Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Fran Quintero

Una cantautoría que no omite los atributos de la canción pop aunque sitúa sus atmósferas melancólicas siempre en ese universo poético personal, conduce la música de Francisca Quintero. Es parte de una generación de compositoras guitarra en mano y madura escritura de textos en la que se pueden encontrar los nombres de Martina Lluvias, Antonia Navarro, Catalina Navarro o Dulce y Agraz, entre otras creadoras. Sus colaboraciones con músicos como Benjamín Walker, en la canción "Silencio acelerado", y sobre todo el resultado de una ópera prima como La carta (2022), cruzada y definida por la pandemia, le valieron un espacio en la escena de los años '20.

Connie Castro

Presentada a menudo como una cantautora chileno-colombiana debido a su infancia vivida en entre las ciudades de Neiva y Bogotá junto a su madre chilena y padre colombiano, Constanza Castro hizo su aparición en el circuito de la música independiente hacia 2017, tras regresar a Chile a los 14 años. Su estreno discográfico como Connie Castro tuvo lugar con Miscelánea (2019).

Sin Perdón

El comienzo de la lucha se llama la primera grabación de este grupo, un inicio catalogado como político y directo con el que los cuatro integrantes de Sin Perdón salieron a los escenarios punk de Santiago en 1998. Pero según la misma banda la historia tomó luego un rumbo nuevo en otro disco, esta vez con un título sobre lágrimas y desconsuelos, y en el que las letras evolucionaron hacia temas personales y las canciones hacia el punk melódico, una tendencia en la que Sin Perdón ha sido precursor, entre otros, en Chile.

Penthouse

Penthouse fue una banda chilena con nombre y sonido inglés que recogió distintas influencias de las islas británicas, y las pasó por un filtro melancólico. Formado a fines del 2003, el grupo de amigos convertido en banda se presentó por primera vez en un festival de la santiaguina Universidad Tecnológica Vicente Pérez Rosales cerrado por Congreso, en el que Penthouse quedó seleccionado entre los ocho finalistas. Grabaron un primer álbum, Penthouse (2005), con la producción de Alejandro Gómez y Ricardo Contesse, ambos de Alamedas, pero el disco nunca tuvo una edición formal, hasta que el grupo juntó esas canciones con otras nuevas y presentó su debut oficial, Todos contra todos. A la larga, el registro quedó como su única publicación.

Giyil

La actuación que dio en 2018 en el Teatro de la Universidad de Concepción como número preliminar del concierto de la estrella pop Denise Rosenthal marcó en cierto modo el inicio de la historia de Karina Ruiz Arriagada como nombre propio. Ese nombre pasó a ser el de Giyil, marca que dejó en su primeros tiempos en la escena del pop en Concepción, su ciudad natal y donde compartió espacios con otras figuras de su generación como Daniela González, Fernanda Leiva y el dúo Lolein.

FrioLento

Aunque esta banda es reconocida sobre todo por un peculiar cover para un tema de la colombiana Karol G ("Bichota", que en versión de los chilenos toma el apellido "post-punk"), las inquietudes de FrioLento tienen raíces indie-rock y una evidente vocación pop. Muy rápidamente, el trabajo apasionado pero estratégico de esta agrupación fundada en 2018 ha logrado posicionarlos con relevancia incluso más allá de su ciudad de origen, Concepción.

Pasaje

Un poderoso sentido dance aparece en la música del dúo Pasaje, formado por la cantante Vicenta Mendoza y el productor Nicolás Garín, conocido por su nombre de Nicorito. Ambos se conocieron estudiando Diseño en la universidad y luego complementaron esas sensibilidades para crear una música electropop en esencia revisionista, que incorpora líneas del synth pop de los '80 y el dance pop de los '90, una mixtura que ellos han denominado "emodance".

Madvanna

Madvanna es una banda que nace como un proyecto escolar, y que cuando todos tenían 18 años lanzaron su primer disco el año 2011. Con una abierta vocación pop, alcanzaron difusión inmediata en espacios como MTV, lo que les valió una importante en presencia en Perú, adonde han viajado varias veces, y presencia en radios juveniles, como radio Disney y 40 principales. Teloneros en Santiago de los conciertos de Bruno Mars el 2011 y Jonas Brothers el 2013, ya completan dos discos con un sonido pop que ha sido calificado como teen, y del que ellos han comenzado paulatinamente a desprenderse.

