Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de “popular”, esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años ’60 es una de las primera manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Órfica

De breve existencia Órfica fue un proyecto puesto en marcha por el productor y cantante Jaime Muñoz y Regina Crisosto, una de las voces de MediaBanda, como núcleo principal. En su propuesta mezcló la electrónica con el hip-hop, el soul y el jazz, y su música quedó registrada en un sólido disco titulado Presente (2010), con piezas como "Delirio", "The womb", "Los pájaros", y una reobservación del standard "From this moment on". Si en sus primeros tiempos fue más bien un trabajo de laboratorio de bases electrónicas y tres voces (Muñoz, Crisosto y David Vásquez, de Esencia), finalmente se constituyó como dúo, con el apoyo de los músicos de jazz Edgardo Parraguez (teclados) y Cristián Orellana (bajo).

Yorka

Un pop juvenil, colorido y juguetón, de elaboradas factura y terminaciones, destella en las canciones de Yorka, proyecto de cantautoría iniciado por Yorka Pastenes y secundado poco después por su hermana menor, Daniela. En el lapso de sus primeras dos temporadas de acción, el grupo despachó los álbumes Canciones en pijama (2013) e Imperio (2015), que contenían un nutrido cancionero de piezas de categoría radial, como "Si sólo fuera yo", "Cursi", "Evidente", "Rinoceronte" y "Algo". Poco después el proyecto pasó de ser un dúo a una agrupación mayor con la incorporación de una serie de músicos alrededor del guitarrista, productor y mayor colaborador de Yorka, Pablo Ramos.

K-Bust

El nombre de Karla Bustamante está detrás de K-Bust, o Kay Bust, pseudónimo artístico de la cantante pop nacida en Valparaíso y que ha realizado una carrera musical en Canadá, donde produjo, grabó y editó su primer disco, Urban stories (2013).

Ángel Parra Orrego

Como integrante del árbol genealógico más trascendental en la música popular chilena, Ángel Parra, hijo de Ángel Cereceda Parra, estableció su vínculo definitivo con la música a través del jazz, alternando su paso también por los territorios del pop, el rock y la música de raíz folclórica. A partir de 1991 se convirtió en un referente de la guitarra eléctrica, como virtuoso y como parte del eje central entre los solistas de la historia de la música moderna. Sus únicos discos monográficos, sin embargo, fueron relecturas de la obra de su abuela Violeta Parra, a quien homenajeó en 2017, año de su centenario, con la revisión del fundamental cancionero contenido en el disco Las últimas composiciones (1966).

Drogatones

Con una propuesta sonora y visual influenciada notoriamente por la escuela MTV de rock-pop de los '90 en adelante (donde caben citas desde Korn a Fall Out Boy o de Dave Matthews a Catupecu Machu), Los Drogatones es un grupo de Santiago que en 2008 lanzó su disco debut Rico y si bien se autoeditan y promocionan en forma independiente, no escatiman en recursos y contactos para lograr una imagen consistente dentro de su propuesta.

The Universal Orchestra

En una época en que las orquestas populares no tuvieron ni la más mínima parte de los espacios con que siempre contaron en la noche bohemia capitalina desde los años '20, la irrupción de la big band dirigida por Juan Azúa bajo el nombre de The Universal Orchestra vino a reactivar la estética de la música ligera de atril y el swing jazzístico. No sólo pasó a ser la más reconocida entre sus pares desde los comienzos de la década de los 2000, sino que su versatilidad estilítica, el glamour de sus presentaciones, la inclusión de históricas voces y la convocatoria de buena parte de los mejores solistas del jazz de la época, hicieron de The Universal Orchestra un suceso en sí misma.

Nico

Integrante fundadora del grupo infantil Ciao (2000) y autoexiliada de la formación original de los adolescentes Kudai (2003), Nicole Natalino terminó por continuar un camino solista en el pop a partir de 2008 cuando cambió su nombre artístico por el de Nico, y editó su primer disco junto al compositor Gustavo Guz Pinochet. La canción “No hay más” puso a la primera ex Kudai en un abundante circuito pop juvenil en los años 2000.

Mitcheaux

Originalmente el alterego de Miguel Torreblanca, compositor y bajista eléctrico formado en el rock progresivo, el rock fusión y el jazz rock, Mitcheaux fue su vía alternativa de para incursionar en las prácticas de la música pop y la electrónica de pista de baile. Sus dos primeros discos, Discover or disc over (2012) y Popwine (2014), mantuvieron ese perfil solista, pero en el transcurso de la década Torreblanca fue transformando el sentido de la música, ampliando los límites del proyecto y considerando cada vez más a otros colaboradores, hasta convertirlo un grupo de geometrías variables. Así llegó a su momento más nítido con la versión del trío, junto al saxofonista Leonardo Arias (de Akinetón Retard) y la baterista Loreto Ríos (de Mono o Estéreo), en el álbum FluorNativo (2018).

Espía

Espía es un cruce único entre el circuito musical de los grupos chilenos activos en el nuevo siglo y algunas de las mejores influencias que los años '80 dejaron en el rock y el pop. No: no las de Sting ni Phil Collins. El grupo combina su inclinación por músicos como New Order, The Smiths o The Cure con las aptitudes de compositor propias del cantante y guitarrista Iván Silva, apreciables en su disco debut, Espía (2005), y en las actuaciones en vivo que han dado desde su debut en vivo en 2006, como parte de una escena que incluye a Casanova y Casino entre otros grupos afines.

Celeste Shaw

Entre la multiplicación de los artistas chilenos de soul, R&B y funk a mediados de los años 2000, la cantante Celeste Shaw hizo una aparición lo suficientemente diversificada como para poner su nombre en el circuito. Primero como de voz de apoyo y coros para músicos como Matahari, Raiza, Rapaces y Latin Bitman; y luego en una posición solista, que se concretó en Celeste (2012), con el que se sintetizaron sus propósitos en torno a la llamada black music.