Música urbana
La denominación de música urbana se acuñó en los años '70 y '80 en Estados Unidos para referirse a las músicas nacidas en las calles de las grandes ciudades, particularmente el hip-hop. En el siglo XXI el concepto creció con la penetración de ritmos latinos y otras fórmulas musicales en esos mismos contextos. El reguetón, originario de Centroamérica, y el trap, vertiente del rap nacida en Atlanta y vinculada al narcotráfico, se extendieron por Estados Unidos y el mundo en una avasalladora moda mundial, y en algunos países —como Chile— también fue etiquetada entonces como música urbana. Los músicos, los medios de comunicación y la industria han utilizado el concepto cotidianamente, aunque su definición es discutida y aún no es del todo precisa.
La facilidad para transitar entre géneros como el trap, el reguetón y el pop caracteriza el trabajo que el cantante y productor Young Cister ha desarrollado desde mediados de la década de 2010. Numerosas grabaciones propias y colaboraciones, entre las que destaca su vínculo con Polimá Westcoast, lo alzaron a fines de esa década como un nombre indispensable de lo que entonces se identificó como una ola de música urbana.
El reguetón "XL" no solo fue la primera canción de Javiera Wayne que circuló en plataformas de escucha, sino también un virtual manifiesto propio: «Una real barbie / Rica y curvy / triple X, XL». Lanzada en 2023 puso a Javi Wayne en la órbita de la música urbana como parte de la tercera ola de figuras femeninas que se tomaron los espacios entonces. Maquilladora, actriz, influencer y con larga trayectoria como modelo curvy, es decir de tallas grandes, ella mostró al público nuevos aspectos de una estética, la autoestima y el empoderamiento desde la música con sus primeras canciones, la misma "XL", o "Dime y "Una y otra vez". Musicalmente, Javi Wayne se mueve entre el reguetón y el trap, y el pop radial y la música dance. Su nombre figuró en los encuentros "Chilean queens", celebrados en Matucana 100, donde en 2024 ella compartió escenario con Bela, Kya, Aura Bae y Vlntna B, y en 2025 con Soulfía, Akatumamy, Rou C, Cheskv Liz, Camelia y Liv, otros nombres generacionales de la escena pop urbana. En esa ocasión Javi Wayne lanzó su primer disco EP, Confesiones de medianoche, con canciones centrales como "Ride or die", "Johnnie, tú y yo <3" y "Golden girl".
Aunque primeramente asociada a la armada femenina de la música urbana en la década de 2020 (Aura Bae, Vania Joplin, Amikiraa), la cantante y compositora Florencia Cruz Sotomayor exhibe nítidos bordes pop en sus canciones, lo que la define en un campo más amplio en la música y la composición. En sus inicios se hizo seguidora de figuras globales como Rihanna y Ariana Grande en ese lado del pop que se filtra hacia el R&B, una zona en donde ella se mueve con soltura vocal. Su debut discográfico quedó marcado en 2023 con el EP 4:44. Antes de convertirse en Lua Lacruz, Florencia Cruz fue finalista en el Concurso de Composición Luis Advis de 2019, en parte resultado de sus estudios de Música en la U. Católica. En 2022 tomó contacto con Latin Bitman, quién sería clave en la llegada de Lua Lacruz al sello Universal Music México. "Di que sí" y "Waterfalls", sus primeras canciones, esbozaron ese punto de encuentro entre el pop radial y el trap y los ritmos urbanos más duros. Ambas canciones llegaron al citado disco 4:44, la antesala de su participación en Lollapalooza de 2024.
