Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Iniciada como banda de rock animadora de fiestas universitarias en Coquimbo, el trío que formaron el guitarrista y cantante Tulio Guerrero, el bajista Guillermo Narváez y el baterista Omar Santander, estudiantes de Ingeniería Civil Ambiental, determinó dar un paso más en la música hacia 2004, cuando comenzaron a escribir composciones propias. El guitarrista Orlando Sánchez, quien estaba participando del ambiente jazzístico de la Cuarta Región, se unió poco después. De esa manera, como cuarteto, Los Changos (nombre obtenido de la étnia sudamericana de pescadores que habitó todo el norte de Chile) se orientaron a una música vinculada a la influencia ancestral precolombina y del entorno natural.
Una abierta búsqueda de códigos más cercano al rock es lo que inspira a Espartaco, la banda que lidera una de las tres Supernova originales, Elisa Montes. Junto a dos músicos, con experiencia en Melvin Crema y Tronic, el trío grabó un disco el año 2008, y se presentó en vivo incluso en una gira europea, que autogestionaron por tres meses ese mismo año. La grabación de un segundo disco fueron sus últimas señales el año 2012 de Espartaco, que parece verse desplazado por el proyecto Slowkiss, que el año 2014 iniciaron Elisa Montes y Vicky Cordero.
Tras el fin del llamado boom pop de los años ochenta en Chile, La Ley fue el único grupo de su generación que pudo gestar una propuesta musical de referentes globales y ambición de trascendencia. Con los años, el grupo se transformaría en un nombre de reconocimiento continental, con canciones, videos y giras que captaron la atención en varios países. Pese a sus cambios de integrantes, las mudanzas geográficas y las voluntarias pausas en su trabajo, no hay duda de que La Ley fue un equipo profesional de perspectiva duradera y marca señera para el pop local.
Pionero de pop-punk en Chile con Pinochet Boys, Daniel Puente tiene una larga historia posterior a 1987, el año de disolución de esa banda. Tras un paso por la primera etapa de Parkinson (fue su primer vocalista, aunque no llegó a grabar discos), su música se ha desarrollado fundamentalmente fuera de Chile, desde Brasil a Holanda, y de Estados Unidos a Alemania. En esa trayectoria nómade, el músico forjó una identidad musical mestiza, alimentada por los sonidos negros y latinos con los que se familiarizó en Europa, y con el oficio conseguido en la sociedad multinacional de las bandas Niños con Bombas y Polvorosa. Hacia el final de la primera década del 2000 comenzó un camino estrictamente solista, como Daniel Puente Encina, y con una identidad sonora centrada en su guitarra. El disco Disparo, al que acuden todas las influencias de su historia —y que él define como «música latina»— fue el primer paso de esa nueva etapa aún en marcha, y con continuas grabaciones.
Adreade es una banda cultora del reggae y sus raíces, transferidas a un contexto sudamericano, en un país que por más de un siglo se ha quedado sin presencia africana. En sus primeros tiempos realizaron pequeños conciertos en el Biobío, en Concepción, desde donde surgieron como banda adolescente, además de San Pedro de La Paz, Talcahuano, Tomé y Dichato. Entonces incorporaban un repertorio del reggae clásico de Bob Marley y otros exponentes jamaiquinos, además de Los Cafres y los chilenos Gondwana, que en varios sentidos fueron influencia directa para ellos. Luego, ya profesionalizados, llegaron a grabar material original paulatinamente hasta publicar el disco Constelación en 2014. Su nombre es una derivación de la voz dread, que identifica a una libertad natural representada por los cabellos crecidos y enredados, propios de la cultura rastafari (drealocks), junto con la expresión "adrede", que significa "hacer las cosas deliberadamente". Una de sus canciones más difundidas ha sido una versión reggae de "Volver a los 17", de Violeta Parra, estrenada en 2017, el año de su centenario.
