres —en torno a diversas influencias como el rock, el jazz y la música electrónica—, en 2003 empezó en Valparaíso a producir su propia música, volcada a la fecha en LPs, EPs y remixes para etiquetas chilenas y europeas.
Fue en 2004 cuando apareció el último disco antes de la despedida con que el trío Tobías Alcayota puso fin a casi diez años de exploración, pero ya en ese momento uno de sus integrantes tenía definido el nombre para seguir explorando por su cuenta. Solo o con otros grupos, Marcelo Peña Cortés (no confundir con el percusionista de fusión Marcelo Peña) ha funcionado desde entonces como Miopec, abierto tanto al sonido como a las posibilidades audiovisuales de la música.
Los nombres de sus dos integrantes determinaron en partes iguales el bautismo del dúo que en 1997 formaron Martín Schopf y Jorge González; dos chilenos más conocidos en la música electrónica y en el rock como Dandy Jack y como el cantante de Los Prisioneros respectivamente. Ese grupo se llama Gonzalo Martínez, apareció en Santiago de Chile y se mantuvo activo apenas un año, pero su único disco bastó para adelantarse a la moda y ser el primero en experimentar con la mezcla entre música tropical y electrónica que años más tarde se volvería tendencia mundial.
Nacido en Nueva York, Nicolás Jaar es compositor, productor y escritor chileno; un músico que ha esculpido un sonido propio en el panorama de la electrónica internacional. Su prolífico trabajo personal se diversifica entre álbumes como Space is only noise (2011), Sirens (2016) o Archivos de Radio Piedras (2024), creaciones bajo diferentes seudónimos, como Against All Logic, y títulos con Darkside, banda que formó en Estados Unidos junto a los músicos Dave Harrington y Tlacael Esparza. En una posterior etapa, Jaar se ha dedicado a la docencia, impartiendo cursos y talleres sobre música, sonido y escucha en Dar Jacir y Alrowwad (Belén, Palestina) y en diferentes partes del mundo, con énfasis en Latinoamérica; además de una labor filantrópica a través de iniciativas como la beca Overtones y Ladridos. En el campo de la narrativa, en 2024 publicó el libro Isole.
Al menos dos etapas marcan claramente la historia de Los Mismos. El modo en el que el grupo trabajó a mediados de la década de los noventa, difieren de sus circunstancias desde el año 2000 en adelante. La sociedad se planteó inicialmente como el proyecto que mantendría ocupados a dos ex integrantes de Electrodomésticos, Silvio Paredes y Ernesto Medina. Sin embargo, la banda pasó más tarde a ser un trío entre Paredes y dos músicos con larga experiencia en el ámbito pop, Gabriel Vigliensoni y el multifacético Cuti Aste. Estos cambios formales no alteraron la esencia de Los Mismos, que fue la de trabajar música electrónica con un inequívoco sello autoral, dispuesta a acoger a un público curioso y sin una preparación teórica previa.
Multifacética figura en la música pop, Lizz es el alterego principal de la cantante, productora y DJ Elisa Espinoza, una protagonista de esa influyente escena que dominó las preferencias musicales desde fines de la década de 2010. Se le suele ubicar como parte de una primera oleada femenina de música urbana, junto con Paloma Mami, Princesa Alba y Shita. Su historia de trashumante entre el Biobío, Santiago e Inglaterra junto a un conocimiento acabado de músicas a la vanguardia desembocaron en un trabajo como experimentadora del sonido, desde el hip-hop y la electrónica. Ello dio como resultado una densa música e imaginería trap que ella definió como "latin future".
Luego de las muchas sociedades musicales que ocuparon al músico Miguel Conejeros desde los años ochenta, Fiat600 ha resultado ser su proyecto más duradero y de amplio alcance. La autogestión de esta persistente propuesta electrónica es la marca musical más profunda de un músico vinculado en su temprana juventud al punk-rock local, y que también mantuvo en paralelo al dúo Bipolar, pero que hoy se asienta cómodamente a solas entre máquinas.
