Illapu

Con una popularidad forjada desde los años ’70, y con episodios masivos en los años ’90, Illapu es un nombre mayor en la música chilena. Nacieron como un sexteto de música andina, pero con los años fueron ampliando su estilo musical, incorporando bajo eléctrico, batería y otros géneros de la música popular. Más de 40 años de vida, una veintena de músicos que han sido parte de sus filas (donde hoy queda sólo dos miembros original)es, siete años de exilio y una preocupación consciente por las temáticas cotidianas y la política chilena son el sello del conjunto, que hasta hoy llena estadios en todo Chile y tiene varias canciones con el status de clásicos de la música popular chilena.

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Años

Antofagasta, 1970 -

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

illapu

Integrantes

Roberto Márquez, voz, guitarra, charango, tiple, cuatro, zampoña y dirección (1970 – •).
José Miguel Márquez, voz, guitarra, quena, quenacho, zampoña, sicura y percusión (1970 – 1986 / 1998 – 2004 / 2007 – 2010 / 2015 – •).
Jaime Márquez, voz (1970 – 1984).
Osvaldo Torres, voz y guitarra (1970 – 1975).
Raúl Maurakis, voz (1970 – 1972).
Luis Alberto Pato Valdivia, voz y guitarra (1971 – 1973).
Eric Maluenda, voz, zampoña, sicura, trutruca, percusiones (1971 – 2003).
Fernando Sepúlveda, voz (1971 – 1972).
Guillermo Jopia, voz (1971 – 1972).
Andrés Márquez, voz y guitarra (1975 / 1978 – 1997).
Marcelo Valsecchi, voz y guitarra (1975 – 1978).
Juan Carlos Márquez, voz (1980 – 1984).
Carlos Elgueta, voz, bajo y percusión (1986 – •).
Raúl Acevedo, voz (1986 – 1992 / 2003 – 2007).
Juan Flores, voz (1990 – 1994).
Luis Enrique Galdames, saxos, flauta traversa, quena y zampoña (1991 – 2005 / 2007 – •).
Antonio Morales, voz y quena (1993 – 1994).
Cristián Márquez, voz y guitarra (1997 – 2005 / 2007 – •).
Sydney Silva, batería y percusión (2003 – 2015).
Vladimir Silva (2003 – ).
Juan Carlos Cancino (2003 – ).
Claudio Largo (2004 – ).
Alfredo Ulloa (2006 – •).
José Luis Contreras (2006 – 2007).

Jorge Leiva

Illapu318 A

Foto: Antonio Larrea

Antofagasta-Santiago
En Antofagasta se forjó Illapu, con un grupo de cuatro de los 11 hermanos Márquez Bugueño. Junto a ellos, un primo, Osvaldo Torres, comenzaron en 1970 a hacer música andina, luego de una serie de grupos adolescentes donde estaban más vinculados al pop y la música de moda. El poderoso influjo de la Nueva Canción Chilena de esos años los hizo tomar otro camino. Se bautizaron como Illapu, tomando su nombre del vocablo quéchua ‘illampu’, que significa “rayo”, e hicieron de las zampoñas, las quenas, los charangos y las guitarras la esencia de su sonido.

Debutaron como conjunto en festivales de Antofagasta y Calama, y decidieron viajar a Santiago en 1972 para grabar su primer disco. Entonces se sumaron otros músicos (Raúl Mavrakis, Fernando Sepúlveda y Luis Alberto Pato Valdivia), ante el alejamiento de Torres que, posteriormente, se convertiría en un colaborador regular del conjunto.

Su sonido andino los emparentó de inmediato con grupos entonces en auge, como Quilapayún e Inti-Illimani, convirtiéndolos en un conjunto con las caras más jóvenes de la Nueva Canción Chilena, y fueron acogidos en el centro de ese movimiento. Así Illapu – por la mediación de músicos del inti- logró que su debut fuese editado por el sello Dicap, del Partido Comunista, cuna discográfica fundamental de ese tiempo. El disco Illapu, música andina (1972) contenía principalmente música instrumental, de acuerdo a un sonido andino puro. Esa opción – y su juventud- fue clave en dejarlos  a salvo de la brutal represión desatada tras el golpe militar contra los músicos de izquierda.

