Fabiola González - La Chinganera

Varias cantantes de generaciones similares a la de Fabiola González han sacado al mismo tiempo sus voces de autoras y solistas, pero bien pocas como ella lo han hecho tan próximas a la raíz del folclor. Esta cantora de la región del Bío Bío tiene la experiencia auténtica de haber crecido en el campo y el interés por tradiciones como el guitarrón, la poesía popular o la cueca que le valió el nombre de La Chinganera.

Fechas

Concepción - 10 de diciembre de 1978

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

David Ponce

Fabiola González nació en Concepción en 1978 pero, hija de un campesino oriundo de la localidad de La Quinta Faja, próxima a Gorbea, abandonó pronto la ciudad junto a su familia, y entre los siete y los quince años recuerda haber vivido siempre en camino a localidades rurales de la zona como Yumbel, Cabrero, Bulnes, Santa Clara o San Miguel de Viguillín, donde se familiarizó con trillas, cantoras y paisajes campesinas antes de volver a su ciudad natal.

Después de probar en lecciones de teatro, canto lírico o zarzuela y en la música latinoamericana, entre 1998 y 2003 estudió pedagogía en educación musical en la Universidad de Concepción, donde la influencia del profesor Roberto Contreras en la cátedra de folclor fue determinante en su interés por esa música, y en los mismos años empezó a actuar en vivo. Todas esas primeras disciplinas se escuchan en su disco debut, La Chinganera (2008), un paseo por la música latinoamericana y mapuche, el jazz, la cueca, la paya, el romance y la cueca.

En vivo también ha estrechado lazos con músicos como el cantor a lo poeta Manuel Sánchez, el acordeonista Ignacio Hernández o el cantor de cuecas Lucho Castillo, y por intermedio de estos dos últimos también ha cantado con hombres de la vieja guardia como Luis Hernán Araneda, El Baucha, o el cantante porteño Jorge Montiel, uno de los invitados de su primer disco. Y de ese afán por la cueca ha derivado a otras tradiciones como las del guitarrón, la guitarra "traspuesta" o tocada en afinaciones campesinas y la décima, acorde a su cercanía con payadores como el propio Manuel Sánchez, Fernando Yáñez y Leonel Castro, del pueblo sureño de Huépil.

Al mismo tiempo integra el grupo Mujeres Encanto Rodado, un cuarteto que incluye a la cantante pop Rocío Peña, a la cantora de raíz folclórica Vasti Michel, a la cantante de blues y raíz folclórica Gloria Paz y a la propia Fabiola González, de Talcahuano, Traiguén, Penco y Concepción respectivamente. Su propio grupo desde 2009 es La Chinganera y la Mesa del Pellejo, con Fabiola González (voz, guitarras y guitarrón), Marcela Millie (voz y pandero), Iván Cazabón hijo (bajo y contrabajo), José Burdiles (batería), Gloria Paz (percusión) y otros músicos como Carlos Poblete (piano) y Pedro Millar (piano y arpa).

Si bien ese primer disco también fue el resultado de sus estudios musicales, por lo que presentó rasgos de fusión con folclor y con elementos jazzísticos, en los años posteriores La Chinganera se volcó de lleno al estudio de la décima, el canto de la cueca y el uso de la guitarra traspuesta. Así realizó talleres educativos y ofreció conciertos en distintos frentes, incluido el Festival Rock Carnaza de Valparaíso del año 2012, donde mostró canciones muy representativas de su repertorio, como "Yo no quiero que a mi niño". Apoyado por el cantor Manuel Sánchez y la cantora magallánica Naara Andariega, su segundo disco consolidó esa raíz campesina y sureña junto a su trabajo de investigación y de creación poética. Ese disco fue también su propio manifiesto: Todas íbamos a ser Violeta (2014).

Tomás del Real: cantar para cosechar

Sembrar de nuevo es el álbum que cierra el primer tríptico de grabaciones del joven trovador viñamarino, una breve serie de canciones de naturaleza acústica que surgieron al fragor del estallido de octubre y que viven una segunda edad en la dubitativa realidad de la pandemia. La edición ilustra su cubierta con una escultura en madera del artista visual Cristian Garrido.

Conversaciones con el Grupo de Los Diez

El pianista de jazz que vive desde 1999 en esa ciudad dialoga con Alfonso Leng, Alberto García Guerrero y Pedro Humberto Allende a través de sus partituras, que aborda desde la improvisación. Su nuevo disco considera cuarteto de jazz y cuarteto de cuerdas.