Punk
Tres acordes de guitarra eléctrica y un disgusto pueden ser suficientes para sostener una canción punk, género obtenido del rock que desdeña la técnica instrumental y la metáfora poética en favor de un mensaje directo y una entrega que enarbola la precariedad de sus intérpretes como prueba de honestidad. El punk surgió a mediados de los años '70 en Estados Unidos como derivación del llamado garage-rock, y se masificó más tarde en Inglaterra a través del trabajo de bandas emblemáticas, como Sex Pistols y The Clash. Ampliado con los años a un concepto de actitud antisistémica y antisolemnidad artística, el punk sigue sosteniendo una cultura musical vigente, tanto en su estado puro y en derivados del tipo del hardcore, el oi! y el anarcopunk, como en la combinación con parientes cercanos, entre ellos el ska, el reggae o el power-pop.
Como «el grupo punk que revoluciona a los adolescentes» fue descrito una vez Tronic por un diario chileno, a propósito de un agitado concierto de la banda que tuvo lugar en un muy rígido colegio privado. La apreciación puede no ser precisa, pero indica cuánta relevancia ha tenido entre el público joven la música simple, urgente e insolente de este trío fundado con ex integrantes de las bandas pop Gufi y Glup!, y que durante más de dos décadas lleva sosteniendo su difusión sobre conciertos frecuentes y alta rotación en radios juveniles. Con vaivenes en su formación y difusión, y un traslado a México el año 2010, Tronic es una de las bandas más representativas en la década de 2000. Con el tiempo, se ha ido dando un fenómeno que titula su álbum 2025: Traspaso generacional.
Nacidos en 1994, Sandino Rockers son una banda pionera en la introducción del ska en Chile, aunque a su música acuden elementos de regggae, de hardcore y de ritmos latinoamericanos. Perseverantes y con la autogestión como motor de su actividad, el grupo ha editado tres discos, ha protagonizado un intenso ritmo de presentaciones en vivo, y sus giras han incluído ciudades del interior argentino. Con un nombre inspirado en Augusto César Sandino, el prócer revolucionario nicaragüense, es el contenido político lo que marca, también, su sello musical.
Su inolvidable nombre, persistente autogestión y avanzado espíritu subversivo convirtieron a Pinochet Boys en una de las bandas más importantes del punk chileno —según muchos, la primera de todas—, pese a su corta vida y a que por décadas no existió registro alguno de su trabajo. El grupo mantuvo siempre una misma formación, y decidió su separación durante un viaje a Brasil. Todos sus integrantes se destacaron luego en diversos proyectos musicales en Chile y el extranjero. Pinochet Boys es ineludible en la revisión de los márgenes de la cultura santiaguina bajo dictadura; un logro que la banda jamás llegó siquiera a imaginar.
Encapuchados, barricadas, policías, el Papa y el mismo Satán son motivos y protagonistas frecuentes que entre otros aparecen por las canciones de Anarkía Tropikal, el más caótico de los grupos de cumbia de su época. Encapuchados ellos también, sus integrantes salieron a la luz en 2006 incorporando a la fiesta sus letras contra la iglesia, la ley y el orden, al son de ritmos que van del sound y la cumbia villera hasta el rock y el metal. «Kreemos en ke la músika y el arte en general es una herramienta de lucha en kontra del kapital, el estado, la religión institucionalizada, el fascismo mental y polítiko y tantas otras basuras ke nos impone este sistema neoliberal», es sólo el comienzo de su público manifiesto.
El hardcore punk que nace en las esquinas de altos bloques de concreto y entre el ruido de autos manejados con violencia no siempre está más expuesto que el que llega desde la periferia de la urbe caótica. La prueba es S.I.A. (Sin Instrumento Alguno), una banda oriunda de Paine, en la provincia de Maipo, que desde 1998 viene llenando la cartelera nacional de conciertos y viajando región por región para tocar con persistencia.