Cabrera

Sólo cuando abandonó su trabajo como ingeniero de sonido a mediados de los años 2000, Johanna Cabrera se convirtió en esa cantautora que durante mucho tiempo había permanecido oculta detrás de otros oficios. Contemporánea de figuras del pop de los ’90 como Javiera Parra, Ema Pinto y Paula Hinojosa, Johanna Cabrera reapareció en 2011 con La fortuna de alegrar mi espíritu, un segundo disco completamente autoral que definió su estilo para el futuro.

Rulo

Fue una sorpresa la que en 2016 dio Rulo (David Eidelstein) al presentar su primer disco como autor solista, y no porque resultase inesperado un trabajo por fuera de su popular grupo, Los Tetas. El músico ya había mostrado hasta entonces otros proyectos y colaboraciones (como en el dúo Esencia), pero de todos modos Vendaval lo largó por un camino nuevo como autor e intérprete. No era esta vez el funk ni el R&B la base de su sonido, sino la tradición del vals peruano, la bossanova y la cueca brava lo que guiaba la autoría de sus propias canciones. A los 38 años, Rulo, conocido hasta entonces sobre todo como bajista, se afirmaba así con orgullo como un cantautor latinoamericano, uno que añade influencias hoy como residente de Ciudad de México, donde se emplea como parte de la banda de Mon Laferte, sin abandonar sus proyectos solistas: «Es el resultado de una vuelta súper larga, y agradezco haberme dado el tiempo. Encontrar mi identidad como autor era un anhelo muy grande. Lo que más me interesa en la vida es ser compositor».

Valija Diplomática

Canciones de Valija Diplomática como “Mi vida vale más” y “Tú lo sabes bien” muestran la cara optimista del pop que se hizo en Chile durante los años '80, y quizás por eso están ancladas en el inconsciente colectivo de sus contemporáneos. La banda ocupó con ellas radios y escenarios, para luego ser arrastrada por la abrupta caída de ese movimiento al final de la década. Perduran sin embargo hasta hoy como melodías coreadas y bailadas. Desde 2002, y alimentados por la innegable nostalgia de su audiencia, la banda articula esporádicas reuniones, sobre todo para presentaciones en vivo, aunque también la grabación de discos de versiones y/o creaciones nuevas.

Los Ángeles Negros

Los Ángeles Negros fueron los creadores de uno de los pocos sonidos auténticamente originales que han surgido en Chile. La fórmula de la música romántica con instrumentos de rock constituye hoy día una ecuación universal del género, pero hasta 1968, cuando este grupo nació en un pueblo al sur del país, el formato existía muy excepcionalmente. Los cantantes románticos, por lo general, tocaban acompañados de guitarras acústicas –al estilo de Los Panchos– o con orquestas –en la tradición popularizada por Agustín Lara y otros grandes nombres. Germaín de la Fuente y su conjunto –con alineación de guitarra, bajo, batería y teclado- consolidaron y masificaron esa nueva fusión, que hasta hoy es el soporte más común de la música romántica de todo el continente.

Verónica Dosangel

Con incursiones preliminares en el modelaje y la actuación, e incluso una breve participación en "Rojo, el color del talento" en 2018, la joven cajonina Verónica Muñoz Olave apareció como una cantautora pop utilizando la guitarra en una faceta solista. Con el nombre artístico de Verónica Dosangel, inició en 2019 ese recorrido como autoral con el disco EP Sueños y esperanza, titulado acorde a su primer paso en la música.

