Óscar Parra – Canarito

Las andanzas con sus hermanos mayores y la vida nómade y busquilla que marcó a todos los Parra Sandoval determinaron que la vida de Óscar Parra estuviese dedicada, sin alternativas, al arte popular. Aunque su oficio principal fue el circo —donde fue conocido como Tony Canarito— el hermano menor de Violeta, Nicanor y Roberto ofició también como cantor, y hasta levantó una breve discografía. Diversos proyectos de investigación ordenaron la fascinante biografía de quien se describía a sí mismo como «el Parra menos Parra».

Fechas

Chillán - 10 de enero de 1930
- 31 de agosto de 2016

Décadas

1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |

Géneros

Óscar Parra, Canarito

Marisol García

Payaso cantor
Nacido en Chillán, pero críado desde los 5 años en Santiago (Óscar tenía apenas un año cuando murió su padre), el menor de los hermanos Parra Sandoval se acomodó temprano al nomadismo y al arte popular autodidacta. El canto y guitarreo de sus hermanos mayores lo acercaron a la música, afición que fue convirtiéndose paulatinamente en oficio. En busca de unos pesos, Óscar recorrió boliches de barrios del poniente y sur de la capital, casi siempre junto a Violeta, Roberto y Lalo. Pero era una distracción que el adolescente desarrollaba de modo espontáneo, y que se vio interrumpida primero con su ingreso de un año al Seminario, y luego con su servicio militar. Al zafarse de esas obligaciones fue que decidió hacer carrera de su afición por el circo.

Su media hermana, Marta Sandoval, mantenía por entonces un espectáculo llamado Circo Popular, donde no faltaba la música en vivo. Cuenta Pablo Padilla en la biografía Canarito, el Parra que faltaba:

En medio de los números propiamente circenses, el espectáculo incluía números folklóricos y populares. Convenientemente vestidos de huaso o de china desplegaban su amplio repertorio. Allí se unió Oscarito al show, mostrando lo aprendido en sus correrías familiares. A esas alturas, se le conocía por el diminutivo de Parrita. Se incluían en el menú sonoro cuecas y tonadas, admeás de éxitos populares de aquellos años: corridos, tantos y boleros de moda […]. Había que tener el cuero duro para aguantarse las tallas y burlas que el respetable no dudaba en lanzar contra los artistas.

A partir de 1952, Parra se hizo conocido ahí como huaso cantor, pero al poco tiempo pasó también a las labores de presentador y, más tarde, de payaso. Pero si en este último papel su primera presentación fue más bien desastrosa, el chillanejo descubrió que otra cosa era con guitarra. Nacía así el Tony Canarito, primer payaso cantor del circo chileno. El suyo era un espectáculo sin comparación, que combinaba humor con música, chistes y cueca. Tal fue su acierto con el invento, que en eso se ganó la vida durante los siguientes cincuenta años.

Grabaciones
Fue su hermana Violeta la que lo motivó a dejar registro musical de su oficio. «Oscarito, tú que conoces el circo al revés y al derecho, ¿por qué no lo pones en verso, por qué no escribes sobre esa vida tuya para que no se pierda esa herencia?», le dijo la artista.

Nacieron entonces algunas cuecas propias que se acumularon para un primer disco con RCA. La primera grabación de Canarito se escucha en el disco Cuecas del señor Corales (1967), atribuida a Los Viejos Parra, que no son otros que Óscar en voz y guitarra, y sus hermanos Lautaro, Roberto y Lalo en el guitarreo; todos inmortalizados en la carátula con traje y maquillaje de payaso, y bautizados para la ocasión como Canarito, Lechuga, Tonguito y Moratín, respectivamente. La voz femenina que se escucha en ese álbum es de Hilda, otra del clan (Violeta había muerto poco antes de la grabación), y el resto de los instrumentos son de amigos de circo también del ambiente circense. Pasean por el disco historias sobre la mujer barbuda, los magos, una
trapecista suicida y hasta unos payasos huelguistas que exigen lo suyo a los dueños del circo. Describe el trabajo Pablo Padilla en su mencionada biografía:

La placa contiene catorce temas que tienen, como hilo conductor, la vida del circo. Es una especie de disco conceptual de la cueca chilena, lo cual debiera bastar para ponerlo en un lugar especial para estudiosos y amantes del folklore. El sonido es áspero y puro. La habitual banda de circo, con bombo, caja, contrabajo, trompeta y trombón, se suma a las guitarras, panderos y acordeones propios de la cueca. Desde el primer compás, el disco trae a la memoria tardes de circo y risa, diversión, asombro y carcajadas.

Vendrían luego nuevas grabaciones de Canarito en los discos Homenaje a «Hogar dulce hogar» (el famoso programa radial), Homenaje a los locutores y un Homenaje a los Tonys que quedó sin editar, pues su grabación se concluyó poco antes del Golpe de Estado de 1973 y luego se perdió.

El trabajo de Óscar Parra fue siempre un oficio en los márgenes del gran espectáculo, sin la fama de algunos de sus hermanos ni ediciones masivas ni constantes de su música y poesía, pero desde un mismo espíritu autodidacta que celebraba lo más espontáneo de la chilenidad. Hacia el año 2007, un grupo de jóvenes creadores organizó con él un montaje teatral, Parrayaso, que celebraría su vida y obra, pero que nunca llegó a estrenarse.

El trabajo más ordenado en torno a su vida es la biografía Canarito, el Parra que faltaba, del redactor Pablo Padilla. En 2014 se estrenó el mediometraje El Parra menos Parra, dirigido por Jorge Catoni, y con un título tomado de una frase de su hermano mayor: «Nicanor siempre dijo que yo era “el Parra menos Parra” de la familia, y eso se debía a que yo siempre fui el menos conocido de todos mis hermanos, como la Violeta o el Lautaro. Pero fíjese cómo es la vida, de la familia quedan vivos el mayor y el menor de los hermanos».

Para entonces, Óscar era un residente fijo de Puente Alto, nostálgico de volver alguna vez a su Chillán natal y activo aún en espectáculos esporádicos como el payaso Tata Picarón. Pero su muerte, en agosto de 2016, dejó esos planes en el recuerdo, y al mayor de los hermanos Parra Sandoval, Nicanor, aún en pie por unos años más como único vocero del clan.

Leo Rey y el homenaje a la Nueva Ola

El astro de la cumbia romántica y ex voz de La Noche lanza su tercer disco solista con un concierto en el Teatro Coliseo. Su álbum Sigue el ritmo, de la Nueva Ola incluye canciones junto a José Alfredo Fuentes, Germán Casas y Patricio del Solar. Como adelanto, ya está circulando el videoclip de “Ojos de mala”.

Iván Delgado
(1965 – 2018)

A los 53 años falleció Iván Delgado, músico multinstrumentista, que fue parte de la Banda del Pequeño Vicio (1986 – 1991), una de las primeras formaciones de La Ley (1988) y el primer elenco de Saiko (1999 – 2001). Compositor y sesionista, es coautor de varias canciones de La Ley.