Orquesta Cubanacán

El éxito, popularidad y espectacularidad de la Orquesta Cubanacán atraviesa la línea cronológica de la música tropical desde mediados de los años ’50, de la mano de un puñado de jóvenes encandilados con los nuevos ritmos del mambo y el chachachá provenientes desde Cuba y el resto del Caribe, y fundamentalmente por la figura del cantante Roberto Fonseca, conocido popularmente como Pachuco.

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Años

Santiago, 1956 -

Décadas

1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |

Géneros

Orquesta Cubanacán

Integrantes

Primera formación:
Luis Molina, trombón y dirección
Kimbo Martínez, voz
Mario Rojas, trompeta
Ricardo Barrios, trompeta
Kiko Azúa, saxo alto
Juan Azúa, saxo tenor
Eduardo Negro Candia, piano
Hugo Paredes, batería
Adelqui Silva, tumbadoras
Manuel Amigo, bongó
Pachuco (Roberto Fonseca), coros y percusión

Aún no siendo la mejor en términos musicales, la Cubanacán fue de hecho la única de estas orquestas que sobrevivió a todos los cambios y hasta nuestros días se mantiene activa, incluso después del fallecimiento de quien fuera el espíritu y líder histórico de la agruapción, en 2001.

Originalmente organizada por músicos militares en su tiempo libre, la Cubanacán adoptó su nombre de la Orquesta Cubanacán original, dirigida en La Habana por el flautista Alberto Socarrás. En 1956 estaba formada tanto por uniformados como por civiles, bajo la dirección del trombonista Luis Molina. Para entonces la Orquesta Huambaly había alcanzado su éxito desde 1954 en el Nuria y luego en auditorios radiales, mientras que la Orquesta Los Peniques brillaba en el Hotel Carrera desde 1955. Un contrato de actuaciones durante un mes en el local Bogarín de Coquimbo puso en una encrucijada a la orquesta, pues a la mayoría de los músicos uniformados no se les permitió ausentarse de en sus funciones militares.

Salvo Molina, que sí consiguió un permiso, y el trompetista Ricardo Barrios, que pidió la baja, la Cubanacán debió buscar nuevos músicos para viajar. Fue el momento en que los hermanos saxofonistas Kiko Azúa (n. 1936) y Juan Azúa (n. 1938) ingresaron a las filas de esta orquesta que reproducía el formato de dos trompetas, dos saxos y un trombón (y sin contrabajo), para interpretar repertorio cubano duro de mambos, chachachás, guarachas y boleros.

El paso lo marca Pachuco
A los ensayos para la temporada en Coquimbo asistía además un menor de edad que gustaba de la música cubana. Como tenía ritmo y bailaba bien, Roberto Fonseca tuvo acceso libre a las sesiones e incluso a los accesorios de percusión que le permitía tocar el baterista Hugo Paredes (luego miembro del grupo Los Dixon). Terminó incorporándose como corista intermitente para algunas canciones, puesto que la voz principal la llevaba el solista Manuel Olate, conocido como Kimbo Martínez. Fue en el Bogarín donde Luis Molina bautizó a Roberto Fonseca como Pachuco, al ver que el muchacho abordaba con mucha presencia y swing el mambo de Pérez Prado, “Pachuco bailarín”.

Al regreso de la temporada, Kiko Azúa asume la dirección musical y la orquesta se convierte en profesional. Todos sus integrantes dejan los trabajos alternativos para enfocarse a la Cubanacán, que aún siendo una agrpuación espectacular en escena, mantenía falencias musicales y de fiato, según recordó cincuenta años después el director y arreglador orquestal Juan Azúa. En 1957 son desechados por Odeón para grabar su primer long-play y ese mismo año la salida de Kimbo Martínez por indisciplina dio la primera posibilidad a Pachuco de cantar como solista.

Durante una gira en Perú, dio muestras de un talento indiscutible aunque aún en modelación. Pero aún los miembros de la orquesta no proyectaban a la joven figura como el futuro gran solista de la música tropical. Contrataron entonces al cantante Mario Dixon y luego a un espigado y fino solista de origen afroeuropeo que actuaba con la nortina Orquesta Los Chelines, llamado Juan Rodríguez y apodado Chocolate. Pero un año después partiría a integrarse a la nueva Orquesta Ritmo y Juventud.

Con nuevos uniformes rojos, arreglos musicales comprados en Buenos Aires y otros trabajados en Chile por Jorge Rojas, un set de metales Selmer entre su instrumentación y dos temporadas en el cuerpo, la Cubanacán logra un contrato en RCA Victor e ingresa al estudio para grabar su primer disco: Baile con la Cubanacán (1958). En esa sesión graban con la cantante Lucía D’Anselmo. La figura de Pachuco va adquriendo importancia y luego de la salida de los hermanos Azúa (quienes forman el grupo de la Nueva Ola, Los Bronces de Monterrey) se convierte en insustituible. Con su olfato, carisma, personalidad y convicción musical lidera la escalada en el resto de los años ’60 y ’70.

La Orquesta Cubanacán comparte ahora los espacios con La Sonora Palacios (1963), Los Viking’s 5 (1969) y Giolito y su Combo (1970), adecuándose además a los nuevos ritmos de la cumbia colombiana y el merengue dominicano. Y llega a tal compenetración con el público masivo a través de su líder, que luego de una muy exitosa participación en el Festival de Viña del Mar en 1980, la agrupación pasa a ser conocida, simplemente, como como “Pachuco y la Cubanacán”. Los éxitos modernos de “Abusadora” y “El africano (¿mami, qué será lo que quiere le negro?)” confirman la popularidad en los ’80 y ’90, hasta que el 7 de enero de 2001, una larga enfermedad terminó con la vida de Roberto Ildefonso Fonseca Sepúlveda, Pachuco, a la edad de 64 años. La Orquesta Cubanacán lo despidió con descargas de metales y siguió con su activa presencia en los escenarios de la música tropical incluso debiendo enfrentarse a la aparición de una orquesta que utilizó el nombre después de su deceso, la Nueva Cubanacán.

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