1990

90

René de la Vega

René de la Vega es uno de los más singulares casos de la música popular chilena de finales de los años '90. Vestido como Elvis e inspirado en Camilo Sesto cantaba canciones que para algunos carecían de rima y de profundidad musical. Perseverante, inició una carrera independiente, editó un disco y recorrió colegios mostrando su música. Una empresa familiar lo apoyó: su padre fue manager, su madre confeccionaba su vestuario y sus hermanas actuaban como modelos y coristas. En 2016 se presentó como candidato independiente a alcalde por Conchalí, resultando sorpresivamente electo.

Moca

Detrás del pseudónimo artístico de Moca está la intérprete Mónica Castillo (la unión de las primeras sílabas de sus nombre y apellido). Es dueña de una voz y una cuidada imagen (incluido el uso de un micrófono retro) que evocan la estética de los antiguos cabarets alemán y francés. Y es además una las artistas que ha llegado a profundizar en la figura de Edith Piaf como activa participante de un circuito de hoteles de lujo y bares universitarios de Valparaíso y Viña del Mar.

Jirafa Ardiendo

Jirafa Ardiendo fue uno de los grupos más persistentes de todos aquellos que durante los años 90 identificaron en Santiago una nueva corriente musical independiente —mal llamada «sónica»—, caracterizada por el uso imaginativo y distendido de las guitarras eléctricas y el despegue psicodélico desde un molde básico de pop (piénsese en Solar, Sien o los Santos Dumont). Su peculiaridad estuvo en la diversidad de referentes que fueron aplicando en sus discos, piezas extensas en los que cabía desde el noise al free jazz. Tras su disolución, en 2009, algunos de sus integrantes siguieron activos en otras bandas y proyectos musicales, y hacia 2018 se vieron los primeros signos de lo que avanzó hacia una reunión formal del conjunto, con nuevas tocatas y grabaciones.

Las Torcazas

Las Torcazas son el primer grupo de mujeres del movimiento de revaloración de la cueca urbana en Chile iniciado a fines de los años '90. Formadas en 1998 en San Bernardo, han grabado los discos Cueca… sentimiento de mujer (2003) y Cueca en la ciudad (2006), álbum reeditado al año siguiente por el Sello Azul, y son parte del compilado La revolución de la cueca 2, el regreso (2005), realizado por varios grupos jóvenes con composiciones del músico Víctor Hugo Campusano, del conjunto Altamar. A lo largo de varios cambios de integrantes, Las Torcazas se han identificado con la fusión de la cueca y otros ritmos, y al mismo tiempo han compartido escenarios con músicos y grupos de la cueca brava tradicional.

Blu Toi

Fueron pocos los grupos de rock que en los años '90 en Chile respondieron al sonido en boga del grunge, la mayoría de ellos alternativos como Jusolis. Fueron menos los que llegaron a grabar discos, como Duna. Y uno solo prensó en tres discos ese sonido: es Blu Toi, un quinteto que se mantuvo en actividad por casi seis años antes de disolverse a fines de la década y dar paso a un cantante reinventado como solista bajo el nombre de Go.

Mal de Chagas

Mal de Chagas hace una mezcla de estilos perteneciente de lleno a los años '90, en el cruce entre el rap y el metal aderezada con un toque de funk e incluso con percusión latina. La música de este grupo santiaguino se encuentra justo en la mitad entre el mundo del funk y el del rock pesado, sin sentirse del todo cómoda en ninguno. Editaron dos discos, hasta que avanzada la segunda década de los 2000 la banda cesó sus presentaciones en vivo.

Bastián Bodenhofer

El reconocido actor de teatro, cine y televisión desde mediados de los ’80 acredita un pasado primeramente musical que debió suspender durante un largo período debido a su actividad actoral. Bastián Bodenhofer proviene de una familia de músicos liderada por su madre, la compositora contemporánea chileno-alemana Leni Alexander (1924-2005) y continúa luego con sus hermanos mayores, la pianista clásica Beatrice (n. 1943) y el ecléctico compositor Andreas (n. 1945).

