Óscar Andrade

Las canciones de Óscar Andrade han rozado varios géneros y modas, pero nunca se amoldaron a una de ellas en específico. Su obra se encontró en sucesivos momentos con el Canto Nuevo, la trova y el pop, y experimentó un cambio significativo durante los catorce años de trabajo y estudios del cantautor en Alemania. Antes de cumplir los 20 años de edad, Andrade ya había levantado al menos dos hits imperecederos (“Noticiero crónico” y “La tregua”), y ha sido inevitable que el resto de su trayectoria se compare siempre con esas cumbres de popularidad de los años ochenta. Aunque breve, su discografía acumula composiciones asociables a la balada pero también de provocadora observación social, impuesta en televisión y radios incluso en tiempos en que tal opción constituía un riesgoso desafío político.

Fechas

Santiago - 28 de agosto de 1957

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Óscar Andrade

Marisol García

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Autodidacta en el canto y la interpretación de guitarra, Óscar Andrade celebró sus 18 años de edad con dos señas reveladoras: componer su primera canción y decidir saltarse el camino universitario para favorecer la música, aunque aún sin un plan de trabajo definido. La boite céntrica Night & Day fue su primer espacio de presentaciones en vivo. En las franjas de tiempo muerto que dejaban las estríptiseras, el joven salía adelante con su guitarra a interpretar canciones de Simon & Garfunkel, Billy Joel y Neil Diamond. «Era extraño, nada que ver con el ambiente, pero les gustaba», recuerda.

El circuito de locales capitalinos nocturnos en el que Andrade comenzó a acomodarse acogía sus covers de canciones extranjeras, pero no sus propias composiciones. Por eso el cantautor se interesó en llevar su tema “Reencarnación” al concurso del programa televisivo “Chilenazo” (ya había pasado, con “Stand by me”, por “Dingolodango”, de Televisión Nacional). Quedó con el segundo lugar en la competencia de 1980, y preparó con inteligencia su regreso. Al año siguiente, su “Noticiero crónico” se quedó no sólo con el primer lugar, sino que saltó a radios y televisión mucho más allá del marco de ese espacio de canal 9.

“Noticiero crónico” fue una de las primeras canciones de contenido social que se popularizaron en dictadura (también uno de los primeros videoclips). El tema simulaba un reporte noticioso ficticio que dejaba en evidencia la mezcla de frivolidad y sensacionalismo que suele distraer a la audiencia sobre aquello de verdad importante. En estudio, al tema lo caracterizaba un teclado monocorde, pero en vivo tomaba la forma de un trote nortino, que el público no podía escuchar sin llevar el ritmo con las palmas. La revista La Bicicleta destacó que en la composición «se encuentran elementos que identifican una amplia corriente musical en Chile, heredera de Violeta Parra, y cuyas características pueden resumirse en un sincretismo musical que intenta representar el mundo urbano moderno, y una temática referida a la realidad humana, antes que a la anécdota pintoresca».

El enorme éxito de “Noticiero crónico” llevó a Andrade al jurado internacional del Festival de Viña de 1982 y a obtener una beca de perfeccionamiento artístico en Europa (beca Raimundo Larraín) que nunca le fue entregada debido a una confusa intervención de Dinacos, la agencia de comunicaciones de la Junta Militar. Eran tiempos de auge del llamado Canto Nuevo, y Andrade se acomodaba sólo en parte a ese grupo de cantautores acogidos a las peñas, la poesía metafórica y las ideas de izquierda. Ni él se identificaba con ellos, ni ellos lo miraban con simpatía (algo similar a lo que le ocurría por entonces a Fernando Ubiergo). Más que un asunto político, la distancia la marcaba la adhesión desprejuiciada de Andrade a los grandes medios de comunicación, sobre todo la televisión:

«Soy enemigo de los que mantienen un afán masoquista. Por eso no me gustan las peñas: allí se juntan cuarenta gallos y todos dicen sí. Eso es luchar fuera de la batalla, y dónde hay que darla es en el medio adverso. No sacas nada con estar luchando en las zonas de paz», le explicó a La Bicicleta a principios de 1982. Declaraciones como la anterior irían identificando a Andrade con una personalidad usualmente a contracorriente de lo políticamente correcto. Con los años, el medio musical y periodístico no tardaría en descibirlo a cada instante como un personaje «polémico», título que el cantautor parece asumir hasta hoy con completo orgullo.

