Nicole

Más de una década antes de la reconciliación entre cantautores chilenos y pop cosmopolita, Nicole buscaba trabajar por fuera del cauce de baladista en el terreno amplio y exigente de la canción para radios. Experimentó así en los años noventa las retribuciones pero también los obstáculos de quien buscaba aventurarse en terrenos masivos pero a la vez personales. Sus años de estudio, su experiencia en el extranjero y sus bien facturados discos fueron pruebas de un profesionalismo único entre las intérpretes pop de su generación.

Fechas

Santiago - 19 de enero de 1977

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Pop
Nicole

Marisol García

Reina infantil
Suele recordarse que Nicole fue una cantante precoz, aunque su actividad musical preadolescente nunca tomó un ritmo realmente profesional. Es cierto que la suya fue una vocación clara desde temprano: en 1987 ganó el primer lugar de «Festiniños», un espacio musical infantil del recordado «Festival de la Una», en Televisión Nacional. El premio le trajo las primeras ofertas discográficas y, a los 12 años de edad, la grabación del álbum Tal vez me estoy enamorando (1989). Por recomendación de los productores del disco (Juan Carlos Duque y Sergio Checho Hirane), la joven eligió presentarse bajo un seudónimo artístico. Denisse Lilian Laval Soza fue, desde entonces, Nicole.

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Foto: Sitio oficial

La balada de amor púber que le daba título al disco —una composición del mismo Duque— la llevó a radios y televisión casi de inmediato. A lo largo de un año se destacaron también los singles «Qué está pasando en mí» y «Príncipe azul», asegurándole un respetable nivel de ventas. La joven mantenía en paralelo sus estudios escolares. «Sólo sé que me gusta cantar y que quizás sea éste mi rol en la vida», respondía entonces si la apuraban a definir una carrera.

Los años le regalaron un atractivo innegable, y al poco tiempo Nicole conjugaba los pilares de una estrella: talento, belleza y vocación, justo en tiempos de consolidación de la industria discográfica local. La chica era un éxito en potencia que sólo debía ponerse a disposición de los asesores indicados. Así lo entendió el sello BMG, que preparó un disco a su medida: compositores especiales, productor extranjero (el argentino Tito Dávila, ex Enanitos Verdes) y grabación en Madrid. Una estrategia bien diseñada que probó su eficacia. Del álbum Esperando nada (1994) terminarían destacándose cuatro singles —incluyendo «Dame luz» y «Sin gamulán»—, y la agenda de Nicole pasó, a sus 17 años, a ser la de una profesional de la música. El disco obtuvo ventas récord para la época.

El giro pop
Los medios acogieron a Nicole con calidez pero también cierta distancia. ¿Era esto pop o balada romántica? ¿A qué radio dirigirla? Chile rara vez se enfrentaba entonces a una intérprete que combinara una alta producción con cierta autonomía de estilo.

Nicole no dejó lugar a dudas con su segundo disco. Sueños en tránsito (1997) fue la apuesta de una intérprete con opinión creativa. La colaboración de Andrés Sylleros y, sobre todo, la producción del argentino Gustavo Cerati afirmaron su interés por barnizar de electrónica canciones en las que la chilena comenzaba a desafiarse como compositora. Una imagen cosmopolita, fotos en Londres, y citas a los grupos tecno en boga adornaban entonces sus entrevistas. Mucho más sofisticados que sus anteriores éxitos, singles como «Despiértame» o «Noche» la afirmaban como una cantante atenta a su tiempo.

Aunque la respuesta en Chile fue menor a la producción anterior. el disco llegó a los oídos de los ejecutivos de Maverick, un sello con sede en Miami fundado por Madonna, y el cual se interesó lo suficiente en la chilena como para ofrecerle un contrato multinacional por cinco álbumes.

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Foto: BMG

La firma motivó la partida de Nicole a México el año 2000 y luego a Miami, decidida a llevar su música a mercados lejanos. Pero la mudanza probó ser dificultosa. Sin un buen manager, Nicole vio drásticamente reducida su agenda en vivo, y debió esperar más de lo presupuestado para la grabación de su primer disco internacional. La pausa la obligó a distraerse temporalmente de su carrera y ocuparse en actividades paralelas, como dar clases de canto a niños. Se afianzó entonces una sociedad creativa con el bajista Jimmy Frazier (ex Barracos y La Cosquilla), quien se convirtió en el principal compositor de sus canciones y en el líder de su banda en vivo.

