Sergio Lagos

Aunque su debut discográfico solista, en 2007, fue una noticia sorprendente dada su previa figuración televisiva, el vínculo musical de Sergio Lagos —un periodista conocido masivamente por su trabajo de animador— ha sido constante. A su trabajo de casi una década junto al dúo Marciano, Lagos sumó el paso por varias bandas escolares e incluso un período como entrevistador de músicos. Así, su veta de cantautor debe analizarse dentro de un trayecto extenso que no por dispar ha dejado de ser perseverante.

Fechas

Concepción - 12 de noviembre de 1972

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Sergio Lagos

Marisol García

La infancia sureña
Autocalificado como un «niño problema», el rock fue para el adolescente Sergio Lagos el modo lógico de distraer la pesada rutina escolar de quien no se ajustaba a los cánones disciplinarios, y, aún peor, crecía en la provincia de un país rígido y aún obediente a los militares. En Temuco, el joven pasó por cuatro colegios, y otras tantas bandas. En éstas, como los pesados Caballero Negro, acumuló alguna práctica sobre la guitarra eléctrica.

Pero las bandas escolares escasamente trascienden, y el entusiasmo de Lagos no fue suficiente para marcar una excepción. Vino Santiago, la carrera de Periodismo, los primeros encargos reporteriles y, más tarde, la gloria televisiva reservada al animador chileno joven probablemente más conocido de fines de los años noventa. En el paso entre los canales Rock&Pop, Chilevisión y Canal 13, el joven periodista afianzó una carrera llamativa; particularmente expuesta luego de su experiencia en una serie de reality-shows para Canal 13 y, sobre todo, de su cupo como animador del Festival de Viña en sus versiones 2006 y 2007.

Pese al ritmo frenético de la figuración televisiva, Lagos se las arregló para mantener, además, un programa diario en radio Rock&Pop y una agenda de grabaciones y presentaciones en vivo junto a Marciano, el dúo que formó en 1998 junto a Rodrigo Castro. A lo largo de cinco álbumes, Marciano mantuvo ocupado a Lagos como programador electrónico y coordinador general de un sonido asociable a la electrónica bailable.

Sergio saca la voz
Fue, en sus palabras, «una intromisión patuda en un terreno que no es el mío pero en el que quiero experimentar» lo que animó a Sergio Lagos a sumarle otra aventura a su ya dinámica biografía. A partir del segundo semestre del año 2006, comenzó a reunirse con el productor Cristián Heyne para darle forma a un álbum de canciones. El proyecto era osado por varias razones, pero sobre todo porque haría debutar a Lagos como cantante. El single “Telephone”, estrenado en febrero del año siguiente, dio luces de adelanto sobre un sonido a medias entre lo eléctrico, lo electrónico y lo pop, y en el cual la voz de Lagos era un soporte básico para la articulación de estrofas y estribillos. Tan básico, de hecho, que el tema avanzaba con apenas dos versos (y en inglés).

S.O.L.O. no estuvo en tiendas sino hasta junio del 2007, y fue presentado en vivo por una banda que integró también al guitarrista Denver (ex Shogún), al baterista Abraham Yussef y a un viejo compañero de una de esas bandas escolares de Temuco, el bajista Rodrigo Rata Hurtado. Fue una edición independiente que contó con una promoción ostensiblemente mayor a la de cualquier otro músico de similar oficio, evidente en videos de alta producción y una buena distribución para el álbum a lo largo del país. Apenas una temporada después, y ya consolidado en una relación con Nicole, Lagos lanzó en octubre de 2008 un segundo trabajo, Concepción, con un título cuya doble lectura apuntaba a la ciudad natal y a la gestación de su primer hijo con esa cantante pop.

Hasta ahora, su disco mejor recibido en medios ha sido Irreversible (2012), un trabajo con producción del experimentado guitarrista Cristián López (Javiera & Los Imposibles). Según comentario en EMOL, «Lagos por fin logró cuajar en un producto defendible lo que hasta hoy eran simples ganas, sin mayor sustento ni resultados». Cuatro años más tarde, Cosmos (presentado junto a la banda Los Gaffers) integró inquietudes en torno al universo y la expansión de la conciencia humana, en un esfuerzo por «cambiar de piel, que la música sea un desafío y no siempre estar en el mismo lugar», en sus palabras. Como músico, Sergio Lagos ha sido, al menos, persistente, y con los años parece estarse acercando a una más reconocible identidad autoral.

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