Nano Acevedo

El tránsito entre el florecimiento de la Nueva Canción Chilena interrumpido en 1973 y su continuidad en el Canto Nuevo tuvo entre sus hombres más activos a Nano Acevedo. Cantante, autor, gestor musical y sindical, Acevedo es un cantor urbano de raíz folclórica que se inició en escenarios como la precursora Peña Chile Ríe y Canta en 1968, ganó el festival de la OTI en Chile en 1977 y ha sido un activista del gremio en dictadura y democracia, con cuarenta años de trabajo en los que ha escrito canciones como «Rin del amor» y el auténtico éxito setentero chileno «Oda a mi guitarra».

Fechas

Santiago - 27 de julio de 1946

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

David Ponce

Nano Acevedo es su nombre oficial desde 1993, pero desde mediados de los años ‘60 Fernando Baldomero Figueroa Acevedo lo usaba como seudónimo y como homenaje a su madre. Nació en pleno barrio capitalino de San Diego el 27 de julio de 1946, hijo de una familia de clase trabajadora, y desde niño se codeó con la bohemia propia del vencidario, entre el radioteatro, el boxeo, el circo y el Teatro Caupolicán, donde ya desde los once años trabajaba como ocasional cuidador de autos, oficio callejero por el que dejó el colegio en quinto año de la enseñanza primaria.

Aunque su instrumento inicial fue el bombo que fabricó para tocar con su primer conjunto, Los Soñadores del Alba (1965), a los diecisiete años Nano Acevedo empezó a tocar la guitarra y entre 1965 y 1969 comenzó a actuar en emisoras como la Radio del Pacífico y en una serie de festivales comunales y estudiantiles. El recorrido lo llevó luego a certámenes de mayor alcance como el Festival de la Patagonia (1971) y el Festival Norte Andino (1972), que ganó con las canciones «Juan del Fuego» y «Dale, Mañungo», ésta última cantada por Illapu.

Esos inicios datan de la consolidación del movimiento de la Nueva Canción Chilena, de la que Nano Acevedo fue parte por medio de su actuación en el último de los festivales de la Nueva Canción que el productor Ricardo García organizó en 1973, y sobre todo por su aludido trabajo desde 1968 en la Peña Chile Ríe y Canta, del locutor radial René Largo Farías, otro abanderado mayor del movimiento. En 1971 Acevedo hizo una gira a EE.UU. con Rolando Alarcón y Los Perlas y en julio de 1973 viajó al Festival Mundial de la Juventud, en Berlín, Alemania, junto a Luis Advis, Valentín Trujillo, Ricardo García y otros artistas.

Canto Nuevo, festivales y discos
Menos de dos años después de lanzada la persecución contra la Nueva Canción por la dictadura pinochetista, en 1975 Acevedo instaló su propia peña en Santiago, la Casa Foklórica Doña Javiera, primer reducto establecido en su tipo luego del golpe militar. Desde ahí fue uno de los articuladores del futuro movimiento del Canto Nuevo, junto a cantantes como Capri, Osvaldo Torres, Eduardo Peralta, Natacha Jorquera o el conjunto Chamal, que grabó su «Rin del amor». Por ese escenario pasaron decenas de artistas, que desafiaron la censura y la persecución oficial, y que convirtieron ese espacio en un símbolo histórico de la resistencia cultural antimilitar.

Pero al mismo tiempo el compositor inició una activa participación en festivales y programas de TV. Su mayor éxito data de una de esas incursiones, cuando en 1977 la aludida Capri ganó la versión local del festival de la OTI con la canción «Oda a mi guitarra», de Nano Acevedo. Ambos viajaron a España ese año a representar a Chile, obtuvieron el sexto lugar en la justa internacional y «Oda a mi guitarra» se transformó en un éxito chileno de la época, al lado de canciones de Fernando Ubiergo, Osvaldo Díaz, José Alfredo Fuentes o Frecuencia Mod.

Nano Acevedo participó como autor en todas las versiones del mismo festival entre 1977 y 1982 y del Festival de Viña entre 1982 y 1984, en cuya competencia folclórica ha sido finalista con las canciones «Yo vivo entre dos amores» (1982), con Arturo Gatica y Valentín Trujillo, «Benaiga la suerte, Rosa» (1983), «Ay de mí» (1984), «Para cantarle al sol» (1990) y «Está naciendo una raza» (1992). Terminada la dictadura, el cantante sostuvo su vocación gremial y de productor, ligado a la Sociedad Chilena del Derecho de Autor o a iniciativas propias como la dirección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música de Chile, Sitmuch.

La carrera disquera de Nano Acevedo empezó con el sello Alerce, que publicó su primer disco, Viaje al corazón de la patria (1980). Una década más tarde el cantante lanzó una grabación alusiva al plebiscito de 1989, titulada Peatón, diga No (1990), y una vez fundado su propio sello, Cantoral, en 1985, empezó a publicar libros y discos en una prolífica serie iniciada por los dos volúmenes El canto popular de Chile (1987 y 1988), una Cantata Mapuches y Huilliches (1995) y los cuatro volúmenes de Neruda romántico (1996).

El de 1997 fue un año prolífico, en el que publicó Canciones prohibidas del ‘73 y la serie Para festejarme, Para despedir al sol, La palabra de Azul me baila entre los labios, Arde en tierno hielo y Soldado de tu rebelión. Discos más recientes son Voy a nacerme (1998) y Guitarra amante (2004), con canciones de Acevedo grabadas por el guitarrista Sergio Sepúlveda Muñoz. A fines del siglo el autor inició su edad de la antología con el par de volúmenes Nueva Canción Chilena, orígenes y misterios (1999) y Nueva Canción Chilena, poeta cantando (2001). El compilado Nada fácil (2004), subtitulado «40 años de música» y conformado por veinte canciones de su carrera, completa una trilogía a modo de inventario de una historia dedicada tanto a la raíz folclórica como al canto popular urbano.