Patricio Manns

Patricio Manns ha sido una figura fundamental de la música popular chilena. Su nombre se asocia al nacimiento en Chile del género de la cantautoría, el Neofolklore, la Nueva Canción Chilena y, más recientemente, el bolero. Interpretados por él u otros músicos, ha impuesto varios clásicos del cancionero popular, incluyendo “Arriba en la cordillera”, “El cautivo de Til Til” y “La exiliada del sur”. Manns ha desarrollado además una prolífica carrera como novelista, ensayista y poeta. Luego de vivir en Francia su exilio y residir allí por casi tres décadas, se trasladó a Chile, donde continuó componiendo canciones y escribiendo libros.

Fechas

Nacimiento - 03 de agosto de 1937

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Patricio Manns 2

Jorge Leiva

La biografía de Patricio Manns parece, en sí misma, una novela. Su padre había sido pianista de jazz y su madre, concertista en piano; pero ninguno de los dos se dedicaba profesionalmente a la música, y viajaban por Chile a instancias de un programa de los gobiernos radicales, manteniendo escuelas en zonas aisladas del sur de Chile para niños en situación irregular. Por eso, la infancia de Manns transcurrió en distintas localidades, sobre todo en Chiloé. Según él mismo ha contado, conoció el pavimento recién cuando era un adolescente.

patriciomanns02

Foto:

Armó sus primeros grupos con sus hermanos, inspirados en el folclor argentino. Pero no fue sino hasta los 18 años, mientras residía en Concepción, que compuso su primera canción: “Bandido”. Interpretada por un grupo de la Universidad de Concepción, Los Andinos, el tema fue presentado en 1962 en el Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina, y obtuvo el primer lugar. Sería el primero de muchos premios que determinarían el desarrollo de por vida de Manns en la música.

La inserción en el Neofolklore
Patricio Manns nunca tuvo intenciones de convertirse en cantante, y comenzó a trabajar como periodista en radios de Concepción. Luego se trasladó a Santiago para ingresar al Canal 9 de la Universidad de Chile, donde conoció a Luis Chino Urquidi, con quien forjó una amistad que fue acercándolo al trabajo del grupo que este compositor y arreglador mantenía junto a Pedro Messone, Willy Bascuñán y otros músicos. Eran Los Cuatro Cuartos, banda señera del entonces popular Neofolklore.

Manns —que a pesar de ello no se considera parte del Neofolklore— le entregó al grupo algunas de sus composiciones, y a través suyo comenzó a insertarse en el círculo de la famosa “Peña de los Parra”, que entonces administraban los hermanos Isabel y Ángel Parra. Aunque su repertorio era aún limitado, Manns comenzó a presentarse allí en vivo, en noches que también animaba gente como Rolando Alarcón y Víctor Jara. En ese contexto, conoció al que entonces destacaba como el principal productor del movimiento, Camilo Fernández. El ejecutivo del sello Arena se le acercó al saber de sus dotes de compositor, y le propuso grabar un disco juntos. “Sería bueno tener a toda la Peña en el mismo sello disquero. Así podrían hacer combinaciones entre ustedes, hacer dos voces, hacer cuecas…”, recuerda Manns que le dijo Fernández, según cita el libro En busca de la música chilena. “Llegué a su oficina y le mostré todas las canciones que tenía, las seis que cantaba todas las noches en la Peña”.

patriciomanns03

Foto:

Pero Fernández consideró que no eran suficientes. “Pensaba que tenías algo más”, le respondió. La urgencia por una canción lo llevó a recordar una vieja historia que él había vivido unos años antes, cuando, en virtud de algunas actividades ilegales desarrolladas con familiares, debió esconderse de la policía en el interior de Los Ángeles. En esa ocasión, Manns se adentró en la cordillera aledaña al volcán Antuco, y convivió con arrieros que robaban ganado del lado argentino durante el invierno. La historia de uno de ellos fue la base para el tema “Arriba en la cordillera”, compuesto en apenas una noche.
 
Era el año 1965 y Patricio Manns debutó como cantante con ese tema, grabado con el acompañamiento de parte de Los Cuatro Cuartos y dos integrantes de Las Cuatro Brujas convocadas por Chino Urquidi, su arreglador. “Arriba en la cordillera” se transformó en un fenómeno de popularidad, ingresando con inusitada fuerza en las radios y agotando las copias del single en disquerías. “Era una locura: llegaba a mi casa, prendía la radio, y ahí estaba la canción. Cambiaba el dial, y de nuevo. Yo ya estaba enfermo con la historia”, ha contado el propio Manns.

El tema contenía una historia inédita hasta entonces en la música chilena: presentaba a personajes populares desconocidos y planteaba sus conflictos para sobrevivir, dos condiciones que fueron base para el desarrollo posterior del movimiento de la Nueva Canción Chilena, y de su rompimiento fundamental con las líneas tradicionales del folclor local.

La vorágine creativa de la Nueva Canción
Dentro del poderoso núcleo creativo que conformaba “La Peña de los Parra”, Manns desarrolló su veta de compositor a su máximo potencial. “América, novia mía”, “En Lota la noche es brava”, “El cautivo de Til Til” son temas que surgieron en ese período, y que fueron incorporados a varios discos de larga duración que convirtieron a Manns en un popular cantautor, con una significativa presencia incluso en revistas más cercanas al universo pop, como “Ritmo” o “El Musiquero”.

