Electrónica

Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.

Alejandro Albornoz

El paso de la electrónica intuitiva a la electrónica académica ha marcado el derrotero de Alejandro Albornoz (también presentado como Mankacen), compositor, improvisador, artista sonoro y visual e investigador que participó en la revitalización de la música electroacústica chilena desde mediados de los años 2000, y junto a compositores como Federico Schumacher y José Miguel Candela, principalmente con la puesta en marcha del festival Ai-Maako. Su ciclo de tres álbumes titulado Fluctuaciones vino a registrar los tiempos en que Albornoz se instaló en forma definitiva entre esa generación de autores de música acusmática.

Fiat600 / F600

Luego de las muchas sociedades musicales que ocuparon al músico Miguel Conejeros desde los años ochenta, Fiat600 ha resultado ser su proyecto más duradero y de amplio alcance. La autogestión de esta persistente propuesta electrónica es la marca musical más profunda de un músico vinculado en su temprana juventud al punk-rock local, y que también mantuvo en paralelo al dúo Bipolar, pero que hoy se asienta cómodamente a solas entre máquinas.

Alisú

Gestora de proyectos, DJ y creadora musical, Jessica Campos de la Paz ha sido, bajo el seudónimo Alisú, nombre persistente en el panorama de la electrónica chilena. Nacida en Viña del Mar, iniciada en la música con el trío Manziping, la también diseñadora gráfica coordina hoy desde Valparaíso proyectos personales y colectivos, entre los que se incluyen sus propios discos y los de su sello, Modismo. Define su sonido como «el retrato de sonidos ambient orgánicos producidos con sintetizadores digitales y análogos, grabaciones de campo, grooves rítmicos adherentes y una voz procesada por efectos». Se ha presentado en festivales como Earthdance (2002 y 2004) y Mutek (2004 y 2006), además de la gira a México que emprendió en 2007 junto a Danieto y Mika Martini. Cofundadora, junto con Adine Frost y Paula Burgos, del colectivo Woman in Power (WIP).

De Janeiros

Como una dupla de producción al servicio de músicos chilenos puede definirse mejor la identidad de De Janeiros, aunque el trabajo del dúo ha mostrado también composiciones y grabaciones propias, así como realizaciones audiovisuales. Además, sus dos integrantes, Pablo Muñoz ($990) y Milton Mahan (Dënver), han desarrollado colaboraciones y proyectos por su cuenta. En tal sentido, es justo concederlo al dúo una presentación más amplia, como íntegra dupla creativa,

Valentina Maza

Los mundos de lo acústico-orgánico y lo electrónico-digital se encuentran en la creación de Valentina Maza, compositora, intérprete de viola y productora, aunque también gestora cultural con un importante registro de trabajos en este campo. Se ha desempeñado en varios frentes de la música, desde la experimentación en la electrónica ambient, con protagonismo absoluto de la viola, hasta la composición de música principalmente para obras de danza, junto con una presencia en la música docta durante distintos momentos, integrando agrupaciones como los cuartetos de cuerdas Sukos y Giros o el Ensamble MusicActual.

Pali

Juan Pablo Hernández Smith entró a corta edad al mundo del espectáculo y tuvo espacio desde su infancia en televisión y escenarios. Su padre, Marcelo, ya era conocido como baladista y luego agitador infantil en "Cachureos". Precisamente en este espacio fue que Juan Pablo grabó por primera vez su voz, aunque su impulso ya sería una decisión adulta, desde 2004, con un sonido más distintivo, asociado a las bases electrónicas y al pop. “Soy oscuro, no hago un pop light —le aclaró una vez al diario La Tercera—. Y aunque no sé si voy a ser cantante toda la vida, mientras lo sea, quiero ser el mejor. Pero tranquilo, no me desespero”.