Producido por el prestigioso venezolano Andrés Levine, Viaje infinito (2002) fue un disco que intentó combinar los intereses musicales de Nicole con el híbrido pop que por entonces le daba resultado a gente como Nelly Furtado: melodías pegajosas con toques de funk, soul y electrónica; dispuestas para un baile tranquilo y una voz de mujer urbana. Nicole se ocupó en una promoción extensa, con recitales en Colombia y en las principales ciudades de Estados Unidos (incluyendo invitaciones a shows de La Ley, Juanes y el grupo Chicago en escenarios de ese país).

Una nominación al Grammy Latino (como Mejor Álbum Vocal Pop Femenino) fue una de las principales motivaciones del período, opacado por la decepcionante rotación radial para un par de singles de fino pop bailable: «Viaje infinito» y «Vida». A tres años de su partida a Miami, Nicole veía sus planes cada vez más dificultados. Cuando el sello Maverick decidió reducir sus costos, la chilena fue una de las primeras afectadas con un finiquito. Y dice que nunca llegó a conocer a Madonna.

Regreso a Chile
La primera gira de Nicole por Chile, a fines de 2004, cosechó elogios unánimes. «Sabía que el tiempo iba a hablar por mí. Creo que hoy la gente se da cuenta de que me he dedicado a la música porque me gusta, y que mi meta nunca ha sido ser famosa», dijo entonces la cantante, quien alternó sus presentaciones con una grabación vocal para un tema («Siempre») del tercer disco de Marciano, y sus primeros pasos como actriz (con un papel secundario en la película Se arrienda, dirigida por el escritor Alberto Fuguet, y a cuya banda sonora aportó el tema «No me confundas»).

Dispuesta a persistir incluso desde una gestión independiente, Nicole comenzó a preparar a fines del 2005 en Miami un nuevo disco autofinanciado y con una mayoría de composiciones propias. En tanto, en enero del 2006 se estrenó en Santiago el documental audiovisual Nicole, pop del sur, realizado sobre la base de entrevistas a la cantante y sus cercanos por parte del joven Nicolás Soto.

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Foto: Mark Seliger

La publicación de Apt. (2006) apuró su regreso a Chile. Con algunos temas en inglés, ese disco fue grabado en su departamento en Miami y fue el primer álbum de su discografía publicado de modo independiente. El disco signó el fin de su alianza con Frazier y la decisión de Nicole de radicarse de modo definitivo en Santiago, desde donde ha salido para presentaciones específicas del álbum, como la que hizo en agosto del 2007 junto a Sergio Lagos para mostrar en conjunto sus respectivos álbumes en Nueva York y México. La maternidad no ha disminuido su intenso ritmo de trabajo, que tuvo en los temas «Hoy» (trabajado junto a músicos de  Los Bunkers) y «Arráncame la vida» (para una teleserie de Chilevisión) las muestras de trabajo de fin de la primera década del 2000.

El 2011 comenzó a alternar su oficio musical con el de rostro televisivo. Fue jurado de dos concursos de talentos, uno de imitadores (Mi nombre es) y el otro de cantantes (The voice), y su acercamiento fue más lejos al año siguiente, cuando condujo por un mes el programa matinal de Canal 13 y recibió ofertas para hacerlo en forma estable desde otros canales. Pero por su propias opciones, Nicole prefirió permanecer en la música. «Es un trabajo diario, yo voy a la oficina todos los días y armo giras, presupuestos y muchas cosas más, entonces no tengo el tiempo para ser animadora de televisión», dijo a T13.

Curiosamente, la televisión le dio el año 2012 nuevos aires a la música de Nicole,  cuando su canción «Hoy» fue incluida en la teleserie Soltera otra vez, cobrando un nuevo período de popularidad. Un año después ella publicó su primer disco original en siete años, Panal, que tuvo rotando temas como «Baila» y «Pequeñas cosas buenas», y a partir del cual ha pasado por muchos escenarios en Chile, como Lollapalooza el 2014, el Festival de Viña del Mar el 2015, por segunda vez desde 1996, y Olmué el año 2017.

Nicole ha mantenido su vertiente televisiva, pero es la música sin duda el eje de su actividad artística, que se acerca a los 30 años de una de las historias más largas en el pop chileno.

 

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.