Pedro Yáñez

El canto, el guitarrón, la paya y la poesía popular son todos ingredientes de la tradición que se encuentran en Pedro Yáñez, uno de los más persistentes cultores del canto en Chile. Nacido en la ciudad sureña de Campanario, conoció desde esa cuna la raíz tradicional antes de llegar a Santiago, donde estuvo entre los fundadores de Inti-Illimani y del Dúo Coirón e inició su carrera entre movimientos tan principales como la Nueva Canción Chilena, el Canto Nuevo y el canto a lo poeta, del que ha sido uno de los mayores impulsores hasta hoy.

Fechas

Campanario - 07 de junio de 1946

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |

Géneros

Grupos

Pedro Yáñez

Verónica San Juan

Un nuevo hito en su camino fue el popular elenco de payadores que formó en 1980 junto a Santos Rubio, Jorge Yáñez y Benedicto Piojo Salinas, previo a su trabajo desarrollado desde entonces como abanderado de la paya en asociación con Eduardo Peralta y con la payadora Cecilia Astorga, entre otros. Su carrera discográfica incluye El canto del hombre (1976), Las palabras dormidas (1986) y El jardinero y la flor (1994), sin contar grabaciones con otros músicos, y en 1999 y 2000 ganó el Premio Nacional de Música Presidente de la República y el premio Altazor.

El eco de Campanario
Campanario es un pueblo de no más de tres mil habitantes de la provincia de Ñuble, en la región del Bío Bío. En esa localidad campesina nació Pedro Yáñez Betancourt el 7 de junio de 1946, acompañado en el oficio musical desde la cuna. Sus hermanos son Fernando Yáñez, payador, y Eduardo Yáñez, cantautor, y Pedro Yáñez iba a sumar los dos oficios.

Desde 1952 estudió en la escuela rural de Campanario, y hacia 1962, de edad quinceañera, recuerda haber escuchado discos de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. Se empapó de la vida campesina y de la guitarra, instrumento que toca desde los diecisiete años en 1963, e hizo sus primeras actuaciones en 1964 con conjuntos folclóricos estudiantiles en Concepción y Tomé, en la misma región.

En 1966 ya estaba en la capital, donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios e intervino en la creación de la peña folclórica de la Universidad Técnica del Estado, UTE. En ese lugar formó en 1967 su primer grupo: Inti-Illimani. Además de fundador, Pedro Yáñez permaneció en ese conjunto durante un año como su primer director antes de dejarlo para volver a Tomé a terminar sus estudios industriales. Allí integró en 1968 el conjunto Los Afuerinos y ganó un festival con la canción “Verano 69”.

En marzo de 1968 se instaló en Santiago. Con Valericio Leppe, proveniente del conjunto Quelentaro, formó un nuevo grupo, el Dúo Coirón, con el que grabó el LP El obligao (1970), y al mismo tiempo fue parte del elenco de una de las principales peñas de la época, la Peña Chile Ríe y Canta del locutor radial René Largo Farías, donde el cantor de Campanario se encontró con otra de sus especialidades: la paya.

La huella de los poetas
Es en 1966 que Pedro Yáñez recuerda haber visto por primera vez en su vida a un payador, cuando encontró al legendario Lázaro Salgado en una peña de Santiago. En 1971 vino un encuentro aun más cercano, al conocer a Santos Rubio, payador, cantor y guitarronero de Pirque, su primer maestro en ese instrumento, y descubrir luego a otros cultores para vincularse desde ese mismo año con los poetas populares, guitarroneros y payadores.

Entre ellos Yáñez reconoce a varios maestros: los pircanos Santos Rubio, Arturo Vera, Rodemil Jerez, Manuel Ulloa y Hermógenes Escobar, el primero con quien ejercitó las payas por pregunta y respuesta; el aculeguano Manuel Gallardo; los melipillanos Honorio Quila, Atalicio Aguilar y el errabundo y citado Lázaro Salgado. También fue determinante la influencia de Violeta Parra en su acercamiento al canto en décimas, a partir de versos de la folclorista como “Verso por la sagrada escritura”, “Verso por despedida a Gabriela Mistral” y “Verso por la niña muerta”.

