Índice de Desempleo

Pese a la crudeza de su sonido, había en Índice de Desempleo un cuidado armónico y un compromiso con la turbulencia sociopolítica durante la cual les tocó trabajar. Con un rock denso, garage, el grupo rozó por momentos lo más oscuro de la new-wave, y extendió su recorrido hasta el año 1993, cuando sólo los Fiskales Ad-hok enarbolaban aún la bandera del punk gestado bajo dictadura. Su música no tuvo más que un registro profesional, y no puede separarse de su furiosa entrega en vivo. Tuvieron una breve reunión en 2013, durante la cual se presentó el vinilo de un par de temas antes inéditos y se organizaron algunas presentaciones.

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Años

Santiago, 1986 - 1993

Décadas

1980 |1990 |

Géneros

Índice de Desempleo

Integrantes

Cristián Tatán Millas, bajo y voz (1986-1993)
Cristóbal Pfennings; teclados (1986-1993).
Pablo Hermansen, guitarra (1986-1987)
Álvaro Huevo Díaz, batería (1986-1988).
Andrés Poirot, guitarra (1987-1988).
Judith Harders, batería (1988).
Gastón Astorquiza, batería (1989).
Héctor Salgado, batería (1990)
Luis Cea, batería (1991)
Héctor Cortés, batería (1992).

Marisol García

Mi bajo es un fusil
«Antes que nada queríamos tocar. Ser como las bandas que admirábamos. Hablábamos todo el tiempo de música. Inventábamos grupos ficticios y luego los dibujábamos. En eso ocupábamos el tiempo».

Hacia mediados de los años ochenta, cuatro compañeros de Cuarto Medio en el Colegio San Ignacio decidieron llevar su gusto por la música a algo más allá de una conversación. Se repartieron bajo y voz, teclados, guitarra y batería; y no porque fueran ejecutantes eximios —apenas sabían tomar los instrumentos—, sino porque ése era el modo de empezar a creer que armar una banda era posible. Comenzaron a ensayar en los recreos, dentro de una de las salas del edificio de calle Pocuro. Ninguno de ellos se había subido jamás a un escenario (sólo Pablo Hermansen tenía cierto oficio sobre la guitarra), pero para el caso era un detalle. La idea era hacer punk. O punk chileno, más bien. Música motivada por el hastío ante lo que sucedía con un Chile comandado por militares y civiles aliados en la represión y encauzamiento de una banda sonora conservadora, frívola y evasiva.

Las ganas de convertir a Índice de Desempleo en un vehículo de agitación política nunca estuvo en duda. Ahí estaba su nombre, un calculado sarcasmo hacia las cifras mentirosas del oficialismo. Y, por supuesto, el inolvidable modelo de bajo que Tatán Millas mandó a construirse, inspirado en el fusil M-16 que por entonces se veía también en la insignia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

«Tenía sólo cuatro años cuando llegaste a Presidente / Mataste la noche de este lugar / y dejaste sin vida a sus hombres. / Creías que como héroe ibas a quedar / y hoy tiemblas al pensar en el final», era, por ejemplo, parte de la letra de “El presidente”. La cueca-rock que inventaron —aunque con varias licencias en la métrica— llevaba por título “Que explote el país”.

Se subieron juntos por primera vez a un escenario en mayo de 1986. Varios grupos animaron esa noche el Primer Festival Punk, organizado por los Pinochet Boys en el Sindicato de Taxistas de Ñuñoa, en calle El Aguilucho. Los Índice de Desempleo tocaron una sola canción (no tenían otra), pero dos veces. Se llamaba “Sus caras”, y su estribillo repetía: «Sus caras no dicen nada».

«¡Ojo! Se la creen», advertiría meses más tarde una nota sobre el grupo en revista SúperRock.

«El punk estaba en la actitud do-it-yourself y en el sonido simple, directo. Si hubiésemos vivido en Estados Unidos hubiésemos sido una banda garage, pero en Chile no teníamos garaje donde ensayar. Las letras siempre hablaron de un descontento, de la melancolía que lo invade todo, de ser un outsider en un Chile muy gris y aburrido».

En los siguientes dos años, antes del triunfo del No a Pinochet, y con una formación afirmada por Judith Harders y Andrés Poirot, el grupo repitió el impulso en vivo en locales como El Trolley, el Garage de Matucana y el Centro Cultural Mapocho; en varias universidades, ante estudiantes; en teloneos a Emociones Clandestinas, en un tributo al fallecido líder del grupo Dadá (TV Star) y hasta en el Parque O’Higgins, en un acto de la CUT por el Día del Trabajador.

«El grupo mutaba todo el tiempo, cambiaba constantemente de estilo y sonido. La gente podía ir a ver a un grupo punk, pero luego se encontraba con canciones con algo de funk, y con teclados… y más tarde podíamos hacer algo sucio, bluesero, con guitarra acústica. Creo que de puro aburridos íbamos cambiando de estilo. Si eres adolescente en un país así de chato, y ves como la vida avanza sin que pase nada: hacer una banda era el modo que teníamos de agitarlo todo a nuestro alrededor. Según nosotros, éramos una banda de rocanrol, y el constante cambio era nuestra forma de trabajar: un poco ecléctica; multisonora de más, tal vez. Pero nos entretenía».

La única grabación larga de la banda se hizo en Santiago, en junio de 1988, durante dos sesiones nocturnas reservadas en el estudio Magnética. Sin embargo, la ilusión por un primer disco quedó sólo en eso. Dos meses más tarde, Andrés y Judith se largaban a estudiar a París, y el ingreso de Gastón Astorquiza obligaba a un nuevo giro en el sonido. Otro más.

No hubo disco, y el único legado concreto del grupo fue “Cuando muere una botella”, un tema incluido en el compilado Con el corazón aquí, que la ATR publicó en 1992. Tras siete años de trabajo conjunto, el grupo se terminó «por causas naturales» en 1993. Cristóbal y Gastón trabajarían un tiempo en el grupo Los Diamantes (también con Julián Peña), aunque sus trabajos musicales más estables vendrían un poco después. Bajo el seudónimo Juanito Zapatillas, Cristóbal Pfennings sería parte de Pánico; y Astorquiza, el líder de Fruto Prohibido. Millas, en tanto, trabajó más tarde junto a Cristián Azócar (ex Zapatilla Rota) en el proyecto rock Centrales.

Índice de Desempleo activó una inesperada reunión a fines de 2013, cuando el sello Hueso Records coordinó la edición de un vinilo con dos de esos antiguos temas grabados en 1988. La banda celebró la edición con nuevas presentaciones en vivo, con Millas, Pfennings y Poirot a bordo.

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