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Hernán Núñez Oyarce

Hernán Raúl Núñez Oyarce es el nombre de un pionero y un maestro. Fue una de las figuras más influyentes en la creación, valoración y difusión de la cueca practicada fuera de la industria del espectáculo, especialmente en zonas populares de Santiago y Valparaíso durante el siglo XX, y a la que él vino a llamar “cueca brava” (también conocida como centrina, urbana y chilenera). Fue integrante fundador de Los Chileneros, grupo con el que registró no sólo su voz, su pandero, su tañador y sus cuecas, sino también sus magníficos relatos. A través de ellos vertió parte de su visión acerca de la cueca y su práctica como fenómeno socializador y festivo de su época.

Benedicto ‘Piojo’ Salinas

Cantor, payador, guitarrista y guitarronero, Benedicto Salinas Jiménez, conocido como el Piojo Salinas, es uno de los mayores cultores del canto popular chileno. Se inició en el folclor, integró el elenco de la Peña Chile Ríe y Canta creada en 1965 e integró una agrupación formada por Pedro Yáñez, Santos Rubio y Jorge Yáñez que en 1980 restituyó la popularidad de los encuentros de payadores.

Los Paulos

Aunque breve, la historia de Los Paulos registró varios hitos en los tiempos del Neofolklore. Fue el grupo de Pedro Messone cuando dejó Los Cuatro Cuartos y con él ganaron el Festival de Viña del Mar en 1966, cantando el cachimbo "La burrerita", de Sofanor Tobar. Ese mismo año grabaron su único LP con el sello RCA (aunque solo en algunas canciones con Messone).  ¡Aclamados! presentó doce canciones de compositores de ese tiempo, como Raúl de Ramón, Ángel Parra y Rolando Alarcón, y fue reeditado en CD en 1998 con en título Pedro Messone con Los Paulos. Sus mejores éxitos.  En sus filas figuró el actor de teatro Edgardo Bruna, en el registro de tenor. Aunque se presentaron en un festival en Montevideo, y en varias ocasiones actuaron en televisión, Los Paulos cerraron su historia sin alcanzar a cumplir los dos años de vida, pero dieron cuenta de una época en que el folclor estilizado repercutió en la juventud, con el Neofolklore inaugurado por los propios Cuatro Cuartos.

Los Lyons

Cuando el fenómeno de Elvis Presley ya había detonado en Estados Unidos, a mediados de la década de los cincuenta, en Chile, y cuatro años después, un adolescente cantante aficionado de origen austriaco se propuso importar el estilo. Obedecía al nombre artístico de Peter Rock, era menor de edad y, como casi todos quienes le sucedieron, confiaba mucho más en el instinto que en la formación musical.

Las Sombras

El quinteto de San Bernardo Las Sombras nace en la primera mitad de los años ‘60, cuando los quinceañeros, Francisco Briones, Delfín Parraguez y Nano Vinés invitan a los músicos Mauricio y Jaime Santander (y más tarde a Nelson Fuentes), a unirse a un proyecto musical que reprodujera el sonido de Cliff Richard y Los Shadows. El nombre sería, por cierto, un guiño a ese conjunto: Las Sombras.

Isabel Adams

Aunque su nombre suele quedar fuera de las periódicas revisiones en retrospectiva para la canción popular chilena de los años sesenta, pero Isabel Adams fue uno de los nombres femeninos destacados de su generación, y sus grabaciones marcan un estilo propio, definido por su interpretación intensa y los impecables arreglos orquestados junto a ella. Destacó en su discografía la versatilidad de un repertorio que combinó balada, twist, bolero y canción italiana. Dos de sus mayores éxitos fueron "Y por creer en ti" (ganadora del Festival de Viña 1966) y el bolero "Triunfamos".

Raúl Videla

El de Raúl Videla es uno de los nombres principales de la historia del bolero chileno, pero tiene además raíces en otros géneros de la canción popular. Iniciado en radio Cooperativa en 1938, empezó a grabar en 1939 para el sello Victor con el compositor Luis Aguirre Pinto. Uno de sus mayores éxitos es "Un hombre de la calle", de Fernando Lecaros, tema central de la película de igual título (1942) de Eugenio de Liguoro. Hermano de la cantante Meche Videla, Raúl Videla se dedicó por igual al foxtrot, a tonadas como "Araucanita" (1942), grabada junto al Sexteto Santiago, y sobre todo al bolero, género en el cual sobresale su versión para "Noche callada" (1948), de Jaime Atria.