Santiago del Nuevo Extremo

Dos momentos de la historia musical chilena se encuentran en Santiago del Nuevo Extremo. El grupo comenzó entre 1977 en circuitos universitarios, con un sonido acústico centrado en la guitarra, y terminó experimentando con teclados y saxos, casi una década después. Fundamentales en los circuitos antidictatoriales, el grupo llegó curiosamente dos veces al Festival de Viña del Mar y dejó varios clásicos de ese tiempo, como “A mi ciudad” o “Simplemente”. Tras la edición de tres cassettes, en 1986 se disolvieron y todos sus músicos siguieron activos por separado. A partir de 1998, sin embargo, el grupo se reunió, en un proceso que ha tenido recesos, pero que mantiene saludable el mismo espíritu inquieto que los distinguió en sus primeros años.

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Años

Santiago, 1977 - 1986
Reagrupados en 1999 y 2008

Décadas

1970 |1980 |2000 |2010 |

Géneros

Integrantes

Luis Le-Bert, voz y guitarra (1977 – 1986 / 1999 – 2003 / 2008 – •)
Pedro Villagra, vientos (1977 – 1986 / 1999 – 2003 / 2008 – •)
Mario Muñoz, guitarra (1977 -1979)
Rogelio Gormaz, cuerdas (1977-1979)
Jorge Campos, bajo (1979 – 1986 / 1999 – 2003 / 2012 – •)
Luis Pérez, vientos y voz (1979 – 1982)
Andrés Buzeta, guitarra y vientos (1979 – 1981)
Raúl Sáez, batería y percusión (1980 – 1983)
Nicolás Eyzaguirre, guitarra (1981)
Cristián Crisosto, vientos (1982 – 1986)
Hugo Silva, cuerdas (1983 – 1986)
Willy Valenzuela, percusión (1983 – 1986)
Sergio Tilo González, percusión (1999 – 2003)
Carlos Basilio, voz y percusión (2008 – •)
Juan Caballero, bajo (2008 – 2013)

Jorge Leiva

Durante un año sabático
“Santiago no has querido ser el cerro / Y tú nunca has conocido el mar / Como serán ahora tus calles / Si te robaron las noches”: “A mi ciudad” es  el más poderoso retrato del Santiago de los primeros años de dictadura y el mayor clásico de Santiago del Nuevo Extremo. La descripción corresponde al Chile de los años en el que sus músicos vivieron su adolescencia y donde se desarrolló toda la primera parte de la historia del grupo.

En 1977 Luis Le-Bert  (n. 1956) tenía 21 años, y acababa de abortar una carrera en la Universidad Católica de Valparaíso. Como le sobraban unos meses para esperar un nuevo ciclo, creó un grupo musical con sus hermanos y el actor Sebastián Dahm. Cuando Le-Bert se incorporó a Arquitectura de la Universidad de Chile, en 1978, ingresaron al grupo Pedro Villagra (n. 1957), entonces estudiante de Antropología, en la la Universidad de Chile, y poco después  Jorge Campos (n. 1957), alumno de Estética, de la Universidad Católica. Los tres constituyeron el eje histórico de Santiago del Nuevo Extremo y junto a Andrés Buzeta y Luis Pérez, en 1979 se consolidaron como quinteto. Eran cuatro guitarras y un contrabajo, actuando fundamentalmente en facultades universitarias.

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En 1980 grabaron su primer disco, A mi ciudad, que es hasta hoy el de mayor popularidad del grupo. Canciones como “Simplemente” , “Homenaje” (un saludo a la memoria de Víctor Jara) y “A mi ciudad”  fueron himnos de la época para los sectores opositores al gobierno militar. Una lírica poco directa, cuyo principal responsable era Le-Bert, fue parte del discurso del grupo, que de esa forma se enfrentaba a la posible censura militar: “Así se hablaba en esa época. Se decían las cosas sin decirlas”, recuerda hoy día el compositor.

En 1981, la canción “Linda la minga” (de Richard Rojas), que narraba la tradicional costumbre chilota del trabajo comunitario, los llevó al segundo lugar de la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar, lo que significó un leve reconocimiento masivo. Al año siguiente, Santiago del Nuevo Extremo volvió a participar en la cita con la canción “El trauco”, también de Rojas. Su paso por el principal evento artístico de esos años fue una completa excepción a los reales circuitos del conjunto.

Asociados al movimiento del Canto Nuevo, Santiago del Nuevo Extremo se movió en parroquias, actos universitarios y peñas, y en escenarios como el célebre café del Cerro y a veces el teatro Cariola. Su sonido trascendió eso sí los cánones del género . Su segundo álbum, Hasta encontrarnos (1983), tenía más juego de voces e innovaciones instrumentales, como la fuerte presencia de la flauta traversa de Villagra y del saxo y el clarinete de Cristián Crisosto. El grupo viajó a mostrarlo a Europa y otros países de América Latina, hizo recitales masivos en el Café del Cerro, el teatro Cariola y universidades, y acumuló una popularidad que, fundamentalmente, seguía anclándose en el repertorio del primer disco.