Compositor con trabajos en vivo y en estudio para múltiples búsquedas sonoras, Sebastián Vergara desarrolla una obra de diverso enfoque, piezas orquestales y camerísticas, además de trabajos en la electrónica de ambientes y secuencias, música para medios y propuestas de tipo experimental. En sus palabras, su trabajo musical busca "explorar la experiencia de escucha y producción de obra; trabajando la tensión entre el movimiento y lo estático, la contención y la liberación expresiva. También la visualidad y una narrativa implícita". Además de diversos encargos para imagen y arreglos para otros nombres en la música, Vergara se ocupa como docente. Tiene estudios de pregrado y posgrado en el área de la composición, los arreglos musicales, la estética y la filosofía.
Leche es el proyecto de música electrónica de Leandro Muñoz, quien junto a diferentes músicos asociados ha instalado una propuesta de pulsos a la vez dance y downtempo. Mantuvo un tiempo como vocalista a Marcela Thais, temporal integrante de Saiko. Figura también en los créditos de su discografía la cantante Celeste Shaw. Sus bases, ritmos y cadencias melódicas trip-hop llamaron la atención de Tricky, cuyo sello discográfico Brownpunk! llegó a contratar a Leche como primera figura no británica, en 2009. Ese año fueron teloneros del británico en un recordado concierto en el Teatro Caupolicán.
Son campos creativos excepcionalmente amplios los que Sokio (Mauricio Gallardo) ha cruzado desde los años 90 en adelante. Geográfica, estilística y profesionalmente. Deben pesquisarse en Santiago y en Nueva York (a donde el chileno se mudó hacia 2013), en los campos del rock, la electrónica, la música para audiovisuales y la ópera, en los cuales el músico ha ejercido como compositor, intérprete, remixer y/o productor. Sokio es, además, gestor de un colectivo cultural independiente (New Latin Wave). Estudios de teatro y la militancia en la banda Polaroid (junto a Denisse Malebrán) son señas de sus inicios, ampliados más tarde en la alianza con nombres como Panico y Dadalú (entre muchos otros) y una discografía solista propia. Desde 1998 (con Patria), el músico se ocupa además en la composición y producción de óperas de tipo experimental, las que han tenido exhibiciones en Santiago y en recintos prestigiosos de Nueva York, tales como National Sawdust. Sus temas son la cultura latina y las dificultades de la inmigración, como demuestran ya sus cinco estrenos hasta ahora. Para 2026, Sokio ha anunciado el estreno en Chile y Estados Unidos de una ópera inspirada en la vida del artista Gordon Matta-Clark.
Aunque para 2024 su nombre nunca había circulado en los medios chilenos, fue el influyente crítico e historiador musical estadounidense Ted Gioia quien, a inicios de ese año, escogió un disco del chillanejo Oscilan entre sus favoritos de la temporada. El aplauso justificó el trabajo metódico pero en extremo personal que ha venido llevando a cabo un músico joven y con pocas pistas biográficas disponibles, que en su Bandcamp se define, simplemente, como un compositor, cantante y productor, «que intenta ser siempre creativo y único». Acaso lo más distintivo del sonido de discos suyos como Madre Tierra (2024) sea el meticuloso trabajo con voces, que le permite levantar canciones completas a capella, pero en un complejo urdido de capas.
A La Luz Resistant tuvo un recorrido en dos capítulos, el primero sobre la historia de Vinicio Vini Montalvo, el joven creador de este proyecto y sus atrevidas andanzas musicales y, el segundo acerca de la continuidad que su hermana menor, Valentina Montalvo, le dio al grupo luego de la muerte del músico en 2003, a los 22 años. Queda el recuerdo de una exploración electrónica de sonidos oscuros y profundos, y melodías quebradas, como salidas de un submundo industrial. En Santiago, el dúo tuvo presentaciones junto a gente como Original Hamster y Juan Pablo Mellado y legó apenas la grabación en un disco de compilado electrónico. Como tributo a Montalvo, Usted No! incluyó al final de su álbum Canguro cósmico (2007) la canción "Vini".
En paralelo a su trabajo junto a Los Jaivas, hacia el año 2010 el guitarrista Ankatu Alquinta comenzó a trabajar en varios proyectos vinculados al jazz. Todos ellos, al final, derivaron en Chilatin Beats, camino de fusión electrónica y sonidos latinoamericanos que, hacia el comienzo del año 2011, se consolidó con la sociedad del músico electrónico Dorian Chávez, DJ de dilatada trayectoria.
