Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de «popular», esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años ’60 es una de las primera manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Corderolobo

Corderolobo es el pseudónimo del ingeniero y músico Carlos Vargas y que nace de la unión de los apellidos de sus dos abuelas. Vargas, en la primera mitad de los 2000, fue parte de Yupisatam y colaboró con Jirafa Ardiendo, pero el 2010 inició el camino solista, con ediciones discográficas que incluyen libro de cuentos. Sus canciones van desde el sonido acústico al electro pop, y articula desde un charango a un sintetizador.

Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Klyo

Sonidos atmosféricos y algo de rock fueron los elementos que se conjugaron en el pop de Klyo, banda santiaguina con una historia de una década, dividida en dos etapas: la de los temas instrumentales grabados en un álbum que nunca salió a la venta (Abacus, 2003), y la de las canciones pop presentes a contar de su disco debut, al año siguiente. La banda se presentó por primera vez en vivo en el puerto de San Antonio a principios de 2004. Cuerpo lejano (2005), su disco debut, combinó pop y letras de amor, en una grabación con parcial colaboración de Juan Ricardo Weiler, el ex baterista de Aparato Raro y Pie Plano. Aunque el grupo comenzó a trabajar en 2006 para un álbum sucesor, varios cambios de integrantes fueron demorando la grabación. Así, Eclipse nunca llegó a editarse, y para 2010 Klyo anunciaba su final como banda.

Juan Carlos Duque

Compositor, productor y cantante, Juan Carlos Duque es un nombre recurrente en circuitos de la música popular chilena. Primero como cantante del grupo Miel, que tras su salida se convertiría en la Banda Metro, donde se desenvolvió en los marginales espacios del rock duro de los ’70. Luego fue parte del elenco televisivo de Sábados Gigantes, plataforma con la que llegó al Festival de Viña en 1982, ganando la competencia con la balada “Ausencia”. Si bien permaneció mucho tiempo en los espacios asociados a la televisión, en 1988 debutó en su oficio de productor.

JuanaRosa

JuanaRosa es una agrupación cultora de la música latinoamericana de las raíces filtrada por las influencias de las corrientes actuales, lo que ha llevado a este elenco femenino a explorar el folclor del continente americano mezclado con elementos de la música pop, el soul e incluso el rock. Su nombre proviene de la canción "La Juana Rosa", de Violeta Parra, una de sus inspiraciones primarias, al igual que autores como Víctor Jara, la peruana Chabuca Granda, el brasileño Vinicius De Moraes y el argentino Pedro Aznar. Poco después de su aparición en el circuito independiente, JuanaRosa ganó la novena versión del Concurso de Composición Musical Luis Advis, en 2013, en el género de música popular. En 2016 lanzaron su primer disco, JuanaRosa, un colorido pantón de canciones originales con ritmos de festejo, vals, cumbia, cueca y landó y música pop.

Somos Manhattan

La experiencia en el grupo pop Betty Boy fue la base de María Paz del Río para iniciar un segundo proyecto, Somos Manhattan, el dúo con Federico Fauda, que tras un extenso período de ensayos, grabó el sencillo "Cero", el punto de partida de su historia.

Ricardo Arancibia

La guitarra de Ricardo Arancibia Salinas fue una de las más poderosas y directas en los ámbitos del jazz fusión, el smooth jazz y las raíces del blues y el funk, siempre inmerso en la generación de músicos blancos norteamericanos que se desarrollaron a partir de la década de 1980. Pese a nacer en Viña del Mar, a los diez años Arancibia ya vivía fuera del país y desde los 17 comenzó a formarse íntegramente en Estados Unidos como guitarrista. Con esos parámetros musicales regresaba a Chile a fines de los '90 para participar del jazz chileno y ser, tanto más tanto menos, una alternativa a sus contemporános de la guitarra Alejandro Escobar o Eduardo Orestes. Su suicidio en julio de 2008 impactó al círculo jazzístico chileno.

Celibatos

A principios del año 2010, con el núcleo de dos amigos, nació Celibatos en Villa Alemana. El guitarrista y cantante Arturo González y el baterista Mauricio Calisto fueron el germen del grupo, en el que fueron rotando integrantes hasta el año 2013, se consolidó una primera formación. Así editaron el disco debut: Tú lavas y yo seco con abiertas influencias del rock inglés y un sonido que ellos llamaron “pop hipócrita” (“somos una banda de rock pop, que trata de hacer pop”). El 2015 participaron en las Escuelas de Rock del Consejo de la Cultura, y tras ganar en el proceso final, llegaron a más escenarios y grabaron su segundo disco, ahora en formato profesional. El 2017, con la producción  del prestigioso Mowat presentaron su tercera placa: Logística imperial.

Pablo Herrera

A los 19 años de edad, Pablo Herrera abrió con su primer disco la historia de uno de los baladistas chilenos más exitosos de la música local, y probó que el género era y es uno de los que más valora el público. Rubricado como trovador o cantautor, Herrera se movió en escenarios alternativos hasta comienzos de los años '90, cuando por propia opción decidió acercarse a la balada y comenzó a escribir otra historia. Así, hoy acumula cientos de miles de discos vendidos, tiene varias canciones ancladas en el inconsciente colectivo chileno y su nombre suena en varios países de América Latina.