En Barricadas, su tercer disco de 1985, la presenci de batería, saxofón, bajo eléctrico, y teclados consolidaron un nuevo rostro. “En el primer disco cualquier canción se podía cantar en una fogata. En el tercero, con suerte la mitad”, ilustra Le-Bert. El álbum incluía el tema “La mitad lejana”, grabado en conjunto con Inti-Illimani en Alemania, en lo que fue la consecuencia de una admiración recíproca entre ambos grupos, expresada en varios encuentros en escenarios extranjeros.

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Primer quiebre
El agotamiento de los músicos, la falta de público en sus presentaciones, y los proyectos paralelos de los integrantes fueron desgastando a Santiago del Nuevo Extremo. La mitad de la banda (Jorge Campos, Cristián Crisosto y Willy Valenzuela) eran para mediados de los años ’80 también parte de Fulano, mientras que Pedro Villagra había comenzado a acercarse al grupo de pop experimental Primeros Auxilios, que lideraban Silvio Paredes y Rodrigo Alvarado.

En octubre de 1986, un Teatro California casi vacío apresuró el fin del grupo, cuya separación ya había sido resuelta en la sala de ensayo del Café del Cerro. Campos pasó a Congreso; Villagra, a Huara; y Le-Bert grabó un disco solista en 1988, ganó un festival en el programa televisivo “Martes 13” y se retiró de la música en 1989, para dedicarse a la arquitectura.

La segunda época
Sólo en 1998, doce años después, el eje histórico se reunió y resucitó a Santiago del Nuevo Extremo, esta vez con el baterista Sergio Tilo González (de Congreso) como “invitado permanente”. Tras algunas presentaciones, la banda registró Salvo tú y yo, en rigor su cuarto disco, trabajo que recreó el sonido de antaño con un especial protagonismo del sonido acústico.

Nuevas presentaciones, giras que incluyeron un viaje a Suecia, y un disco doble registrado en vivo (en la Sala Master de la radio de la Universidad de Chile, en diciembre de 2001) marcaron la nueva etapa de Santiago del Nuevo Extremo, que se mantuvo en paralelo a las numerosas actividades musicales independientes de cada uno de sus integrantes. Canciones como “Qué pasó con el afiche del Ché que tenías pegado en la pared” o “Salvo tú y yo” demostraron las potencialidades creativas del eje creativo de Le-Bert. Villagra y Campos.

Hacia fines de 2002, sin embargo, el ritmo de vida del grupo fue disminuyendo hasta producirse un nuevo receso en forma natural.  Todos sus músicos siguieron en actividad con agrupaciones o como solistas (Le-Bert abandonó su trabajo de arquitecto para dedicarse de lleno a la música), pero en medio de esos proyectos, Luis Le-Bert y Pedro Villagra rearticularon el conjunto el 2008, presentándose esporádicamente en vivo.

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El 2011 comenzaron a producir nuevas canciones (Campos pidió, según sus compañeros, permanecer en “receso” en un comienzo, pero el 2012 se reintegró al conjunto) , y junto a dos músicos más “estables” (Juan Caballero y Carlos Basilio), más un importante contingente de invitados (como Mariel, Daniela Conejero, Max Berrú, entre muchos otros) registraron 11 canciones. Amor, temáticas existenciales  denuncias sociales dieron el contenido a esas canciones, mayoritariamente compuestas por Villagra, en un disco que bautizaron como Leuda, y que fue su carta de presentación desde el 2012 para un activo Santiago del Nuevo Extremo.

El 2016 presentaron su séptimo disco, con canciones de todos sus músicos, y con formación de cuarteto, en un trabajo que resolvieron bautizar solo como Santiago del Nuevo Extremo y que fue presentado a tablero vueto en el teatro Cariola a comienzos de año. Y el 2017 celebraron sus 40 años de vida.

 

Beto está de vuelta

El cantante ofrece un concierto este jueves 13 en el Movistar Arena, para comenzar a celebrar sus 30 años de carrera. Éxitos de La Ley y nuevas composiciones, como el single “Rosas en el lodo” junto a los colombianos Monsieur Periné, serán parte del repertorio. El sábado 15 repite en el Espacio Marina de Concepción.

Padre e hijo
Le-Bert

Dos discos se presentan este viernes en El Sindicato (Maipú 424, Barrio Yungay). El primero solista de Camilo Le-Bert, voz del grupo de rock y fusión Fósil, y el cuarto solista  de Luis Le-Bert, donde revisa, solo con guitarra y voz, canciones de Santiago del Nuevo Extremo.