Ediciones más importantes
La maqueta de “Noticiero crónico” se integró al álbum Tiempo (1981), reforzado por largas giras en vivo por Chile y la posterior edición de Vida (1983), un álbum ambicioso en el que Andrade ensayó otra pequeña provocación al régimen al incluir su versión para dos temas de autores de izquierda: Violeta Parra (“Casamiento de negros”) y Patricio Manns (“Llegó volando”, con ligeros cambios en tres versos). Además de la agudeza de su sátira social (con temas como “Pan y circo” y “Los flacos cósmicos”, este último supuestamente inspirado en Miguel Piñera), el álbum ofrecía un final de alto vuelo con “Vida” (primer lugar en la competencia del programa “Martes 13”), canción en la que el cantautor se acompañó por un coro polifónico y una orquesta sinfónica («una hazaña a dieciséis pistas», describe él) para acompañar una reflexión sobre el devenir existencial de un sujeto sin figuración social («sólo soy un carnet / un número archivado en un papel»). Para entonces, quedaba ya en evidencia la influencia del rock progresivo sobre su trabajo (uno de los temas del cassette se titula “Emerson”, en probable homenaje al grupo Emerson Lake & Palmer), un sonido nada extraño para la época pero sí para el circuito de peñas y cafés universitarios:

«Tuve que mantener en secreto mis influencias, porque me hubieran tildado de cerdo capitalista si yo decía que escuchaba a Pink Floyd, Yes y a mi ídolo, David Bowie. A los del Canto Nuevo yo los consideraba rústicos».

Vida incluía, también, una canción de amor bautizada como la más famosa novela del uruguayo Mario Benedetti. “La tregua”, presentada previamente en la competencia nacional de la OTI (1978), se convirtió en el segundo gran hit de Óscar Andrade, quien legó con esa tranquila declaración de amor un número fijo y eterno para los cantos de fogatas junto al mar.

Viaje a Alemania
La incomodidad entre el cantautor y el medio televisivo de la época fue relegando a Andrade a presentaciones en vivo casi sin cobertura en los grandes medios de comunicación. De esa época son otros dos hits radiales suyos: “Un rato antes de partir” y “Con amor”; esta última incorporada a la colección binacional Voces sin fronteras, inspirada en la visita a Sudamérica de Juan Pablo II. Su cobertura en los medios no mejoró con la llegada de la democracia, y motivó llamativas declaraciones del músico contra los ejecutivos a cargo, sobre todo Gonzalo Bertrán, de Canal 13. Más tarde, Andrade le diría a radio Cooperativa: «Creo ser uno de los artistas más discriminados en la historia de Chile».

Poco después de su viaje al Festival Mundial de la Juventud en Corea del Norte, Andrade aprovechó la posibilidad de seguir estudios en Europa. En junio de 1990 viajó a Alemania para una experiencia de perfeccionamiento que se extendería por catorce años. En la ciudad de Weimar, el chileno se inscribió en estudios de canto clásico con mención en jazz-rock en la Franz Lisztz Hoch Schule fuer Musik. Fue un período que cambiaría de modo radical su concepto de la música y el trabajo profesional. Ofreció una serie de conciertos en festivales de todo el país, y se incorporó a apariciones en televisión y ferias musicales europeas. Allá se editó su tercer álbum, Desde la luz, pero Andrade cree que los más vistosos avances surgieron en su estilo de interpretación: «Cantando en español, tenía que cautivar a un público alemán, y eso lo logré trabajando la voz, emocionando a través de mi canto, más preocupado de la síntesis que de la erudición».

Andrade regresó definitivamente a Chile en el 2003, dispuesto a trabajar de modo independiente a través de una productora propia (Estados Esenciales). Dos años más tarde se incorporó a la competencia televisiva “Rojo VIP”, su reencuentro más comentado con el público chileno. En una carrera que también incorporó a gente como Cristóbal, Flor Motuda y Buddy Richard, Andrade se quedó con el segundo lugar y una postal inolvidable de su pelea frente a las cámaras con el productor Camilo Fernández, jurado del certamen y a quien Andrade acusó de favorecer a un participante por cálculo económico personal y acumular regalías impagas hacia antiguos fichajes de su sello Arena. Según Andrade, en el programa «a mí no me ganaron: impidieron que yo ganara». La canción “Ego TV”, una suerte de continuación de “Noticiero crónico” con el foco puesto en la nueva clase dirigente chilena, fue su aporte más significativo a ese certamen, en el que Andrade se resistió a interpretar sólo viejos éxitos, y asumió varias presentaciones con elaborados disfraces.

Andrade se mantiene ofreciendo esporádicas presentaciones en vivo, siempre dentro de un marco de trabajo independiente y esquivo a la clasificación. «Incluso me da lata que no me inviten a la Cumbre del Rock, porque se llevarían una sorpresa. A muchos de esos rockeros yo los considero baladistas». Fiel a su ánimo provocador, Andrade es un cantautor que ha logrado, por sus canciones y promoción pública, una indiscutible distinción.

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Don Crispin, primer videoclip animado en Chile

En un minuto: El primer clip animado de 1972. Dirigido por Hugo Arévalo y de una canción de Charo Cofré. Lee Miguel Davagnino.