Ester Soré

Ester Soré es la principal cantante de tonadas chilenas del último siglo. Grabó por primera vez la exitosa ‘‘Chile lindo’’, de Clara Solovera, y no sólo contribuyó a enriquecer el modo de interpretar esas canciones gracias a una voz reconocida entre las más claras y expresivas de su tiempo. Además fue una artista popular en un sentido amplio: en la radio, los discos, las giras y el cine. A partir de la música folclórica, y décadas antes de que palabras como showoman o entertainer fueran acogidas aquí, Ester Soré, a quien llamaban la Negra Linda, fue la entretenedora chilena de su tiempo.

Fechas

Santiago - 27 de mayo de 1915
Santiago - 06 de septiembre de 1996

Décadas

1940 |1950 |1960 |1970 |

Géneros

Los inicios: la Negra Linda
Se llamaba Marta Yupanqui Donoso, hija de una familia de ascendencia peruana, la niña que a mediados de los años ’30 llegó a la emisora de La Chilena Consolidada en Santiago y empezó a actuar en radioteatro y a cantar ocasionalmente. Con catorce años hizo una prueba de grabación en la radio: cantó ‘‘Noche de ronda’’ asesorada por el pianista y compositor Donato Román Heitman, quien, junto a un periodista, acuñó para ella el nombre de Ester Soré y comenzó a prepararla como cantante.

En 1938 la estación se convirtió en Radio del Pacífico, cuna de figuras como los actores Eduardo de Calixto y Ana González, La Desideria. Ester Soré iba a ser una de ellas. Ese año ganó el concurso de Miss Radio creado por la revista Ercilla, en un acto celebrado en el capitalino Teatro Victoria, de calles San Antonio con Huérfanos. Lejos de ahí, en Los Andes, un futuro folclorista llamado Pedro Leal estaba escuchando la radio ese día. Años después actuaría con Ester Soré y se casaría con ella.

‘‘Cantaba con una picardía y una gracia únicas. Una simpatía que no ha aparecido de nuevo’’, recuerda Leal. Esa velada marcó además el origen del segundo seudónimo de la cantante. ‘‘Actuaron también Los Cuatro Huasos para amenizar la fiesta. Cuando supo que había ganado, Ester se emocionó y le cayeron las lágrimas, y uno de Los Cuatro Huasos, Fernando Donoso, que era un señor, le dijo ‘venga p’acá, mi negra linda, no llore’. Fue la primera vez que le dijeron negra linda’’.

Como premio, la cantante viajó a actuar a la Radio Belgrano de Buenos Aires con los humoristas argentinos Pepe Arias y Pepe Iglesias y el músico Rodolfo Biaggi. Al año siguiente hizo su primera gira por Chile y debutó en cine con la película costumbrista Dos corazones y una tonada (1939), de Carlos García Huidobro, donde se codeó con las celebridades del folclor de la época. La música del filme fue escrita por Donato Román y allí la debutante Ester Soré actuó junto a Nicanor Molinare, Romilio Romo y Los Cuatro Huasos, con quienes cantó la tonada ‘‘Como el agüita fresca’’, éxito radial de 1939 en Chile.

En el mismo año puso su nombre más lejos, en la crónica republicana de la época, al grabar el himno electoral del candidato del Frente Popular y futuro Presidente radical Pedro Aguirre Cerda. Con los versos ‘‘¿Quién será / quién será Presidente / quién será, quién será, qué caray?’’, ella fue la voz y el rostro de la campaña. En menos de un año había pasado del anonimato a la celebridad radial, cinematográfica y hasta política. Morena, bonita y dueña de una voz cálida, para los años ’40 Ester Soré ya era la Negra Linda.

Los discos: tonada, mapuchina y vals
Contemporánea de las cantantes Rosita Serrano, Gladys Briones, Margarita Alarcón, Meche Videla o la más experimentada Derlinda Araya, Ester Soré fue la más notoria intérprete de tonadas de su época. Su voz, bien modulada, capaz de expresar ternura, drama o picardía con el vibrato y las inflexiones, fue una innovación. Sumó una melodía alta al dúo masculino habitual en las tonadas, y esa escuela fue seguida por Los Cuatro Hermanos Silva o Sylvia Infantas y los Baqueanos, grupos con mujeres cantantes. Su primer disco, con la aludida ‘‘Como el agüita fresca’’ y la canción ‘‘Llanto del cielo’’, del propio cineasta Carlos García Huidobro, abrió en 1939 su prolífica discografía, iniciada con discos de 78 revoluciones –de una canción por cada lado– para la etiqueta Discos Victor, más tarde RCA Victor.

