Electrónica

Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años ’50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años ’70, y luego ha viajado a través de los grupos «tecno» o «tecnopop» de los ’80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años ’90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.

La Golden Acapulco

Después de seis años de tocar rock en diAblo, tres integrantes de ese grupo se unieron en paralelo en una nueva formación para dedicarse a experimentar a partir del dub, música jamaicana originada en la expansión sónica de las bases del reggae remezcladas y procesadas. Desde su inicio en 2006, el grupo se ha presentado en Chile y Perú y ha configurado una discografía hecha de compilaciones, remezclas, registros en vivo y grabaciones compartidas con otros músicos.

Anish

El nombre de Nara Back ya era bastante llamativo, pero la idea de que esta adolescente coreana se iniciara en la música tomó cuerpo en el momento en que el productor musical Ignacio Redard la vio en una fiesta de performances, cuando ella tenía quince años. Desde entonces Anish ha sido la figura más joven del circuito de electropop surgido en Chile con esta década, y desde 2006 es también integrante de Lulú Jam!

Sense Club

Como muchos en su gremio, los DJs, productores y músicos electrónicos Ricardo Villalobos y Lucien Nicolet han elegido varios seudónimos para ir publicando los diversos discos, remezclas y singles que pueblan sus respectivas discografías. Sense Club es uno más de esos nombres, uno que en la práctica identifica las ediciones y presentaciones en vivo que ambos vienen desarrollando desde 1998, poco después de conocerse en Santiago de Chile.

Rodrigo Santis

En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador, Rodrigo Santis tiene como solista una carrera marcada por la experimentación y las texturas electrónicas, alejada de los guiños al post-rock propios de su banda y plasmada en dos discos de tiraje limitado, además de actuaciones en vivo y apariciones en compilados chilenos y extranjeros. Se ha destacado como productor en discos del sello Quemasucabeza, del cual fue cofundador en 1998, y su camaleónica identidad sonora, con influencias tan extremas como la música aislacionista, lo convierte en uno de los artistas más inquietantes y prolíficos de la escena independiente chilena en los últimos diez años.

Picnic Kibun

Cuatro integrantes tan diversos como la suma de ingredientes del grupo dan forma a Picnic Kibun, un grupo formado en 2006 que ganó al año siguiente el concurso «Nuevos Sonidos» organizado por el sitio de música independiente Super 45 y editó casi al mismo tiempo su primer disco, el EP Picnic Kibun (2007). Formado por[...]

Diego Morales

Desde inicios de la década de 2000 Diego Morales se mantiene activo como productor de música electrónica, discjockey y miembro de la banda de sicodelia latina Fredi Michel.

Alisú

Luego de formar parte del grupo viñamarino Manziping desde 1998, Jessica Campos de la Paz inició como Alisú su trabajo personal en la música electrónica, en asociación con el músico y productor Danieto o en solitario. Diseñadora gráfica y música, grabó con el sello Impar el disco Fotogramas (2007), también es parte del compilado Memorias de un calabozo (2006) editado por el sello Pueblo Nuevo y se ha presentado en festivales como Earthdance (2002 y 2004) y Mutek (2004 y 2006), además de la gira a México que emprendió en 2007 junto a Danieto y Mika Martini.

Jazzimodo

Jazzimodo fue uno de los prototipos más directos de lo que en los años 2000 surgió como el frente del jazz electrónico. La experiencia de los grupos Cyberjazz (1998) y Alüzinati (2003) impulsaron a una nueva camada de músicos a volcarse al jazz elaborado sobre bases electrónicas o improvisación a través de grooves parientes del funk.