Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Como integrante del árbol genealógico más trascendental en la música popular chilena, Ángel Parra, hijo de Ángel Cereceda Parra, estableció su vínculo definitivo con la música a través del jazz, alternando su paso también por los territorios del pop, el rock y la música de raíz folclórica. A partir de 1991 se convirtió en un referente de la guitarra eléctrica, como virtuoso y como parte del eje central entre los solistas de la historia de la música moderna. Sus únicos discos monográficos, sin embargo, fueron relecturas de la obra de su abuela Violeta Parra, a quien homenajeó en 2017, año de su centenario, con la revisión del fundamental cancionero contenido en el disco Las últimas composiciones (1966).
Inicialmente una identidad adoptada como proyecto musical en solitario por el cantante, guitarrista y también periodista Andrés Cúneo Kroneberg a inicios de la década de 2010, Soul Robots terminó siendo una banda de rock y pop en el amplio sentido del concepto: un cuarteto a dos guitarras y sección rítmica, además de la voz del propio Cúneo. En 2013 se estrenó en la música independiente, además de autogestionada y autoproducida, con el EP Cinta nueva.
Yupisatam fue una banda de rock independiente que se mantuvo en pie por una década completa, desde sus primeras grabaciones editadas en cassettes caseros hasta un disco lanzado con un sello argentino, y siempre caracterizada por un rock melancólico con algo de punk incorporado.
En una época con poco pasando en el mundillo rockero local, Amapola era uno de los pocos exponentes musicales que luchaban —cual Quijotes contra los molinos de viento— para ganarse un espacio en la escena capitalina. Su descarga de rock con tintes progresivos, los ubica junto a nombres como Feedback, Turbo, Brain Damage y Arena Movediza. Su única publicación, Rock chileno (1987), dio cuenta de trabajados y complejos arreglos eléctricos.
La unión del último vocalista de Los Santos Dumont y tres ex integrantes de la banda independiente Sintra dio forma a Casanova, el proyecto en el que al fin el cantante Julián Peña pudo lucirse como compositor. Sus álbumes han desarrollado el interés de sus integrantes por un pop bien facturado, con ganchos en los estribillos, texturas de guitarra eléctrica y versos de sorprendente cercanía al oyente. Aunque en 2007 se anunció su separación, Casanova volvió a ofrecer conciertos en el verano de 2014, tras lo cual comenzó la preparación de un nuevo disco, concretado cuatro años más tarde.
Cantante, autora y guitarrista, desde 2010 Nacha Nava llamó la atención por su severo cambio de frente musical, que la llevó desde la guitarra clásica, que estudió con el rigor académico que amerita, al uso de la guitarra eléctrica, por momentos derechamente rockera. Su primer disco, en 2011 y cuando ella aún utilizaba su nombre civil de Ignacia Navarrete, fue producido por Daniel Guerrero, y presentó ese perfil de melódicas canciones románticas en un contexto pop. Destacó por el single "En pedazos". Ocho años más tarde, una nueva producción de canciones devolvió su sonido a la circulación, con piezas como "Ven y quédate" y sobre todo "Eterna", que terminó titulando su segundo disco, Eterna (2021).
Matías Cena es un nombre que comenzó a escucharse como parte de una generación de cantautores surgida de la mano de las primeras plataformas digitales, pero luego su música tomó rumbos diversos. Solo o acompañado por diversas formaciones, ha construido un cancionero que puede adoptar la forma de piezas acústicas o de un rock enfervorizado, pero siempre mantiene una singular veta poética.
Valioso emblema del pop trabajado en Chile durante los años de dictadura, Upa! logró no sólo demostrar mayor valor artístico que muchas de las bandas que compitieron con ellos durante el llamado boom de los 80, sino también establecerse como referente de un modo de composición de inequívoco espíritu urbano. Canciones como "Ella llora", "Cuando vuelvas", "Sueldos" y "La bamba" se escuchan hasta hoy en radios, y los convierten en uno de los grupos populares del pop/rock chileno. A diferencia de Los Prisioneros, el grupo optó por alusiones sociales sutiles, aunque también críticas, inspiradas en parte por la new-wave inglesa y con timbres novedosos, como el saxo de Sebastián Piga. Su planteamiento intentó mantenerse fiel a tres principios autoestablecidos: «Tocar bien, cantar inteligente y tener un estilo personal», en sus palabras. Luego de una primera separación en 1991, la banda ha tenido puntuales reuniones, con shows y discos asociados, aunque distanciadas cada vez más por las actividades paralelas de cada integrante (que incluyen una nueva residencia de Mario Planet en Francia). Hacia 2023, el conjunto mostró un nuevo single bajo la denominación 'Upa+'.