Juan Orrego Salas

Juan Orrego Salas es una de las figuras clave de la música docta chilena en el tránsito que la composición vivió desde la tradición hacia la era de las primeras vanguardias académicas. Premio Nacional de Música en 1992, el también musicólogo fundó y dirigió importantes instituciones y educó a compositores en Chile y Estados Unidos hasta la década de 1990. Pero también ha sido uno de los compositores chilenos más interpretados y grabados en el extranjero, con un catálogo que incluye más de 120 obras en todos los ámbitos y un estilo que ha influido en autores latinoamericanos. Juan Orrego Salas murió en 2019, en Estados Unidos, a la edad de 100 años.

Sergio 'Tilo' González

Sergio Hernán González Morales es conocido en el medio musical chileno sobre todo como «Tilo», y además como uno de los mejores bateristas en actividad en el país. Es compositor, productor, y baterista y fundador de Congreso, conjunto al que ha aportado no sólo como instrumentista sino como fundamental autor de algunas de las cumbres del conjunto. Con estudios clásicos de percusión, ha sido además uno de los precursores chilenos en el uso de los ritmos latinoamericanos aplicados a las músicas modernas, como el rock, el jazz y la fusión.

Ana María Meza

Proveniente de una familia vinculada a la música docta, el Teatro Municipal y la Orquesta Filarmónica de Santiago, la cantante Ana María Meza abrió la paleta cromática para profundizar en algunas variantes de la música popular más allá de los territorios del canto lírico. Se transformó en una importante intérprete de jazz clásico y pop-jazz y de paso en una de las más activas maestras de voces, como lo había hecho previamente la legendaria Inés Délano.

Iván Cazabón

Los más jóvenes conservarán la memoria de haberlo visto desde mediados de los años 90 sobre el escenario en las versiones sucesivas de La Yein Fonda. Y los mayores tienen edad para reconocer en Iván Cazabón a un contrabajista versátil y competente como ninguno en los ámbitos del tango, el jazz, la cueca y otros ritmos bailables a partir de los años 30. Siempre de pie junto al instrumento que lo acompañó hasta poco antes de su muerte en 2011, Cazabón estará en la historia como uno de los destacados instrumentistas chilenos a lo largo de más de medio siglo de música popular. Si bien el jazz es un punto de partida notorio en su carrera, llegó a esa música desde el tango que cultivó al comienzo como contrabajista de orquestas típicas, según se establece en Historia de jazz en Chile. A fines de los años 30 se aproximó al jazz como parte de la primera generación de músicos próximos al Club de Jazz de Santiago.

Guido Ruiz

Saxofonista alto y soprano perteneciente a la generación de los ‘90, quien elaboró la mayor parte de su carrera en Concepción y Valdivia. Allí, Guido Ruiz alternó su profesión de químico y su rol como académico de la Universidad Austral con la de músico de jazz, encabezando una serie de cuartetos bop donde el sonido de su saxofón lo acercó a los de figuras como Jackie McLean y Gary Bartz. Musicalmente, Guido Ruiz transitó entre el jazz contemporáneo y el jazz de fusiones, en una época en que además llegó a tomar el testimonio de los primeros músicos que impulsaron el jazz en Valdivia: el baterista Osvaldo Chalupa Martínez y el pianista Fernando Wohlwend.

Los Hermanos Arriagada

Para la historia del bolero chileno, Los Hermanos Arriagada son quienes popularizaron en ese ritmo la gran canción del compositor Armando González Malbrán, "Vanidad", originalmente escrita como un foxtrot lento (o slowfox). Pero en el recuerdo de los seguidores de la canción romántica se cuentan como imprescindibles también sus versiones para “Poema”, “Sigamos pecando” y la traducción de “Nathalie”, la famosa canción del francés Gilbert Becaud. Un canto de tres voces al unísono apoyado en sobrios pero imaginativos arreglos orquestales fue parte de la marca de un conjunto que probablemente consiguió más difusión fuera de Chile que en su propio país, y que encontró un modo diferente de presentar lo que en los años sesenta era casi un subgénero: el de los boleros a trío.