Andesground

Los seudónimos Tec, Tec Machine y Andesground le han servido en diversas etapas creativas al músico electrónico Rodrigo Castro, integrante fundador de Marciano y productor pionero de encuentros tecno en el país. Como Tec Machine ya se presentaba hacia 1992, cuando comenzó a trabajar dentro de los primeros esfuerzos por difundir las fiestas de música electrónica en el país (en espacios como Casa Club, del barrio Bellavista, del cual fue uno de los fundadores). La edición de discos se concretó de 1993 en adelante, con seis ediciones, incluyendo Guorx (2007) con la recopilación de varias de ellas. En los últimos años se ha ocupado en el proyecto Compadre, a dúo con el ex Makiza DJ Squat.

La Guagua Que Tira Fuego

La leyenda de un lactante porteño abandonado que escupía llamas como un dragón inspiró a los hermanos Felipe y André Baradit para bautizar el proyecto que a partir de 2001 mantuvieron en Valparaíso junto a Miguel Jáuregui. Los tres músicos han desarrollado un extenso trabajo en paralelo como solistas, respectivamente bajo los seudónimos Baradit, Jack_plug y Basstk; pero son, además, socios en el sello Epa Sonidos, prolífico y pionero netlabel. De modo intermitente, el trío fue desarrollando un sonido levantado a partir de secuencias, samplers, efectos para bajo y guitarra, y micrófonos ambientales («lo que tengamos a mano», explican). La presentación de su música en el marco de una exposición del fotógrafo Jorge Molina constituyó su debut en vivo, en la sala SCD de Santiago. Sus publicaciones están disponibles para descarga gratuita desde el sitio de Epa Sonidos.

Icalma

Entre períodos de extensa pausa y asociaciones intermitentes, Icalma ha sido el alias musical o bien el proyecto solista del músico y arquitecto Philippe Boisier, cuyo pasado incluye el paso por el rock de tintes góticos junto a Lvna In Caelo, el punk-pop delirante de Panico, y la banda experimental Mambotaxi, formado a instancias suyas con el propósito de tocar en vivo la música que venía componiendo desde mediados de los años '90. Como Icalma, Boisier dio espacio a una creación personal que atravesó distintos espacios, desde la música incidental o música para medios, al diseño sonoro y el pop, en una propuesta muy característica de ambientaciones electrónicas austeras y evocadoras en convencido diálogo con el paisaje chileno.

Oscilan

Aunque para 2024 su nombre nunca había circulado en los medios chilenos, fue el influyente crítico e historiador musical estadounidense Ted Gioia quien, a inicios de ese año, escogió un disco del chillanejo Oscilan entre sus favoritos de la temporada. El aplauso justificó el trabajo metódico pero en extremo personal que ha venido llevando a cabo un músico joven y con pocas pistas biográficas disponibles, que en su Bandcamp se define, simplemente, como un compositor, cantante y productor, «que intenta ser siempre creativo y único». Acaso lo más distintivo del sonido de discos suyos como Madre Tierra (2024) sea el meticuloso trabajo con voces, que le permite levantar canciones completas a capella, pero en un complejo urdido de capas.

Quasars

La historia de Quasars ha pasado al olvido a pesar de su carácter iniciático dentro de una experimentación musical con las tecnologías análogas. Fue formado en 1974 por los hermanos Claudio (n. 1955) y José Fernando Recabarren (1956-2020) y en la cronología de la música chilena aparece como registro de un temprano intento de utilización de los teclados y la electrónica.

Baradit

La distribución en línea y sus muchas bifurcaciones ordena el trabajo de Felipe Baradit Stevenson desde sus primeros proyectos en la música. El creador es uno de los gestores del prolífico sello Epa Sonidos, activo desde 2001  en Valparaíso, y asiento además una extensa y constante discografía con la etiqueta Pueblo Nuevo. Su música electrónica puede asociarse a la experimentación y a la exploración con máquinas (digitales y analógicas), y sistemas de sonido y registro.  Sus primeras composiciones datan de 1999, cuando el viñamarino ya se interesaba en los discos de Nine Inch Nails y Aphex Twin, y «eran muy pocos los que conocían los computadores para componer».