Las letras de Los Mox! son como el relato de ese infaltable amigo que ve todos los desaguisados cometidos en un festejo de la noche anterior, y que luego vive para contar quién se enfrascó con quién en una discusión sin sentido, quién derramó el vaso de vino en el sillón blanco y quién pasó horas en el baño producto de la ingesta excesiva de alcohol o de la rancia crema chantilly de la torta cumpleañera.
No Ciudadanos exploró caminos de piedra antes de llegar a la carretera de las publicaciones de mercado. Al inicio, las producciones de esta banda punk circularon en formato de cassette entre públicos y bandas cercanas, antes de ganar un espacio entre los grupos de punk con melodía que tomaron más cuerpo del 2000 en adelante. Aunque trabajaron un rock de guía melódica —de hecho, uno de sus discos, Contenidos explícitos (2006), tuvo a un integrante de Glup! como productor—, ganaron prestigio en el ámbito hardcore.
Enfermos Terminales fue uno de los importantes grupos del circuito hardcore de los años '90 en Chile. Por más de una década dieron vida a un colectivo singular, de inquietudes musicales viscerales y de lazos firmes con la escena alrededor suyo. De hecho, casi todos los integrantes de su formación fueron también parte de otras bandas, como Disturbio Menor, Niño Símbolo, Fracaso, Miedito, DTH (Death to Humanity), Silencio Absoluto, DonFango, Griz o Total Mosh.
Una propuesta aún más contestataria de la que a mediados de los años '90 mostraba parte del punk en Chile convirtió a Disturbio Menor en una banda clave de la potente escena hardcore que tuvo lugar en la segunda mitad de esa década en la capital chilena.
Al menos tres documentales sobre su vida y obra, un libro con el análisis de su discografía y hasta un musical biográfico montado alguna vez en Alemania tienen a Álvaro Peña como protagonista, y el cauce sería comprensible si su trayectoria fuese la de un intérprete de hits, conquistas contables y giras que consignar en un apartado de hitos de la música chilena, pero todo ha sido para él más bien lo contrario. Peña avanza por los caminos atenuados pero profundos del culto, y su composición iconoclasta, heterodoxa y cruda no deja de llamar la atención en círculos de admiradores que interpretan en ella un valioso gesto de libertad creativa. La unión de vida personal y música es una de las características del trabajo de este nativo de Valparaíso y residente de Konstanz (Alemania), donde murió en 2026, a quien el Golpe de Estado de 1973 encontró en Londres, y que desde entonces largó una vida europea. Esta fase suele destacarse por su tiempo de coincidencia del chileno Álvaro Peña con Joe Strummer, con quien compartió casa okupa y la banda The 101ers, antes de que el turco-británico comenzara a forjar una leyenda junto a The Clash.
Las melodías dramáticas sobre guitarras de esta banda penquista han forjado una trayectoria de más de una década y varias publicaciones, que ha logrado crecer desde el under a una audiencia transversal.
Fueron muchas las referencias musicales y estéticas que reconoció el trío Miss Garrison durante su casi década de vida. La banda, de vocación dinámica dentro del campo del pop y el rock, tuvo una agenda en vivo constante, y no sólo en Chile. En batería y voz, Fran Straube ganó distinción de sonido e imagen, lo que a la larga la afirmó en una futura carrera solista (bajo el seudónimo Rubio). El legado de Miss Garrison para la música chilena de la segunda década de los 2000 es uno de valiosa exploración: «Nuestro estilo va variando cada minuto. Uno va cambiando, igual que la música», definían.
Nombre importante para el hardcore chileno de los años noventa, gracias a su continuidad histórica e ideológica, de visos e ideario que los acercaron al metalcore y el vegan straight edge, Asunto es también una banda admirada e influyente en su circuito. Además de la persistente autogestión en Santiago, la banda ha podido, en sus más de dos década de historia, mostrar su trabajo a través de compilados extranjeros, realizando también presentaciones en Europa, México, Argentina, Perú, Colombia y Brasil.