Uno de los más recientes compositores chilenos de baladas y música pop además de productor de radio y TV, Juan Andrés Ossandón es el autor de éxitos como "No quiero verte así" (1991), de Alejandro de Rosas; "Amor de verano" (1993), de Andrés de León; "Sinceridad" (1992), de Tatiana Bustos, con el que ganó el segundo lugar en 1993 en el Festival de Viña, y "Pensarlo dos veces" (1995), de Fernando de Jesús. Además, en su catálogo aparecen canciones de reality shows de TV como "La música" y "El juego de la resistencia" (2003), para Catalina Bono y Ximena Abarca, y "Madre tierra" (2005), de Joe Vasconcellos.
Adreade es una banda cultora del reggae y sus raíces, transferidas a un contexto sudamericano, en un país que por más de un siglo se ha quedado sin presencia africana. En sus primeros tiempos realizaron pequeños conciertos en el Biobío, en Concepción, desde donde surgieron como banda adolescente, además de San Pedro de La Paz, Talcahuano, Tomé y Dichato. Entonces incorporaban un repertorio del reggae clásico de Bob Marley y otros exponentes jamaiquinos, además de Los Cafres y los chilenos Gondwana, que en varios sentidos fueron influencia directa para ellos. Luego, ya profesionalizados, llegaron a grabar material original paulatinamente hasta publicar el disco Constelación en 2014. Su nombre es una derivación de la voz dread, que identifica a una libertad natural representada por los cabellos crecidos y enredados, propios de la cultura rastafari (drealocks), junto con la expresión "adrede", que significa "hacer las cosas deliberadamente". Una de sus canciones más difundidas ha sido una versión reggae de "Volver a los 17", de Violeta Parra, estrenada en 2017, el año de su centenario.
Iniciada como banda de rock animadora de fiestas universitarias en Coquimbo, el trío que formaron el guitarrista y cantante Tulio Guerrero, el bajista Guillermo Narváez y el baterista Omar Santander, estudiantes de Ingeniería Civil Ambiental, determinó dar un paso más en la música hacia 2004, cuando comenzaron a escribir composciones propias. El guitarrista Orlando Sánchez, quien estaba participando del ambiente jazzístico de la Cuarta Región, se unió poco después. De esa manera, como cuarteto, Los Changos (nombre obtenido de la étnia sudamericana de pescadores que habitó todo el norte de Chile) se orientaron a una música vinculada a la influencia ancestral precolombina y del entorno natural.
Trío formado por el guitarrista Gabriel Feller, el bajista Rodrigo Ríos y el baterista Julio Denis, que asumieron cada uno una identidad en el nombre de este proyecto nacido en 2004 y que realizó una mezcla entre jazz, rock, funk, electrónica y música imporvisada. En una breve historia dejó una grabación y puso a sus tres integrantes hacia diversas escenas musicales.
Las artes plásticas y visuales fueron la formación académica de Silvio Paredes y en varios sentidos su trabajo en el campo de la música se ha situado en la búsqueda por aplicar algunos de los conceptos allí aprendidos a piezas sonoras, bandas y discos. El bajo eléctrico y el stick han sido los principales instrumentos de trabajo para uno de los fundadores del grupo Electrodomésticos, que también integró agrupaciones pop de distinta época, como Primeros Auxilios en los '80 y Los Mismos en los '90 y 2000, del que también fue fundador, compositor y conceptualizador. Como nombre propio ha desarrollado una búsqueda, también ramificada hacia la electrónica experimental, la electrónica de ambientes, el pop y la performance.
Inicialmente un cuarteto base formado por Carlos (guitarra), Iván (bajo) y Álvaro Rodríguez (batería), además del cantante Tomás Soto, Altavoz es una banda de rock que agrupa elementos del rock-pop, el rock clásico y el rock progresivo. La primera formación grabó el EP Altavoz (2015), que incluyó la composición “América sufre”, con un discurso reflexivo acerca del ser humano y su comportamiento frente al planeta en crisis. Los contenidos en el repertorio de Altavoz denuncian problemáticas como la corrupción, la violencia y la destrucción de los ecosistemas. En 2016 el bajista Iván Rodríguez dejó la banda y un año después fue sustituido por Alexander Tardone. Producidos por Francisco González (ex Lucybell), en 2017 el grupo publicó un segundo disco EP, titulado El espejo de mi mente.