QuieroStar

QuieroStar fue por un tiempo la sociedad de tres músicos ya conocidos en otras vías musicales, como los grupos Lulú Jam (en el caso de Sofía Oportot) e Intersecs (Raúl Durán y Arturo Saray). El trío se planteó como una propuesta pop sin presiones ni apuros, pero con gran cuidado en su puesta en escena (con recursos evidentes de la dinámica teatral, por ejemplo). El santiaguino Club Bizarre fue la plataforma inicial de muestra para su pop de aristas electro y disco, y su único álbum hasta ahora, Amistades pasajeras (2010), fue el registro de ese período de música en la discoteca. Con un trabajo de frecuencia intermitente, QuieroStar se mantiene con grabaciones y videos, y con Sofía Oportot como rostro y voz reconocible. En 2018, el single "Primera vez" destacó la alianza con $990. Se mantiene ahí la autodefinida línea de «sonidos sintéticos-melódicos-melancólicos desde Santiago de Chile».

Tonossepia - Sentinela del Norte

Productor, rapero y DJ, Diego Vergara forma parte de una generación de músicos conectados a internet que sólo necesitan de un computador casero para existir. Bajo el nombre de Tonossepia, desde 2000 realizó composiciones en las que mezcló jazz, soul y rap con bases electrónicas, al mismo tiempo que explota su faceta de MC. Más tarde, como Prospegto Arkano (o Arkano a secas) fue uno de los cinco maestros de ceremonia de la banda de hip-hop Colectivo Etéreo, donde despliega además sus rimas. En 2019, debutó como Sentinela del Norte con un disco de efectiva crítica social: Parte del paisaje.

Juan Pablo Abalo

El cruce entre una formación particular como instrumentista, de compositor en academias y la colaboración con músicos pop encauza el particular camino creativo del cantautor Juan Pablo Abalo, quien diversifica su trabajo entre proyectos solistas —para disco y escenario—, la asociación con otros autores e intérpretes y también algunos años como comentarista musical para medios. Es una vocación amplia y diversificada, que el autor aborda sin ansiedad: «He pasado por muchas músicas, y modos de pensarla, y gustos y convicciones», explica. «Es un proceso legítimamente lento, pero enfrentado a un modo de escucha. En ese desfase, lo difícil es encontrar la voz propia».

Blit

Miembro de una generación hiperconectada y atenta a los cambios en la industria musical, Cristóbal Korenblit, alias Blit, mantiene desde 2004 un constante trabajo como músico electrónico y remezclador. Integró la banda de pop y hip-hop Picnic Kibun en su primera época, y en 2010 fundó el netlabel orientado al dubstep Lodo.

Mowat

La doble militancia entre ser productor y músico solista no es frecuente en el panorama chileno, pero Mowat la ha llevado adelante sin interrupciones ni tropiezos por más de una década. Estudiante de Música de la Universidad de Chile, perfeccionó su formación en Berlín, donde sumó nuevas lecciones en composición y dirección de orquesta, y además se abrió a los primeros encargos de producción con músicos extranjeros. Han sido, sin embargo, la canción y la creación chilena los cauces más gruesos para su trabajo.

Diego Morales

Desde inicios de la década de 2000 Diego Morales se mantiene activo como productor de música electrónica, discjockey y miembro de la banda de sicodelia latina Fredi Michel, además de desarrollar una discografía propia y ser parte de bandas de apoyo de músicos como la cantante Javiera Mena.

Mariano Pavez

El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a  una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.

DJ Raff

Por sus muy diversos encargos como productor, DJ Raff fue un tiempo uno de los colaboradores y asesores más importantes del circuito hip-hop chileno. Pero su decisión de defender su trabajo propio lo llevó también no sólo a la composición electrónica propiamente tal sino que también a una fabulosa proyección internacional.