May Villalobos

May Villalobos es una cantante de la generación Z, iniciada en la composición desde los 15 años, cuyas canciones ciento por ciento pop debieron bregar en un contexto dominado por la música urbana y sus figuras a inicios de la década de 2020. Con referentes que van desde el k-pop y estrellas globales como Ariana Grande, Billie Eilish y Chappell Roan hasta chilenas como Supernova, Denise Rosenthal, Princesa Alba, Soulfía o Shirel, May Villalobos presentó una serie de canciones desde distintos ángulos del pop que reflejaban su historia personal, los difíciles años escolares, la búsqueda de una identidad, la exploración de la sexualidad, el amor y el trauma de dejar atrás la niñez y la adolescencia. Producido por Francisco Victoria, el material de su primera época, a partir de 2020, incluyó "Digan lo que digan", "En otra vida", "Perdonar" y "Papel", que cantó junto a Karla Grunewaldt. Más adelante May Villalobos publicó sus primeros discos EP como si se tratara de capítulos de su biografía, entendida como estaciones de un año. Primero, Lo que el invierno me dejó (2023), con canciones centrales como "Huir" y "Cómo vuelvo", y luego Alergia (2024), que apareció como un florecimiento primaveral en su vida y que estrenó canciones de alta escucha como "1, 2, 3".

Zebra 93

Zebra 93 es un proyecto de música pop electro y una propuesta de sonido retrofuturista, iniciado como una colaboración entre los músicos y productores Miguel Irarrázaval y Sebastián Román, por entonces con la sola denominación de Zebra. Entre 2019 y 2020 alcanzó momentos determinantes con el álbum Atemporal, ya convertido en cuarteto con la incorporación de Alfredo Ibarra (Lainus), Enrique Escala y la cantante argentino-chilena Julia Grisenti, y su nominación al premio Pulsar en la categoría de Mejor Artista Pop.

Catalina Celedón

La acordeonista, flautista, guitarrista y cantante Catalina Cornejo Celedón usó el primeramente nombre de Cathelin para iniciar a mediados de la década de 2010 una propuesta solista orientada al pop con influencias latinas de la música ranchera, la música tropical y la música romántica. Entre 2004 y 2005 había sido pianista del grupo femenino de cueca Las Torcazas, y su primer disco, titulado Ven a sentir, apareció en 2016 con la misma "Ven a sentir" como canción principal. Más adelante, la cantante cambió su nombre artístico al de Catalina Celedón para reemprender su carrera en la música popular.

Maida Larraín

Conocida como actriz de teatro y comediante, Magdalena Larraín además se hizo cantante con posterioridad a ese camino, cultivando una música que fusiona influencias modernas y que se fundamenta en la raíz del folclor latinoamericano. Hija del director de cine Ricardo Larraín, tras una residencia de varios años en España, Maida Larraín hizo su debut en el disco con una serie de canciones, valses peruanos, zambas argentinas y boleros, la mayoría escritas por la cantautora Paula Herrera, que integraron el disco Lo poco que sé (2016), con arreglos de Pedro Melo (Entrama).  Tres años después presentó su segundo disco, Quiero gritarlo, que definió como un trabajo conceptual, centrado en canciones femeninas,  con un cuidado trabajo en los videoclips y un saludable ingenio y sentido del humor. Más adelante, ella comenzó a presentarse con el nombre de Maida la Reina, y así publicó álbumes sucesivos, El tiempo al revés (2022) y La reina (2024), una muestra de colorida fiesta latina que publicó durante su traslado a México.

Camilo A Secas

Camilo Salinas Carbonell es Camilo A Secas, solista aparecido a comienzos de la década de 2010 con un activo trabajo de autoría desde la canción eminentemente pop y ciertos rasgos que se mueven entre el rock melódico y el folk. Ha puesto especial énfasis en una escritura poética libre dentro de los márgenes de la música pop. Sus álbumes, por ejemplo, llevan títulos serpenteantes como Una calle llamada porvenir y La tristeza de los galgos, ambos de 2017, o el EP Las víctimas de Eros, de 2019.

Jaime Ciero

La composición de canciones ha guiado hasta ahora el trabajo musical de Jaime Ciero incluso más que la interpretación. El cantautor ha desarrollado su trabajo en Chile y Estados Unidos (ha residido en Los Angeles, California, desde los años noventa) y ha ubicado su nombre en los créditos de éxitos radiales de Ariztía, María José Quintanilla, Luis Jara, Bárbara Muñoz y Alberto Plaza (a veces a solas y otras en coautoría). La balada-pop y canción romántica conforman su género de trabajo, tanto en la autoría como en la grabación propia, según quedó en evidencia en su disco Volar (2007).