Los Bric-a-Brac

Un conjunto de nombres ya experimentados en el canto fue el que tomó forma en 1967 bajo el nombre de Los Bric-a-Brac. Antonio Zabaleta (antes en Los Red Juniors) y Paz Undurraga (Las Cuatro Brujas) eran las caras más reconocibles de un proyecto liderado por Luis Chino Urquidi, fundador de los exitosos Cuatro Cuartos, y nombre clave del movimiento del neofolclore.

A diferencia de ese cuarteto masculino, Los Bric-a-Brac posaron su mirada sobre el pop internacional, con citas a grupos como The Mamas and The Papas, la bossa-nova brasilera o el beat británico. Varios singles y dos LP agruparon una obra de pop cuidado y masivo a la vez, que concentró sus éxitos en temas como «Alma joven» y «Pasan sin mirar»

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Años

Santiago, 1967 - 1971

Décadas

1960 |1970 |

Géneros

Integrantes

Paz Undurraga, voz (1967 – 1971)
Luis Chino Urquidi, voz, piano y percusión (1967 – 1971)
Antonio Zabaleta, voz (1967 – 1971)
Miguel Zabaleta, guitarra y voz (1967 – 1969)
Carlos Alfonso Lastarria, órgano eléctrico (1967 – 1969)
Horacio Pérez, batería (1967)
Roberto Bermúdez, batería (1967 – 1968)
Orlando Avendaño, batería (1968 – 1971)
Julio Urbina, teclados (1969 – 1971)
Leslie Murray, guitarra (1969 – 1971)

Marisol García

De todo un poco
La base del grupo fue desde un principio la pareja de  Luis Urquidi y Paz Undurraga (casados desde 1967), unidos en su intención por «hacer música chilena, en forma internacional». El nombre elegido tenía algo de manifiesto: significaba «de todo un poco», y fue una idea de Hernán Serrano, entonces ejecutivo del sello Philips.

Reclutaron primero a Antonio Zabaleta, quien venía llegando de un tiempo de residencia en Europa, y a quien Paz conocía por haber compartido con él en la academia de guitarra de Carmen Cuevas. Se asentaron entonces en una formación de dos primeras voces y una tercera armonizante (la de Urquidi), reforzada por la guitarra de Miguel Zabaleta, el órgano de Carlos Alfonso Lastarria y la batería de Horacio Pérez.

Sus primeras canciones aludieron a los cambios sociales en marcha, aunque desde una vereda apenas curiosa, alejada de la militancia que entonces caracterizaba a la Nueva Canción Chilena. Su primer disco-single incluyó «Sácale las balas a tu fusil» y «Alma joven», y su éxito determinó la rápida publicación de un LP (Los Bric-a-Brac, 1967). La enorme difusión del tema «Nunca jamás» determinó que los invitaran al Festival de Viña 1968, con tan buen resultado que quedaron ahí mismo comprometidos para volver al año siguiente. Para entonces, el grupo ya tenía al prestigioso baterista de jazz Orlando Avendaño en la línea, quien había sido hombre del Nahuel Jazz Quartet y regresaba de sus estudios en Estados Unidos (el músico relata varias anécdotas vividas junto al grupo en su autobiografía Solo de batería).

Nuestro show: directo a la cima
El éxito del grupo los llevó a giras promocionales por Perú y Puerto Rico. Su segundo y último álbum, Nuestro show (1968), era un registro en vivo que los mostró a cargo de un repertorio internacional, con versiones para «La chica de Ipanema», «Guantanamera» y «Más que nada». El álbum se trabajó con gran cuidado en las armonías vocales, y una continuidad que nisiquiera admitió silencios entre un tema y otro. Fue representativo de la comodidad que para entonces había tomado el grupo en sus conciertos (que solían comenzar con alguna traducción en español para un tema de Frank Sinatra y podían durar hasta tres horas).

Los Bric-a-Brac fueron un grupo favorecido por la televisión de la época, convirtiéndose en presencia frecuente de diversos programas (entre los más curiosos, el de transmisión de la llegada del hombre a la luna, en julio de 1969). Quedaron también a cargo de la música de continuidad para la naciente señal estatal (Televisión Nacional de Chile). Acorde al profesionalismo que hizo famoso a Urquidi, el grupo tuvo siempre un equipamiento técnico excepcional. Paz Undurraga dice que «siempre pensamos en algo totalmente top, eficiente, y que fuese lo mejor. Nos pusimos en el primer nivel desde el comienzo, y así logramos que nos pagaran como a los grupos extranjeros».

La dedicación del grupo fue casi completa, con ensayos diarios en el living de la casa de los Urquidi-Undurraga. «No sé cómo nos aguantaban los vecinos. Era tanta la vibración, que pasado un tiempo el techo se bajó dieciocho centímetros», cuenta la cantante. La partida de Miguel Zabaleta a Canadá, en 1969, determinó su reemplazo por Leslie Murray, un guitarrista que luego tocaría con los rockeros Almandina. También Carlos Alfonso Lastarria se retiró del conjunto, y en su lugar quedó Julio Urbina, un joven con estudios de piano en el Conservatorio.

La última grabación de los Bric-a-Brac fue el single «El sol me quema las manos», editado en 1970 por Bric Records, la etiqueta fundada por el propio Luis Chino Urquidi. El triunfo de Salvador Allende y su proyecto de Unidad Popular dificultó en adelante el trabajo del conjunto, que además se vio afectado por la separación matrimonial de la pareja fundadora. Los Bric-a-Brac se disolvieron en 1971, dejando a cada uno de sus integrantes a cargo de carreras solistas. Las más exitosas resultaron ser las de Antonio Zabaleta y Paz Undurraga, de presencia frecuente en estelares televisivos de los años setenta y ochenta.

El grupo se reunió por única vez en los años ochenta para un programa televisivo transmitido desde el casino de Viña del Mar y por petición del director Gonzalo Bertrán. Sus discos no pueden hoy encontrarse en CD, pese a sus considerables ventas del pasado.

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«La despedida» de Cami

La cantante da a conocer el tercer adelanto de su próximo disco y se prepara para actuar en el Lunario del Auditorio Nacional de Ciudad de México.