También de esta época inicial es la cantata El sueño americano (1965), en la que Manns integró ritmos folclóricos del continente para contar la historia de nuestros pueblos, junto al conjunto Voces Andinas. Más tarde, en 1971, el álbum Patricio Manns (que incluía temas como “Valdivia en la niebla” y “No cierres los ojos”) fue un punto alto de su trabajo de colaboraciones, gracias a la dirección de Luis Advis y la compañía de Inti-Illimani, los Blops, La Orquesta Sinfónica de Chile y La Orquesta Filarmónica de Santiago.

El trabajo con Violeta Parra (con quien entabló una profunda amistad; a partir de unas de sus décimas fue que Manns compuso “La exiliada del sur”) completó el contexto donde se desenvolvió el autor, cuyo telón de fondo eran los convulsionados procesos políticos de entonces, a los que Manns se incoporó como un activo militante comunista, tal como casi todos los músicos de la Nueva Canción Chilena.

Fue así como el golpe militar lo obligó a partir al exilio, luego de permanecer varias semanas escondido en Santiago. Tras gestiones diplomáticas, viajó a Cuba (donde colaboró con el cineasta Humberto Solás en el guión de la película La cantata de Chile), y luego a Francia. Allá continuó con su actividad musical (funda en 1974 el grupo Karaxú), y se mantuvo muy vinculado a las actividades de solidaridad con Chile. Poco antes, el músico había compuesto el tema “Cuando me acuerdo de mi país”, incluido más tarde en el disco Canción sin límites (1977), grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Cuba.

Fue, además, en París que Manns comenzó nuevamente a escribir novelas, retomando el oficio de escritor que conserva hasta hoy y que él había iniviado en los ’60, obteniendo variados reconocimientos como novelista y ensayista. Entre sus publicaciones, destacan las novelas El corazón a contraluz, El desorden en un cuerno de niebla y Memorial de la noche, y la colección de cuentos La tumba del zambullidor.

La sociedad con el Inti y el regreso a Chile
“Cuando me acuerdo de mi país”, “La dignidad se convierte en costumbre”, “El Che” y “Llegó volando” (que en Chile popularizó con un ligero cambio de letra Óscar Andrade, en 1984) son canciones de este período de exilio, caracterizado por una regular colaboración con Inti-Illimani. El vínculo entre Manns y el grupo quedó establecido a partir del disco Canción para matar una culebra (1979), en el que se incluyeron los temas “Vuelvo” y “Sambalando”, que el cantautor trabajó directamente con el conjunto, trasladándose a Roma en los días previos a la grabación, en 1978.

patriciomanns01

Foto: Alerce

Aunque Manns nunca abandonó su trabajo solista, los mayores hitos de ese período estuvieron marcados por su cooperación recíproca con el conjunto residente en Italia; y, sobre todo, con su director, Horacio Salinas, con quien estableció una de las duplas creativas fundamentales de la música chilena.

Tras instalarse en la frontera franco-suiza a mediados de los años ’80, en 1990 Manns regresó por fin a Chile a cantar. Realizó, entonces, dos masivos conciertos en el Teatro Teletón y el Estadio Chile, y luego una gira nacional más algunas presentaciones en televisión. Se reencontró así con el público, e inició un paulatino regreso a su país, que no se haría definitivo sino hasta la segunda mitad de los años ’90.

En 1996 retomó con profundidad sus lazos con Inti-Illimani y compuso con Horacio Salinas el bolero “Medianoche”, con el que inició un acercamiento a ese género. El resultado de esa nueva veta quedó registrada en el siguiente disco del Inti, Amar de nuevo (1998), y en su disco solista Porque te amé, del mismo año. Fue la producción que lo trajo de vuelta a las giras y escenarios. Manns armó entonces un grupo estable de acompañamiento, que fue la antesala de su instalación definitiva en Chile, en el año 2000.

Desde entonces, radicado en las cercanías del balneario de Con-Con, Manns está  activo en sus oficios literario y musical, aunque sus presentaciones públicas son más bien esporádicas. Sigue colaborando con Inti-Illimani, en  el 2003 editó un disco en homenaje a Salvador Allende, y en el último tiempo ha lanzado en promedio un libro por año, ya sea con reediciones o material nuevo.

patriciomanns04

Foto:

El 2010 presentó el disco La tierra entera, sólo con canciones originales, y con letras referidas al Chile de hoy (como el caso de Pascua Lama o el conflicto mapuche), que fue presentado en vivo en el Teatro Cariola de Santiago. De ese registro, justamente, la canción dedicada a Pascua Lama, interpretada por la cantante Valentina, fue la ganadora de la competencia folklórica del Festival de Viña del año 2011.

Su nombre, en tanto, ha sonado como posible Premio Nacional de Literatura y de Música. Al margen de esas nominaciones, Manns tiene un nombre consolidado como compositor fundamental de la historia popular de nuestro país. Sus canciones – entre las que hay varios clásicos populares- han sonado en voces tan disímiles como Aquelarre, Los Miserables, Inti-Illimani, Quique Neira, QuilapayúnLos Huasos de AlgarrobalSantiago 4 o Los Bunkers, ratificando así el arraigo de su obra en la cultura musical chilena.

Electrocordillera: el dúo Compadre patenta un nuevo estilo de baile

Tec y Pumasquat, es decir Rodrigo Castro y Jean Paul Hourton, gente con experiencia en grupos previos como Marciano, Makiza y Pánico, lanzan Electrocordillera, su primer trabajo como dupla. “Hacemos un cruce entre la electrónica y matices latinos”, definen.

Canciones para la reconstrucción

La fuerza viene de la tierra es el disco de música chilena a beneficio de los afectados por los recientes incendios forestales.