Desiderio Arenas

Novelista, biógrafo, compositor, rockero, guionista de teatro y cine, Desiderio Chere Arenas es músico como uno más de sus múltiples oficios. Ya en tiempos de la Nueva Canción Chilena hizo en 1968 su primer disco, tanto Los Ángeles Negros como Quilapayún han grabado canciones suyas y ha desarrollado su trabajo por igual en el exilio en Francia y en Chile.

Fechas

Santiago - 27 de febrero de 1950
Santiago - 24 de agosto de 2016

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Desiderio Arenas

Milena Bahamonde

Desiderio o la vocación de vagar
Desiderio Arenas nació el 27 de enero de 1950 en el barrio santiaguino de Bellavista, donde vivió hasta diciembre de 1975, cuando emigró a Francia. Regresó en 1987 y todavía reconoce a esa vecindad como su país chico, donde conoció el amor y tuvo amigos. Estudió derecho en la Universidad de Chile, de donde fue expulsado (experiencia que narra en su novela Lo que Bob Dylan se llevó, 2000), y pertenece a la generación de jóvenes influenciados por el rock, los Beatles, Jimi Hendrix, el jipismo y el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).

Entre sus paradigmas creativos reconoce a la actriz y escritora María Elena Gertner, a Ángel Parra, Patricio Manns, el argentino Sandro, el Nahuel Jazz Quartet, Lee Harvey Oswald, Che Guevara, los muros parisinos de mayo del ’68, Dylan, Serrat, Pink Floyd, Bertolt Brecht, Norman Mailer, los cantantes franceses Rénaud y Georges Brassens, Simbad el Marino y muchos otros. Se inició en la música a los catorce años, “desprovisto del más mínimo atisbo de vocación profesional”, según ha dicho: “no era capaz de imaginarme trabajando (en el sentido bíblico, con sudor y sufrimiento), por lo que tuve que rendirme a la evidencia: mi única vocación real era la de ser un vago y me pareció que la música no era una mala forma para iniciarme en el oficio”.

Tras un debut a los dieciséis años en radio Corporación, hacia 1966 formó el conjunto Ñancahuazú, con el que grabó el disco De Chile a Chile (1970). Después de actuar en el Festival de Viña la banda se disolvió, y en el mismo año Los Ángeles Negros grabaron en su primer LP la canción “Nunca olvidaré”, de Arenas. En los ’70, el autor sucumbió a un estilo parecido al de Jim Morrison, trabajó en textos oscuros y desesperanzados, en música que pretendía ser “rara” y se dedicó a la fotografía.

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Foto: archivo de Eduardo Peralta

Después del golpe militar, Desiderio Arenas vivió en Francia, donde en los ’80 el conjunto Quilapayún grabó canciones suyas y otras que escribió con música de Patricio Wang. Hizo música para obras de la compañía de teatro Aleph, del director Óscar Castro, y recibió la influencia de la canción popular francesa. Su retorno a Chile fue en plan rockero, con el disco Desiderio Arenas y la Banda del Chacal (1988), y en los ’90 compuso canciones para los dos discos de la actriz y cantante María Erica Ramos, María Ramos (1992) e Instintos (1993).

También fue guionista de la película Entrega total (1992) junto al director Leo Kocking, y del programa de TV “Los toppins”, y como dramaturgo debutó en 1984 con Bar Zeppelin Blues, pieza influenciada por el cómic y el cine policial norteamericano de los ’50 estrenada en 1990. Su obra incluye además Tres corazones y un puñal con la actriz Loreto Valenzuela, Eclip-set (1995), Julián, el piterpán nacional (2000), Tres viudas y un funeral (2000) y la adaptación de la comedia francesa Boeing boeing (2001).

En materia de escritura, el Chere se aproxima a temas de lo cotidiano, donde según él “es donde repercuten los grandes conflictos de la historia”. Es autor de la biografía Margot Loyola (1998) y de las novelas La playa de los alacranes (1993) y Lo que Bob Dylan se llevó (2000). Canciones suyas han sido recreadas y grabadas por Isabel Aldunate, Tati Penna y Cecilia Echenique. De todas ellas ha sido Isabel Aldunate su intérprete más personal, con canciones de Arenas como “Prontuario” y “Mis noches sin Marlon Brando” incluidas en el disco Prontuario (1987), y junto a ella el cantante fue además parte del espectáculo Valparaíso vals (2006), estrenado por el Ballet Nacional Chileno.

Algunas composiciones de Arenas en esa obra son “Corazón, no desesperes”, con texto de Oscar Hahn, “Canción del hombre de proa”, inspirada en el poema de Gabriela Mistral, “Isabel viendo volar los palomos”, “Las migraciones” y “Cuando Valparaíso”, escrita cuando estuvo preso en 1974 en el cuartel Silva Palma de la Armada, en el último cerro del puerto de Valparaíso. Y otras canciones suyas son “Retrato de Sandino con sombrero”, confeccionada cuando Quilapayún viajó a Nicaragua, y “Nelson Mandela”, un tributo fuera del arquetipo épico del líder sudafricano. “Me imaginé a una pareja que discutía de banalidades mientras, por la ventana, se colaba el grito de la historia exigiendo su libertad”, ha dicho. “No soy muy bueno pa’ hacer homenajes”.

Clásicos: cine y música junto a Horacio Salinas

En 1996, el director de Inti Illimani Histórico creó una banda sonora para El húsar de la muerte, la película de Pedro Sienna en torno a Manuel Rodríguez. Este 27 de marzo y 3 de abril, a las 19 horas, se pone al frente de la Orquesta Clásica Usach para musicalizar en vivo el filme, en el Aula Magna de la institución.

Cumpleaños con Quilapayún

El programa El Zócalo Nacional, que se emite en Radio Universidad de Chile, cumple 20 años al aire y festeja con un concierto de Quilapayún. El jueves 21 de marzo, en la Sala Master (20:30 hrs.).