Douglas

Es difícil salir de los covers. Entrar por ahí a la industria discográfica es la manera más fácil, y Douglas lo hizo cuando tenía 29 años y era la nueva promesa de la música popular, apadrinado por el mismo mánager que había descubierto a Zalo Reyes más de veinte años antes. Manolo Palma, empresario de la zona norte de Santiago ( y ex músico del grupo Capablanca), sacó a Douglas de la parroquia y las misas dominicales, y lo puso a grabar una nueva versión de “Cariño malo” de Palmenia Pizarro. Lo convirtió así en el súperventas de fines de los años ’90, en un camino que luego se fue multiplicando en muchas dimensiones de la música romántica.

Fechas

Santiago - 21 de agosto de 1970

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Douglas

Gabriela Bade / Jorge Leiva

Douglas hoy es una figura mayor del género, y aunque ha tenido momentos de menor actividad, mantiene una regular agenda en vivo y edita constantemente nuevos discos. De canciones originales o de covers, que es como comenzó en 1997: Fue ahí cuando su voz poderosa, la participación en estelares de televisión y una estampa de total corrección lo convirtieron en el fetiche de las madres, quienes lo bautizaron como «el príncipe del amor». Entonces sonó insistentemente en las radios con temas clásicos valses y boleros (“Cariño malo”, “La copa rota”, “La joya del Pacífico”) para luego ir afirmándose en canciones inéditas, en un doble camino que recorre hasta hoy.

Estrella de bajo perfil
Un coro parroquial de la zona de Independencia en Santiago fue el primer espacio en el que el adolescente Douglas Rebolledo Riffo comenzó a mostrar su buena voz. Con nombre cinematográfico, escogido por su padre, el salto siguiente fueron los festivales escolares y, más tarde, un concurso de talentos del programa «Venga conmigo». El joven repartía entonces su tiempo entre su interés por la música y un puesto en la empresa Adidas, desde donde el manager Manolo Palma lo sacó prometiéndole que lo convertiría al poco tiempo en una estrella.

La meta llegó con rapidez gracias a Cariño malo (1998), el disco que volvió a poner de moda ese célebre vals peruano popularizado en los ’60 por Palmenia Pizarro, y que incluyó varios clásicos de la vertiente popular de la música romántica chilena y latinoamericana, con tema de Zalo Reyes, los Angeles Negros, Los Galos, y nombres continentales como Lucho Barrios o Julio Jaramillo. Presentados en escena con una vistosa teatralidad y carisma, Douglas alcanzó el status de súperventas con ese álbum.

La compañía Sony Music, que había apoyado con cautela ese disco debut, lo convirtió entonces en artista prioritario y no tardó en editar un sucesor: Sigo romántico (1999), nombre de una canción del propio artista, que fue uno de los sencillos promocionales y que, hasta hoy, es uno de los grandes títulos de su repertorio. El resto de la producción, en todo caso, eran fundamentalmente clásicos románticos sudamericanos, en una fórmula que lo consolidó en su lugar con más de 60 mil discos vendidos. Ese mismo año se presentó en el Teatro Municipal – escenario poco frecuente para músicos populares- y lo llevó al verano siguiente al Festival de Viña del Mar.

El paso internacional era el camino lógico para Douglas, pero las cosas no se dieron. A fines del 2000 editó un nuevo disco de covers , Serenata a la luz de los ángeles solo con canciones de Los Ángeles Negros, en un trabajo que si bien alcanzó alguna difusión (el sencillo promocional fue una suave versión de «Déjenme si estoy llorando») no tuvo resultados acorde a sus expectativas.

Igualmente, el cantante regresó al Festival de Viña del Mar en febrero de 2001, y ese año se atrevió por primera vez con un disco enteramente de canciones inéditas.Enamorados, como lo llamó, reunió títulos de autores locales como Juan Andrés Ossandón y los integrantes de La Sociedad , y fue una ambiciosa producción, donde mostró atrevidas innovaciones en su apariencia y un código más cercano a la balada pop. Aunque el tema que dio nombre al disco tuvo una importante difusión, los resultados comerciales de nuevo no fueron los esperados.

El nuevo milenio y la crisis
Eran  tiempos en los que ya comenzaba la crisis discográfica, y las discretas ventas lo llevaron de nuevo a los covers, esta vez en de balada italiana, que por esos tiempos vivía una especie de moda (alimentado por el disco AM que dos años antes había editado Javiera & Los Imposibles) y que – desde siempre- habían sido parte del repertorio en vivo del cantante. El disco se llamó simplemente Douglas (2003) e incluyó doce títulos de la canción pop italiana de los ’70. Sonaron en radios fue «Pequeña y frágil» y «Donde estarás» y al verano siguiente regresó por tercera vez al Festival de Viña del Mar.

Pero esos renovados bríos de su carrera sufrieron de nuevo el golpe de la crisis discográfica. Douglas se había cambiado de Sony y Warner, y con ellos, a fines de 2004, editó su disco Íntimo, donde nuevamente se centró en canciones originales. Sin embargo, severos cambios en esa casa discográfica al poco tiempo, interrumpieron los procesos promocionales, y de alguna manera la historia de ese disco quedó truncada. Eso sumado a la enorme oferta de cantantes televisivos de esos años, terminaron por quitarle muchos espacios a Douglas  y – como muchos de su generación- debió entonces orientar su carrera hacia los espectáculos en vivo, con un evidente descenso en su intensidad.

En ese contexto, Douglas participó en un estelar de baile de TVN, donde obtuvo el primer lugar, y el año 2008 volvió a la música con el disco Más cerca de ti, compuesto de temas originales, y trabajado con sonoridades acústicas y un lenguaje cercano a la balada pop. El cover del tema «The Blower´s Daughter», de Damien Rice (rebautizado como «No puedo dejarte de amar») fue una demostración notable de que los covers le siguen sentando bien a Douglas.

Pero su camino musical sigue transitando por esos dos caminos. Los covers y las canciones inéditas. Cuatro años después, y con la producción de Américo, lanzó El de siempre, un disco de canciones propias y de otros compositores, con sonidos que van desde el bolero acústico a los sonidos orquestales. La fórmula mantiene siempre activo a Douglas, a veces lejos de los grandes escenarios, pero – como es en su género- con posibilidades de regresar, en cualquier momento, a la primera línea. Un disco el 2014 – destinado a recorrer y celebrar sus 15 años de carrera- es el último episodio de su historia.