En 1972 compartió con más de treinta poetas populares en los encuentros de canto a lo humano y a lo divino organizados por Juan Uribe Echavarría en la Universidad de Chile. En el mismo año formó con el propio Santos Rubio una dupla con la que ambos recuerdan haber llevado la paya desde el campo a los escenarios. Yáñez presentó entre mayo y agosto de 1973 el programa “Poesía popular” en el canal de TV de la Universidad de Chile, espacio dominical de diez minutos vespertinos, y ambos tocaron además sus guitarrones como invitados en el disco Canto por travesura (1972), de Víctor Jara.

Además de la escuela de los payadores, Pedro Yáñez frecuentó a cantores de la época como Lautaro Parra y Fernando Ugarte, y en paralelo aprendía guitarra clásica, composición, canto, armonía y otras materias en la Escuela Musical Vespertina de la Universidad de Chile. Entre 1971 y 1973 estudió pedagogía en música y etnomusicología en la Universidad de Chile, pero no iría más allá. Fue expulsado de la universidad por razones políticas después del golpe militar de septiembre de 1973.

El canto del hombre
Sólo en 1975 volvió a cantar en público, esta vez para iniciar su propio repertorio de discos. Yáñez había grabado en 1972 sus primeras décimas con guitarrón y guitarra traspuesta en un disco de cuatro versos para el sello Dicap. Pero su LP inicial en propiedad es El canto del hombre (1976), a su vez uno de los primeros discos del sello Alerce. Reeditado en 2001, contiene tonadas, cuentos en décima y canto a lo humano y lo divino, con guitarra y guitarrón.

También fue la paya otra de sus vías de expresión en esos años. Organizó un temprano encuentro con el payador Guillermo Ríos, ex integrante de Cuncumén, quien le había provisto de su primer guitarrón, y luego integró la Agrupación Críspulo Gándara, célebre asociación de payadores formada en 1980 por Piojo Salinas, Santos Rubio, Jorge Yáñez y Pedro Yáñez en 1980, además del fallecido Roberto Peralta y de Alfonso Rubio, de dieciocho años, como aprendices.

El grupo debutó ese año en el Festival del Foclor de San Bernardo, actuó en todo Chile y grabó en menos de un año el precursor disco Encuentro de payadores (1981). Un futuro álbum de Yáñez, ya como solista, es Las palabras dormidas (1986), con otra serie de canciones propias como “La cuenta”, “La fuerza del río” o “Volví por los arenales”. Y a la paya ha vuelto en Cuatro payadores chilenos (1989) y Encuentro Internacional de Payadores (2003), grabado con Eduardo Peralta, Manuel Sánchez, Cecilia Astorga, Pedro Yáñez y el uruguayo José Curbelo en actuaciones de mayo de 2002 en el aula magna del Liceo Manuel de Salas en la capital.

Un intercambio internacional en torno a la poesía improvisada se inició en 1981 con un contrapunto para la televisión entre Yáñez y el uruguayo Washington Montañés. En 1985 viajó a Buenos Aires y conoció a otro de los que considera sus maestros, el payador uruguayo José Curbelo, quien ha visitado Chile en diversas ocasiones. Yáñez ha payado además con los chilenos Francisco Astorga, Myriam Arancibia, Juan Carlos Bustamante y Hugo González, y en particular en dueto con Cecilia Astorga y Eduardo Peralta, junto a quien integra la dupla de “2 locos con 6 cuerdas”.

Tampoco ha dejado de lado su rol de cantor. Esa es la veta presente en su último disco hasta hoy, El jardinero y la flor (1994), editado en el mismo año en que ganó como folclorista el premio de la Asociación de Periodistas de Espectáculos. Las distinciones continuaron en 1999 y 2000, cuando recibió en cuestión de meses el Premio Nacional de Música Presidente de la República y el premio Altazor. “Poeta y payador; narrador, cantor y estudioso de las artes populares”, es su definición. Y si hay que tocar guitarra, esa definición es precisa. Pedro Yáñez se llama, más que un guitarrista, un “guitarrero”.

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Las dos bandas surgidas tras la separación de Los Bunkers coincidirán en La Cumbre del Rock Chileno + este sábado 27 de enero.