María Eugenia Silva

Indudablemente los propósitos creativos de un compositor como Raúl de Ramón no hubieran alcanzado tal impacto en la música popular chilena de no haber sido por la presencia de María Eugenia Silva. Gracias a su participación como intérprete, la obra de de Ramón llegó a convertirse en un referente de la música de raíz latinoamericana de la época, mucho más allá del cliché acerca de que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”.

Fechas

Santiago - 27 de noviembre de 1929
Santiago - 20 de marzo de 2002

Décadas

1950 |1960 |1970 |1980 |

Géneros

Grupos

María Eugenia Silva 2

MusicaPopular.cl

María Eugenia Silva no sólo puso su voz cristalina en las canciones de Raúl de Ramón, sino que además incursionó en la ejecución de un no menor instrumental vernáculo, como el charango, incluso diez años antes de que se transformara en el máximo símbolo de la Nueva Canción Chilena.

Como su esposo, María Eugenia Silva provenía de una tradicional familia acomodada y terrateniente de la zona de Colchagua. Desde muy pequeña estudió canto lírico y piano clásico, pero la ópera italiana siempre estuvo desplazada por aquella infinita fuente de música campesina que la rodeaba, así como también por la zarzuela. Aprendió a tocar la guitarra criolla y la cuncuna (acordeón de botones) y con esas armas se orientó definitivamente hacia la música folclórica.

Para 1955, María Eugenia ya había conocido a Raúl de Ramón en los canturreos organizados por la Agrupación Folklórica de Raquel Barros y poco después, ya casados, ambos se iniciaban como dúo musical bajo el nombre de Los de Ramón. Si aún existía alguna posibilidad de que María Eugenia se convirtiera en cantante lírica, como soñaba su padre, en 1956 se había perdido para siempre.

Junto a Los de Ramón, la intérprete brilló por dos décadas, giró por América Latina y Estados Unidos, e hizo enormes discos como Arreo en el viento (1962), Nostalgia colchagüina (1963) o Los de Ramón en familia (1967), este último ya con sus dos hijos incorporados al conjunto. Si Raúl de Ramón fue el cerebro de Los de Ramón, María Eugenia puso el corazón, llevando la música de raíz folclórica a las embajadas, las recepciones y los salones de importantes clubes sociales. Su intenso trabajo de apoyo se extendió incluso en la gestación del recordado Alero de los de Ramón y finalmente le valió el respeto de figuras históricas como la folclorista Margot Loyola. Víctima de un infarto, falleció en su departamento de Vitacura en marzo de 2002, a los 74 años.

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Su nuevo y segundo disco, Raíz, no sólo ostenta las lecciones aprendidas de años de estudio e interpretación en conjuntos de proyección folclórica, sino también su voz creadora. Entrevista con una de las voces que con más frescura elaboran hoy desde Santiago lo aprendido de la tradición y la oralidad.

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