La bajista de Guiso es uno de los nombres que más se multiplica en la escena del rock de fines de los '90 y comienzos de los 2000. Bernardita Martínez ha sido parte de una serie de grupos de punk, garage y rock, y ha colaborado con muchos otros como invitada, pero el año 2014 tuvo su debut solista con canciones acumuladas en muchos años de historia, y la producción y colaboración del líder de Matorral, Felipe Cadenasso. Un tono más suave y vinculado al folk que ese pasado rockero distingue su sonido, que comenzó a mostrarse en vivo —con su nombre de pila como firma artística—, en la segunda mitad de 2014, año en que editó su debut Bernardita.
Autodefinido como una banda de "rock antémico", vale decir de canciones con coros a la modalidad de himnos (anthem), Soldado es una banda de formato clásico de guitarra, bajo y batería, que sin embargo se inició en 2004 como dúo de la mano del guitarrista Jorge Undurraga y el bajista Pedro Ruz. Del trabajo de covers del rock pasío a la composición original. Inspirados por el sonido que va desde The Who y Neil Young hasta Oasis e Interpol, además de la influencia local de bandas como Los Tres, Lucybell y Mecánica Popular, Soldado finalizó en 2016 un proyecto que reunía 52 canciones, lanzadas una a una cada semana de ese año. La síntesis de ese proceso creativo quedó expuesto en su disco debut, La histórica ciudad que soñamos (2017).
Nada parece haber corrido por el cauce habitual en la trayectoria de Cristián Fiebre. Su propuesta, fuera de casi cualquier clasificación, lo mantuvo a distancia del acontecer rockero local de los años noventa, y luego lo sumergió en un largo silencio. Esos vaivenes se desarrollaron, sin embargo, a la par de estupendas críticas en prensa y el interés de importantes contactos extranjeros. Cristián Fiebre ha sido uno de los pocos músicos chilenos que ha llegado a trabajar con el afamado productor argentino Gustavo Santaolalla, si bien su mudanza a México (y luego España) lo hizo prácticamente desaparecer de la difusión local.
Los sectores capitalinos de Ochagavía y la población La Victoria acogieron los inicios de esta banda de desbordante energía y manifiesta cohesión, según se apreció hacia inicios del siglo XXI. La decisión de cultivar a través de la música un sentido de mística poblacional y fusión de géneros (rock, ska, blues, raíz folclórica, cumbia, salsa) fue la principal guia de su trabajo. El cantante Quique Neira fue uno de quienes se entusiasmó con su sonido y facilitó, en su estudio, las primeras grabaciones de la banda, para el EP Carta de ajuste (2007). Al año siguiente se publicó su único álbum.
Legitimarse como un grupo de creación colectiva, más que un simple vehículo para el lucimiento de su vocalista, ha sido uno de los principales logros de Javiera & Los Imposibles. El conjunto es una de las pocas bandas chilenas contemporáneas que ha persistido por más de dos décadas en la composición de un pop directo y amable, vinculado con sutileza a las corrientes extranjeras en boga. La voz diáfana de Javiera Parra distingue un cancionero popularmente reconocible, pese al filtro otoñal y doliente tras el cual muchas veces el grupo ha elegido mirar su entorno. Los discos La suerte (1998) y A.M. (2001) son dos de las publicaciones más importantes de su catálogo histórico, una muestra de pop de época.
El trío Prolapsus se integró a la nueva vanguardia de los 2000 orientada a la improvisación libre y la exploración sonora, con una obra abierta que igualaba la dureza electrificada del rock, el riesgo de la aventura experimental, la rigurosidad de la música contemporánea y cierta aproximación al jazz improvisacional. A fines de 2001, el guitarrista Lorenzo Román (ex Trío Binario) llevó a un grupo los aprendizajes de los talleres de improvisación libre dictados por figuras de la guitarra avant-garde como Fred Frith, René Lussier y Jean Derome (además de los cursos del pianista británico Martin Joseph).