Naara Andariega

Cantora magallánica, poeta y viajera, Naara González tomó de su abuela materna el adjetivo de andariega para bautizarse en la música popular y emprender con ese rasgo un espíritu de trashumante que la ha llevado a distintos confines del continente, desde el último borde de Punta Arenas, donde nació, hasta la ciudad de Buenos Aires, donde ha realizado gran parte de su vida como Naara Andariega. Su primer disco autoral y conceptual llegaría casi una década más tarde de esos primeros recorridos: Cardinal (2021).

Fechas

Punta Arenas - 10 de noviembre de 1981

Décadas

2000 |2010 |2020 |

Géneros

Iñigo Díaz

Si bien ha escrito un amplio catálogo de canciones, en sus primeros años la mayoría circuló por sitios y plataformas de internet (“Mestiza”, “Décimas de canto urgente”, “Cueca del toscazo”, “La conquista del pan” o “Auguro”), y solo editó tres piezas en el disco de cortaduración Canto urgente (2011). Ese año Naara Andariega se mudó a la capital argentina, donde se presentó sola junto a su guitarra en escenarios urbanos, locales, festivales, calles e incluso el transporte público. Su vínculo con la escena del canto popular porteño y provinciano fue inmediato, y le posibilitó abrirse camino en Argentina, de modo que llegó a grabar canciones para los álbumes colectivos Patagonia. Canto y poesía (2012) y Y que el agua corra (2015).

Con una personalidad fuerte, junto a contemporáneas como Evelyn Cornejo y Fabiola González, La Chinganera Naara Andariega ha sido una de las más sólidas creadoras en una línea próxima a Violeta Parra, aunque con la mirada de sus tiempos. En sus viajes a Chile también ha actuado en festivales magallánicos, y en Concepción grabó la guitarra traspuesta —con una afinación propia que llamó "afinación palomita"— para el disco de la propia Chinganera, Todas íbamos a ser Violeta (2014).

En 2018 actuó otra vez en Chile, en dos versiones de la Cumbre de Guitarra Traspuesta Chilena, realizadas en Santiago y Concepción, junto a cantoras como Andrea Andreu, Romina Núñez o Marisole Valenzuela, y de paso volvió a los escenarios de Punta Arenas. Su canto, el uso de la guitarra campesina, las afinaciones no regulares y una poesía del navegante y del emigrante inspirada en sus experiencias de vida en el último extremo, la convirtieron en una de las más interesantes, y a la vez desconocidas, cantoras urbanas de su generación.

Con una siguiente detención en Coyhaique, Naara Andariega culminó en el encierro pandémico ese proceso de una década de trayectos, para desembocar en un álbum tan discursivo como Cardinal (2021). Con participación de músicos de Buenos Aires, Santiago y Coyhaique, mostró allí su poética propia, siempre de gran carga abstracta y combativa en el canto y la guitarra traspuesta como elementos centrales de su música.