Canto y trova

Poemas y canciones de amor, de humor o de política fueron parte del oficio del trovador histórico, personaje nacido ya en épocas medievales y que mil años después regresó a la música popular con el mismo sentido. Su figura renació en los años ’60, cuando en América Latina y Europa surgieron autores cuyas canciones –interpretadas con la sola compañía de una guitarra- hablaban de sentimientos personales y temas sociales. Canto y trova son formas modernas de expresión del trovador, quien a falta de despliegue instrumental centra el poder de su música en las letras y en su virtuosismo como ejecutante de esa pequeña orquesta de seis cuerdas. Desde Francia a Estados Unidos y desde Cuba a Chile, los cantautores reaparecieron en la década de los grandes cambios. En nuestro país se activó en el marco de la Nueva Canción Chilena y luego siguió con el movimiento joven del Canto Nuevo, pero su oficio es ahora tan genérico que ha superado todas las etiquetas.

Verónica González

Iniciada espontáneamente en el Canto Nuevo de los ’80, Verónica González no fue una figura habitual en aquellos circuitos de música, poesía y protesta política y social como sus contemporáneas Isabel Aldunate, Cristina González o Rosario Salas. Sus permanentes viajes la ubicaron como una artista de paso por Chile, y fue la influencia de muchos sonidos la que determinó su lugar en la música: una exponente de la world music en Alemania, su lugar de residencia.

Nano Stern

Del grupo de cantautores que comenzó a destacar en Chile a partir del año 2000, Nano Stern ha sido una de los más poderosos y de más amplio alcance. Su estilo se distingue en parte por su asombroso oficio sobre la guitarra, así como su libertad vocacional para plantearse desde un inicio como un músico itinerante y de apuesta global.

Asteroide

Escalinatas, paseos, miradores, ascensores y laberintos de Valparaíso fueron la escenografía de las primeras canciones del dúo Asteroide, formado por Belén Calvo (n. 1989, voz) y Alfredo Canales (n. 1976, guitarra y voz), continuistas de la trova latinoamericana asentada desde los años del Canto Nuevo, y que ha tenido a exponentes clave como el dúo valdiviano Schwenke & Nilo.

Matías Cena

Como parte de una generación de cantautores surgida con Internet como herramienta principal, Matías Cena es uno de los más prolíficos músicos de ese circuito, y sólo en 2008 editó tres EPs.

Marcela Parra

La temuquense Marcela Parra es cantautora, pero al mismo tiempo poeta y doctora en Artes Visuales, lo que le ha permitido ampliar su creatividad desde que inició una carrera como solista, cantando en un serie de pequeños escenarios de Valparaíso hacia 2005. Sus canciones pop y folk mezclan la raíz del folclor sureño con la música celta, la música portuguesa y la poesía propia, en un encuentro que quedó expuesto desde su primer disco, Astronautas en la playa (2015).

Vilú

La canción "Viajero" ha sido la cara más audible de la cantautora castreña Annie Bay, quien se presentó en los circuitos musicales como Vilú, el nombre que la mitología mapuche le dio a la serpiente (Caicai Vilú, la serpiente del agua, y Trentren Vilú, la serpiente de la tierra). Inspirada en el mito mapuche de la origen del mundo, en 2013 Vilú presentó desde Chiloé el repertorio de un disco que se iba a llamar El año de la serpiente, pero que por desaveniencias con colaboradores quedó entrampado. Dos años después, la cantautora logró estrenar ese material en Humedal.

José Ignacio Vicuña

El cantante y autor José Ignacio Vicuña comenzó a componer música a los trece años de edad y ha desarrollado un repertorio en la canción de amor, en particular en baladas, mientras en paralelo ejerce como constructor civil.

Bastián Herrera

Compositor y productor que comenzó su carrera profesional el año 2014, con el disco Al sur, luego de un largo camino en bandas y festivales escolares.

Alheña

Laura Fuentes fue la gestora de este colectivo, que más que un conjunto formal era un cruce de tres cantautoras para presentarse en vivo y desarrollar repertorio latinoamericano. A fines de los años '90, Magdalena Matthey y Elizabeth Morris se sumaron a Laura Fuentes para actuar en locales como La Mitad del Mundo, de Max Berrú,  en un trabajo simultáneo a los caminos solistas de cada una de ellas, y que se prolongó por más de dos años. Canciones propias y temas propios del folclor latinoamericano nutrieron su trabajo, que no dejó ningún testimonio discográfico y que "naturalmente", como reconocen ellas, llegó a su fin entrados los años 2000.

Antonia Schmidt

Cantante, autora, instrumentista y profesora, Antonia Schmidt ha tenido presencia musical tanto en el pop como en la música de raíz étnica, con trabajos junto a su hermano, Cristián Schmidt, en el proyecto Michu, como con el ensamble femenino de tambores africanos y voces llamado Cantos del Baobab. En 2014 realizó un proyecto de música experimental para niños de 1 a 10 años, con canciones basadas en el folclor, canto y recitado, incorporando además instrumentos de culturas lejanas, como bansuri, udú, djembe, campanas y cuencos tibetanos. Su primer disco es Música para la tierra.