Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Natacha Montory

Natacha Montory es ejemplar de la llamada "nueva ola del jazz" de mediados de los 2000. Como solista reorganizó a su modo elementos provenientes del swing, el canto popular y la imaginería del teatro y junto a otras figuras emergentes de su generación como Regina Crisosto, Renata Carrasco, Consuelo Schuster o Paz Court, fue parte activa de cierto pop "elaborado". Pero su interés en repertorios de bolero y bossa nova también la mostraron como estilista de canciones melódicas.

Lirah

Una música que alterna la canción R&B, el pop dance, los ritmos de reguetón y sus coreográficas presentaciones en vivo marcan la propuesta del personaje de fantasía Lirah (que se pronuncia "Laira"). Ella es de Martina Olivares, cantante nacida en Calama y criada en Santiago que pertenece a la masiva oleada de nombres en el movimiento urbano de la generación Z y la música de la pospandemia, con voces y productores que coparon los espacios. Siendo adolescente ella participó en el programa de talentos musicales "Yo soy", de Chilevisión, interpretando a Dua Lipa, y luego comenzó a formarse como cantante y compositora dentro de los márgenes del pop. Sus primeras canciones fueron "Desacato", "Solo contigo", "Feliz Navidad" y "Castigo", que grabó junto al productor Joshvatunes. Este set precedió al EP debut de Lirah, titulado Red lips (2025), publicado cuando ella tenía 19 años y donde comenzó a esbozar un sonido.

Christianes

Un único disco le bastó a Christianes para quedar inscrito entre lo más interesante que sucedió con el rock chileno de los años noventa. Poco amigos de la exposición, cobijados en un sonido riguroso y profundo, sus integrantes no lograron acomodarse del todo a la inesperada fama que les trajo el single "Mírame sólo una vez".  El suyo fue un cruce inusual entre los mundos alternativo y masivo que entonces sostenían la dinámica musical en Chile, y permitió entre otras cosas dar a conocer el trabajo de Cristián Heyne, quien luego destacaría como cotizado músico y productor.

Yaia

Ritmos como el calipso, el dub y el reggae convergieron en el sonido de Yaia, conjunto que durante un breve período unió a músicos más tarde destacados por su propia cuenta. Sebastián Silva, Pedro Subercaseaux y Nea Ducci venían trabajando en el conjunto CHC, cuando hacia 2002 quisieron intentar un desvío hacia la música afrocaribeña. El único disco que llegaron a publicar, Goor modning (2004), mostró una estimulante invitación de armonías playeras y letras en inglés, referidas al valor de la amistad y otras verdades simples (uno de ellos, "If", llegó al spot de una cerveza). Todos en Yaia militaron bajo alias: Pita, Tat, Yayita y Lady Clarita, y en sus pocas presentaciones en vivo tuvieron de su lado a invitados también de talento y seudónimos, como Jorge Delaselva (en bajo) y Gepe (en batería). Bajo esos nombres de fantasía, latía la carrera inicial de músicos de sobra destacados más tarde en sus carreras solistas, como Pedropiedra.

The Plugin

Esta sociedad a dúo es una de las vetas por las que buscar el trabajo musical del fundador de La Ley y Saiko, Rodrigo Aboitiz. Se trata de un proyecto de pop electrónico, a medias con el más joven pero experimentado Ignacio Redard. Su discografía hasta ahora ha sido una combinación de composiciones propias con reversiones de himnos discotequeros, aunque profundamente reformulados. Así, entre sus publicaciones se encuentran temas originales como "Parquet" y "Lo mismo", con una versión en inglés del clásico "Sin disfraz", de Virus, y otro para la seductora "Lobo hombre en París", de los españoles La Unión.

Romina Martin

Romina Martin fue una de las participantes del reality show "Protagonistas de la música", que Canal 13 emitió a fines de 2003 y que presentó nombres como Ximena Abarca, Lizette Díaz, Bernardita Henríquez, Feliciano Saldías, Sebastián Longhi, Paula Miranda y María José Gutiérrez, entre otras figuras de mayor o menor consideración. Cantante de pop latino, la balada y la canción de tintes R&B, Romina Martin no tuvo durante ese período una exposición musical mayor, aunque grabó una canción durante el verano de 2004 para otro reality show juvenil de la misma estación, titulado "Triángulo".

