Difuntos Correa

Dibujos animados primero, músicos reales después, los Difuntos Correa son un grupo que partió escudado tras la imagen de un conjunto musical de caricaturas y que, a partir de 2003, en dos años se transformó en una de las bandas más populares de su época. Con cuatro discos y éxitos radiales como “Pasaje en avión”, “Black dancing”, “Arrepentido” y “Mujer azul”, se situaron en la primera década de los 2000 como uno de los grupos chilenos de mayor actividad en giras y conciertos, incluyendo el Festival de Viña del Mar y varias Cumbres del Rock Chileno. La salida del cantante el año 2012, y el regreso de la formación original, se plasmó en un cuarto disco el 2013, siempre en los códigos del rock, el ska, los ritmos latinos, y los guiños a la historia musical chilena.

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Años

Santiago, 2003 -

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Difuntos Correa

Integrantes

Andrés Olivos, voz y guitarra (2003 – 2012).
Sergio Checho Gómez, guitarra y voz (2003 – ).
Erasmo Menares, trompeta (2003 – 2012).
César Fuentes, trombón (2003 – 2012).
Joaquín Valdivieso, saxo (2003 – 2009 / 2013 – ).
Miguel Rodríguez, bajo (2003 -2010 / 2013 – ).
Carlos Charly Gómez, batería (2003 – ).

Carola Jiménez / Jorge Leiva

Julieta y las caricaturas
Difuntos Correa se formaron en 2003 en Santiago a partir de la iniciativa de Sergio Checho Gómez, un guitarrista que había tocado en el fugaz grupo Chechango Social Club junto a Álvaro Prieto, ex cantante de Los Miserables, y a partir de varios vínculos personales y familiares dio forma a la banda. Su hermano Carlos Gómez fue el baterista,  su cuñado era el cantante y guitarrista Andrés Olivos y el saxofonista Joaquín Valdivieso había sido compañero de estudios. El bajista Miguel Rodríguez, amigo de infancia en Coyhaique, completó la primera formación de la banda.

Difuntos dibujo

Dibujo: Florencia Olivos

Muy pronto surgió la inquietud de incorporar nuevos instrumentos de bronce además del saxo de Valdivieso. Así se sumaron César Fuentes y Erasmo Menares en trombón y trompeta, y así, con tres integrantes de Coyhaique, tres de Santiago y uno de Talca, la banda tomó el nombre de una figura milagrosa popular de origen argentino, Difunta Correa, y se dio inicio a la historia, que partió con tocatas en pubs y con un pequeño circuito de seguidores.

El 2004 lanzaron su primer disco con una curiosa alianza entre el sello EMI y la agencia Ludik, cuyo más popular producto era un agenda con un personaje de animación llamado Julieta, creado por la ilustradora Florencia Olivos, hermana del cantante. En septiembre de ese año, debutaron con el disco Tramposo amor (2004), pero como una banda más “virtual” que real: En vez de figurar los verdaderos integrantes en el disco, en el sitio web y en su primer videoclip, “Arrepentido”, aparecían solo sus caricaturas, inspiradas en Julieta. Durante mucho, no se conocieron los rostros verdaderos de Los Difuntos Correa.

Humanos Correa
Pero el  inusitado éxito de la banda los obligó a cambiar la estrategia. La difusión radial de “Arrepentido”, invitaciones a televisión, y – sobre todo- una intensa actividad en vivo (más de 200 conciertos en sus dos primeros años) dibujaron un panorama inesperado y distinto para los nacientes Difuntos Correa. El 2005 lanzaron un segundo sencillo,  “Black dancing”, con un videoclip con los musicos “reales”, poniendo fin a su singular debut “animado”, y transformándose en un mini fenómeno del pop rock de la primera mitad de la década. Canciones como “Pasaje en avión”  y “Tramposo amor” les permitieron alcanzar un disco de oro, marca poco frecuente en los tiempos en que la industria discográfica definitivamente vivía una crisis.

El 2006  la banda grabó una versión de “Sube a nacer conmigo hermano” en el disco tributo Homenaje a Los Jaivas, y se produjo el primer acercamiento con esa  banda, a la que ellos reconocieron siempre como uno de sus principales  referentes. A partir de eso, Mario Mutis, bajista de Los Jaivas, debutó como productor en el segundo disco de Los Difuntos Correa. “Reconocimos nuestras raíces y lo que él nos había influenciado” dijo Sergio Gómez. “Tratamos de hacer un disco de rock rural” definió Andrés Olivos.

El álbum se llamó Resucitando la fe en un beso fatal y fue difundido por la canción “Mujer azul”. Su actividad, entonces, se renovó. Difuntos Correa estuvieron en la dos primeras Cumbres del Rock Chileno, en el Estadio Nacional el 2007 y en el Club Hípico el 2009, donde se revelaron como uno de los números de mayor convocatoria y popularidad. El fenómeno lo repitieron en el Festival del Huaso de Olmué,  el Festival Crush Power Music y decenas de escenarios a lo largo de Chile. El Vive Latino en México y una gira europea en el 2009 sumaron puntos internacionales a su actividad.

El año 2008, convertidos en un nombre principal del rock chileno, grabaron una versión de “El tiempo en las bastillas”, de Fernando Ubiergo, para la primera temporada de serie televisiva de Canal 13 Los 80, y el 2009 fueron invitados a cantarla por el propio cantautor al escenario del Festival de Viña del Mar. Al año siguiente  regresaron a ese mismo escenario para defender el tema, en una competencia especial  histórica de los 50 años del Festival de Viña del Mar.

Para entonces ya tenían su tercer disco, Ilusionismo (2009), ahora como parte del catálogo del sello Alerce, que incluía “El tempo en las bastillas” y donde se presentaba como sexteto, ante la salida del saxofonista , Joaquín Valdivieso.

Pero la intensidad de la actividad de la banda fue viviendo un natural descenso desde ese trabajo, que no tuvo la respuesta de los anteriores. El funcionamiento se fue haciendo más irregular, y Andrés Olivos reforzó su rol de productor de otros proyectos musicales. A fines del año 2012,  el cantante y otros dos músicos (el trombonista César Fuentes y y el trompetista Erasmo Menares)  se alejaron definitivamente de la banda.

El regreso de Miguel Rodríguez y Joaquín Valdivieso, selló la alienación original del conjunto un año después. El fundador Sergio Gómez asumió como voz principal, y el 2013 el disco El aprendiz marcó una segunda etapa en la vida de Los Difuntos Correa, que – con una actividad menor de sus primeros años- sigue en la vida musical.

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