La primera Peña bajo dictadura Doña Javiera La primera Peña bajo dictadura

En un pasaje al frente del Caupolicán, donde funcionaba el restaurante El Mundo, el compositor y folclorista Nano Acevedo inauguró en 1976 Doña Javiera }, adonde llegaron por primera vez músicos y folkloristas que, en tiempos complicados, durante mucho no tenían donde desarrollar su oficio. En tiempos de toque de queda y de persecuciones, Doña Javiera fue también un espacio de música y encuentro.

En julio de 1975 en calle San Diego, frente al teatro Caupolicán, abrió sus puertas la primera peña que existió bajo la dictadura militar: La Peña Doña Javiera… Esta es parte de su hstoria.

Después surgieron muchos espacios como esta Peña. El café del Cerro, la Casona de San Isidro, el Rincón de lo Azócar. Se desarrolló toda una escena musical - el Canto Nuevo – y nacieron revistas, programas de radio y hasta un sello discográfico: el sello Alerce.

Pero el primer espacio para la música en esos años se abrió en julio de 1975.

Peñas
En el año 1965, los hermanos Ángel e Isabel Parra regresaron de unos años en París, y – tal como lo hicieron allá- en Chile también querían vivir de la música que hacían.

Pero en el Chile de entonces, solo se tocaba folklore en algunos restaurantes nocturnos, como El Pollo Dorado. Ante eso, los hijos de Violeta Parra resolvieron abrir ellos mismos un espacio nuevo y en un Casona de la calle Carmen emularon los locales donde ellos tocaban en París: En un salón, habilitaron un pequeño escenario donde se subían solistas con su guitarra, y al frente pusieron mesas para el público. La gente miraba a los cantantes y podía tomar vino y comer empanadas. La célebre Peña de los Parra.

El modelo de la “Peña” se multiplicó por Chile. Peñas en locales establecidos, como la de Chile Ríe y Canta, y en Universidades, como la Peña de la Universidad Técnica del Estado, donde nació Inti –Illimani. Había peñas en todo Chile, y muy célebres cada una… Como la Peña de Valparaíso, o la Peña de Valdivia…

 Otro tiempo
El 11 de septiembre de 1973 las Peñas se acabaron. Algunas fueron incluso allanadas, y durante mucho tiempo la actividad cultural en Chile se apagó del todo hasta que los músicos que se quedaron en Chile, empezaron a tocar en pequeños locales: Uno de ellos era el compositor Nano Acevedo.

Acevedo había sido parte de algunos conjuntos folklóricos, y había ganado varios festivales. Era parte de los artistas que se movían en los escenarios de la Nueva Canción Chilena, y era amigo de muchos de sus músicos.

Nano Acevedo estuvo tocando en restaurantes desde 1973, y en 1975 se consiguió el interior del restaurante El Mundo, en calle San Diego, frente  al Teatro Caupolicán. Y allí abrió la peña Doña Javiera. El nombre estaba inspirado en la figura de Javiera Carrera, una mujer patriota  que él admiraba, y que – además -no despertaba sospechas en la autoridad militar.

Cantautores, folkloristas y mucho público llegaron a la peña Doña Javiera. Músicos con experiencia como Margot Loyola  o Gabriela Pizarro, a algunos más jóvenes, que estaban comenzando. Como el grupo antofagastino Illapu.

Acomodándose a los tempos de toque de queda, la Peña Doña Javiera fue siempre vigilada. A los músicos los seguían a sus casas, y detuvieron a Nano Acevedo, por varias razones, al menos 20 veces… Pero la peña Nunca bajó su cortina. Sólo cerró en 1980 por decisión de su dueño.

Hay algunos registros fotográficos del lugar, muchos testimonios y un disco, que en 1979 editó el sello Alerce, y que se llama simplemente Doña Javiera. Peña folklórica. Allí canta el propio Nano Acevedo algunas de sus canciones. El mismo reabrió la Peña Doña Javiera entre 1984 y 1988 en otro lugar, en calle Catedral pero para entonces ya existían muchos otros espacios, Luego Nano Acevedo ha seguido componiendo y abriendo espacios en la música chilena.

 

 

 


Frente al Caupolicán