De todas formas, la llegada de los militares dejó al grupo sin escenarios, lo cual los obligó a regresar a Antofagasta. Allá desarrollaron investigación en la música de la zona, y emprendieron un viaje a Argentina buscando escenarios. En 1975, regresaron a Santiago y a instancias de Arena, el sello de Camilo Fernández, grabaron un nuevo disco: Illapu (1975, retitulado luego como Chungará) y al año siguiente Despedida del pueblo (1976). Este último álbum abrió los ritmos y la instrumentación de Illapu, y contenía el famoso “Candombe para José”, un tema del argentino Roberto Ternán que la banda había recogido en un viaje a ese país, y que sorpresivamente se convirtió en todo un éxito radiofónico a este lado de la cordillera.

A pesar de la desconfianza de los militares hacia el sonido andino, Illapu vivió con esa canción su primer hito de popularidad, incluso con apariciones televisivas y conciertos masivos, cuando en Chile aún regía el toque de queda. Desde 1977, el grupo grabó una serie de discos inspirados en su investigación del folclor andino, en los cuales exploraron también en manifestaciones como la danza, el relato y las imágenes. Durante todo este proceso, se fue institucionalizando el liderazgo artístico de Roberto Márquez, quien terminó como director general del grupo. El músico impulsó la incorporación de estos nuevos elementos a sus conciertos, los cuales, sumados a la alegre rítmica de algunas canciones, consolidaron el arrastre popular del conjunto.Illapu318B copia

Raza brava (1977), Canto vivo (1978) y El grito de la raza (un trabajo conceptual en torno a la historia de América del Sur que no fue editado en Chile sino hasta el 2001), fueron grabados entre sus primeros viajes a Europa, continente en el que encontraron mayores posibilidades de desarrollo. Allá se radicaron a partir de 1980, pero su participación en actividades de solidaridad con la situación chilena les valió la prohibición de volver a entrar a su país. Invitados por “Chilenazo”, del canal de la Universidad de Chile, los músicos descendieron del avión, pero en Policía Internacional se les informó de un Decreto que impedía su ingreso a Chile. Era el 7 de octubre de 1981, y se iniciaba “oficialmente” el exilio de Illapu.

El exilio y el masivo retorno
Hasta 1986 Illapu mantuvo su residencia en París, y se concentró allí en ampliar su soporte andino, explorando al mismo tiempo temáticas sociales y letras más complejas. Los discos De libertad y amor (1984) y Para seguir viviendo (1986) —en el que se incluyó una canción a Rodrigo Rojas Denegri, el fotógrafo quemado por una patrulla militar en julio de 1986— los llevaron a recorrer escenarios de todo el mundo, incluidos lugares de la envergadura del Carnegie Hall, de Nueva York, y el Teatro Olympia, de París. Poemas de Pabo Neruda y Roque Dalton, y letras de Osvaldo Torres y José Miguel Márquez marcaron esta nueva etapa.

El grupo se mudó a México en 1986, donde vivieron una crisis interna que los tuvo en serio riesgo de disolverse. De hecho, sólo Eric Maluenda, y los hermanos Andrés y Roberto Márquez permanecieron en la banda. En sus dos años en el D.F., el grupo editó apenas un álbum instrumental.

Cuando el regreso a Chile se hizo inminente, se terminó de consolidar una nueva formación, con Raúl Acevedo y Carlos Elgueta. Fueron ellos el rostro del Illapu que en 1988 retornó al país. Su concierto de bienvenida en el parque La Bandera congregó 60 mil personas (quedó registrado en un disco). El grupo se ocupó a partir de entonces de un modo activo en la campaña del NO a Pinochet.