Creadora de contenidos digitales, Ayelén Nahir Figueroa Vera es también Nele Nahir, cantante y autora inserta en el movimiento urbano en los tiempos de pandemia. Con una voz suave, ligera y sin estridencias, apareció como exponente de una música que se mueve entre el trap y el reguetón hasta el dancehall, en un trabajo de creación que ha sido intermitente. Canciones como "Jeep" y "Si te vas", sus primeras colaboraciones con Lil Pocket hacia 2019, marcaron ese inicio cuando ella era una absoluta desconocida. Luego se integró a la escena urbana femenina que aún le restaba tiempo para despuntar con fuerza, siendo como parte de la segunda ola de nombres. Ha trabajado con productores como Sonissvd, Lambda Corleone y Brus Lean, además del beatmaker Gian El Nuevo Quimico, en el reguetón "Zona", una de sus canciones más difundidas. Además ha marcado colaboraciones con gente como Ka Efe ("Báilalo"), Creativo ("Un viaje") o Mati Ferreti ("Vuela"). Su primer álbum es también un testimonio de los tiempos de crisis sanitaria global: La tormenta acabó (2022).
Poeta, cantante, productora y freestyler, la calerana Ambar Luna Leiva Cárdenas es una de las figuras del hip-hop chileno en la época de la pospandemia, aunque ella se formó como niña y adolescente en batallas de rima improvisada durante la década de 2010, lo que le valió un soporte para una creación posterior. Ambar Luna no solo se activó desde el rap sino que cruzó territorios musicales, considerando elementos del pop, el R&B e incluso el flamenco, en contacto con los pulsos de la música urbana de su época, el reguetón y el trap. Sus líricas apuntan a temáticas de feminismo, contenido político y lucha y demandas sociales, cuando ella estuvo especialmente movilizada durante el estallido del 18-O.
Como aspirante en el programa "Rojo, fama contrafama" de 2004, la cantante maulina se orientó especialmente a la balada romántica latina. De esta manera interpretó canciones de Myriam Hernández, inspirada además en esta figura referencial entre las voces chilenas. En 2008 participó en el concurso regional "Latin american idol", con otras cantantes nacionales como Francisca Silva, lo que terminó de poner su nombre en un circuito de canto mayormente centrado en las competencias y concursos de talentos.
Desde mediados de la década de 2010, Polimá Westcoast llamó la atención como una de las figuras más reconocibles entre la oleada de cantantes asociados al trap y otros géneros afines. Además de publicar sus canciones en numerosos EP y sencillos, se ha desplegado en una alianza con múltiples colaboraciones con pares chilenos y extranjeros. Tras varios hitos de popularidad registrados en 2021, amplió sus sonidos al reguetón y finalizó 2022 convertido en uno de los principales nombres chilenos del género urbano chileno, con una creciente repercusión internacional.
Con un éxito explosivo en el 2018, Paloma Mami apareció como un ariete del movimiento de la música urbana en Chile, impulsada por la generación nacida en el cambio de siglo. Hija de un matrimonio chileno afincado en Nueva York, Paloma Castillo Astorga vivió en esa ciudad cosmopolita hasta los 17 años. Ya instalada en Chile, el mismo 2018 su trap “Not steady” (“No soy estable”), con letra en español y en inglés que habla de una mujer no dispuesta a someterse al orden masculino (“A mí nadie me domina / papi, soy tu adrenalina”), logró una sorprendente popularidad a través de plataformas de internet, que poco después la arrimaron como fenómeno musical hasta alcanzar una actuación en el Festival de Viña en 2023.
Actriz, y locutora radial, hacia 2016 María de Los Ángeles Almazábar inició una incursión en la música urbana que la llevó a convertirse en una explosiva nueva figura. Como Blue Mary, nombre obtenido de un personaje de videojuegos, Almazábar ingresó de lleno en el trap y el neoperreo con una serie de canciones como "Cereza", "Tusi tuno", "Tus besos" y "Qu33n", incluidas en su primer disco, Amor de locos (2019). Ha tenido colaboraciones con Polimá Westcoast ("Perreo sin pauta"), Dash ("Amor de locos"), cantante del dúo de reguetón Dash & Cangri con quien ella mantenía una relación sentimental, y la bomba iquiqueña Tomasa del Real ("Peligrosa"). En 2020 dio otro paso hacia una popularidad mayor con la canción "Nunca tristes, siempre locas", una pegajosa canción junto a Katita dhq y a la figura de redes sociales Ignacia Michelson.
