Andrés - Ernesto y Alejaica
Foto: Archivo de Carlos Marchant

Andrés - Ernesto y Alejaica

Fue la presencia de instrumentos acústicos y letras en castellano dentro del ortodoxo rock chileno de los años '70 el principal aporte que representa el trabajo del dúo Andrés & Ernesto. Iniciados en pequeños escenarios del puerto de San Antonio, Andrés Godoy y Ernesto López llegaron casi en forma accidental al mundo del rock, constituyéndose a la larga en un número habitual de festivales y encuentros de la época.

Leer más

Años

San Antonio, 1978 - 1984

Décadas

1970 |1980 |

Géneros

Andrés, Ernesto y Alejaica

Integrantes

Andrés Godoy, voz y guitarra (1975 - 1984).
Ernesto López, percusión y voz (1975 - 1984).
Carlos Marchant, bajo (1980 - 1984).
Jaime Marchant, guitarra (1980 - 1984).
Ulises Guendelman, batería (1980 - 1984).
Maurcio Clavería, batería (1984).

Jorge Leiva

A partir de los años '80 comenzaron a trabajar con el grupo Alejaica, uniéndose ambos en un mismo nombre y ampliando su sonido hacia timbres electrónicos. Pese a haber trabajado un total de seis años, no dejaron ningún registro discográfico para la posteridad.

Sonido de dúo
Andrés Godoy fue el eje creativo del dúo. Guitarrista desde sus tiempos de escolar —tuvo entonces un grupo llamado Los Halcones—, a los 15 años sufrió un accidente por el que perdió la totalidad de su brazo derecho, y que lo obligó a retirarse de la música por siete años.

Más tarde, y como estudiante de Filosofía, Godoy ya tenía bien desarrollada la técnica del tapping, que consiste en percutir las cuerdas de la guitarra con las yemas de los dedos. Estableció entonces contacto con Ernesto López, también de San Antonio, para dar vida al dúo en 1975. Su inspiración eran dúos como Sui Generis y Simon & Garfunkel.

Pese a que su sonido y versos los ubicaban cerca del naciente Canto Nuevo, Andres y Ernesto cayeron, a la larga, en el rock. De hecho, su primera actuación en Santiago, en 1979, fue en un galpón de Quinta Normal, con grupos como Arena Movediza, Tumulto y Millantún.

"Al principio fue una especie de shock para nosotros participar en un concierto de rock nacional", le contaba hace años Andrés Godoy a la revista "El carrete". "La alegría de que nos consideraran para estar ahí, se transformó en algo terrible al darnos cuenta de que rock chileno, como tal, no había; ya que los grupos hacían covers de Grand Funk, Deep Purple, Led Zeppelin. Nos dimos cuenta de que el rock chileno había desaparecido, al igual como desaparecían muchas personas en ese tiempo. Para mí eso no era una contribución. Igual entendí, aunque no justifiqué, que los grupos hicieran covers, ya que había censura con las letras".

La acogida del público, versos referidos metafóricamente a la dictadura (su tema "El jilguero" aludía discretamente al exilio, a través de la historia de un hombre al que se le impide pasar su jilguero por la aduana; "era la manera de hacerle dribling al régimen", explica Godoy) y un sonido novedoso, con referencias al rock latino (tipo Jaivas o Santana) y sinfónico (Emerson, Lake & Palmer), les permitió trabajar varios años. Su incomparable propuesta los ubicó justo al medio de expresiones tan disímiles como Santiago del Nuevo Extremo o Arena Movediza, con los cuales compartieron escenario en más de una ocasión.

En 1980, Godoy incorporó a sus actuaciones al trío santiaguino Alejaica, que aportaba sonidos eléctricos, acercando aún más al dúo al rock y la fusión. Nunca hubo un disco, porque en esos años la industria discográfica no acogía con facilidad a las propuestas nacionales. Pero el grupo alcanzó una significativa popularidad y es probable que muchos aún recuerden canciones como "El jilguero", "Mundo dormilón" y "Difícil es creer".

En 1984 Godoy viajó a Argentina para producir nuevas presentaciones; y en Buenos Aires consiguió telonear algunas presentaciones de Fito Páez, Piero y Juan Carlos Baglietto. Pero la banda no quiso acompañarlo, sellando así la historia del dúo acústico (en cuya última formación alcanzó a estar Mauricio Clavería, luego baterista en los populares La Ley) e iniciando la de Godoy como cantautor solista y productor.

A 30 años de Corazones

El cuarto disco de Los Prisioneros, una colección de dolorosas canciones de amor y con fuerte presencia de los sintetizadores, es considerado hoy como una referencia de la música chilena. Fue publicado oficialmente el martes 22 de mayo de 1990, como indica este documento del sello EMI que circuló en la época y que guardamos entre nuestros archivos.

Rezos para el aislamiento

A cinco años de su primera publicación, el sello Pueblo Nuevo pone para libre descarga el tercer disco del compositor electroacústico José Miguel Candela.