Vuelvo amor… vuelvo vida (1991) fue su primer disco de estudio tras el regreso, y en él el grupo desarrolló una cuidada evaluación sobre su música y sobre la naciente democracia chilena. El álbum contenía reflexiones sobre lo cotidiano, pero también un homenaje a Nelson Mandela (“Mande, Mandela”) y una estremecedora alusión al tema de los detenidos-desaparecidos (“Tres versos para una historia”). La acogida fue masiva, y les permitió recuperar la popularidad que habían dejado pendiente en los años ’70, cuando cantaban un “Candombe para José” que todavía era recordado con afecto por los chilenos.

Illapu había cambiado también en imagen. Ya no se presentaban con los uniformes andinos de sus inicios, y no era raro verlos junto a un bajo eléctrico o un saxo. Esta orientación hacia lo popular se reforzó en su siguiente disco, En estos días (1993), que llegó a ser el álbum de larga duración más vendido en la historia de Chile, con 175 mil copias despachadas sólo ese año (el grupo mantuvo el récord por diez años, hasta que los superó María José Quintanilla con su México lindo y querido). Fue un fenómeno que, aunque esperado, sin duda que sorprendió también al grupo.

De ese disco, la canción “Lejos del amor” (en la que se describía con un ritmo agitado nada más ni nada menos que un día en el capitalino Parque Forestal) se convirtió en un clásico. Illapu era sin dudas un grupo masivo, que al año siguiente se permitió incluso emular a los Beatles cuando grabó sobre un techo del centro de Santiago el video para “Un poco de mi vida”, un tema que hacía alusión a la cesantía juvenil. Tal como les sucedió a los ingleses cuando en 1969 cantaron sobre el edificio de la Apple, en Londres, los chilenos vieron cómo se alteraba el tráfico a su alrededor, y el clip reproduce los saludos, los bailes y la agitación de la policía en torno suyo.

EMI pasó a considerar a Illapu como un artista prioritario. El grupo realizó una exitosa gira nacional y publicó en 1995 el disco Multitudes, en el que se continuaba con su reflexión contingente, con canciones sobre asuntos como el Sida (“Sincero positivo”) y la apatía ciudadana ante la nueva democracia (“¿Qué nos está pasando?”). La respuesta fue menor que antes, pero igual alcanzó para vender sobre las 75 mil copias, en medio de nuevas giras y de la reafirmación de su arrastre en los sectores populares.

De Chile a México
El año 1997 trajo algunas dificultades para Illapu. Se retiró Andrés Márquez (para ser candidato a diputado), el percusionista Eric Maluenda sufrió graves problemas cardíacos, y el letrista y productor Pato Valdivia decidió terminar la relación iniciada con el grupo en 1991. Todo eso retrasó la salida del nuevo álbum, Morena esperanza (lanzado en junio de 1998), en el que las canciones incorporaron teclados y batería, aunque explorando en temáticas referidas al pasado. Había ahí candombé, tributos a Neruda y Allende, y un saludo al pueblo mapuche.

La nueva crisis del grupo, fue superada con un intenso ritmo de presentaciones, dentro y fuera de Chile, y con la edición de un compilado en el que participaron como invitados el argentino Víctor Heredia y el cubano Pablo Milanés. Era una muestra de hermandad de parte del conjunto, siempre abierto a otras expresiones del canto latinoamericano.Illapu318 c

El 2002, y tras presentarse en el Festival de Viña del Mar por sexta vez en su historia, lanzaron Illapu, un álbum que renovó su compromiso con la realidad chilena (el primer sencillo fue “Ojos de niño”, referido al abandono de los padres al criar a sus hijos), y que los mantuvo en el ritmo de presentaciones habitual. El año siguiente trajo una sopresa: la banda resolvió mudarse a Ciudad de México. Esto llevó a renunciar al histórico percusionista Eric Maluenda, quien se incorporaría poco después a Arak-Pacha (y fallecería el año 2005 por un problema cardíaco),

Con Vladimir Silva en reemplazo de Maluenda, el grupo dio sus últimos conciertos en Chile, asegurando en entrevistas que no abandonaría al público local. La nueva etapa, sin embargo, trajo costos. Luis Enrique Galdames y Cristián Márquez  regresaron a Chile  e iniciaron el nuevo proyecto Zinatel. A Illapu, entonces, se fueron incorporando nuevos músicos, como Raúl Acevedo, que había estado en una primera etapa de Illapu hasta 1992, y el brasileño Sydney Silva, baterista del conjunto desde el disco Illapu (2001).

