Mambotur

Hay una ventana abierta hacia alguna playa del Caribe en la tapa del disco con que Mambotur empezó a vender música electrónica en Europa durante 2002, pero la imagen no es caribeña ni europea. La ventana de la foto está a unas cuadras de la calle Tobalaba en Santiago, en una casa de calle Crisantemos, y de donde salió un grupo chileno de música electrónica célebre en el mundo exterior. En la escalada de gente que desde fines de los años 90 mezcló bases tecno y sonido tropical en Chile, Mambotur fue el tercer peldaño después de Gonzalo Martínez y de Señor Coconut, y el dúo que mejor explotó el estilo.

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Años

Santiago, 2001 -

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Mambotur

Integrantes

Argenis Brito; voz, teclados, bajo, programación
Pier Bucci, teclados y programación

David Ponce

Entre la generación de grupos como Ric y Martin y Parafernalia que apareció en Santiago entre 2001 y 2002, Mambotur ya era mixto, integrado por el músico caraqueño Argenis Brito, avecindado en Santiago, y por el chileno Pier Bucci. Brito provenía del grupo de pop adolescente venezolano Los Chamos, había tocado en Gonzalo Martínez y en Los Dioses (con Jorge González y Miguel Tapia), y trabajaba con Uwe Schmidt como cantante del grupo Señor Coconut. Bucci había vivido en Londres a fines de los años 90, y ya había formado los grupos Skipsapiens y Monne Automne cuando ambos se unieron en Mambotur en 2001.

Desde mediados de ese año el dúo tocó en bares santiaguinos como La Trova, Tantra Lounge o Tomm Pub, y cerró el 2001 con una actuación en el festival Plaisir, celebrado el 27 de diciembre en la Quinta Normal. El año siguiente traería el despegue: bajo los auspicios de Uwe Schmidt, se embarcaron en mayo de 2002 a Alemania, donde empezaron a tocar con figuras del tipo de DJ Shadow, Mad Professor y Jazzanova. Al mismo tiempo se integraban a la colonia sonora de chilenos en Berlín formada por Dandy Jack, Chica Paula, Ricardo Villalobos y otros; con quienes coincidieron en fiestas como "Cosmic Chile" y "Curanto", en Zürich y Berlín. Iba a ser una vuelta de mano. Después de años de influencias recibidas desde Alemania o Inglaterra, un dúo sudamericano iba a imponer un nuevo sabor de música electrónica en el primer mundo.

Atina, andino
El impulso llegó con el primer disco del dúo. Atina.latino (2002) fue lanzado por el sello alemán multiColor, del propio Uwe Schmidt. Recoge la música creada en esa casa de Crisantemos el año anterior, entre el pulso espacioso de "El planta", el ciber-calipso de "Al trote", el ritmo de samba de "Pacheco" y el dub robótico y con voz de vocoder de "Jacinto". Con mambo y reggae, con Cuba y Jamaica en el mismo disco duro, Mambotur fue recibido con entusiasmo por la audiencia y la crítica, que acudió a conceptos como mambolectro o "dub subacuático" para rotular este nuevo carnaval.

"Mambotur cambia de onda tal como Argentina derroca presidentes", escribió al respecto la revista inglesa Slant en agosto de 2002. Y el propio dúo concentró la denominación de su estilo en el vocablo "latinotronics" para la edición del segundo disco, Al frente (2005), que incluye canciones como "Vamos viendo", "El capitán" y "Ve y diles" junto a una versión de "Latinoamérica es un pueblo al sur de EE.UU.", de Los Prisioneros. Para entonces Mambotur había afianzado además su vínculo con el aventajado colectivo mexicano Nortec, en una cumbre norte-sur que simboliza la irrupción de la nueva música electrónica sudamericana.

Con citas en vivo constantes en el circuito europeo y en festivales como Mutek-Canadá, el dúo no quiso perder contacto con Chile. Entre sus dos discos emprendió el trabajo de recrear canciones de Los Jaivas, junto a los músicos alemanes Max Loderbauer y Tobias Freund, de Sun Electric y Sieg Über Die Sonne respectivamente, en busca de la sonoridad andina. Por algo su nombre se escribe simplemente tur, tal como el título de su primer disco viene del verbo atinar: conjugado a la chilena.

Actualizado el 09 de julio de 2021