La Neura es uno de los escasos representantes en Chile de la cruza musical entre punk y el llamado rock in opposition (cuyos ensayos previos a nivel europeo desarrollaron bandas referenciales como This Heat, Aksak Maboul o Etron fou Leloublan, desde fines de los ‘70). La Neura se ubicó en aquel intenso terreno del caos controlado y el orden complejo no descifrable en la escucha fácil y superficial. Pero su presencia fue demasiado underground —incluso para el underground— durante la década de 1990 como para resonar con la contundencia de otro grupo pariente: Akinetón Retard.
Animado por la instantaneidad y alcance de internet, este grupo publicó en 2008 su primer trabajo en forma gratuita, bajo licencia Creative Commons. El EP, titulado Johnny Yen, consiste en quince megas de punk rock simple y efectivo, grabados en el estudio de Pablo Giadach (guitarrista de Casino y The Ganjas), y recoge las influencias primordiales que ellos mismos citan: The Stooges, Nirvana, The White Stripes y Sex Pistols, entre otros.
A mediados de la primera década de los 2000, Inestable trabajó un punk-pop sintonizado a los sentimientos temperamentales que acompañan a la adolescencia y la primera critica social que se motiva en la adultez. Los títulos de sus canciones ("Aburrimiento sin fin", "Penas en alcohol", "No sé por qué", por ejemplo) y un club de fans llamado Clan Perdedor eran coherentes en el tono y la propuesta de su sonido. La banda nacida en Maipú debutó discográficamente en 2003 con un disco autoeditado, y cerró su trayectoria con un segundo álbum, en el que incorporaron una particular versión para el clásico del uruguayo Gervasio, "Con una pala y un sombrero".
Un tipo de punk acelerado y adolescente —«pijama party style», en palabras de sus integrantes, que así titularon su único álbum conjunto— trabajó el cuarteto femenino Niña Con Frenillos durante cuatro años. Su música se desarrolló como un juego entre amigas, largado entre precariedades técnicas y escasas lecciones musicales, pero creció hasta mantener una agenda en vivo regular en Santiago y legar un álbum. Destacaba en ellas su actitud, carisma y complicidad. Para sus integrantes, hacer canciones y mostrarlas nunca dejó de ser un goce. Winnie, su vocalista, intentó más tarde una carrera solista, y publicó el disco The plot thikens.
El trío Horregias obedece las pautas del punk con encomiable firmeza. Los tres acordes y las cuerdas eléctricas son la guía inconfundible de sus canciones, que por sobre todo sintetizan la denuncia de prácticas sociales indignantes aunque naturalizadas por una convivencia acomodada. Los vicios del patriarcado y la intromisión intolerable del mercado hasta en el propio aspecto físico y trato cotidiano son blancos de ataque para el grupo. «Somos las Horregias, una banda punk rock del cerro de Renca en Chile; hacemos canciones y practicamos el camionismo. Somos lesbianas», se presentan ellas mismas en un texto promocional. Los títulos de sus canciones precisan mejor los tiros: "Heteronormativa", "No hay nada más feo que una mujer borracha", "Amor vertedero", "Gabi Gabriela Mitral" y "Safari de divorciadas", por ejemplo.
Apenas nueve meses duró la actividad de Los Jorobados, pero el filo poético de sus letras nihilistas y su furia escénica alcanzaron a crear en torno a ellos un pequeño culto, y a insertar al grupo dentro de la naciente escena punk chilena de su época (si bien el grupo prefirió citar como influencias el sonido rockero y/o experimental de gente como Jimi Hendrix y King Crimson). De modo póstumo, diez años después de su separación, la banda se reunió para grabar el único registro que existe de su trabajo.
"Frente a la tendencia" es la cláusula que Mierdaster levanta como lienzo para conmover a sus seguidores, a lo largo de una carrera extensa, accidentada pero insistente. La escena punk subterránea de fines de los noventa fue su origen, y desde ahí el grupo se ha hecho conocido por la honestidad de discurso. Sus letras son críticas y a veces crudas, pero aún así se mantienen lejos del nihilismo que se podría esperar de una banda maltratada por las circunstancias del menoscabado medio discográfico.