El 2005, Roberto Márquez decidió regresar con el grupo   Chile, a la luz de una experiencia mexicana que había resultado “intensa” (en sus palabras) pero sin los resultados esperados. Illapu volvió a Santiago poco después del lanzamiento de Illapu 33, un DVD con imágenes históricas, que además incluyó un disco con registros en vivo de los años 2004 y 2005.

La fuerza en vivo
Una gira por Chile y la participación en el Festival de Viña 2006 fueron su carta de reencuentro de Illapu con Chile, que a fines de ese año tuvo un nuevo disco: Vivir es mucho más. Para la grabación de ese álbum (inspirado, según ellos, en las protestas de los estudiantes secundarios) debieron recontactar a antiguos miembros, como José Miguel y Andrés Márquez, y Osvaldo Torres, pero el sonido y las letras mantuvieron claramente la esencia del grupo:  “La vida es mucho más que andar contento / para morir en paz, insatisfecho”, dice la canción que da nombre a ese disco, y que alude al inmovilismo que entonces distinguía a la sociedad chilena.

Preentaciones dentro y fuera de Chile (al menos 50 cada año) marcan la intensa agenda en vivo de Illapu desde entonces, que sigue teniendo su principal fuerza en su popularidad y su arrastre masivo. Todo eso lo plasmó en el DVD Illapu Vivo, del año 2008, un registro de varios conciertos de esos años, que tuvo altas ventas y que compiló las principales canciones del grupo de la última década.

Su trabajo en vivo se multiplicó desde entonces en conciertos colectivos. Junto a Inti-Illimani y Quilapayún (la facción dirigida por Rodolfo Parada) se presenta a razón de una vez por año en Chile desde el año 2009, y el 2011 y 2012 protagonizaron una serie de conciertos junto a Sol y Lluvia, Schwenke & Nilo, Santiago del Nuevo Extremo e Inti-Illimani, con quienes, bajo el nombre de “Cancionero Chileno”, montaron un show muy vinculado a los movimientos estudiantiles y civiles que sacudieron Chile desde el año 2011.

Desde Escandinavia a Australia, y de Cosquín a Olmué, la actividad de Illapu ha transcurrido sobre todo arriba de los escenarios en el nuevo milenio, pero el 2014 editaron por fin un largamente postergado disco: Con sentido y razón se llamó la producción, donde recorrieron varios temas del cancionero latinoamericano, muchas de las cuales ya formaban parte de su repertorio, como “Manifiesto” de Víctor Jara o “Sobreviviendo” de Víctor Heredia. La producción (que el año 2015 tuvo una versión en DVD a partir de un concierto en el Teatro Caupolicán) entregó nuevas “armas” al conjunto, cuya historia se acerca al medio siglo de vida.

Leo Rey y el homenaje a la Nueva Ola

El astro de la cumbia romántica y ex voz de La Noche lanza su tercer disco solista con un concierto en el Teatro Coliseo. Su álbum Sigue el ritmo, de la Nueva Ola incluye canciones junto a José Alfredo Fuentes, Germán Casas y Patricio del Solar. Como adelanto, ya está circulando el videoclip de “Ojos de mala”.

Iván Delgado
(1965 – 2018)

A los 53 años falleció Iván Delgado, músico multinstrumentista, que fue parte de la Banda del Pequeño Vicio (1986 – 1991), una de las primeras formaciones de La Ley (1988) y el primer elenco de Saiko (1999 – 2001). Compositor y sesionista, es coautor de varias canciones de La Ley.