Elías Zamora
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Discos

Elías Zamora

El «tío Elías», como se conoce cariñosamente al baterista de los grupos porteños La Isla de la Fantasía y Los Paleteados del Puerto, es uno de los pocos músicos que, con sólo tres platillos, un bombo, una caja y otra caja armónica de madera de fabricación propia, dan ritmo a cuecas, tonadas, valses peruanos, boleros, corridos, foxtrot y en general a los principales géneros de música popular del siglo XX.

Fechas

Valparaíso - 02 de diciembre de 1931
Valparaíso - 23 de marzo de 2018

Décadas

1940 |1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Elías Zamora

Felipe Solís Poblete

El origen de su instrumento y su oficio se conserva probablemente desde el antecedente de las más antiguas bandas de jazz, mucho antes de la irrupción del rock y sus baterías aparatosas e interminables. La batería del tío Elías cabe en una maleta y en una funda de cuero para el bombo que él mismo carga. Sin embargo está simplicidad no se compara con lo complejo que ha sido llevar en sus pies y manos el ritmo certero de un frenético rock and roll o el más sentido vals para hacer bailar a varias generaciones en las últimas siete décadas.

Nacido en quinta de recreo
Elías Toribio Zamora Oyarce nació el 2 de diciembre de 1931 en el cerro San Roque, en Valparaíso, justo frente a las tradicionales quintas de recreo que allí funcionaban.

Su padre era de Nogales y su madre de Peñuelas, y ambos fallecieron cuando Elías era aún un niño. El padre, de oficio carpintero, tocaba la guitarra como aficionado. Desde entonces la vida del tío Elías es la historia de un hombre que conoció en profundidad las quintas de San Roque. Sin ir más lejos la suegra de su hermana era la nombrada «Vieja de las Cazuelas», doña Carmen Gaete de Urtubia, dueña de la quinta Urtubia, quien debía su apodo a la presencia en la misma quinta de un gallinero donde el cliente podía elegir el ave con la que prepararían allí mismo una gran cazuela, servida en la mesa desde la misma olla en la cantidad que el comensal quisiera.

La relación de Elías Zamora con la música comenzó desde muy pequeño. Acostumbrado a recorrer las quintas antes de que se popularizaran las radios, tenía alrededor de catorce años cuando formó junto a sus amigos un conjunto que se hacía llamar Los Demonios del Copacabana, al igual que la orquesta peruana. Tocaban principalmente marchiñas, choriños y guarachas en diversos los clubes de Valparaíso, pero al principio y por vergüenza lo hacían incluso detrás del escenario y casi todos con instrumentos artesanales.

El debut del tío iba a ser un par de años después en la Quinta Gutiérrez, en San Roque. Mario Gómez, baterista del recinto, faltó un día a su jornada, y como era conocida la afición de Elías por la percusión, éste fue elegido como reemplazante inmediato, cuando en paralelo ya trabajaba en la construcción, oficio que desempeña de modo esporádico hasta hoy. El conjunto al que acompañó, compuesto por músicos ya mayores según recuerda el propio baterista, tocaba foxtrot, boogie woogie, corridos y valses con guitarra, piano y banjo. Al domingo siguiente, cuando lo fueron a buscar, Zamora se escondió, avergonzado de tocar en público, pero los cien pesos que le pagaban por jornada no eran como para desaprovecharlos y continuó tocando.

Él mismo fabricó su primera batería: usaba un tarro duraznero con brasas calientes para evitar que aflojara el cuero del tambor, y como no tenía atril para los platillos, los colgaba del techo de la ramada o del lugar donde estuviera tocando. Tiempo después trabajaría con otra reconocida dueña de una de las tantas quintas de San Roque, llamada Alba Rosa, que también tocaba arpa, piano y mandolina, y además de actuar en la misma quinta trabajó por años en los rodeos del valle del Aconcagua como Olmué, Llay-Llay y el Alto del Yugo. Recorrió también una infinidad de locales nocturnos del puerto de Valparaíso, donde su batería se hizo conocida acompañando a conjuntos y animando los «lotes» de cuequeros armados en restaurantes como El Nunca se Supo.

Desde 1991 el tío Elías es también conocido por ser fundador de uno de los grupos de cuecas que más renombre han dado a Valparaíso en los últimos veinticinco años, Los Paleteados del Puerto. El conjunto, formado por el eximio arpista Alberto Rey, fue integrado en un principio por Lucy Briceño, Osvaldo Gajardo, Elías Zamora, Raúl Olivares, Gloria Arancibia y Carlos García. Con algunos de sus integrantes originales, el grupo se mantiene activo y tiene varios discos y una abultada agenda de actuaciones que los ha llevado dos veces al Festival de Viña del Mar, además de los premios Apes y Altazor que ganaron en 2004. Desde el año 2000 Elías Zamora forma parte de la agrupación también porteña La Isla de la Fantasía, con la que ha grabado los discos Cuecas porteñas (2001), A cueca limpia (2006) y Memoria porteña (2009).

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.