Rosario Mena

Aunque no ha sido su principal cauce laboral, la música ha ocupado de modo constante a Rosario Mena, periodista y alguna vez poetisa que desde 1999 viene trabajando en solitario canciones de una sutil electrónica o, derechamente, pop. La cantautora se ha mantenido en una férrea independencia a través de la cual programa publicaciones espaciadas entre sí y sin particular sintonía con las tendencias de moda. Además de su voz, uno de los pilares de sus discos es su delicado trabajo de letras, asociables a las reflexiones de una mujer adulta.

Fechas

Santiago - 28 de enero de 1966

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Marisol García

Durante sus años de estudiante de Psicología, Rosario Mena participó en diversos festivales, aunque sin real claridad sobre si su inquietud creativa debía encauzarse en la escritura o la música. Más tarde siguió cursos de guitarra, armonía y canto en Projazz, en paralelo a la carrera de dirección y producción de TV.

Del año 1990 data su libro de poesía Cáliz, tras cuya publicación se estableció por cinco años en Madrid, España, donde completó la carrera de Periodismo. De a poco fue interesándose en la música electrónica, y la racha de masificación del género, hacia fines de los años noventa, le indicó que había llegado el momento de probar suerte en una combinación de trova, pop y tecno que ya no parecía tan extraña con gente como Björk o Beth Orton convertidas en nombres familiares.

Asociada con Miguel Conejeros (Fiat 600) y Guido Gutiérrez trabajó su primer disco, Fe ciega (1999), del que tuvieron moderada difusión los temas “La hierba roja” y “Quiero llevarte muy lejos”. Tres años más tarde, Serial potenció su voz en arreglos con mayor cantidad de timbres acústicos. Ambos álbumes comparten la sutil combinación de electrónica, pop y gustos particulares de Rosario, como la rumba flamenca. El formato de trabajo en solitario sigue acomodándole, de acuerdo a su manejo de teclados y secuencias. «Te da mucha autonomía en el sentido que tú puedes liberarte del esquema clásico de la banda. Es una forma de trabajar más conceptual y que es mucho más acorde a los tiempos actuales» explicaba en una entrevista.

Con algunos de sus temas integrados a bandas sonoras de TV (como la serie “Bienvenida realidad” el año 2005), el 2007 lanzó su tercera producción:  Su disco Perpetua, con una inspiración más acústica y valiosas colaboraciones, como el dúo para “Dinero” junto a la popular Nicole, y donde las canciones “Dos” y “Vender mi alma” alcanzaron cierta difusión radial.

El 2013, seis años después, presentó el disco Náufraga, producido por Cristián López y Marcelo Aldunate, donde nuevamente amplió sus sonidos, incluyendo una bolero (“Náufraga”) o el cover  de “Aire”, de Gianni Bella. Tras presentarlo en vivo con una banda durante más de un año, regresó a  su ritmo espaciado de presentaciones en vivo, de acuerdo a la inusual y exigente dinámica de cantautora independiente, profesional de la prensa y madre de dos hijas.

Trilogía de Nueva York: mujeres sacan la voz

Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

Paloma Mami, siempre un poco más

Las audiencias de la música pop se inclinan hoy por el streaming y según reportes allí la estrella del trap pasó a ser el fenómeno nacional más resonante de Spotify.