Hindustani

Hindustani es el conjunto que el maestro Millapol Gajardo fundó en la década de 1970, luego de sus tres años en la Varanasi Hindu University en India, donde llegó en 1966 para estudiar instrumentos de la música clásica y devocional, como el tabla y la flauta bansuri, su principal arma de creación. Tras su estada allí comenzó a enseñar en Chile a diversos músicos jóvenes interesados en esta estética del sonido y la filosofía ancestral presente en ella. En paralelo, Gajardo, un flautista clásico que había tenido participaciones con las orquestas Sinfónica de Chile y Filarmónica de Santiago, creó este elenco para desarrollar su música basada en ragas milenarios, con instrumentos principales a los que añadió sitar o surbahar. A través de los años Hindustani realizó cambios de formación, integrando a sucesivas oleadas de alumnos del maestro.

Felipe Candia

Lenguajes musicales múltiples han marcado la trayectoria de este versátil baterista desde que apareciera en la escena del jazz de fines de los ’90. Su posición de polivalencia y sobriedad y su conocimiento de los estilos lo llevó a convertirse en un demandado sideman en el jazz acústico y eléctrico, de conjuntos y orquestas, y en la interpretación de música de raíz tropical, pop, fusión latinoamericana y flamenco. Felipe Candia ha sido una suerte de “hermano menor” de solistas como Pedro Greene, Jaime Labarca, Raúl Aliaga, Juan Coderch o Cristóbal Rojas.

Juan Pérez Ibarra

Entre la valiosa comunidad de poetas populares de la ciudad de Pirque, Juan Pérez Ibarra es el más dedicado a la tradición del canto a lo divino o poesía popular de inspiración religiosa. Discípulo y compañero de Osvaldo Ulloa y Santos Rubio, cantor, poeta popular y guitarronero, es también cuasimodista y ministro de la comunión, además de gestor de encuentros en torno al canto popular y al guitarrón.

Juan Amenábar

Juan Amenábar es uno de los mayores compositores modernos de la historia, pilar en el desarrollo de la música electroacústica que tuvo lugar en los años '50. Desde su condición de ingeniero civil también fue precursor de los laboratorios de investigación ideados para la música a través de dispositivos electrónicos. Prueba de ello es el Gabinete de Electroacústica para la Música de Arte (Gema), creado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en 1991. Si bien fue autor de piezas vocales e instrumentales para solistas y conjuntos, es considerado uno de los impulsores de la electroacústica en nuestro país y en Sudamérica —junto a los compositores León Schidlowsky y José Vicente Asuar— con su fundamental obra "Los peces" (1957).

Yupisatam

Yupisatam fue una banda de rock independiente que se mantuvo en pie por una década completa, desde sus primeras grabaciones editadas en cassettes caseros hasta un disco lanzado con un sello argentino, y siempre caracterizada por un rock melancólico con algo de punk incorporado.

Ciro Vega

Ciro Vega es uno de los guitarristas más representativos de la vanguardia musical vigente durante el apagón de los años '70 y '80, junto con otros nombres contemporáneos como Alejandro Escobar, John Clark y Vladimir Groppas. Un músico del jazz-rock naciente, aunque también de gran versatilidad estilística como músico de sesión en el estudio y escenario y permanente guitarra de las orquestas de televisión.

Golosina Caníbal

A fines de los años '80, los hermanos María José y Tan Levine levantaron en María Sonora una combinación de ritmos latinos, hip-hop y secuencias electrónicas que resultó tan pionera como incomprendida. La disolución de ese dúo los alejó musical y geográficamente —él partió a Nueva York; ella se instaló en Tongoy—, pero el trabajo breve en Golosina Caníbal propuso una continuación temporal de aquel impulso previo. Como «trip-hop nativo» definieron los hermanos Levine su mezcla rítmica, plasmada en un único disco (Kru-da, 2000), parcialmente difundido en radios de la época por el cover para “De Coquimbo soy”, original de los Viking's 5. La rutina de María José en Tongoy (donde por entonces seguía estudios universitarios) y nuevos viajes de Tan al extranjero dificultaron la promoción de un disco que merecía mejor suerte, y que quedó como testimonio pionero de un sonido que vino a masificarse en el país algo así como un lustro más tarde en la llamada nueva cumbia chilena.