Involucrada por muchos años como baterista estable de bandas de rock (Fármacos, Picnic Kibun y, sobre todo, Miss Garrison, donde además fue cantante), Francisca Straube terminó con el tiempo por asentarse como solista, bajo el seudónimo de Rubio y a cargo de un sonido de mayor experimentación y búsqueda que el que había transitado hasta entonces. En Rubio, la músico santiaguina ha explorado sobre todo en máquinas, secuencias y su propia voz, articulando una propuesta amplia que también le otorga importancia a su envoltorio visual. Parte de su historia al respecto la ha desarrollado como inmigrante, en España y en México.
Hay una ventana abierta hacia alguna playa del Caribe en la tapa del disco con que Mambotur empezó a vender música electrónica en Europa durante 2002, pero la imagen no es caribeña ni europea. La ventana de la foto está a unas cuadras de la calle Tobalaba en Santiago, en una casa de calle Crisantemos, y de donde salió un grupo chileno de música electrónica célebre en el mundo exterior. En la escalada de gente que desde fines de los años 90 mezcló bases tecno y sonido tropical en Chile, Mambotur fue el tercer peldaño después de Gonzalo Martínez y de Señor Coconut, y el dúo que mejor explotó el estilo.
Sri Lanka 100 ha sido el principal vehículo musical del compositor Ricardo Herrera. Los inicios del proyecto están marcados por una propuesta agresivamente experimental, con el collage como principal herramienta en su música. Fue con su tercer álbum, Gunkanjima (2014), que el proyecto tomaría distancia de ese enfoque y se volcaría al formato de la canción instrumental en clave synthpop. Este sonido definiría, así, la discografía del proyecto para un siguiente período.
Los seudónimos Tec, Tec Machine y Andesground le han servido en diversas etapas creativas al músico electrónico Rodrigo Castro, integrante fundador de Marciano y productor pionero de encuentros tecno en el país. Como Tec Machine ya se presentaba hacia 1992, cuando comenzó a trabajar dentro de los primeros esfuerzos por difundir las fiestas de música electrónica en el país (en espacios como Casa Club, del barrio Bellavista, del cual fue uno de los fundadores). La edición de discos se concretó de 1993 en adelante, con seis ediciones, incluyendo Guorx (2007) con la recopilación de varias de ellas. En los últimos años se ha ocupado en el proyecto Compadre, a dúo con el ex Makiza DJ Squat.
Mambotaxi nació en 1998 como un proyecto circunstancial, luego de que el músico y arquitecto Philippe Boisier recibiera el encargo de musicalizar un cortometraje independiente (Ese olor). El tecladista desarrolló la banda sonora junto al chileno Juan Guillermo Dumay, integrante de Pánico al igual que Boisier, y el DJ inglés Graham Wakefield, entonces de paso por Chile. La banda fue reconocida como un exponente local del posrock y en su música combinó ideas próximas al ambient, el free jazz y los sonidos análogos.
Por la edad, este grupo pertenece a la generación de músicos chilenos iniciada a mediados de los 90: Supersordo, Maestro, Pánico, Yajaira o Congelador. Por el circuito, coinciden con las escenas alternativas de entonces hasta las de sucesores como Familia Miranda o Guiso. Pero Tobías Alcayota es gente demasiado inquieta para caber en los márgenes de una generación o una escena. Usaron cualquier instrumento y disolvieron sus fuentes originales en un estilo propio, y legaron una impronta de referencia. Como precisan, ‘‘no sólo nos interesa la música, sino todo lo escénico. Los tres nos unimos en este personaje que se ha ido armando con los años. No es literal, pero es importante sentirnos objetos de algo que se genera a través de los tres y no individualmente’’.
Violinista de formación clásica y compositor de músicas de distintas estéticas y formatos, Francisco Moreira Herrera se identifica con una escena de música mapuche urbana que tomó cuerpo a fines de la década de 2010 y que tuvo una primera visibilidad en los discos colectivos Ayekafe (2021). Es reconocido con el nombre de Vñvm, voz mapudungún que significa "pájaro", también escrito como VÑVM o Üñüm, según distintos grafemarios. En 2023 obtuvo el premio Pulsar en la categoría Música para Audiovisuales por el disco Inatugen (2022).