Daniela Barrales es Rvyo, o también Niña Rayo y Rayokuza, alteregos yuxtapuestos o bien simultáneos que ha utilizado como poeta urbana en la década de 2010. Autobiográfica en la mayoría de sus rimas, Rvyo es parte de una generación de músicos que ha detectado el punto de encuentro entre el hip-hop puro con los ritmos urbanos, que le ha permitido vincularse a la escena del trap representada por cantantes como Princesa Alba y una primeriza Nele Nahir. Tras la edición de La niña rayo (2018) un EP donde cuenta con la participación del rapero Bronko Yotte y el saxofonista de jazz Franz Mesko, Rvyo comenzó a trabajar con artistas españoles, como Nano Cortés y Josué Gonzales, con quienes en 2019 grabó en "Ojitos", donde mezcla la rítmica y poética del hip-hop con sonidos flamencos y gitanos.
Desde su temprana adolescencia, Diego Quilodrán enfocó su interés por el lenguaje y la poesía en el freestyle; de ahí, su nombre artístico. Como Metalingüística, el joven nacido en San Pedro de la Paz (Región del Biobío) ha ganado reconocimiento por lo creativas y filudas que son sus improvisaciones, las que, siguiendo la senda abierta por DrefQuila, lo hicieron saltar de las batallas callejeras a firmar contrato con un gran sello multinacional. Su estilo es ingenioso y dinámico, y en él utiliza con sagacidad figuras retóricas como la paronomasia, la dilogía y el calambur.
Dindi Jane es el alterego musical de Geraldine Jane Neary, actriz en teleseries como "Matriarcas" (2014) y "Preciosas" (2015), además de películas como Aquí no ha pasado nada (2016) y series como "La jauría" (2020) y "Vencer o morir" (2024). También modelo y cantante, ha formado parte de una ola de solistas del trap chileno, aunque su despunte musical se dio ya de manera mucho más determinante en el espacio del pop y la autoría de canciones, con el disco de 2025 Debut & despedida, que contaba con un repertorio acerca de quiebres, relaciones tóxicas, frustraciones sentimenales, sexualidad autodeterminada y resiliencia.
Con unos inicios hacia 2010 como vocalista del grupo rock Recoleta Soundtrack, un elenco conformado solo por mujeres, Paulina Andrade despuntó a fines de esa misma década con un proyecto solista bajo el nombre de Pola Beats. Cantante, autora, actriz y también con incursiones en la escritura y dirección de obras teatrales, se acercó al pop de ritmos latinos con utilización de electrónica y nítida proximidad al trap. Ello quedó de manifiesto en la canción que en 2019 la puso en la órbita musical, "Mambo in love", el adelanto de su primer álbum. Allí abraza un discurso sobre libertad sexual y el empoderamiento femenino dentro de una sociedad patriarcal en crisis.
“Dímelo ma”, la canción chilena más escuchada en plataformas digitales durante 2021, fue el estímulo crucial para que Pailita se convirtiera en un nombre reconocible para una audiencia masiva, entre la abundancia de nombres agrupados bajo la etiqueta de música urbana desde la década de 2010. Su colaboración en ese éxito de Marcianeke le dio visibilidad a un incipiente recorrido discográfico que se había iniciado solo un año antes y que luego anotó otro hito con “Ultra solo”, a dúo con Polimá Westcoast.
Innegable galán adolescente del Bicentenario, Augusto José Schuster Picó marcó un punto de referencia en el teen pop chileno a partir de sus apariciones en las series televisivas “Amango”, “Química, el juego del amor”, “Corazón rebelde”, emitidas entre 2007 y 2010 por Canal 13, y que lo convirtieron primero en un demandado actor y luego en un popular cantante. Se estrenó como cantante con el disco Bonsai, (2017), y al año siguiente fue una de las figuras más aplaudidas en el programa del Festival de Viña del Mar.
