Barroco Andino

Hasta la década de los ’70, la música popular chilena había tenido interesantes puntos de intersección entre líneas de muy distinta procedencia. Quilapayún se había introducido en estructuras propias de la música docta al trabajar estrechamente con los compositores Luis Advis y Sergio Ortega, mientras Los Jaivas terminaron abordando el folclor con guitarra eléctrica y batería. Pero ninguna de ellas llegó a ser tan aventurada como el proyecto que impulsó el compositor y arreglador Jaime Soto León, quien en 1974 convocó a los primeros músicos del grupo que fue conocido como Barroco Andino. El nuevo horizonte de la música europea del período 1580-1760 interpretada ahora con instrumental, sonoridades y sensibilidades del mundo altiplánico y latinoamericano.

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Años

Santiago, 1974 -

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Barroco Andino

Integrantes

Primera época
Jaime Soto León
, dirección, piano, percusión y voz barítono (1974 – ).
Patricio Wang, guitarra, tiple y bajo (1974 – 1977).
Ricardo Venegas, guitarra y bajo (1974 – 1976).
Adrián Otárola, ? (1974).
Renato Freyggang, quena solista y zampoña (1974 – 1977).
Fernando Carrasco, quena y guitarra (1974 – 1977).
Jaime Marabolí, charango y guitarra (1974 – 1977).
Marco Antonio Véliz, quena y tiple (1975 – 1977).
Mario Muñoz, guitarra y tiple (1975 – 1976).
Bernardo Freyggang, zampoña y quena (1975 – 1977).
Ernesto González, ? (1976 – 1977).

Segunda época
Rubén Cáceres, quena y plaguito en do (1985 – ?).
Patricio Sepúlveda, zampoña cromática y bajón cromático (1985 – ?).
Wilson Padilla, zampoña cromática y bajón cromático (1985 – ?).
Carlos Boltes, charango y mandolina (1985 – ?).
Hugo Lagos, guitarra, mandolina, zampoña, tiple y arpa (1985 – ).
Miguel Ángel Burgos, guitarra, mandolina y voz barítono (1985 – ?).
Miguel Ángel Ruiz, tiple y bajo (1985 – ?).
Patricio de la Cuadra, charango, palahuito, quena y voz tenor (1985 – ?).
Juan Goic, cello (1985 – ?).
Alejandro Tagle, cello (1985 – ?).
Reinaldo Villalobos, cello (1985 – ?).
Antonio Morales, quena y quenacho (1986 – ).
Gonzalo Abarca, quena, quenacho, ocarina, y voz tenor (¿ – ?).
Álvaro Pinto, quena, zampoña, tiple y voz tenor (¿ – ?).
Felipe Rojas, voz tenor (¿ – ?).
Jorge Donoso, voz barítono (¿ – ?).
Camilo Corvalán, charango, guitarra y voz tenor (1991 – ).
Raúl Quezada, zampoña, guitarra, tiple, saxo y voz tenor (1991 – ).
Rodrigo Lledó, bajo acústico y voz barítono (¿ – ?).
Pedro Espinoza, tiple, rabel y zampoña (1994 – ).
Danilo Cabaluz, guitarra y tiple (2003 – ).
Jorge González, quena, quenacho y zampoña (2003 – 2011).
Rodrigo Faulbaum, quena, quenacho y zampoña (2004 – ).
Pablo Matamala, zampoña y percusión (2004 – ).
Carlos Arenas, contrabajo (2005 – ).
Felipe Celis, quena (2011 – ).

MusicaPopular.cl.

Fue en la Universidad Técnica donde Soto León, alumno del propio Advis, ya estaba fraguando el proyecto de trabajar sobre este cruce musical. Desde 1971 tenía en mente formar el ensamble, junto a algunos músicos de los conjuntos Huamarí y Quilapayún. Pero fue el golpe de Estado de 1973, con los principales grupos en el destierro y la disolución del resto en Chile, lo que definió el nacimiento de Barroco Andino. Sus acciones se iniciaron con Soto León como director musical junto a intérpretes como Patricio Wang, Ricardo Venegas o Renato Freyggang vinculados en distintos momentos a Quilapayún, además del profesor de música, compositor y etnomusicólogo Fernando Carrasco, quien había trabajado con Huamarí y el Dúo Coirón.

Se reunió repertorio de Bach, Handel y Vivaldi y adecuaron estas obras europeas barrocas a las características tímbricas de la zampoña, el charango, la quena o el tiple. Estos instrumentos del mundo latinoamericano más otros elementos más jóvenes y foráneos como la guitarra española, la mandolina y el bajo acústico describieron el sonido y peculiar estilo durante esa época inicial para Barroco Andino.