Más de quinientos de estos discos grabó Ester Soré. Entre los primeros están la tonada ‘‘Morenito de mi alma’’ y el vals ‘‘Chiquilla’’, de Nicanor Molinare y Donato Román; el vals ‘‘Nostalgia de amor’’ y el corrido ‘‘Pajarillo, pajarillo’’, de Bernardo Lacasia; la tonada ‘‘Lai larai’’ y la mapuchina ‘‘A motu yanei’’ (1940), de Fernando Lecaros; el vals ‘‘Mi corazón amante’’ y la canción blues ‘‘Canción del puerto’’ (1942), de Román y García Huidobro, los foxtrots ‘‘Manzanita’’ y ‘‘Pica, pica’’, de Lecaros; el pasodoble ‘‘Qué bonito es ser soldado’’, de Luis Martínez Serrano, el vals ‘‘Jugando al patín’’, de José Goles; la tonada ‘‘La yegüita’’, de Donato Román, y la canción vals ‘‘Para qué llorar’’, de Pablo Garrido.

Ester Soré cruzó desde el inicio los límites de la música típica y grabó en los diversos estilos en boga en la mitad del siglo. Partió con una mayoría de tonadas: ‘‘En el trigal’’ / ‘‘Mi pena’’, ‘‘Amor con amor se paga’’ / ‘‘Ingrato’’, ‘‘Amaneceres risueños’’ / ‘‘Me estás matando’’ y ‘‘Pañuelito ‘e tres colores’’ / ‘‘La yegüita’’. Pero también grabó tango canción: ‘‘Mamita mía’’. O boleros: ‘‘En qué quedamos…’’ y ‘‘Albur’’. O valses: ‘‘Hace un año’’, ‘‘Luces del valle’’ y ‘‘Cuando vuelvas a mí’’. O canciones-fox: ‘‘Cuando se ama’’ y ‘‘Te fuiste’’. También foxtrots: ‘‘Siento ganas de llorar’’, ‘‘Punta Arenas’’, ‘‘Aterrizar’’ y ‘‘Te quiero mucho más’’. Y corridos: ‘‘Cuando yo me case’’ y ‘‘Rancho alegre’’.

La propia ‘‘Mi banderita chilena’’ fue presentada como corrido. ‘‘Lo hacían con ese ritmo porque la Victor quería que la gente bailara. Era más comercial’’, explica Leal. La tonada ‘‘Qué me van a hablar de amores’’ es la única canción original de Ester Soré: ella fue sobre todo la voz de más compositores como Fernando Morello, Luis Bahamonde, Luis Aguirre Pinto, de quien grabó ‘‘Camino de luna’’, y el propio Fernando Lecaros, quien le escribió la canción bolero ‘‘Mapuche soy’’ (1948), grabada con la orquesta de Federico Ojeda. Y sus más fieles autores fueron José Goles y Clara Solovera, de quien estrenó las célebres tonadas ‘‘Chile lindo’’, ‘‘Mata de arrayán florido’’, ‘‘La enagüita’’ y ‘‘En de que te vi’’.

‘‘Ester estaba actuando en la radio Minería cuando llegó una señora que le traía una canción. Era «Chile lindo». Claro que bien descuadrada. Entonces Ester y su guitarrista montaron bien la canción y ella la cantó en la próxima audición en la radio. Ester empezó a grabar todo lo de la Clara. Ahí se hizo conocida Clara Solovera’’, dice Pedro Leal. De José Goles la cantante grabó también el bolero ‘‘Mi pecado’’ (1948). ‘‘Estuvo de novia con José Goles muchos años, y él le hizo ese bolero. Ester podría haber sido muy buena bolerista, tenía una voz grave muy bonita. Pero empezó con la música chilena’’.

Ester Soré se hizo acompañar además por diversos músicos. Tras su primera gira a Argentina tocó con el Dúo Rey-Silva en 1940. El aludido disco de ‘‘Mi banderita chilena’’ / ‘‘Más lindo es besar’’ fue grabado con Los Estudiantes Rítmicos. Su guitarrista de cabecera fue el eminente Humberto Campos, con quien grabó y actuó en vivo. Y también grabó como Ester Soré y los Yumbelinos (1938), Ester Soré y el Dúo Leal-Del Campo (1962-1969) y Ester Soré y los Baqueanos, en una fugaz reedición de ese grupo.

‘‘Ester preguntó en una oportunidad por qué las canciones chilenas las cantan con un delantalcito y unas polleras aquí y allá: ‘Yo voy a cantar la canción chilena vestida de soirée’. Y así fue. En ese tiempo no se bailaba cueca aquí en Santiago, sino en las quintas de recreo por Tobalaba o Gran Avenida, como El Rosedal’’, explica Pedro Leal. La cantante vivía en los altos del Portal Fernández Concha, frente a la Plaza de Armas, en el corazón de Santiago.