Cróni-K es uno de los proyectos pioneros de la música urbana en Chile, con hits contundentes y una involuntaria presencia en crónica policial. Ambos aspectos son por igual hitos de la trayectoria de esta agrupación de reguetón, que desde 2006 instaló los temas "Nadie lo sabrá" e "Incomprendido" como sus principales éxitos radiales y de streaming. Invitados frecuentes de programas juveniles en televisión, Cróni-K ha podido desarrollar giras por Chile y Bolivia, y en 2019 se inclinó a la opinión social con "Un nuevo camino", mezcla de beat urbano y salsa con la historia de un migrante. Poco después de ese lanzamiento, la banda anunció su decisión de desvincular del grupo a uno de sus fundadores, Cholox, debido a su detención por tráfico de drogas. Años antes, ya Freddy Cataldo había llegado a las páginas policiales por el atropello a una mujer.
"La lealtad con lealtad se paga", declama en su "Manifiesto" la talagantina Almendra Barros, más conocida en los ambientes de la música urbana de la década de 2020 con el nombre de guerra de Loyaltty, una derivación de la voz anglo que justamente significa "lealtad". En el contexto pandémico se integró a un frente de trap femenino en los tiempos de explosión feminista, con otras figuras surgidas espontáneamente desde distintos territorios, como Akatumamy, Amikiraa, Vlntna B o Kya. Con su primer disco, Loyaltty impuso para sí la denominación de Mami trap en la escena de la primera mitad de los años '20.
"Desde que no estás", otra canción acerca del empoderamiento de la mujer, producida por un equipo que había trabajado previamente con Paloma Mami, puso a la antofagastina Luna Cordero en la órbita de la música urbana multiplicada a fines de la década de 2010. Con el nombre musical de Luna, la cantante entonces dio un giro en su proyecto solista, que antes había tenido rumbos muy distintos. Así se sumó a una oleada de nombres del trap y el reguetón femenino que durante esa época tomaron los espacios. Luna Cordero, sin embargo, se había iniciado en el canto melódico y romántico, como baladista e intérprete de diversos repertorios populares. Fue corista de Douglas y compartió micrófonos en vivo con Mario Guerrero. Además, tuvo participaciones en programas de talentos y concursos, como "Las regiones cantan" (2014), de la que se convirtió en su primera ganadora, y luego en breve paso por "The voice" (2015). Poco después lanzaría la canción "Loca pero fiel", como anticipación a su llegada al trap en 2020.
El cántico multitudinario "no es no", entonado en las movilizaciones feministas de 2018 marcaron el inicio de la hoja de ruta de Vania Joplin. También conocida entre sus seguidores como Bebesuki, era una joven de la comuna de Recoleta que de niña tocaba la batería. Ingresó al mundo digital como influencer y modelo, y luego como intérprete de ukelele, subiendo a las redes sociales una serie de covers. A partir de entonces pasó a la música, situándose inicialmente en un punto intermedio entre el pop para los grandes públicos y la música urbana dura, con el impacto del reguetón y la marca de la música gitana que a menudo se escucha en su estilo de canto.
Julianno Sosa ha transitado por los estilos de la música urbana chilena, y también por las historias que cuentan muchas de las canciones del género. Forjado en la zona sur de Santiago, primero en la comuna de Puente Alto y luego en La Florida, fue seguidor del trap norteamericano desde pequeño. De adolescente hizo canciones, pero su carrera musical la ha desarrollado desde Nueva York, adonde vive desde los 18 años. Amigo de Pablo Chill-E y parte de la comunidad Shi Shi Gang, tiene decenas de canciones muy apegadas al trap en las bases musicales y en las letras. Tras el éxito de “Por dinero”, sus temas se encumbraron en las plataformas de streaming, y el 2022 también hizo reguetón, y uno de ellos “Cochinae”, lo puso entre los músicos chilenos con más difusión de ese año.