Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de «popular», esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años ’60 es una de las primera manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Cabrera

Sólo cuando abandonó su trabajo como ingeniero de sonido a mediados de los años 2000, Johanna Cabrera se convirtió en esa cantautora que durante mucho tiempo había permanecido oculta detrás de otros oficios. Contemporánea de figuras del pop de los ’90 como Javiera Parra, Ema Pinto y Paula Hinojosa, Johanna Cabrera reapareció en 2011 con La fortuna de alegrar mi espíritu, un segundo disco completamente autoral que definió su estilo para el futuro.

Cecilia Ossa

Una fugaz vida musical tuvo la cantante viñamarina Cecilia Ossa. Comenzó su carrera en la primera mitad de los años ‘60 cuando fundó, junto a dos amigas quinceañeras, el trío Cesoleay, con el que participó en las primeras versiones del Festival del Cantar Juvenil, realizados en 1964 y 1965 en el Colegio Sagrados Corazones Padres Franceses de Viña del Mar. Si bien en ambos certámenes Cesoleay obtuvo el segundo puesto en la categoría internacional, Cecilia Ossa logró adjudicarse en paralelo el primer y segundo lugar en el apartado de composición original, con sus temas “¡Qué porfiado!“ y “Glu-Glu”, en ambas versiones.

Sergio Lagos

Aunque su debut discográfico solista, en 2007, fue una noticia sorprendente dada su previa figuración televisiva, el vínculo musical de Sergio Lagos —un periodista conocido masivamente por su trabajo de animador— ha sido constante. A su trabajo de casi una década junto al dúo Marciano, Lagos sumó el paso por varias bandas escolares e incluso un período como entrevistador de músicos. Así, su veta de cantautor debe analizarse dentro de un trayecto extenso que no por dispar ha dejado de ser perseverante.

Panchito Cabrera

Francisco Cabrera Sánchez tiene una historia musical imparable desde que en 1947 llegara a la capital procedente de Antofagasta para integrarse a la orquesta característica de Armando Bonansco. Tocó ritmos tropicales y de salón de baile en locales diversos, llegó a los auditorios radiales para hacer bolero y canción popular, y practicó rock and roll y twist. Con todo, Panchito Cabrera fue esencialmente un guitarrista de jazz y conservó para sí la categoría que le entregó el entorno musical: el "Django Reinhardt chileno", el único músico que dedicó una vida a estudiar la obra del célebre guitarrista belga, lo que lo llevó a liderar una escuela de adherentes del llamado "jazz manouche".

Gianluca

“Siempre triste”, una canción que sin ninguna estrategia promocional se volvió un fenómeno desde plataformas digitales, fue la carta de presentación de Gianluca para buena parte del público y la prensa. Al mismo tiempo, este productor y cantante se convirtió en el nombre de mayor notoriedad entre la escena local de trap.

Martina Lecaros

La cantante y compositora Martina Valenzuela lleva por segundo apellido Lecaros, y fue de las últimas artistas en aparecer en la fotografía familiar de este conocido clan de músicos. Pero en los conciertos y apariciones en discos, ella es Martina Lecaros. Así quedó acreditado en su primer álbum solista, Sintiendo (2009), donde expuso un buen caudal de energía y ritmo en sus canciones de corte pop y soul.

Malabia

La amistad y diversos proyectos profesionales mantenían cerca a la cantante Javiera Parra, la chelista Ángela Acuña y el guitarrista Cristián López, quienes hacia el año 20007 decidieron encauzar su sintonía en un proyecto musical más ordenado. Para López y Parra, Malabia es la banda paralela a su trabajo en Javiera & Los Imposibles, mientras que Acuña ordena ahí una vocación pop diferente a la que ha mostrado en la composición de música incidental para teatro y televisión. Su primer disco, Malabia, apareció en 2008, y Javiera Parra lo definió como el conjunto de «canciones bien diversas, algunas con sonido más rockero, otras electroacústicas, hay harta mezcla des chelos, vientos, bases programadas. Es un trabajo bien interesante y libre». Los tres integrantes se alternan funciones dentro de la banda, que ofrece un formato diferente al habitual en el pop. A fines de septiembre de 2009, el grupo ofreció su primera presentación extranjera durante un viaje a Panamá.

Mora Lucay

Las canciones y la voz de Natalia Vásquez son el punto de partida y el alma de Mora Lucay, el cuarteto que ella lidera desde el año 2015 en Valparaíso, articulando ritmos que van de lo que podría ser trova, saya y hasta cumbia. La mezcla la definieron en sus orígenes como “dramatic pachanga” por sus canciones “dramáticas”, pero también bailables. El 2016 editaron su primer disco, 100mg, que mostraron en vivo incluso en escenarios de Colombia y Estados Unidos, apoyados por fondos estatales y una campaña de crowfunding. El 2019 lanzarán su segundo álbum.

Patricio Chico

Patricio Chico es un guitarrista situado en el cruce entre el swing y el pop. Como lo hicieron otros solistas como el pianista César Ibacache o el tenorista Marcelo Moncada, aprovechó muy bien la residencia del músico y profesor Roberto Lecaros en Temuco desde 1997. Fue cuando el joven guitarrista se inició en el lenguaje jazzístico, a esa altura ya interesado en solistas de fusión como George Benson, Pat Metheny, Lee Ritenour y el argentino Luis Salinas. Chico realizó algunas colaboraciones con el bajista Jorge Campos, el baterista Pedro Greene y el compositor Leonardo Álvarez, además de musicalizar cortometrajes. En 2003 formó la banda Smooth Machine, con la que participó del circuito naciente del jazz temuquense, el paso lógico y previo a la edición de su primer álbum, Navijazz (2005), orientado directamente hacia el sonido smooth jazz.

Índice

Pop, rock y letras cotidianas fueron las características de Índice, una banda santiaguina iniciada a la par que grupos de sonido similar como Phono, Betty Boy o Yeti, y que debutó con un disco de historia azarosa. Ésta incluye dos productores musicales y dos sellos disqueros sucesivos, además de un alcance de nombre con Los Tres que en 2006 les valió sus primeros titulares en la prensa.