Canal Magdalena

Escasas bandas chilenas han elevado el concepto de pop a la categoría de causa. Hacia fines de los años noventa, Canal Magdalena buscó albergar bajo el concepto de lo popular aquellos valores que a sus integrantes les parecían los adecuados para una mejor convivencia en sociedad; en sus palabras, la honestidad, los afectos bien expresados, el romanticismo, la elegancia de lo cotidiano. Su carrera ha mostrado cumbres de difusión («Enséñame», «Todo ha cambiado») y también largos períodos de silencio. Su apuesta por un pop bien pensado se adelantó a lo que más tarde profundizó la generación millennial. Luego de una extensa pausa, la banda está de nuevo activa con anuncios de nuevas grabaciones.

Leer más

Años

Viña del Mar, 1996 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Canal Magdalena

Integrantes

Cristián Arroyo, voz y bajo (1996 – 2008 / 2015 – •).
Max Glisser, guitarra (1996 – 2000).
Ygal Glisser, guitarra (1996 – 2003).
Kamal Lues, batería (1996 – 2003 / 2007 – 2008 / 2015 – •).
Gonzalo Herrera, teclados (1997 – 2008 /2015 – •).
Juan Baeza, guitarra y secuencias (1999 – 2006).
Ignacio Allende, batería (2003 – 2006).
Daniel Pimentel, bajo, guitarra (2003 – 2008 / 2015 – •).
Exequiel López, bajo (2007 – 2008).
Julián Gómez, guitarra (2015 – •)

Marisol García

Fundación junto al mar
La banda fue una creación costera, nacida como el proyecto de cuatro amigos que hacia 1996 vivían en Viña del Mar y los alrededores: los hermanos Max e Ygal Glisser como guitarristas –ambos, antes parte del grupo Lisboa–, el baterista Kamal Lues, y el cantante, bajista y hasta entonces estudiante de arquitectura Cristián Arroyo.

Decididos a profesionalizar su trabajo, los músicos se mudaron a Santiago para acumular experiencia en vivo. Los unía el gusto por la melodía y los versos sencillos, vinieran ya fuese desde el pop/rock inglés mejor facturado (Duran Duran, Oasis, Supergrass) o de la canción italiana de amor (Franco Simone, Laura Pausini). En momentos en que bandas como Solar, Los Santos Dumont y Fruto Prohibido intentaban reconciliar al público local con las bondades de la música tarareable, Canal Magdalena se distinguió como un grupo de carismática presencia escénica y un sobrio trabajo melódico. Para su música, el adjetivo «sencilla» era un elogio.

Debutaron con el EP Espuma (1997) antes de presentar el álbum Teledirigido (1998). La banda tenía claro lo que buscaba, y consiguió que el sello Warner trajese desde Argentina al destacado músico Daniel Melero para que les produjera su primer álbum. La sociedad explica en parte la etiqueta de «rock sónico» que el grupo se ganó de ahí en adelante: Canal Magdalena se emparentaba con lo que en Buenos Aires trabajaban por entonces Babasónicos, Juana La Loca y el mismo Melero. El apoyo radial fue discreto, pero los singles «Espuma», «Yo soy el ángel» y «Dulce espera» acumularon el entusiasmo de un creciente público en vivo. Por su abrazo convencido al pop, Cristián Arroyo diría más tarde que Teledirigido «fue un disco adelantado para su época».

En diversas colaboraciones para discos colectivos, la banda tuvo la oportunidad de ganar práctica en la relectura de composiciones ajenas, fuese un poema de Pablo Neruda (Marinero en tierra, 1999), un cover de «Mentalidad televisiva» (Tributo a Los Prisioneros, 2000) o la cueca «De cuerpo entero», de Violeta Parra (para el tributo colectivo Después de vivir un siglo, 2001). Pero nadie presagió lo que sucedería con su improvisada versión para un antiguo éxito del baladista pullés Franco Simone. En 1999, el grupo grabó «Tú, siempre tú» para el espacio «Raras tocatas nuevas» de radio Rock&Pop, y se encontró con que el tema pasó rápidamente a alta rotación. A juzgar por el masivo redescubrimiento que un par de años más tarde tendría en Chile la balada italiana —desde Javiera y Los Imposibles hasta Douglas se mostraron como nuevos conversos—, no es osado responsabilizar a Canal Magdalena de parte importante del revival (Arroyo cumplirá un sueño al compartir luego el escenario con Simone, para un tema a dúo en el Festival de Viña 2003).

A los integrantes de Canal Magdalena les agradaba ir de románticos, y el público se dejó seducir. El single «Enséñame», de su siguiente disco, fue su canción más exitosa; una declaración de amor que jugaba con un crescendo melódico y el ideal de la total entrega. La consecuencia lógica fue una intensificación de su agenda en vivo, con conciertos por todo Chile que ocuparon a la banda durante al menos un año. Fue un ritmo valioso, pero que a la larga también los desgastó. En agosto del 2003, Kamal Lues e Ygal Glisser decidieron su salida del grupo. Max Glisser había hecho lo propio mucho antes. Arroyo quedaba, así, como el único integrante original a bordo, dispuesto a demostrar que el nombre del grupo era «más importante que sus integrantes», según dijo entonces.

La nueva formación
La banda preparó su tercer disco con dos nuevos músicos: Ignacio Allende (batería) y Daniel Pimentel (bajo). El álbum Aguamiel se editó casi en simultáneo a su presentación en el festival de Viña 2004, y se destacó en radios con el single «Revolución». Firmes pese a los cambios, Arroyo destacó entonces a su banda como una de permanente propuesta: «Lo que hemos perseguido durante años ha sido traducir en sonido nuestras emociones. Ahí está nuestro paradigma, nuestra consigna». La banda promocionó el álbum en paralelo a la primera publicación de un ex Canal, cuando Ygal Glisser mostró hacia fines del año 2004 el disco Educación sentimental, trabajado parcialmente junto a los también antiguos integrantes Max Glisser y Kamal Lues, y el guitarrista Alejandro Gómez (Solar).

Entre esa fecha y el 2007, poco se supo del grupo, y hasta se asumió su disolución. Los últimos pasos concretos los dieron en 2008, con la publicación del disco Manual love (2008) y el teloneo a una visita de los ingleses Duran Duran. De ahí en adelante, la banda se asumió disuelta. Recién en 2015, el tributo en vivo al argentino Gustavo Cerati los reunió en un escenario con formación de quinteto. Más tarde, la presentación del tema “Destello” oficializó un adelanto de lo que anunciaron será una próxima producción discográfica. En enero de 2016, su teloneo a La Ley en un show en el capitalino Teatro La Cúpula fue su reencuentro con una gran audiencia.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.