Balada
Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.
Mapa musical
En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".
La baladista mendocina Eugenia Valdatara, conocida a través de las pantallas como Euge, no logró llegar a las intancias finales del reality show de Mega "Operación triunfo". Pero sí alcanzó algo de presencia televisiva después de la competencia, principalmente por su vinculación a Julio Rivera (simplemente Julio) y su paso por el programa juvenil "Mekano". Instalada en Chile desde los 15 años y titulada de psicopedagoga, en 2003 se presentó a los castings del programa que buscaba encontrar nuevas voces para el pop. Ella ya había decidido convertirse en cantante y entonces estudiaba en la academia de Luis Jara. Valdatara llegó sólo en el sexto lugar del certamen que ganaron Mónica Rodríguez, César Ávila y Nicole Andreu, con su derecho a un disco editado por Universal. No echó pie atrás y autoprodujo un álbum de carácter pop-rock tras su regreso a los escenarios en 2006. El álbum fue producido por René Calderón hijo (que trabajó con Douglas y Leandro Martínez), quedó en compás de espera y fue titulado Reina por un día.
De una cualidad sobresaliente en la voz solista, Antonella Sigala ha encaminado sus rumbos como cantante y autora en la música pop, desde donde ella se proyecta como un nombre propio, en simultáneo a su presencia en espacios del jazz clásico, donde ha desmostrado su valía interpretativa. Sus primeros discos solista, sobre todo Cine noir (2024), la mostraron como una figura en la escena de la década de 2020.
La balada melódica de corte R&B y el pop-soul más rítmico son variantes que la cantante valdiviana Thamara Monrry ha desarrollado en su recorrido como solista desde que se inició a mediados de los años 2000, formando parte de una generación de voces femeninas que se instalaron en esta música de raíz negra: Loretto Canales, Celeste Shaw, K-réena, Vanessa Valdez o Constanza Despouy entre otras. Sus primeros discos, Manjar (2010) y Thamara (2015), dieron muestras de esos propósitos, en un acercamiento a la estrella mundial del R&B Alicia Keys.
Mendocina de nacimiento y viñamarina por adopción, Paulina Rojas ha sido intérprete de muchos repertorios en torno a la música brasileña, el bolero, el pop en sus formas más variadas y la balada anglo con modelos como Celine Dion o Whitney Houston. Pero en su primer disco solista se definió mayormente como cultora de una balada latina que tiene referentes en los años ’80 con Myriam Hernández o Soledad Guerrero. En el álbum Vuelvo a soñar (2010) Rojas transitó por esa ruta y de paso marcó su ingreso en la escena de “nuevos románticos” de esos tiempos.
Cuatro indiscutidos clásicos de la balada chilena concentró en poco tiempo la trayectoria de Cristóbal, intérprete que, casi sin planearlo, a los 23 años profesionalizó su gusto por la música en un Chile ochentero que acogía parte del canto popular sobre todo en sets de televisión y grandes festivales. "Una niña, una historia", "Te vas quedando sola", "Se te olvida" y "Basta ya" son los temas que hasta hoy identifican a este baladista de registro vehemente y catálogo poderoso, apoyado siempre en una cuidada selección de autores y arregladores.
Cantante, pianista, compositora y autora, Katherine Denisse Muñoz ha recorrido el camino de una música que se refuerza entre la tradición latina de la canción romántica y cierta influencia de la balada R&B. Si bien se hizo conocida por primera vez como parte de la generación reunida en 2007 por el Sello Azul, cuando se presentó con el nombre de Yahís, la cantante recuperó finalmente su identidad para presentarse tiempo después como Katherine Denisse.
Daniela Aleuy fue, junto a María Ela, la última figura en la era del TV pop antes de la irrupción de los reality shows y concursos de talentos con sus figuras mediáticas en distintas estaciones, como Ximena Abarca, Mónica Rodríguez o María José Quintanilla. Aleuy y su compañera cantaron en el coro del programa "Pase lo que pase" y desde allí instalaron sus nombres como cantantes solistas. En 2001 llegó a representar a Chile en el Festival de Viña y terminó convertida en popular figura, aunque por corto tiempo.
La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle- fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.
De entre los intérpretes chilenos surgidos en televisión, Luis Jara es quizás el ejemplo paradigmático de un vínculo casi umbilical entre un cantante y la pantalla. Su carrera despuntó en 1985 como ganador del concurso "Una canción para el invierno", del programa estelar "Martes 13" (con la balada "Ámame"), y por las siguientes décadas siguió siendo en la televisión donde ha vivido su consagración, ahora no sólo como cantante, sino también como animador. Aunque ha tenido períodos de menor actividad, su carrera musical nunca se ha detenido.
Si Monserrat Bustamante fue en su minuto “la chica de Rojo”, los fanáticos que empujaron en favor de Carolina Soto entonces la llamaron “la diva de Rojo”. Fue una competencia frontal entre dos de las baladistas más fuertes del medio musical vinculado a los estudios de televisión. Entre las estrellas de mucho más popularidad, luces y aplausos dentro del concurso de talentos vocales de TVN (“Rojo, fama contrafama”), Carolina Soto se abrió paso desde posiciones secundarias hasta alcanzar el máximo reconocimiento y adjudicarse las finales (“Gran Rojo”) con una recordada performance sobre la canción romántica. En la perspectiva de los tiempos, Carolina Soto fue un eslabón central en la larga tradición de la balada chilena durante el nuevo milenio.
