Osvaldo Torres

Osvaldo Torres, compositor, intérprete e investigador, nació en 1953 en Antofagasta y ha permanecido fiel a la identidad cultural de su lugar de origen. Integrante de la primera formación de Illapu y activo como solista hasta hoy, ha dedicado la vida a la poesía, la música y el estudio de la historia, tradiciones y vida de la cultura nortina de Chile.

Fechas

Antofagasta - 23 de enero de 1953

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Osvaldo Torres

Milena Bahamonde

Illapu y los orígenes

La historia artística de Torres comienza en Antofagasta, por los años ’70, cuando su padre le habló de unos primos lejanos, Roberto y Andrés Márquez, que cantaban en la Radio Cooperativa con el cuarteto Los Quintos, muy semejante al Clan 91 y a los Bric-a-Brac, y que a dúo recreaban canciones del español Dúo Dinámico.

Torres ya estudiaba charango y quena, se avecinó a los parientes y juntos formaron el conjunto Illampu («rayo» en quechua), que luego pasó a llamarse Illapu. La propuesta era desarrollar un estilo y una forma musical vinculados a las raíces del norte chileno y basados en las culturas kunza y aymará. Osvaldo Torres permaneció en el conjunto desde su creación en 1972 hasta 1977, y en 1976 compuso «Baguala india», cantada por Eric Maluenda, y «Chungará», en conjunto con Roberto Márquez, el futuro director del grupo.

Luego trabajó con el cantautor y gestor Nano Acevedo en la Peña Javiera de la santiaguina calle San Diego, en el Café del Cerro, el Centro Cultural Mapocho y otros palcos del movimiento del Canto Nuevo. Tras el disco Vuelo de pájaros (1977) con Claudio Pájaro Araya, su itinerario discográfico continúa con el monólogo La vigilia (1978), creado a petición de las mujeres de los detenidos desaparecidos durante la dictadura en Chile y presentado en iglesias.

Un año después Osvaldo Torres volvió a trabajar con Illapu en la cantata El grito de la raza (1979) y lanzó el álbum solista Desde los Andes a la ciudad (1979). Futuras grabaciones son Levántate, hijo (1980), Juego de pájaros (1983) y Cuentos del altiplano (1984), y en 1985 partió rumbo a Francia para dedicarse a la música, el cine y la literatura. A diez años de su llegada a Europa concretó la grabación del disco Les araucans du Chili (1995).

La continuidad
A Chile no volvió sino hasta 1999, cuando presentó el disco Fósil… la continuidad (1999), que incluye las canciones «Illampu», «La libélula», «Padre del canto», dedicada a Víctor Jara, «El retorno del Ángel», a Ángel Parra, y «Un beso en la mejilla», para Joan Jara, la viuda de Víctor Jara.

Si siguiente grabación es Escarcha y sol (2000), realizada con el charanguista Horacio Durán, de Inti-Illimani. Además perteneció al conjunto Quilmay, integró el grupo chileno Karumanta radicado en Francia, y mantiene su actividadcon músicos chilenos y del mundo. Trabajos más recientes son la música de un documental sobre Filipinas para la TV francesa, el CD para niños Cuentos de la quebrada de Humahuaca y el disco Mimundominimoprofundo (todos juntos) que presentó en Chile a comienzos de 2007.

Osvaldo Torres es un creador activo, que nutre su sensibilidad de la lectura tanto etnográfica como literaria y de toda la música del mundo. En sus palabras explica qué lo inspira: «Las ganas de hacer luz, de abrir puertas, de vivir en la duda, de cuestionarme y cuestionar, de enfrentarme al pensamiento único, a la uniformidad, de bogar por la diversidad, de sentirme comprometido con mis semejantes».

Como investigador conoce la visión de mundo original, la manera de vivir lo cotidiano y la formación del pensamiento en los pueblos andinos, así como la compleja utilización de los instrumentos de viento (sikuras, laquitas, lichiguayos, tarkas), que, según él, «ha sido completamente deformada por ignorancia e información somera, dando nacimiento a una música andina urbana, que es una nueva recreación de la música de Los Andes». Torres ha demostrado su interés en la función comunitaria de la música para los campesinos y pastores aymaras del norte Chile, y en cómo ese rasgo ancestral que la distinguía de todas las otras músicas del país ha desaparecido con la modernidad.

Dos pájaras de un tiro

Natalia Contesse y Javiera Bobadilla, más conocida en los círculos musicales como La Pájara, comparten escenario con nuevo material de cantautoría que cruza el folclor y las músicas del mundo con la trova y el pop. Este viernes 18 de octubre ponen música al ciclo «Nosotras que nos queremos tanto», en la Sala SCD Egaña.

Milagros al escenario

Fernando Milagros acaba de lanzar el tercer sencillo de su disco Serpiente: «Antirevolución», que canta junto a la trapera Catana. El disco se lanza el 1 de noviembre, pero este miércoles se adelanta en el Teatro Nescafé.