Círculo Polar

Una cara eléctrica y una cara acústica puede adoptar Círculo Polar, el proyecto bajo cuyo nombre se camuflan las canciones que ha editado como solista la compositora y cantante Vicky Cordero. Luego de tocar con grupos y solistas como La Reina Morsa, Slowkiss, Primavera de Praga y Matías Cena, a mediados de 2015 dio a conocer el EP Atemporal, con cuatro canciones construidas con melancolía pop, arreglos vocales y pasajes de electricidad. Un año más tarde reveló su otra dimensión con el EP Como un patio lleno de flores, basado solo en el canto y la guitarra acústica. Con una grabadora a cassette, registró en baja fidelidad otras cuatro canciones, incluyendo una versión de “Canción para ir al desierto”, de Matías Cena. Ambos formatos tenían también su réplica en vivo: aunque a veces Vicky Cordero se presentaba sola y con guitarra acústica, también lo hacía con una banda por la que pasaron miembros de bandas como Fando y Pirámides.

Juan Antonio Labra

En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".

Miguel Pérez

Bajista de rock y funk, contrabajista de jazz y profesor de música de larga data, Miguel Ángel Pérez es uno de los solistas de la generación de los '90, integrante y puntal de diversas agrupaciones de la época que marcaron la escena: el jazz rock de La Red, el blues rock de La Banda del Capitán Corneta y el hard rock de Mandrácula. Además de trabajar en los inicios del músico pop Jano Soto y con la cantante y profesora de voces Gloria Pérez, y además de formar a bajistas de sucesivas generaciones en los años 2000 y 2010, Pérez pasó paulatinamente al contrabajo para integrar el trío de jazz del pianista Américo Olivari, junto al baterista Andy Baeza, tocar como ente autónomo y acompañar a una serie de cantantes e intérpretes de standards.

Pablo Rivas

Pablo Rivas es parte de una generación de autores contemporáneos que durante la década de los 2000 utilizaron la guitarra eléctrica, el software computacional y el home studio para construir canciones y discos intimistas revalidando la figura del cantautor chileno, mucho más allá de la trova clásica y la canción acústica: Rodrigo Jarque, Javier Barría, Marcelo Vergara.

Gramma

Dúo pop formado por los ex integrantes de Survey Team, la coreógrafa Carla Bolgeri y el artista visual Francisco Marín, quien a su vez había formado en Protistas a comienzos de los años '10. La influencia de la imagen está presente en las composiciones de su primer álbum, Canción malvada (2019), sobre todo las visuales "¿Qué es real?" y "Hortensias", parte de un repertorio que combina elementos orgánicos de la música con los componentes sintéticos, secuencias y bases.

Laurela

El sonido del ukeleke es el punto de partida de las canciones de la valdiviana Loreto Awad. Con la identidad de Laurela apareció en 2019 con Emperatriz, un álbum ciento por ciento elaborado con ese cordófono polinésico, grabado en condiciones acústicas desfavorables, en una radiocasetera y en el patio de su casa, pero que al mismo tiempo se transformó en un testimonio de ese canto honesto, con un repertorio profundamente sensible y personal. Más adelante se unió al frente del sello Uva Robot y entonces tuvo contacto con otros nombres, como Niña Tormenta o Rosario Alfonso, cantautoras pop y folk que también han utilizado el ukelele como arma principal en sus canciones. En 2020 volvió a publicar un disco, El rey de lo incierto, ahora con este mismo sello y con un conjunto de acompañamiento (chelo, guitarra, bajo y percusiones).