Bajo melodías firmes y ritmos convocantes, las canciones de Jawar consiguen levantar persistentes críticas sociales y denuncias sobre nuestra convivencia actual. Así, la música de este proyecto nacido hacia 2016 en Talca —y que le da nombre artístico al cantautor y productor Javier Guerra, nacido en Santiago y criado en Concepción— ofrece un contenido poco usual entre los solistas de su generación. Desde 2016, van dos álbumes de interesante propuesta pop y una agenda en vivo ambiciosa, con trabajo promocional en vivo fuera de nuestras fronteras (con shows en varias ciudades de Latinoamérica y Europa), y acogida particularmente acogedora en México. Singles como "Estallido social" («cuánto extraño volver a las calles / y juntarnos como nunca lo pensé […] / Y sentirnos parte de algo tan grande que no fuera fútbol / Querer vivir en mi país por primera vez») y "Microplástico" («aunque nos droguemos de la pena / somos culpables de nuestra condena») son elocuentes de una sensibilidad que mira más allá de la experiencia individual, insertas, además, en un LP de completa autoría suya y título elocuente: Cuestiónalo todo (2021).
Sol y Medianoche fue uno de los primeros grupos en Chile dispuesto a recuperar el legado de canto popular de Violeta Parra y presentarlo en clave rockera y eléctrica. Combinaron ese trabajo con composiciones propias, y es posible ubicar su música en una continuidad con lo que una década antes que ellos hicieron Los Jaivas, Blops y Congreso. Desde 1982, la banda reunió a músicos antes experimentados junto a En Busca del Tiempo Perdido, Sol de Medianoche y Tumulto, afines al rock progresivo, el rock duro y el canto de raíz latinoamericana.
Esteban Sumar es un guitarrista y compositor de jazz contemporáneo y de avanzada. Desde que llegó a Santiago proveniente de Boston en 2003, tomó posición en este espacio en una escena que estaba comenzando a delinearse a través de nuevos lenguajes y propuestas. Su obra tuvo una importante carga de música contemporánea, avant-garde e influencia del rock de grupos como Radiohead. Y su mirada a la guitarra lo acercó a aspectos de lo "pianístico", en términos de utilización de los recursos. Pero junto con la experiencia jazzística, Sumar también alcanzó otros espacios de la música, componiendo para ensambles de cámara, además de dirigir orquestas de música popular, producir discos, investigar la música mediterránea y desarrollar como solista el sonido del blues rock.
La Red fue un conjunto-escuela de jazz rock liderado por el guitarrista Vladimir Groppas, quien había tenido experiencia en los años '70 y primeros '80 en bandas de rock pesado y rock fusión como Arena Movediza y Llaima. Una lógica evolución lo llevó hacia el lenguaje del jazz electrificado. En 1987 comenzó a liderar los elencos de La Red, inspirado por la estética de la época. Este grupo, mayormente con formaciones de quinteto, tuvo a solistas contemporáneos a Groppas como Fernando González Bravo (guitarra), Pablo Bruna (teclados) y Boris Gavilán (batería) y de paso estrenó en los escenarios a una serie de jóvenes músicos de jazz de la década de los '90: Jorge Vidal (guitarra), Nelson Arriagada, Luis Cheul y Miguel Pérez (bajo), Andy Baeza y Cristóbal Rojas (batería), entre otros.
Nacida en Concepción y con una vida centrada en localidades sureñas como Chiguayante y Parral, Carolina Frambuesa es una de las nuevas cantautoras que ha vinculado rock y folclor en canciones guiadas por guitarra y voz que, en sus palabras «mezclan metáfora y realidad». Sus primeras experiencias de bandas, como Reptar y Surmenage, estuvieron marcadas por el sonido rock, y en ellas Carolina asumió la función de vocalista y guitarrista.
El guitarrista Pedro Frugone asumió la música como vocación temprana, y ha sido hasta hoy persistente en su trabajo y leal a ese llamado. De entre las muchas bandas de las que ha formado parte, las más importantes han sido Anachena, Viena y sobre todo La Ley, con quienes tocó por casi veinte años. Ha colaborado con diversos músicos locales, y en 2007 publicó un álbum solista.
El vínculo social que caracteriza la composición punk queda más que reflejado en Pegotes, una banda de origen penquista, de letras críticas y referencias barriales plasmadas en varios discos desde su formación, en los años '90. El grupo ha sabido recorrer un camino desde la independencia y la autogestión por casi tres décadas, logrando posicionarse en la primera línea del punk rock chileno.