Una vida profesional dedicada a la traducción era la que había proyectado para sí misma Andrea Telias hasta que, a los 24 años, su destacada participación en la Escuela de Talentos de Alicia Puccio la decidió a profesionalizar su interés por el canto (y, de paso, cambiar su nombre). Telias se inició cantando de modo amateur en reuniones sociales, intentó una carrera musical que no prosperó junto a La Banda del Gnomo (1986-88), y finalmente encontró en la compositora Scottie Scott la alianza creativa que le permitió destacar como solista. Tras presentarse en el Festival de Viña del Mar en 1990, siguió presentándose en vivo, y en el año 2005 participó en el programa Rojo VIP, junto a una serie de cantantes de los '60 y los '80.
Llegó a tener inscritas más de doscientas composiciones, varias de ellas éxitos nacionales sobre todo en los años '60 y '70 y una de las cuales alcanzó una circulación global y postmoderna. Osvaldo Jeldres es el autor y compositor de canciones como "Si me miran a los ojos", "Llorando en el andén", "Pero más vale el amor" y la reconocible "El rey y yo", cuya versión original fue grabada por Los Ángeles Negros y ganó celebridad extra cuando el trío neoyorquino de hip-hop Beastie Boys sampleó parte de la canción en 1998.
El productor, compositor y cantante Claudio Carrizo Viviani dedicó la mayor parte de su carrera musical a trabajar para otros artistas (Nicole, Keko Yunge, Álvaro Scaramelli), de cuyos espectáculos también ha sido corista. Su debut discográfico en 2003, el único álbum solista, permitió también calificarlo como cantautor romántico durante una época de oro para la televisión chilena, cuando también Carrizo trabajó como músico y productor en los nacientes reality shows y programas de talentos de canto. En los veinte años posteriores, hasta su muerte en 2024 orientó su oficio a los estudios de grabación y sets televisivos.
A los 17 años, Carolina Mestrovic se convirtió en la última ganadora del programa “Rojo, fama contrafama”, una vez que cumplió el lustro iniciado en 2003 como concurso de talentos de canto y baile. Desde ese estudio de TVN fue promovida una generación completa de baladistas jóvenes y cantantes pop: María Jimena Pereyra, Leandro Martínez, Mario Guerrero, Daniela Castillo, María José Quintanilla, Carolina Soto, Monserrat Bustamante o Bárbara Muñoz, fueron las primeras estrellas que editaron discos bajo ese alero. Carolina Mestrovic, en cambio, sólo alcanzó a participar del último aire con baladas anglo y canciones pop dance.
Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años '90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la "proyección internacional" propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como "No te olvido", "No es mi culpa" y "Para que no se muera este amor", junto a canciones pop más inadvertidas como "Tengo miedo" y "A veces me parece". Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación. Se mantienen hoy como un grupo activo.
Aunque Marco Aurelio se inició como cantante en el aficionado escenario de un liceo de Santiago - el Valentín Letelier -, el tiempo lo convirtió en uno de los principales intérpretes de los años '60 en Chile. Vinculado a los comienzos del Festival de Viña y el auge de la Nueva Ola, legó una de las baladas más famosas del cancionero chileno, "Amor por ti", que compuso en 1969 y que ha sido grabada muchas veces dentro y fuera de Chile . Tal como muchos intérpretes de su generación, Marco Aurelio se mantuvo activo hasta entrado los años 2000, editando discos de temas populares (suyos o ajenos) y con esporádicas presentaciones en vivo en restaurantes, clubes y festivales de provincia. Falleció a comienzos de 2025.
Más difundido por sus exitosos encargos que por sus propias grabaciones, Gustavo Pinochet es un solicitado compositor pop. Además de aportar canciones a numerosas teleseries, ha trabajado con una extensa lista de músicos —desde Coni Lewin a Daniel Guerrero—, de entre los cuales la sociedad más importante ha sido la que mantuvo durante cuatro años junto al grupo Kudai. Con ellos tuvo una sonada ruptura a principios del año 2006, tras la cual se ha ocupado en su banda Sum y en nuevas asesorías musicales en Chile y el extranjero.
Carla González integra la partida de cantantes juveniles presentadas por el productor Javier Domínguez desde 2010 y que tiene nombres como Camila Carlevarino, Paula Awad, María de los Ángeles Colas, Michelle Filkenstein, Alicia Domínguez y Gabriela Cavada, todas con discos y canciones publicadas durante ese lapso. La temuquense Carla González, presentada simplemente como Carla, grabó en 2009 un disco en el sur, mayoritariamente de covers aunque presentaba dos piezas originales, lo que le permitió mostrarse además como autora. En 2012 se unió a la productora Grupoaparte y publicó durante ese verano un nuevo título, completamente autoral, Vida mía.
Las funciones de intérprete, compositor y productor han ocupado por más de veinte años a Andrés de León, baladista chileno que añade a su oficio de cantante la capacidad autoral que le ha permitido poner temas suyos en discos de estrellas extranjeras como Yuri. Ha grabado, también, con Toni Braxton y Sin Bandera. "Mi loco amor de verano" (1993) se instala como su canción más conocida. Se suman los hits “A la luz del mar” y “Anclada a mi corazón”. En los años noventa, el músico mantuvo períodos de trabajo en Estados Unidos, con énfasis en la asesoría de intérpretes más jóvenes y de orientación pop. Su presente es el de un trabajador de la música «centrado en ser cantante», según sus propias palabras.