Juan Carlos Duque

Compositor, productor y cantante, Juan Carlos Duque ha sido un nombre recurrente en circuitos de la música popular chilena, aunque desde veredas muy diversas, incluso contrastantes. Como voz del grupo Miel, en los años '70, se desenvolvió en espacios pioneros asociables al rock progresivo. Destacó más tarde como baladista solo, y en la calidad de tal impuso las magníficas "Promesas" (1979) y "Ausencias" (1982) en la competencia internacional del Festival de Viña. Como productor pop ha estado a cargo de populares grabaciones de vocación radial, y hits como "Para que no se muera este amor" (Ariztía), "Quiero saber" (Myriam Hernández) y "Tal vez me estoy enamorando" (Nicole) llevan su nombre en los créditos autorales.

Fer Zárate

La cantante puntarenense Fernanda Zárate adaptó definitivamente el nombre de Fer Zárate cuando se estableció en Ciudad de México en 2014 y entonces lanzó su primer disco autoral, titulado Ocho del sol y con el que exploraba la canción pop y ciertas temáticas románticas. Sus inicios musicales se remontan a comienzos de la década de 2010, como estudiante de canto popular en Projazz y luego de piano, junto al pianista de jazz Lautaro Quevedo. Activa en el circuito, Fer Zárate se presentó con el grupo de Florcita Motuda en la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, frente a 50 mil personas en 2010, y en 2013 actuó como cantante residente del hotel Plaza San Francisco durante toda esa temporada. En 2014 se mudó a México, donde terminó de producir su primer set de canciones junto al chileno Felipe Fidel.

Jazmín

Jazmín Gómez Garibotti tomó el nombre de Jazmín para instalarse en la escena de cantautoría femenina consolidada durante la década de 2010. Lo hizo con la contundente y arrojada “Canción que duele”, pieza que encabezó su disco debut Hecho a mano (2012) y definió un estilo frente a la canción basada en la guitarra acústica. Sin embargo en el transcurso de la década Jazmín iría mutando progresivamente al pop, enfoque que quedó representado después con el disco Antes de dormir (2020).

Carlos Figueroa Salazar

Sesionista, sideman, productor y profesor, el baterista Carlos Figueroa Salazar arrastra una historia ligada al instrumento definitivo de la percusión desde las dos ramas de su genealogía. Su padre es Carlos Figueroa, el más importante baterista-investigador-instructor de la era moderna y su madre es hermana de Patricio Salazar, uno de los más populares baterías de la misma época, vinculado primero a la Nueva Ola y luego a las orquestas televisivas. Ese ADN convirtió a Figueroa Salazar en un versátil intérprete de estudio, escenario, giras y sesiones desde fines de los ’80, cuando era un adolescente y hasta que a los 35 años editó su primer álbum como líder, Carlos Figueroa (2007), que llegó a ser nominado en 2008 al Grammy Latino.

Tania Jozz

Tania Jozz es una cantante de pop latino cuyas canciones se surten de elementos obtenidos de distintos ritmos americanos, afrocaribeños y sureños, y su propuesta tiene una nítida vocación radial, a través de una imagen juvenil, colorida y festiva. Así fueron las primeras piezas que puso en circulación, como las más llamativas "Pura buena vibra" y "Mañana tarde", de toques reggae.

Camila Bañados

Camila Bañados es cultora de una suerte de pop de dormitorio, un cancionero íntimo y reflexivo situado en un espacio reducido, lleno de abstracciones desde la letra y desde la música. Ella absorbe elementos diversos y dispersos para la elaboración de esa obra: la canción como artefacto, la electrónica de pulsos lentos, el componente jazzístico y la inspiración indie. Parte del elenco de artistas del sello Mescalina, publicó sus primeros discos en 2024.

Klaun

La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle-  fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.

Mari Silva

Como parte de la tercera oleada femenina en la música urbana, desde la Concepción pospandémica aparece Mariana Silva Schultz, cantante y autora de letras cuya música toma insumos del pop, el house, el dancehall, la balada, el R&B contemporáneo y el trap. Es la mixtura que, precisamente, vino a describir la transformación musical de la época más allá de la sola marca pura y dura de lo urbano. Mari Silva se estrenó como nombre propio con el disco Conce gris (2024), autobiográfico, existencial y de mirada generacional, casi una forma actual de decir Ciudad brumosa, como la novela de 1952 del escritor penquista Daniel Belmar.