Ankatu Alquinta —el hijo de Gato Alquinta— siempre fue músico, pero hasta fines de los '80 tenía otros planes en su vida. De hecho, fue estudiante de Ingeniería de la Universidad Católica, hasta que en 1991 se fue a vivir a Francia con su padre y se encontró directamente con el patrimonio y la comunidad de Los Jaivas. Un momento duro para la banda, que se recuperaba del duelo de la muerte de Gabriel Parra, ocurrida en 1988. En 1995, con ese aprendizaje, regresó a Chile, y junto a su hermano Eloy y otros amigos, formaron el grupo de rock fusión Huaika. El 2003 se integró a Los Jaivas, como guitarrista, en lugar de su padre, fallecido súbitamente ese año, y permaneció allí hasta el año 2013. En 2017 publicó el disco de canciones Dicen que, en paralelo a su trabajo en otros colectivos, como Chilatin Beats y su conjunto de jazz fusión, que él presentó como Alquintet.
Máscaras de luchadores mexicanos sobre sus rostros, identidades ficticias como Percutor, Cobalto y Conde Danilo Wagner, el ideario que atraviesa todo su trabajo y el sonido que cultivan son los rasgos que permiten reconocer a Enmascarados de Monterrey. Es imposible referirse a esta música –oscilante entre el rock crudo, eléctrico y críptico y la electrónica instrumental– sin tomar en cuenta la imaginería religiosa y mexicana que inunda la concepción completa de la banda.
Voz, rostro, y figura referencial del grupo Juana Fe, que integró desde 2004 Juanito Ayala dejó la banda tras cumplir tras diez años al frente, y emprendió un proyecto como cantor en solitario. Durante 2010, en una estadía en México, había comenzado a mostrar sus primeras canciones propias, en paralelo a sus trabajo con Juana Fe. y en 2014 presentó su primer disco personal, Santo y seña, que tuvo varios temas sonando en radios, como "Dos veredas", donde lo acompaña el músico argentino Kevin Johansen, y "Tanta música". Su nuevo camino ha seguido ampliando los ritmos que distinguieron su paso por Juana Fe, y que lo han convertido en uno de los más llamativo solistas de su generación.
Con canciones de melodías optimistas, muy bien diseñadas para un empaque pop, Primavera de Praga fue un cuarteto de Los Ángeles fuertemente influenciado por el britpop de los años '90. Hacia el año 2003, el grupo vino a probar suerte a Santiago y pudo trabajar con la frente en alto.
De todos los proyectos desarrollados por los ex integrantes de Los Tres luego de la primera disolución de ese grupo, en mayo del 2000, Pettinellis fue el que generó mayor atención y obtuvo más sonados éxitos; aunque también el de más corta vida. El cuarteto le sirvió a Álvaro Henríquez para afianzarse un rato más como líder de una banda antes de decidirse por una carrera solista (y, a la larga, terminar por reunir a su primera banda), y difundió masivamente el trabajo de sus acompañantes, todos los cuales se mantienen hasta hoy vinculados a la música de algún modo.
La época más significativa en el dilatado trabajo de Emociones Clandestinas está vinculada a uno de los discos fundamentales del rock hecho en Chile. En Abajo la costanera (1987) el grupo de Concepción combinó códigos de lo mejor del pop y rock británico entonces en boga con reflexiones sobre la vida en las urbes chilenas bajo dictadura, afirmado todo con la actitud de un carismático cantante. La banda fue lanzada a una fama inesperada a través del single "El nuevo baile", un tema que ha llegado a ser incluso más conocido que ellos mismos.
Cuarteto de jóvenes shoegazers valdivianos, quienes montaron un proyecto basado en la influencia de las guitarras y las capas de sonido. Antes incluso de tener grabaciones de su material llamaron la atención de los productores del programa radial "Super 45", y sobre todo del sello japonés Vinyl Junkie, que en su año de formación editó el disco Brilliant noise (2013), el primero de una serie que luego siguió con Almost reach the sun (2015). Su canción "Fall into your bed" fue publicada en el disco compilatorio NMC. Pop de guitarras en Chile (2016).
La primera parte del camino solitario del ex Prisioneros Claudio Narea se llamó Profetas y Frenéticos, banda que tuvo varias formaciones y que, de alguna manera, fue el reflejo de las distintas etapas personales por las que pasó el guitarrista tras el fin de su proyecto más popular. A través de un rocanrol clásico, la banda existió en malos tiempos para la música local y, pese a contar con un miembro del trío sanmiguelino en sus filas, su impacto no fue más allá del disco debut. Tras su disolución, y luego de años de trabajo solista de Narea, el grupo anunció su rearticulación a mediados del 2008.