Fueron tres años de gran actividad e igual número de discos, en una época de vigilancia extrema sobre cualquier acción rebelde. Y como el régimen oficial prohibía el uso de charangos y otros instrumentos andinos (considerado para el entendimiento de la dictadura como símbolo de subversión), la única forma de mantenerlos vivos era orientándolos hacia la música “de gran arte”, la que no significaba un peligro al orden establecido después de 1973. El disco Barroco Andino (1974) apareció por IRT bajo la etiqueta Alba, e incluyó segmentos de cantatas y suites de Bach, de sinfonías de Beethoven, de Las cuatro estaciones, de Vivaldi, e incluso un arreglo de Wang para “Eleanor Rigby”, canción de 1966 de los Beatles que originalmente ya incluía cuerdas clásicas. Barroco Andino trabajó además sobre el preludio de la obra coral de Soto León, Ojos azules.

Bach (1975) fue el segundo trabajo, editado desde fuera por London Records. Barroco Andino sumó más músicos a sus filas: Antonio Véliz (quena y tiple), Mario Muñoz (guitarra y tiple) y Bernardo Freyggang (zampoña y quena) se integraron a la formación, además de la inclusión de voces líricas para la grabación de extractos de conciertos, suites y pasiones “bachianas”: la soprano Lucía Gaba, la contralto Marta Rose, el tenor José Quilapi y el bajo Gerardo Jorquera. El tercer álbum de la primera época fue In camera (1976), también editado por London Records e incluyó sonatas de Handel, Soler y Scarlatti, conciertos de Vivaldi y suites de Bach.

La refundación y las voces nacientes
En 1977 Barroco Andino ingresó en un período de silencio que se iría a prolongar por ocho años. Del núcleo original fraguado en la Universidad Técnica diez años antes sólo quedaría Jaime Soto León. Venegas y Wang se integraron a Quilapayún en el exilio en 1978 y 1982 respecticamente, mientras que Renato Freyggang haría lo propio en Inti-Illimani en 1984, esta vez como saxofonista. Soto León siguió como cerebro del ensamble y renovó la plana totalmente. En 1985, el nuevo Barroco Andino exponía una serie de cambios de forma y fondo.

El repertorio salió de la rigurosa selección de compositores del barroco e incluyó obras de los períodos romántico y moderno, de Mussorsky, Tchaikovsky y Prokofiev, y piezas originales del propio Soto León. Además, la alineación bajó su promedio de edad y aumentó su número a diez jóvenes integrantes, en su mayoría pertenecientes a la nueva década. Si en sus comienzos Barroco Andino estuvo emparentado con el espíritu de la Nueva Canción Chilena, poco a poco comenzaba a consolidarse como eslabón entre nombres ligados al Canto Nuevo, como Santiago del Nuevo Extremo (1978), Abril (1979) o Napalé (1982), otros conjuntos que siguieron la estética de la fusión primaria entre instrumental clásico y folclórico.

Pero no sería todo. Soto León adoptó el cambio más categórico al Barroco Andino original, al incluir voces dentro de un ensamble eminentemente instrumental. Él mismo se convirtió en barítono en la cuerda vocal. La quena bien temperada (1989) sería el álbum del regreso y una confirmación del manifiesto del grupo, inspirado en la lógica de la música occidental “temperada” por Bach y la aplicación de la “antilógica” de la música de los pueblos originarios latinoamericanos. El disco incluyó nuevamente segmentos de suites, sonatas y cantatas de Bach, y conciertos de Handel y Vivaldi. En 1992 Barroco Andino se plantó en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York y el Osaka Symphony Hall de la ciudad japonesa de Osaka. Dimensiones de proyección musical, hasta ahí, desconocidas.

En su siguiente álbum, Cordillera (1994), editado por Alerce, quedaría plasmado en profundidad el propósito de Soto León de renovar las coloraturas del ensamble a través de voces. Con líneas de tenores y barítonos y un coro de niños se registraron extractos de los ballet Romeo y Julieta (de Prokofiev) y Cascanueces (de Tchaikovsky), y nuevas musicalizaciones y canciones de Jaime Soto León sobre textos muy inspiradores de Federico García Lorca (“Y seca ya ese llanto”, “Canción de cuna”), Gabriela Mistral (“Cajita de Olinalá”, “La manca”) y Pablo Neruda (“La tierra se llama Juan”).

Las giras internacionales por Europa, América Latina y Norteamérica se sucedieron con gran éxito, antes y después de que Barroco Andino ingresara al estudio para renovar sus votos con la poeta chilena en Recados de Gabriela Mistral (1996): una cantata escrita en 1995 por Jaime Soto León en el cincuentenario de la obtención del Premio Nobel y que fue registrada en Talca junto a un nuevo coro de niños. Luego declarada material didáctico por el Ministerio de Educación, fue estrenada el 12 de enero de 1996 en el Aula Magna de la Universidad de Santiago, en el mismo teatro donde 25 años antes un puñado de estudiantes tuvieron la fantasiosa imagen de Bach soplando una zampoña para, poco después y no sin ser criticados incluso dentro del propio Conservatorio, fundaron Barroco Andino.

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