La fama: el cine y el eterno campeón
Si la música fue su tarea principal, Ester Soré fue además una figura del cine chileno de los años ’40. Doce películas rodó en esa época. Entre las más importantes, tras Dos corazones y una tonada (1939) vendrían Barrio azul (1941, de René Olivares Becerra), Bar Antofagasta (1942, de Carlos García Huidobro), Un hombre de la calle (1942, de Eugenio de Liguoro), Hoy comienza mi vida y, dirigidas por José Bohr, Casamiento por poder (1945), El amor que pasa (1947), Si mis campos hablaran (1947), junto a Chela Bon y Roberto Parada, basada en un libro de Francisco Coloane, y Tonto pillo (1948).

‘‘Soy morenita y bien chilenaza’’ declaraba a la prensa, que le dedicó cuantiosas páginas en su tiempo, incluidas noticias tan sorprendentes como la muerte súbita, en 1947, de un gerente de la refinería de azúcar Crav mientras bailaba una cueca con la cantante. ‘‘El ataque cardíaco fue fulminante. Eran las 14.55 del sábado 18 de marzo de 1947. El presidente de la Crav falleció a la edad de 55 años, en plena madurez de sus facultades’’, refiere la revista ‘‘Vea’’ en la época.

‘‘Este Soré fue algo así como la Myriam Hernández. Salía todos los días, era la regalona de los Presidentes, hay fotos con Carlos Ibáñez’’, enumera Leal. Ella era hincha de Colo-Colo y grabó el himno de ese club. Actuó con el trío mexicano Los Panchos en radio Minería, en la boite Tap Room y en El Rosedal, y en diarios de los años ’40 y ’50 constan fotos suyas con celebridades como Tito Schipa, Jorge Negrete, Chela Bon, Juan Arvizu, Libertad Lamarque, José Mojica y Lucho Gatica. En 1951 hizo una nueva gira a Argentina, Uruguay y Paraguay, y en 1954 cantó en Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

Un contratiempo sobrevino en 1960. En julio de ese año, mientras viajaba a un festival organizado por el cantante Raúl Gardy, el bus que la llevaba junto a otros músicos chocó con un camión a la altura de Codegua. Varios quedaron heridos, entre ellos Ester Soré. ‘‘Su cara chocó con el fierro del otro asiento. Se cortó la lengua. Le tuvieron que coser. En mi vida he gritado más, decía’’, recuerda Leal. ‘‘Estuvo meses sin cantar’’. Y dos años más tarde, poco antes del Mundial de Fútbol en 1962, una inesperada parálisis atribuída a un virus afectó el lado izquierdo de su cara y volvió a obstaculizar su carrera.

Pese a los problemas, la cantante se mantuvo activa. En el mismo año debutó con el Dúo Leal-Del Campo, precisamente con motivo del Mundial: el 7 de junio actuaron en la cancha del Estadio Nacional, antes de la sexta fecha del campeonato. ‘‘Debutamos en el Mundial de Fútbol sin haber cantado en ningún otro lado’’, explica Pedro Leal. ‘‘Me dieron un pase para ver los partidos y a Ester le encantaba el fútbol, entonces empezamos a ir a todos los partidos en Santiago. Nos enamoramos y nos casamos’’.

El matrimonio fue celebrado en 1965. Antes, Ester Soré defendió con el Dúo Leal-Del Campo la canción ‘‘La dama blanca’’ en el Festival de Viña de 1963, donde ganó el segundo lugar por sobre la célebre ‘‘El corralero’’, y siguió tocando con el dúo hasta 1969. Ya en la era del long play, lanzó nuevos discos con Philips, RCA Victor y Polydor como Huasita regalona (—-), el disco de tonadas y canciones Chile (—-), Bailemos cueca m’ijita (1971) y Candelaria Pérez (—-), sobre una canción del mismo título de Pedro Leal. El propio Leal reformó a los Baqueanos para grabar con ella el disco Somos de la calle larga.

En 1974 ambos instalaron una academia de folclor en su departamento, y siguieron actuando a dúo hasta 1977. ‘‘Jota Eme (el cronista Julio Martínez), que era muy amigo mío, llegaba donde estábamos actuando y conversábamos. Y él ha dicho que no ha aparecido y no aparecerá otra Ester Soré’’, recuerda Pedro Leal, mirando el retrato de la artista que hay en el living del mismo departamento. El viernes 6 de septiembre de 1996 Ester Soré murió tras un coma diabético y otras complicaciones. Sus restos fueron velados en la capitalina Iglesia de la Merced. Durante su vida encarnó, en palabras del musicólogo Juan Pablo González, ‘‘un ideal de finura, gracia y picardía para la clase media chilena y representó los cánones de belleza criollo-urbana de la época’’. Como despedida, sus amigos entonaron para ella la tonada de esa vieja película del año 39, ‘‘Como el agüita fresca’’: ‘‘Ahora le pido al cielo, ya que tanto te quiero / que tu amor no me falte, mi vida, porque me muero’’.

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