Claudio ‘Pájaro’ Araya

Si el talento pudiera medirse por la relevancia de quienes buscan los propios servicios, Claudio Pájaro Araya tiene pruebas suficientes de ventaja: Congreso, Los Jaivas, Osvaldo Torres, Cristina Narea, Evelyn Cornejo y Los Celestinos lo han integrado en diferentes momentos a sus giras y grabaciones. Hoy el músico es parte de la formación estable de Chico Trujillo y Bloque Depresivo. Pero no ha sido la colaboración con otros el único cauce de trabajo creativo para Araya. Su composición y filosofía en torno a la música nortina aparece fundamentalmente en el conjunto Huara, cofundado por él en 1978, y que lo ha ocupado de modo intermitente por diferentes décadas, formaciones y proyectos. Avezado en charango, tiple, cuatro venezolano y cajón peruano, el músico nacido en Antofagasta es considerado uno de los forjadores de sonido nortino más innovadores y rigurosos de las últimas cinco décadas en Chile. Comparsa Huara (2007) es hasta ahora su único disco solista.

Fechas

Antofagasta - 19 de enero de 1958

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Marisol García

Un paisaje ancho, que perdía la vista en el encuentro entre desierto y mar, ocupa los recuerdos de infancia de Claudio Araya, en Antofagasta. Ese descampado atacameño, único en el mundo, moldea también la explicación de sus inicios en la música. En la población en las faldas del cerro El Ancla en la que creció sus vecinos bolivianos le enseñaron a rasguear cuerdas, a su modo y con su ritmo. Era todavía un preadolescente, y a la vez avanzaba en él el gusto por el rock clásico venido de moldes blueseros y progresivos.

Su entorno era el de una familia extendida de siete hermanos, padre viajero, y un andar dificultado por la pobreza y avivado por el relato pampino de tíos suyos en el salitre. Compuso una primera canción a los 12 años, y supo que iniciaba con ella un camino inescapable en la música:

—Es como que se te prende de pronto una ampolleta, pang, y te vas para adelante, nomás. Pero con miedo. Porque no tienes idea lo que viene por delante.

Supo también rápidamente que ese camino creativo tenía que forjarlo en Santiago. Viajó a la capital primero en 1975 para grabar con el quenista Fernando Sepúlveda en un estudio pagado por el sello IRT-Alba. Fue su primer crédito en un disco. Tres años después, habiendo ya tocado junto a grupos nortinos como Sacha, Tambo, y Tambo Atacameño, decidió quedarse en la capital junto a Huara.

Huara fue el vehículo en el que Claudio Araya consolidó una opción radical para su vida adulta, y donde aplicó al fin su convicción en torno a que las raíces del folclor andino podían combinarse con referentes urbanos, y ofrecer un peculiar ejercicio de ritmo, experimento, contemplación y rigor. Fue una banda que, sin promoción ni grandes ventas, dejó una marca de influencia en su generación, con seis discos (uno de ellos grabado en París, en 1990, junto a músicos de Los Jaivas) y varias presentaciones por Chile y el extranjero (incluyendo una gira de seis meses por Canadá, Estados Unidos y México en 1987).

El conjunto instaló a Araya como una referencia de innovación en torno a la música de referencias andinas, y así comenzó a ser convocado por bandas y solistas que confiaron en él nuevos colores y rumbos de exploración sonora. De entre todas esas colaboraciones la más relevante en el cambio de siglo fue la de los cuatro años que trabajó junto a Congreso (con ellos grabó el álbum La loca sin zapatos, de 2001, además de realizar varias giras).

—Los instrumentos están para usarlos, y en eso me ocupo: en explorar con ellos. En irme a lo más profundo —define el antofagastino sobre su técnica y estilo—. Yo digo que el folclor es dinámico. Soy riguroso con lo que sé de las raíces; en algunas cosas, sí soy muy tradicionalista. Pero, por otro lado, no estoy para quedarme pegado. Entonces tengo una gran pelea entre el folclor y lo que me nace a mí. En torno a lo que yo hago casi siempre hay otra música rondando.

Comparsa Huara (2007) es hasta ahora el único disco solista de Pájaro Araya, autor de los dieciséis temas incluidos y con créditos en cuerdas, percusiones, moceño y canto. Producido por Mario Rojas y con la participación de músicos como Raúl Aliaga y la banda Wiracocha, el disco instaló el paisaje del Norte Grande a través de un sonido expansivo y profundo; también misterioso.

Desde esa publicación, ha sido su alianza con Aldo Macha Asenjo su principal cauce de trabajo, en vivo y en estudio: estuvieron juntos en grabaciones de LaFloripondio (como el disco Gimnasia para momias, 2015, y el Víctor Jara, Tributo Rock, con su versión para “Ingá”) y de Chico Trujillo (Reina de todas las fiestas, 2014), en conciertos de Chico Trujillo y Bloque Depresivo en Chile y el extranjero (incluyendo recientes giras europeas, en 2018 y 2019) y además han trabajado juntos en composición y en vivo para uno de los proyectos menos difundidos con el villalemanino en voz, Cabezas Rojas. Estos últimos —un proyecto de experimentación en ritmos que Araya define como «música del mundo»— tuvo signos concretos de avance en el segundo semestre de 2019, con su primer disco, Cabezas Rojas.

En nombre de la maestra

Al cumplirse 101 años de su natalicio, el ministerio de las Culturas anunció los dos ganadores del Premio a la Trayectoria Margot Loyola: Rodomiro Huanca, cantor e investigador de Socoroma, y Alfredo Tuki Pate, cultor y promotor de la música y danza rapanui, representado por su hija Cecilia.

La quinta de Paloma

La cantante suma otra canción a su todavía incipiente discografía: «No te debí besar» es una colaboración con el español C. Tangana.